Qué grande es el ciclocross

Ayer me preguntaban dónde ver el mundial de ciclocross, por el canal de la UCI en Youtube, respondí. Lamentaron que no se viera por canales convencionales. Qué más da, qué más nos da, lo importante es que podemos verlo y vemos carreras como la de féminas de ayer.

Ser campeona del mundo a ser subcampeona en ciclocross es un escalón enorme, además de figurar en un selecto palmarés, significa un torrente económico en caché, publicidad y notoriedad importante. Todo es mejor y más bonito con un lacito arco iris.

Por eso el duelo de Marianne Vos y Sanne Cant en la última vuelta del mundial implica todo lo que decimos comprimido en escasos segundos. Vos es una leyenda y actúa como tal, incluso es grande arreglando su maltrecha bici y entrando con todo hacia la victoria, pero para Cant el pan estaba en juego y corre con una determinación admirable, tanto que en el sprint final, donde los pronósticos señalaban a la neerlandesa, no le da opción a su rival. Como me dijo Nico Van Looy estaba colgado de la lámpara viendo ese desenlace.

Mirad esa última vuelta, me lo agradeceréis.

Imagen tomada de UCI

El ciclismo como si fuera Wall Street

La portada del ultimo ProCycling desvela de forma indisimulada y evidente el concepto anglosajón de la vida y por ende del ciclismo. Bajo el título de “The power list 2014” señalan con detalle las 25 personas más influyentes del ciclismo actual, incluyéndose entre las mismas, ciclistas –los menos-, técnicos, financieros, gente de la televisión, organizadores y magnates. La lista incluye gente de todo pelaje, muchos de ellos desconocidos al gran público. De algunos de los menos conocidos queremos dar cuenta en próximos post, sin embargo por el momento nos quedamos con algunas caras y generalidades explicadas en este listado del poder.

Una de las cosas que más nos llaman la atención es la total ausencia de españoles en la misma. Hay uno que puede entrar, que está en la puerta, pero que no ha entrado, es Fernando Alonso cuya suerte se vincula al proyecto que como bien recuerdan cada vez que tienen ocasión no tiene todavía nombre. Nairo Quintana es uno de los que puede entrar en ese top 25 del poder mientras que hace cinco años Alberto Contador estaba en ella por motivos de su reinado.

Entrando en harina destaca la poca presencia de ciclistas. Sin embargo hay tres que queremos señalar. Fabian Cancellara sería el prototipo de patrón entendido a la vieja usanza recordando ese capítulo en el que vestido de amarillo hizo parar al pelotón para que esperara a los accidentados Schleck. Luego está Peter Sagan, un ciclista que sobrepasa sus propios límites a la vista de un carisma que puede darle el tamaño de icono. En las locuras que se le ocurran al eslovaco pueden ir las audiencias del futuro. Le sigue Chris Froome, a quien su condición de portador del maillot amarillo le hace referencia por defecto, si bien recuerdan que “perdido el maillot, perdida influencia”. También incluyen a Mark Cavendish, tachado de celebrity, una auténtica tontería, de Cav poco o nada nuevo surge desde hace un tiempo e incluso el guapo, ario y alemán Marcel Kittel puede acabar quitándole la áurea.

En otro círculo, se habla de magnates como Oleg Tinkov, un multimillonario excéntrico de cuyos ceros en la cuenta el ciclismo no puede prescindir, como dando a entender que este deporte está entre la espada y la pared para aguantar a tipos como el rubio ruso. Sobre Alexander Vinokourov no esconden que el ciclismo no es más que un medio para los fines políticos de un personaje que ha hecho de la trampa su modus vivendi.

Obviamente salen los gestores del Tour, el tándem Amaury- Prudhomme, en cuyas manos están los suculentos ingresos por televisión mediante la confección de un calendario paralelo y casi privado que ya está llevando la discordia a alguna de sus carreras, dígase París-Niza o Critérium Internacional, dos pruebas históricas muy castigadas por la pugna entre ASO y equipos.

