¿Qué teme el ciclismo de los agentes de fútbol?

Que los agentes de fútbol entren en ciclismo es un arma de doble filo

Estos días hemos leído las opiniones de Marc Madiot sobre el aterrizaje de Jorge Mendes, el manager de, entre otros, Cristiano Ronaldo, y ha echado chispas sobre la presencia de agentes de fútbol en el mundo de ciclismo.

Sobre sus palabras, estamos muy de acuerdo con lo que Cuadernos del Ventoux explica en su newsletter

Inmovilismo. Marc Madiot, director de Groupama-FDJ y a la sazón la voz más agitada del pelotón, ha opinado sobre la llegada de Jorge Mendes al ciclismo. No le gusta: «Si Mendes es el agente de [João] Almeida, Almeida jamás correrá en mi equipo». Polaris, recordemos, gestiona los derechos de imagen de Almeida y Rubén Guerreiro.

Madiot verbaliza así lo que el sector tradicionalista del ciclismo piensa sobre el fútbol: «[Su sistema de agentes] es tener una cartera de jugadores y moverlos con tanta frecuencia como sea posible para acudir al banco lo máximo posible».

Es así. El modelo futbolístico incentiva el riesgo. Disponer de 10€ y adquirir a un jugador por 15€ con la esperanza de venderlo por 20€. También ha propiciado el poder de los agentes, en un mercado donde los futbolistas operan como valores de bolsa.

La cuestión es, ¿puede el ciclismo resistirse a su sistema? En el pelotón, en teoría, los contratos se cumplen. Los ciclistas no son valores a transaccionar. Pero podía cambiar. Hirschi y su repentina marcha a UAE es un ejemplo claro.

Dos aspectos a tener en cuenta: un modelo mercantil permitiría a los equipos obtener una nueva vía de ingresos, vía venta de ciclistas; pero también incentivaría la deuda y, en caso de mala gestión, quiebras e inestabilidad financiera.

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Como todo en la vida, que el mercadeo futbolero entrara en el ciclismo tendría pros y contras que convendría no descartar a las primeras de cambio.

Entiendo que a Madiot le explote la cabeza viendo agentes de fútbol en el ciclismo, pero quizá no se plantea dos cosas, que los tiempos tiran por otros derroteros -y la financiación del ciclismo es una suerte de de milagro- y que a él ya le va bien que las cosas no cambien.

Quizá debería mirar en la cocina del ciclismo y pensar qué bien le hacen sus agentes actuales, los que manejan el cotarro, por que a veces viendo cómo funciona Acquadro, por ejemplo, me temo que el bien del ciclista y su porvenir deportivo no son la prioridad y sí los porcentajes que se quedan por el camino.

Su obsesión por engordar la burbuja del Ineos es la muestra.

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