Me importa muy poco lo que piensen de mí

Llevo desde 2006 ajeno al mundo del ciclismo. Los primeros años pasé de verlo, no podía ni quería saber nada de él. Es curioso, tanto tiempo en el mundillo y al final lo dejé de lado, pero cuando acabó el juicio por la Operación Puerto, más o menos por el 2013, volví a verlo. Sencillamente me di cuenta que no tenía sentido sufrir por cuestiones que nada tenían que ver conmigo, por hechos que me eran completamente ajenos.

Desde que dejé el ciclismo hasta ahora he visto como todo se ha encarecido enormemente, y sí, me refiero a todo, desde los equipos hasta ciertos ciclistas. Lo que antes valía 2 ahora cuesta 50 y lo peor es que pensamos que todo eso es para que el ciclismo vaya mejor, cuando no es así. Antes tenías un equipo del máximo nivel por ocho millones de euros, ahora necesitas 45.

Esto no deja de ser una burbuja más, como otras tantas que hay en la vida, en otros ámbitos. Yo conocí una UCI gestionada por seis personas que funcionaba perfectamente, ahora se necesitan más de cien. Antes habían infraestructuras solventes compuestas de gente que sabía perfectamente su rol dentro del equipo, ahora te das cuenta de que hay muchos equipos que tienen gente que no saben qué hacer.

Lo peor de todo es que el ciclista medio creo que no se ha beneficiado de esta burbuja. Por ejemplo los gregarios dejaron de existir hace un tiempo, porque el sistema no les beneficia en nada. A veces tengo la sensación de que se valoran corredores como si fueran figuras cuando no lo son aún. Estos sí que se han beneficiado del sistema, pero el resto, una amplia mayoría creo que no.

Ahora vuelvo al circo con un proyecto que me ilusiona como es el Aldro Team. Fue difícil dejarlo de lado durante un tiempo, pero si os soy sincero el ciclismo es mi vida. Aquí, en el ciclismo, tienes todas la facetas del deporte: táctica, técnica, trabajo colectivo, superación,… pero es que además el ciclismo es cultura, o mejor dicho, fuente de cultura, viendo ciclismo aprendes geografía, países, convives con gente diferente y sabes de sus problemas.

Sé que mi regreso causa recelo, pero sinceramente me da absolutamente igual lo que la gente piense o que me miren de una u otra forma cuando pise una carrera. Sólo me preocupan mis corredores, mi gente y quien me enamore, es decir, aquel corredor que un día quisiera tener en mi equipo.

Creo que estamos rodeados de gente que sabe bien poco de lo que implica el ciclismo. Tenemos personas que por poner un tweet se creen parte de este mundillo, cuando no es verdad. A mí me gusta ver balonmano, ir a partidos, y aunque tuiteé algo no significa que esté en ese universo, es todo mucho más complicado. Estamos en un país en el que si Bárcenas roba significa que todos los de su alrededor también roban y eso es desconocer la realidad de la que opinan.

Mi intención ahora mismo es sacar adelante un proyecto que me ilusiona como el Aldro Team, un proyecto para el que me he comprometido para cinco años. Los dueños de la empresa han dicho que quieren sacar un equipo profesional, y sabiendo cómo gestionan otros negocios les doy todo el crédito. Ojalá en 2018 ese anuncio sea una realidad.

Por Manolo Saiz

Imagen tomada de www.eurosport.es

Cuando hablo de Manolo Saiz no puedo ser objetivo

La noticia de la creación del Aldro Team es una gran noticia. No cabe ninguna duda. En un país que cuenta únicamente con un equipo en el World Tour y que en su cita más importante, la Vuelta a España, sólo ha podido sumar la presencia del Caja Rural a la de la escuadra telefónica, el nacimiento de un nuevo equipo es, necesariamente, una de las mejores noticias que pueden producirse. Que, además, la empresa patrocinadora sea una de las más potentes del sector y con más de 2.500 empleos directos a las espaldas, no hace más que sumar más calibre. Además, que Aldro Team nazca ya con su propio centro de alto rendimiento aparejado añade todavía más seriedad a la cosa.

Pero, cuando Joan Seguidor, o su alter ego, que lo mismo da, me pedía que escribiera algo sobre el regreso de Manolo Saiz al ciclismo, le avisaba: será una pieza subjetiva. Y, como él decide qué se publica en este blog y ya sabe que, entre amigos, no hay compromiso, les diré mi opinión sincera sobre el regreso del técnico de Torrelavega. Sea correcta o incorrecta políticamente. Guste o no. Luego, será Joan Seguidor el que decida si ustedes deben llegar a leerla o no. A mí, en realidad, me da igual.

