Si Maradona fuera ciclista sería…

La patria ciclista de Maradona sería Italia

Diego Armando Maradona nos dejó hace menos de una semana y los ecos de su muerte aún los sentimos hoy.

Más allá del sentimiento que nos despertara, lo que está claro es que hablamos de un fenómeno global, de algo que trasciende al deporte y se traslada a lo social y humano y puedo entenderlo, cuando ves siendo un niño un Mundial como el de México 86 saboreas aquello que hoy entiendes que fue único en la historia.

A Maradona le han sacado en todas las facetas y poses, hasta cantando y recordando sus careos con Isabel Pantoja, pero también en rol de convidado del ciclismo.

Y de ahí esta foto de una de las salidas de la Tirreno-Adriático de 1990.

Cambrils 400×400 OCT20

 

La imagen forma parte de un artículo más amplio en Cyclingnews que recuerda la visita de Diego Armando Maradona a la carrera de los dos mares, meses antes de su truculento mundial en Italia y viviendo las mieles del éxito en Nápoles.

Aquel día los que salen en la foto, Maurizio Fondriest y Guiseppe Saronni, más otros como Raúl Alcalá o Accacio Da Silva se fotografiaron con el «Pelusa» rodeado de un séquito que nunca le dejaba solo.

Es curioso ver a la misma gente en diferentes fotos al lado de la estrella.

Maradona en Italia, no podía haber sido otro sitio mejor, el país que pone un altar a cada estrella y mito que pisa la bota y donde el deporte alcanza connotaciones casi religiosas.

Ya es curiosa la relación que mantuvieron Maradona – Fignon en las portadas.

Oreka Training
Cruz 400×400
Cambrils 400×400 OCT20

 

Italia tiene de hecho la capilla de los ciclistas, en la cornisa de Ghisallo, donde el lago de Como se insinúa entre los bosques, allí donde te dan la bienvenida un busto de Bartali y una figura de Coppi, que se llena de maillots y ofrendas ciclistas y todo buen aficionado debe poner el pie, una vez en la vida.

Por eso si Maradona hubiera sido ciclista sería italiano. 

Por que su sepelio sería asunto de estado, como cuando falleció Fausto Coppi, cuyas colas en el entierro no adivinaban final.

Por que su intrahistoria escondería leyendas increíbles, trasladadas de abuelos a nietos, como las de Gino Bartali en la Segunda Guerra Mundial.

Y por que su vida encerraría tantos claroscuros como la de Marco Pantani, el romagnolo que hoy muchos siguen recordando con admiración divina.

Y es que entre el pelusa y el calvo habían muchas cosas en común, eran capaces de lo peor fuera de su radio de acción, lejos de los sitios en los que se hicieron leyenda.

Sin embargo ejerciendo su profesión, ejecutando lo que mejor sabían hacer, fueron tan grandes tan únicos, que la humanidad en bloque parece dispuesta a perdonarle todo.

«No es lo que ellos se hicieran a sí mismos, es lo felices que hicieron a otros» podríamos acuñar en el caso de ambos, como redención en la memoria colectiva de dos astros que siguen estando muy presentes.

Si Maradona hubiera sido ciclista, habría sido Marco Pantani, más allá de lo malo, lo bueno pesaría en la balanza, y por miles se le recordaría en cada momento, algo que a veces escapa a nuestra comprensión, pues el resultado de la realidad fue muy diferente, deportistas que acabaron realmente mal.

Todo depende del color con que lo miremos, y en ocasiones nos tocaría ponernos en el lugar de cualquier otro, como cuando nos ponemos las manos en la cabeza por cómo se toman los colombianos sus ciclistas y su ciclismo, luego escarbas un poco y… lees esto.

Imagen: Pinterest

Gore 400×100 MArzo2020