¿Dónde está la UCI cuando se la necesita?

No ha sido santo de mi devoción Marc Madiot. El que fuera excelente ciclista sobre el pavés hace unos 30 años, dirige hoy la Française des Jeux con mano firme y espectáculos dantescos como el vociferio que le regaló a Thibaut Pinot cuando ganó su etapa en el Tour hace tres años.

Si embargo esta vez el técnico galo creo que tiene razón en el post que escribe en su blog de Cyclingnews hablando de la invisibilidad de la UCI  en unos momentos que el ciclismo necesita del organismo pues las actuaciones de Froome y sus arrancadas han puesto este deporte en boca de cuatro desalmados que opina con ligereza y maldad a partes iguales.

Parece que hayan desaparecido de la faz de la tierra” dice Madiot, quien añade en diferentes pasajes:

El ambiente se ha enrarecido estos días en el Tour. Controversia, especulación y sospechas han vuelto a dañar nuestra imagen y una vez más quienes tienen que defender el ciclismo, la UCI, han fallado en su misión

Se ha impuesto una política de no comunicación y desinformación respecto a lo está pasando. Otros presidentes de federaciones nos ven como auténticos amateurs. En los deportes del motor, hay un área cerrada donde los coches se controlan. Podría pasar exactamente lo mismo en ciclismo, con los corredores dejando examinar sus bicicletas y dando los datos de sus SRM sin más objetivo que ser controlado

Hace unos años ASO pidió a la UCI tomar cartas en el tema del doping, algo que no atañe a los organizadores. Si estos deben tenerlo todo a punto para competir, la UCI debe velar por las reglas y eso ocurre en el control de las bicicletas y los datos de los SRM, sin embargo, para nuestra desgracia, no se les ve por ningún sitio

Estamos en 2015 pero la situación me recuerda a la de 1998 cuando Hein Verbruggen –entonces presidente de la federación internacional– desapareció durante el affaire Festina y TVM. Esperaba más de Brian Cookson, quien prometió restaurar la credibilidad de este deporte

Sondeado por un servidor, un experto en cuestiones de motores eléctricos en bicicleta, me asegura que existir existen, que se pueden camuflar perfectamente en un cuadro de ciclista profesional pero que su detección es sencillísima por dos métodos, el peso y un arco como esos de aeropuerto que detectan una fuente de calor.

Puedo imaginar los motivos de este silencio de la UCI -a quien le ha quedado monísimo su nuevo logo- y esas luchas intestinas con ASO, pero ¿compensa dirigir un deporte arruinado aunque sea en solitario?

INFO

1Las rebajas de julio llegan a Santa Fixie 

Manillares, puños, pedales, luces,… todo lo que necesitas lo tienes a tiro

La Inquisición cayó sobre Luis León Sánchez

El tribunal de la Inquisición fue un organismo creado en tiempos de los Reyes Católicos que cayó en desuso en la época napoleónica. En total fueron más de tres siglos sembrando fe y fervor en las conciencias de la plebe a través del miedo, la amenaza y la muerte. Una obra que contribuyó a esa leyenda negra que otros granjearon para derroque moral del Imperio Español y de paso hundió más este país en esas raíces cristianas que a día de hoy mucho siguen dando que hablar.

En el ciclismo moderno hay también un Tribunal de la Inquisición. Responde a las siglas MPCC que vienen a significar “Movimiento por un ciclismo creíble”. Es una especie de sanedrín creado en los días que el ciclismo convulsionó ante el positivo de Alexander Vinkourov en el Tour de 2007. Integra varios equipos de las dos primeras categorías. Su epicentro es francés, pero su idioma es inglés y su plan de acción universal.

Entre sus valedores encontramos a gente de muy dudosa doctrina. Jean-René Bernaudeau, director del Europcar, es uno de los más beligerantes del movimiento. No esconde quina contra los que han hecho trampas pero en su equipo ofrece sendos escándalos, ambos antes de los últimos Tours de Francia, con Pierre Rolland en el ojo del huracán y ofreciendo patéticas explicaciones por Facebook sobre sus affaires.

Tenemos también a Marc Madiot, mentor de la Française des Jeux, que hoya sus conocimientos profesionales en la época pre EPO y chilla a sus ciclistas hasta la humillación si una victoria de postín está a tiro. Madiot, coetáneo de Fignon, fue joven e inocente, como bien explica el parisino en su libro. Con eso está todo dicho.

En el ángulo anglosajón destaca el omnipresente Jonathan Vaughters, el pastor de exdopados que los reúne en el Garmin para hacer de ellos chicos de provecho. Ryder Hesjedal, empujado por el libro de Rasmussen, fue el último en admitir las culpas que de una manera u otra admitieron David Millar, Christian Vandevelde y Tom Danielson. Menuda colección Jonathan, menudo ramillete, justo lo  perfecto para adoctrinar en el ciclismo limpio.

Con este tipo de personas y su doble moral se ha construido el MPCC que ahora mismo tiene a Luis León Sánchez en el punto de mira. Hastiado en su equipo, el Belkin, hasta la extinción de su contrato, Luisle inició conversaciones que no llegaron a buen  puerto con Movistar. El jueves mismo se publicó que Caja Rural lo tenía caso hecho. Sin embargo los guardianes de la ética ponen trabas. No ven claro que Luisle prosiga su trayectoria pero sí ven plausible que sus no pocos marrones sigan en el armario.