Disculpen si esa última frase le ha molestado al lector, pero les aseguro que me importa muy poco lo que opine al respecto el respetable. Porque Manolo Saiz, sobre todo, es una persona a la que le tengo un gran afecto. Manolo Saiz es, para el que esto escribe, alguno de sus más tiernos recuerdos ciclistas de infancia. Manolo Saiz es el primer director que le llevó, cuando apenas tenía 8 o 9 años, sentado a su lado en el coche de equipo en una carrera profesional (creo que era una Bicicleta Eibarresa). Manolo Saiz es, sobre todo, un amigo de mi familia desde hace mucho tiempo. Un amigo al que veo mucho menos de lo que me gustaría. Un amigo que sabe que le quiero y que sé que me quiere. Manolo Saiz es, por dejarlo claro, una persona sobre la que no puedo ser objetivo.

Intentando serlo al máximo, aunque habiendo dejado claro que no puedo serlo, intentaré analizar, de una forma objetiva, el regreso del controvertido técnico de Torrelavega que, sin duda, es una gran noticia. No sólo para el ciclismo español, que también, pero para el ciclismo en general.

¿Qué problema hay con que Manolo Saiz vuelva al ciclismo? Absolutamente ninguno. No puede ser un problema el hecho de que el técnico que más revolucionó este deporte en su época al frente de la ONCE (el primero en introducir pinganillos, los cambios electrónicos, nuevos materiales en la ropa…) vuelva a ponerse al frente de un equipo con mucha proyección de futuro. ¿Se equivocó Manolo en algo? ¡Claro que sí! Manolo se equivocó en muchísimas cosas, no sólo en las que todos ustedes están pensando.

Manolo metió la pata en un sinfín de ocasiones, igual que cualquiera de nosotros. Todos nos equivocamos, pero no todos estamos en el ojo mediático como lo estuvo él. Manolo, llegado un momento, murió de éxito. Quizás, se llegó a creer su propio personaje. Manolo el personaje llegó a comerse a Manolo la persona. Se hizo enemigos demasiado poderosos y, arrogante como es, no supo medir su frenada. Llegó demasiado alto y cuando cayó, el ostión fue bestial.

Manolo, nadie lo niega, tenía que purgar sus pecados. Necesitaba, porque era bueno para el deporte y, sobre todo, para él, estar un tiempo fuera. Alejado. El ciclismo, en ese momento, necesitaba descansar de él y él del ciclismo.

Pero el tiempo pasa y todo el mundo merece una nueva oportunidad. Porque todos aprendemos con el tiempo. Sobre todo, lo hacen las personas inteligentes y Manolo es una de las personas más inteligentes que conozco. Es zorro, en el buen sentido de la palabra.

Ha estado lejos del ciclismo muchos años y ha tenido tiempo de aprender. Ha llegado ya el momento de abrirle la puerta y de recibirle con los brazos abiertos. Entenderé, no es mi caso, que habrá quien le esté vigilando. Quien le mire con recelo. Pero, no lo duden, vuelve el revolucionario y lo hace con más fuerza que nunca. Si no se lo creen, sólo tienen que leer bien los detalles del nacimiento del Aldro Team. Fíjense y díganme, con el corazón en la mano, si el conjunto cántabro no nace ya dando un paso de gigante respecto de todo lo que se conoce en el mundo Elite y Sub23 en España.

Por Nico Van Looy

Manolo Sáiz sí – Manolo Sáiz no

La noticia de la vuelta de Manolo Sáiz al pelotón, aunque sea a través de un primer proyecto amateur, obviamente no ha dejado a nadie indiferente. Si esperáis que me moje al respecto sinceramente no sé qué decir o qué pensar. No han sido pocas las veces que nos hemos pronunciado y la propia sucesión de acontecimientos nos ha dejado desprovistos de argumentos. Así, que si me lo permitís, haré uso de esa soflama tan “cholista”: “Partido a partido”.

Como espectador de la actualidad que rodea al deporte más bello del mundo, sí que haré notar el batiburrillo de reacciones que se han sucedido al anuncio de la persona que hace nueve años proveía los principales titulares de los medios cuando fue detenido con dinero ingente encima en una cafetería de Madrid.