Y en la órbita de la UCI no podía omitirse el poder del presidente Bryan Cookson quien tiene a bien establecer un mandato donde delegar sea la clave con el objetivo de reducir las diferencias entre el ciclismo masculino y femenino, un empeño en el que la diva Marianne Vos está interesada. Y es que como más de una vez hemos dicho, el ciclismo femenino no es más que un paso obvio y necesario para que este deporte sea finalmente redondo y universal.

Foto tomada de www.zimbio.com

El Tour necesita su media naranja

Cuando me inicié como ciclista, el Tour de Francia me fascinaba. Me gustaba por su desafío, para muchos era algo irrealizable, para mí una experiencia inspiradora, tanto, que no entiendo que el Tour sea sólo para hombres y no se plantee para chicas.

Ya el año pasado pude comentar cosas al respecto. Los organizadores del Tour no son conscientes del espectáculo que supondría un Tour femenino televisado. Un acontecimiento así metería al ciclismo en el siglo XXI.

Como pude comentarle a Kthryn Bertine en los mundiales del año pasado –se refiere a la cita de 2012 en Valnkenburg- en un documental sobre ciclismo femenino llamando “En medio de la carretera”, un Tour de Francia femenino sería una idea genial, algo tan bonito que incluso nos planteamos proponer formalmente, recabando apoyos y demás. El problema de ambas es el tiempo, yo estoy finalizando mis estudios y ella trabaja en una película.

Respondiendo a sus preguntas relacionadas con el Tour, le expliqué la idea que tenía y su respuesta fue de firme apoyo, tanto que formulamos una petición pública para ver qué tipo de opinión tenía la gente. Nos aproximamos a deportistas de referencia como Chrissie Wellington o Marianne Vos con el objetivo de reunir al menos 100.000 firmas.

Cuál fue nuestra sorpresa cuando un gran número de personas no estaba al corriente de la no celebración de un Tour femenino. Existió uno en los noventa –los años de Joane Somarriba- pero se separó del Tour masculino y ello restó interés mediático y patrocinadores. Incluso la competición femenina no podía llamarse Tour de Francia, creo que la última edición fue en 2009.

A pesar de nuestro entusiasmo entendemos que son varias las dificultades. Por ejemplo, para que el evento sea un éxito se tiene que organizar de forma paralela con el masculino. Ya lo vemos en el Tour de Flandes o Flecha Valona, carreras en las que la infraestructura se comparte para que los espectadores disfruten de dos carreras en lugar de una. Se argumenta que es inviable doblar la estructura de personal y material en caso de un Tour femenino, cuando si una cosa no influye en su viabilidad es el número de ciclistas y sí todo lo que rodea el acontecimiento.

Queremos un Tour femenino porque es la única manera de tener éxito, porque se trata de una marca internacional. No queremos suplantar a ASO, pues ellos son los que mejor saben montar algo así. Esperamos además que el nuevo presidente de la UCI Bryan Cookson trabaje para que ASO se anime a coorganizar este evento junto al suyo.

Además ASO, como empresa privada que es, sabría sacarle beneficios a algo que ya conoce, pues organiza fantásticamente el Tour de Qatar y Flecha Valona femeninas. Espero que un día podamos mostrarles los reales beneficios de un Tour femenino.

Con todo debemos ser honestas. Nos gustaría ver un Tour femenino compartir ruta con el masculino, sin embargo haría falta una importante remodelación del calendario. La confección del recorrido pasa por etapas más cortas con una dureza limitada pues no son muchas las chicas que se ganan la vida exclusivamente del ciclismo. De cualquier manera, no hay razones fisiológicas por las que no podamos competir sobre el mismo trazado que los hombres, nos vemos también en un Ironman y maratones. Un Tour femenino televisado abre la puerta a nuevos patrocinios, mejora la cuenta de resultados y motiva a las chicas a ser ciclistas.