Luis León Sánchez aparece en muchas listas, su nombre se barrunta con asiduidad en los mentideros de la Operación Puerto, pero hasta la fecha a Luisle nadie le ha metido mano. Nosotros podemos tener nuestra opinión, creer más o menos en su culpabilidad, gustarnos su forma de correr, pero de lo que no cabe duda es que se trata de una víctima de misma ambigüedad que ya se llevó muchos ciclistas por delante y que posiblemente acabe con su trayectoria. Es muy complicado entender como siete años  y medio después de explosionar la Operación Puerto, esto siga coleando en los límites de la duda. Esto es el ciclismo, esta es la OP de la que se vanaglorió un tipo que optó a alcalde de Madrid. Certezas pocas, incertidumbre, toda. Y por el camino siguen cayendo cadáveres.

Foto tomada de www.diez.hn

Las trampas del ciclismo francés

Casi sin darnos cuenta el ciclismo francés camina hacia las tres décadas sin ganar el Tour de Francia. La cifra exacta es a día de hoy de 28 años y esconde muchos nombres importantes que se quedaron en el camino de la gloria que se le exige a cualquier hijo del país vecino cuando monta una bicicleta. Laurent Fignon fue el último que lo tuvo más cerca, en 1989, y desde entonces uno tras otro, desde Laurent Jalabert a Richard Virenque, sin olvidar a Luc Leblanc, Jeff Bernard y Charles Mottet, ha caído ante las voluntades de la carrera.

Sin embargo los últimos años esa acuciante necesidad de recuperar la mejor carrera del mundo se ha notado con más intensidad. Ha jugado a favor de esa presión el hecho de que se cumplieran algunas ediciones con la más absoluta carencia de resultados sumada a la no presencia de franceses en el top ten. Todo ello se ha ido solucionando estos años últimos, sin embargo no es suficiente. El legado histórico y el peso francés en el universo ciclista exigen mayores logros, los máximos para entendernos.

Veamos que a pesar de los paupérrimos resultados de los suyos, el ciclismo no ha perdido un ápice de interés para el público galo. Cuentan con una maquinaria ciclista compleja y resistente. No sólo en infraestructura ciclista, donde ASO da cobijo a los principales eventos. También hablo del sector periodístico y editorial. El ciclismo sigue siendo portada y ello empuja y presiona a que cada joven que surge con maneras de líder sea visto con lupa.

Varios han sido los casos de ciclistas franceses frustrados por las opciones que se les adivina. El joven francés que promete toca dinero antes que el español. Buenos contratos, excelente seguimiento de los medios,… todo muy sencillo, quizá demasiado. Muchos testimonios me hablaron de ciclistas fumando en las concentraciones, de dejadez en las dietas, de poco cuidado personal.

Ellos sin embargo se defienden con el ciclismo de dos velocidades. Es decir, ellos van limpios y los demás hasta las trancas. Argumento que un día pudo tener cierto peso pero que con el tiempo se ve insuficiente para explicar la ausencia de un francés en los grandes podios desde tiempos de Laurent Jalabert.

1

Thomas Voeckler estuvo a punto de pisar el podio hace dos años, no lo hizo por que una bruma nubló su juicio con un esperpéntico espectáculo en el Galibier donde se creyó tan fuerte como Andy Schleck y Alberto Contador y encima a plato. Ese día ganó la etapa Pierre Rolland. Ambos, Voeckler y Rolland, son punta de lanza de un equipo que viste de verde, verde sucio diría yo, llamado Europcar con una buena dosis de suspense en su haber.

El Europcar está dirigido por el excompañero de Fignon, Jean-René Bernaudeau. Éste se postuló como impulsor del movimiento “Por un ciclismo creíble”. Creerá que tan utópico titular para esta organización será posible, sin embargo su praxis indica todo lo contrario. El año pasado el Europcar se vio envuelto en asuntos turbios, al mismo tiempo que se recogía a Riccador Ricco medio muerto por prácticas abusivas. Casualidad o no, la cronología ha dejado más casos por el camino, el del segundo clasificado en la Roubaix de 2012, Sebastian Turgot y el del “maillot à pois” Anthony Chartreau  por valores anómalos y ahora el terrible suceso de Pierre Rolland en la Dauphiné, algo que no hay por dónde cogerlo. Desde el hecho deque partiera, al abandono y estúpidas explicaciones a todo ello, colgadas en algo tan oficial como esa merienda de negros llamada Facebook. Incomprensible.

Mientras en el otro equipo de referencia galo, pues Cofidis hace tiempo que no da que hablar más allá de lo que ya generó en su día, la FDJ tiene a la nueva perla gala, Thibaut Pinot, un ciclista que apasiona mientras crece en las manos de otro “integrista del ciclismo limpio”, Marc Madiot, un especialista en Roubaix que hablará mucho de ciclismo creíble, pero lo hará a gritos, como aquellos que le profirió a su pupilo cuando ganaba su etapa en el último Tour. Y es que irán muy limpios, eso dicen, pero las maneras les pierden e incluso sugieren que en el fondo hasta los nervios les pueden, y cuando estos traicionan es cuando se comenten tonterías. En Europcar llevan unas cuantas.

Foto tomada de www.lexpress.fr