Desde entonces Manolo Sáiz ha pasado por todos los estadios morales que puede pasar una persona, pero nunca, y eso es cierto, ha escondido su interés por volver un día. Es curioso, el cuestionado sector eléctrico será quien le provea de los primeros fondos para iniciar la aventura. Quiere, así se lo explicó a Fran Reyes en www.arueda.com, hacer el mejor equipo sub 23 de España. Entra fuerte y apunta directamente contra el chiringuito de los Contador, de Fran y Alberto, ese que un día fue su pupilo, como el propio técnico de Torrelavega recuerda en la landing de su proyecto.

Para valorar la decisión de Manolo Sáiz pondremos de relieve algunas reacciones. Por un lado los “haters” que no quieren ni oír hablar de su regreso. En Facebook y Twitter ya le han recordado la Operacion Puerto, le han preguntado si Eufemiano estará en nòmina y esas cosas. Sí, una vez, quien esto firma, se tuvo que tragar un improperio de un periodista por el mero hecho de interactuar con Sáiz por twitter. “Es un cáncer, un prepotente, un falso” me vino a decir.

En el otro lado de la balanza quienes se posicionan a su lado, le apoyan y le animan: “Seguro que saldrá algo bueno” le dicen. Gente con nombre y apellidos, no con pseudónimos. Gente que nunca ha escocido simpatía por el de Torrelavega y ahora no es excepción.

Sea como fuere el ciclismo español, de quien dicen que no ha cambiado tanto desde la OP -por qué será que no me sorprende-, no está para ponerse exquisito y si ya en aficionados levanta ampollas el dominio que ejercen los equipos de la Fundacion Contador, lo mismo ocurre con Movistar en el máximo nivel. Se necesita una segunda estructura en este país, algo que haga competencia y dinamize, algo que Fernando Alonso un día prometió vagamente. Es necesario. Manolo Saiz ya fue capaz una vez, ¿lo será otra?.

Imagen tomada de http://www.scoopnest.com

INFO

La gorra de Lucky Bästerds para primavera/verano

12

Ideal para usar debajo del casco. Es una gorra muy ligera que absorbe el sudor pero a la vez muy transpirable debajo del casco para mantenerte fresco. El material que utilizamos hace con que sea muy cómoda de utilizar. Confeccionadas a mano, en Barcelona.

Las velocidades de Oleg Tinkov

Lo que pasó por una pataleta por la carencia de resultados por parte de Oleg Tinkov y su enorme estructura, se convierte ahora en una política de acción y hechos consumados que impone el presente y anuncia cómo debiera ser el futuro. Para el excéntrico ruso el tiempo de Riis, Manolo Saiz y Johan Bruyneel ha pasado. Son historia, y a la historia, a su entender, no hay que tenerla como única e inequívoca guía de acción en la vida. Hay otras formas de hacer, otras vías, otro camino.

En su muro de Facebook el hilarante jefe de Alberto Contador y Peter Sagan apunta varios aspectos que complementan y justifican la decisión de prescindir de Bjarne Riis, una noticia escalonada en el tiempo que llegó a su conclusión este fin de semana. “Riis is over” es el lema que se inscribe el rubio en la frente, tatuado fuerte y profundo, hace un tiempo, cuando le compró al danés su licencia que él lo que debía hacer era dirigir que para eso era el mejor del mundo. Hoy, no muchos meses después, ya no lo es. Curiosa veleta.

No es Riis santo de nuestra devoción, valga la expresión en estos tiempos de procesiones y flagelos. Nunca lo ha sido. Nos ha parecido la viva imagen de lo peor de este deporte. Dopado confeso, altanero, displicente,… autor de serviles estrategias para Lance Armstrong en tiempos de plomo del americano, errático en aquella jornada que le dio un Tour a Floyd Landis, del que luego fuera desposeído. Cierto es que arrancó la historia del Jack & Jones hasta convertirlo en un equipo, no el mejor del mundo, pero sí de los mejores. Contó con medios y con grandísimos ciclistas (los Schleck, Cancellara, Voigt, O´Grady,…), cabe no olvidarlo.

Todo ese bagaje ahora a Tinkov le resulta prescindible. El rubio ruso, preso de una enajenación que convulsiona su equipo y por ende el ciclismo en bloque, no quiere saber nada del calvo danés, como si hubiera perdido su encanto y conocimientos como por arte de magia. TInkov habla de elementos que compartimos, como el que los equipos sean capaces de generar rédito y no sólo impliquen gastar, gastar y gastar. Habla de carreras más concentradas, de estrellas implicadas, de nuevos horizontes,…

Califica de estupidez eso del ciclismo histórico. Quizá no viera cómo el engendro que llamaron Tour de Pequin pasó sin pena ni gloria. Es obvio que hay que buscar nuevos mercados para el ciclismo, pero no al mejor postor, porque estos días en Flandes se hierve con este deporte, es ciclismo de antaño y no por ello muestra síntoma de fatiga y debilidad. Hay carreras prescindibles en el calendario tradicional, pero también en el nuevo. La morterada en algunas carreras que se pone de inicio es apetecible, pero venderla como buena para este deporte es mentir al personal.

tinkoff-saxo-situa-a-de-jongh-al-frente-de-su-estructura-deportiva-001

Tinkov habla de ciencia, “la ciencia es el rey”. La da como clave para pasar página al dopaje, él que dijo que “todo vale” cuando aleccionaba a sus chicos en la roulotte del primer Tinkoff hace ocho años. También presenta los nombres de quienes deben dirigir el futuro de este deporte. Habla de Yates, de De Jongh, de Julich, hoy técnicos, en su día corredores que bebieron de las fuentes de Riis, Bruyneel y Saiz, es decir más de lo mismo, pero con el 2.0 acompañado su labor.  Los tres además no aptos en la acera de enfrente, en el Team Sky. Por cierto, acaban de confirmar a De Jong en la cúspide de la dirección, éste fue el año pasado pieza clave para la «resurrección» de Contador, quien a su vez decía confiar ciegamente en Riis. 

Ojalá hubiera más Olegs Tinkov, sinceramente, pero cabe no confundir “la velocidad con el tocino” y este ruso corre mucho, a veces tanto que desborda su propio discurso dependiendo como el sople el viento.

INFO

1

Prueba estos días Nacex y su servicio para llevar tu bicicleta everywhere… ni colas, ni cargados con equipajes…

El ciclismo también tiene sus energúmenos en la cuneta

El fin de semana de sucesos nos dejó un acontecimiento, que me entenderéis, no puedo entender, lo mire por donde lo mire. En la mañana de este lluvioso domingo que despidió noviembre, se disputó un partido liguero entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña. Dicen que estos partidos, por su horario, son ideales para llevar a los niños al campo. Un domingo a media mañana al fútbol y de vuelta a casa llegas bien para comer.

Plan perfecto, ideal, salvo que por el camino te encuentres a un centenar de subnormales dándose hostias hasta en el carnet y utilizando el mobiliario urbano para arrojárselo por la cabeza. Ya saben cómo acabó la cosa, una persona en medio del río que acabó falleciendo. Se ve que quedaron por WhatsApp.

He leído varios comentarios, a raíz de lo acontecido, comparando las aficiones del ciclismo con las del fútbol. Obviamente hablamos de mundos totalmente diferentes. El fútbol, en su raíz urbana, es más proclive a dar espectáculos como el de ayer y eso no va en detrimento de este deporte, que es precioso, sobre todo cuando lo aprecias sin colores, ni a favor del ciclismo, que también tiene lo suyo aunque las aficiones no se peleen. Otros deportes que no son el fútbol pero se disputan en pabellones, también acaban como el rosario de la Aurora.

Está claro que una persona como el aficionado ciclista que se toma la molestia de irse a cualquier puerto de cualquier carrera a ver pasar un pelotón no va a buscar bronca con nadie, sin embargo no siempre ha sido así y recordamos algunos recortes de prensa en los que los nervios que se viven en las cunetas se equiparan a los del fútbol.

Por ejemplo, en la época de Mariano Cañardo, no siempre el público se tomaba a bien el espectáculo que ofrecían los ciclistas y en más de una ocasión estos tuvieron que salir escoltados en medio del tumulto porque la hinchada consideraba que la entrega no había sido justa con la pasión que les conferían. Hubo incluso una carrera que al parecer conchabada, tuvo que repetir desenlace.

Recordamos pasajes también desafortunados con grandes campeones como Eddy Merckx, cuyo dominio provocó el hartazgo e ira de ciertos inquilinos de la cuneta, propinándole un golpe en el estómago en uno de los últimos Tours que corrió. O qué decir de las campas belgas entregadas al frenesí del ciclocross en un ambiente caldeado por la cerveza. No será la primera vez que vemos a estrellas como Bart Wellens o Sven Nys parándose a increpar a alguien del público que se fue de la lengua o sacó la mano más de lo debido.

Y qué me dicen de los habituales aficionados vestidos de quirófano con jeringuillas…

Nos vienen a la mente dos capítulos de la Vuelta a España cuando se disputaba en abril. En 1992 las opciones de Perico de ganar su tercera general provocaron que en las cunetas más de uno se calentara al paso de Tony Rominger y Jesús Montoya. Ambos ciclistas describieron situaciones irreales, muy similares a las que por ejemplo Manolo Saiz denunció en la famosa etapa en la que Rominger sentenció la carrera frente a Alex Zulle en El Naranco. Recordemos que el primero corría para el equipo de la tierra, el Clas, y eso ardía en los corazones de los aficionados.

Con todo, sí que es cierto que el ciclismo cultiva otro tipo de afición. No sé si es porque gran parte de ella es practicante activa de la bicicleta, y sabe lo que se sufre sobre ella, pero raro es ver a alguien pitar a un ciclista porque corra en el equipo rival de tu corredor favorito. Sólo Laurent Fignon levantó unanimidad en ese sentido. A pesar de su excelente sentido del espectáculo, una ristra de silbidos acompañaba su estela.

Imagen tomada de comunidadciclismo.com

INFO

Para poder trasportar correctamente tu bicicleta con el embalaje NACEX BICIBOX, debemos tener en cuenta lo siguiente

1nacex

– Se debe girar y desmontar el manillar

– Se deben desmontar los pedales y ruedas (una o las dos dependiendo del tamaño)

– Se deben proteger los elementos sensibles (cuadro, tijas) y aquellos que queden desmontados con papel burbuja o similar

– Introducir en la caja cuidadosamente evitando golpes y arañazos

– Transportar siempre en posición vertical

El otoño más amargo de Vincenzo Nibali

Posiblemente ustedes no conozcan Viktor Okishev. Hace tres días un servidor tampoco. Sin embargo este kazajo del equipo continental del Astana ha pasado a primera línea de la actualidad por ser el cuarto positivo que se conoce en el seno y entorno del equipo celeste en menos de tres meses.

Esta vez anabolizantes, como en el caso anterior, el de Ilya Davidenok. En agosto pitó el EPO de los hermanos Iglisnky, uno de ellos no olvidemos ganador de una Lieja-Bastogne-Lieja. Una desgracia perenne, una auténtica andanada de malas noticias para el equipo que ahora mismo da cobijo al ganador del Tour de Francia, Vincenzo Nibali, y a una de las mejores promesas del ciclismo mundial, Fabio Aru, al margen de un equipo cargado de excelentes ciclistas.

Por tanto presente y futuro, ambos además italianos, se ven comprometidos por los constantes sobresaltos que parecen indicar que en Astana el problema es serio y ya no sólo por mantener la licencia y el estatus, sino por tener en orden el corral. En el equipo muestran decepción y conmoción, pero quizá el arrepentimiento no baste y la meda drástica pueda llegar en tiempo y forma no deseados.

Para Vincenzo Nibali este periodo de post temporada debería ser un paseo por estrados, teatros, presentaciones y cocktails recogiendo todo tipo de agasajos y premios. Es el ganador del Tour de Francia, un ganador fraguado con una contundencia que no veíamos desde hacía tiempo. Sin embargo, las consignas que le llegan en cada acto, en cada momento que es visible, no son las mejores. Se le pregunta a cada paso por los positivos de su equipo, por su opinión al respecto y por si teme represalias.

El obvio acoso de Nibali nos recuerda a aquel que cercó a Alejandro Valverde en vísperas de explotar la Operación Puerto. Esa primavera había logrado dos grandes triunfos del tirón, Flecha Valona y Lieja. Postrado en la rueda de prensa de la capital valona, a Valverde se le cosió a preguntas sobre dopaje e historias truculentas, nada hubo sobre su triunfo en la decana. A Nibali le vemos en las mismas.

Es obvio que mezclar las cosas no es lícito y decir que un equipo se entrega al dopaje por un caso es injusto. Sin embargo son cuatro, medidamente anunciados además. Cuatro balazos en el corazón del equipo pero también de la credibilidad del ciclismo, cuyo primer ejecutivo, Bryan Cookson, anhela penas de prisión para quienes hagan pitar la máquina, al tiempo que dice que el patio está más limpio que nunca.

Queremos creer a Cookson en que el ciclismo está más limpio que nunca, pero esta historia, al margen de otras, nos quitan el aprecio por sus palabras. Más cuando, como bien apuntó Fran Reyes el otro día por su atribulado perfil de twitter la UCI parece dosificar los positivos a conveniencia pues este último susto se fecha de antes del verano y se conoce ahora.

 Tiempo parece que ha habido para sacar a pasear estas miserias y no ahora, justo en vísperas de la anunciada revisión de licencia del equipo kazajo, el mismo que jugó a trilero –dónde está la bolita- para correr Lombardía y anunciar que se autoexcluía del insulso Tour de Pequín cuando ya se conocía el tercer positivo. Ya ven, nadie juega limpio.

Los positivos son un hecho irrefutable, pero no sabemos a qué obedece este calendario de publicación de los mismos. Es obvio que Alexander Vinokourov, por quien Nibali no firmó, parece una pieza apetecible, como lo podría ser Manolo Saiz si vuelve al redil a full time y es que el nivel de paranoia es tal que la segunda oportunidad es una entelequia mientras que la cárcel como solución la mejor manera de criminalizar un deporte que en el fondo es eso, un deporte.

Imagen tomada de m.theepochtimes.com

INFO

Lleva tu smartphone bien fijo al manillar de tu bicicleta

 

El nuevo pack de Tigra de Ksix es un excelente elemento para llevar fijadísimo tu Smartphone al manillar de tu bicicleta. Con un recubrimiento fuerte y robusto te evitas que un golpe perjudique tu móvil y con una fina capa puedes interactuar con el mismo sin problema. Este pack existe también para correr a pie. Te ajustas el brazalete –tema que no resulta conflictivo ni siquiera en invierno cuando salimos con más capas- a través de un sistema de rosca que te permite desenganchar tu móvil sin problema y comprobar el ritmo y los kilómetros al momento. Incluso para los que más en forma estén, responder al teléfono si se diera el caso.

Mira más detalle aquí.

El homenaje comunista de Alexander Vinokourov

Admiración fue la palabra que siempre definió mi parecer por Alexander Vinokourov. El kazajo fue el ciclista que situó este inhóspito lugar llamando Kazajistán en el mapa ciclista. Destacó joven y su trayectoria no estuvo exenta de sospechas que al final se hicieron realidad. Emergió con el Casino, en el tiempo de apellidos sórdidos como Elli o Massi. Luego se hizo estrella en el T Mobile que mermado por los escándalos acabó por dejar el patrocinio ciclista. Pasó efímeramente por el Liberty, donde casi ni pudo ejercer por la Operación Puerto, y para formar lo que hoy sigue siendo Astana. Fue curioso, despotricó de Manolo Saiz por no poder competir en el Tour de 2006 y al año reventó los controles antidopaje con uno de los positivos más escandalosos en ese Tour para olvidar.

Todo esto está en el debe de Vinokourov. Pero también hubo una parte que nos gustó, un carácter indómito en la carretera. Fue un ciclista que buscó el resquicio para retratar a los rivales. Atacó hasta la extenuación en el Tour del centenario, hace diez años, y se aupó al podio. Ganó de azul celeste en los mismos Campos Elíseos, siendo el último ciclista que rompió el cerco de un sprint, de eso han pasado ocho años. Tiene su gran vuelta en la Vuelta de 2006, en la que impuso criterio ante los desastres tácticos de Alejandro Valverde. Su carrera se mina de muchos triunfos de rompe y rasga, dejando al pelotón plantado cuando la llegada masiva se sondeaba como única opción.

Vinokourov fue Vinokourov hasta sus últimos días de profesional, como cuando dio un golpe magistral en Londres. Llegaba entonces de recuperarse de una caída limite en el Tour de hacía un año. Demostró tener siete vidas. Fue casi felino en ese aspecto.

Las hazañas recién relatadas pesaron mucho más que las sombras de su perfil en el balance estatal de Vinokourov. El ciclismo sigue siendo un deporte de potencial en Kazajistán. Astana, su capital, da nombre a uno de los mejores equipos del mundo, alberga un velódromo de última generación, que ya ha sido sede de la Copa del Mundo y la base de ese país presenta mimbres para más proyectos.

En estas que crece y crece un equipo con el nada llamativo nombre de “Vino4ever, una especie de proclama de carrera electoral pero metida a equipo ciclista de categoría continental. Sí, Vino es por Vinokourov y el rubio kazajo recupera los esplendores del busto y efigie comunista en la parte noble de las ciudades para perpetuarse también como nombre de un equipo. En un país que vivió bajo el signo de la hoz y el martillo tantos años es como volver al pasado. A un servidor le recuerda a nombres como Stalingrado o Leningrado, nomenclaturas que llevaban implícito el nombre artístico de los dos faros del comunismo internacional.

Equipos que incorporaran el nombre de su mentor ha habido, pero nada comparable a este esbozo. Vinokourov es una deidad en estas estepas, al contrario del acoso que ha derribado a Lance Armstrong, hace y deshace y le da a su país un tercer equipo en el registro UCI con este curioso nombre se hace continental.

“Esto nos pilla lejos”, pensarán algunos. No se extrañen en occidente somos más discretos, pero en el fondo todos acabamos pecando de lo mismo. Vino no disimula, allí no lo necesita.

Foto tomada de Vino4ever

Con el fallo de la OP nos siguen tomando el pelo

Hablo al calor de la sentencia y de la ignorancia sobre los procesos, apelaciones y marchas atrás que merodean todo pufo judicial. La Operación Puerto rompió hoy 30 de abril, seis años y once meses después de lanzarse, con un fallo que condena a un año a Eufemiano Fuentes e Ignacio Labarta y la absolución para los exdirectores Vicente Belda y Manolo Saiz.

Una vez más España clava una muesca en su menoscabada credibilidad, si bien no cabía esperar otra cosa. La Operación Puerto es el capítulo más bochornoso de nuestra historia deportiva reciente –conocida como “Edad de oro del deporte español- y emborrona, por si no hubiera suficientes motivos, la candidatura olímpica de Madrid para 2020. Sinceramente, con una justicia de este pelaje, un sistema tan lento y unas maniobras muy bien encauzadas para enturbiarlo todo, la sola insinuación de España, cuya desinversión en deporte de base es galopante, como destino olímpico es un atentando al buen juicio.

1

Sin embargo no se rasguen las vestiduras. Esto pasa en las mejores casas. Miren lo de Lance Armstrong y su medida confesión o la ridícula terapia de choque holandesa llevada a cabo por diarios. Como bien comentaba en su post del domingo Jordi Bernabeu en este cuaderno, los que creemos que esto no puede seguir así seguimos asistiendo a burdas argumentaciones y baratas excusas como las que nos dieron en su día del positivo de Alberto Contador y su bistec, por poner un ejemplo, así al azar.

Al principio alegué mi ignorancia en todos los entresijos que mueven un castigo como el infringido al doctor Fuentes, sin embargo no es descabellado pensar que el suyo será un paso invisible por la trena. A su vez el castigo de abonar un importe equivalente a quince cafés diarios durante diez meses por un delito contra la salud pública es demoledor. El ginecólogo se ha reído de todos y hace bien, el sistema lo permite. No entiendo qué más pruebas podían obrar en su contra en ese delito contra la salud que se juzgaba.

Sea como fuere quienes quisieron saber de la pertenencia de las bolsas de sangre se quedarán, muy posiblemente, con las ganas. Esos recipientes serán destruidos. La sangre se regenera y sus legítimos dueños no la echaron en falta. Nadie reclamó haber perdido nada. Nadie les solicitó para cotejar su ADN. Por medio sólo quedaron sospechas, manchas, dudas,… al margen de esas primeras tesis que hablaban de ciclistas, atletas, tenistas,…

Fuentes se ve que ofreció el listado y sus nombres, pero aquello no procedía. Se juzgaba un delito contra la salud que sin embargo tuvo consecuencias deportivas en muchos ciclistas que si no dejaron de competir, cerca lo estuvieron. No sabemos de nadie que fuera ciclista que no padeciera el látigo de la justicia.

Y si anónimos serán los titulares de esas bolsas, indiferentes son los damnificados por los tratamientos del señor Fuentes. Y es que no hay día que no pase sin referencia internacional a este capítulo. ¿Dónde queda la justicia para los agraviados? Repiten y cuestionan. Tal prerrogativa España la resuelve “con dos condenas leves” como titula Carlos Arribas su pieza en El País. Lo dicho, nos siguen tomando el pelo.

Imagen tomada de www.teinteresa.es