Creo que merecemos soñar con un Tour de Francia femenino.

Por Emma Poolye (medallista olímpica y ciclista profesional) en la edición de ProCycling publicada diciembre de 2013

¿Quién dijo que el barro no tiene glamour?

Rueda media Europa campa arriba y abajo. Ruedan los mejores, los medianos y los menos agraciados. Marianne Vos no es un nombre cualquiera. Hablamos de la mejor ciclista del mundo, pero no sólo del género femenino, también del masculino. Su grandeza excede el talento que desprende su palmarés, pero aquí todos pisamos la misma tierra, respiramos idéntico aire. La imagen demuestra lo terrenal de la estrella ciclista, un baño de barro como esos que cuestan un riñón en un spa, un lujo poder ver esto y plasmarlo.

 

Foto tomada del facebook de Ernesto Mañanes

No se trata sólo de un Tour femenino

Partiendo de la base que el Tour de Francia es la única carrera, institución y organismo que se puede permitir el lujo de no innovar, creo que la no consideración más seria de la opción de coorganizar una carrera femenina paralela a la masculina es un error que como mejor carrera del mundo lo paga el ciclismo en toda su extensión.

Hace poco valoramos que en el país vecino, una cosa es el Tour –una insignia en la solapa, una marca país, un orgullo nacional- y otra el ciclismo, el deporte que aleatoriamente viste el Tour. No hay nada comparable al teatro rodante que fluctúa por la geografía gala. No sé si más de 2500 personas encastadas en toda suerte de vehículos que mueven el negocio ambulante más grande del mundo.

Si bien las cifras, impresionan y el rédito es enorme, ¿podría la organización darle una vuelta de tuerca a esa inhumana estructura para incorporar una versión femenina?. La cuestión surgió a raíz de una petición de Marianne Vos y Emma Pooley. Luego hubieron unas declaraciones de Jean Ettienne Amaury, poseedor del apellido que da lugar a las siglas ASO, asegurando que se estaba estudiando el extremo. Y ahora Christian Prudhomme admite que es complicado hacer más grande el Tour.

Es obvio que la mejor carrera no necesita de añadidos que por otro lado le suponen mucho de riesgo y ganancia muy limitada, pero cerrar el círculo con una organización  femenina sería un lujazo, un punto muy a favor de la carrera pero sobretodo para el ciclismo que como deporte demostraría que es capaz de ser democrático entre sexos, además de global e innovador.

Creemos que la decisión ultima debe recaer en ASO, pero igual que estos atizan y mueven el ciclismo a su antojo, con práctica creación de un calendario a la sombra paralelo al internacional, sería interesante abrieran las puertas de su negocio a la opción femenina, primero porque esta mitad del ciclismo languidece, segundo por que redondearía un producto ya terrible y tercero por que ASO tiene un compromiso con el ciclismo que va más allá del negocio privado. Además, otra cosa no, pero carreras para ensayar tienen unas cuantas.

Foto tomada de forodeciclismo.mforos.com

… y Marianne Vos no se fue al suelo

Al hilo de la increíble foto de ayer en el Giro rosa con Marianne Vos manteniendo el equilibrio, me solicitaron el vídeo de cómo acabó tan acrobática situación. Pues aquí está, id al 1´30´´ donde se ve que la campeonísima no probó el asfalto de puñetero milagro.

Muchas gracias a Alvaro Ortiz por enviarme dicho enlace.

El punto de no retorno de Marianne Vos

Viste de rosa sobre su maillot de campeona del mundo. Quien se retuerce hasta la casi segura caída es la reina Marinanne Vos, quien estos estos días circula primera por las rutas del Giro Rosa, o lo que es lo mismo la versión femenina del Giro de Italia.

Apuntaba Cicloclinic Burriana en su facebook: “Ese momento en el que sabes que el batacazo es inminente… el llamado punto de no retorno” y aunque parezca mentira Vos no probó el asfalto, sin duda por esas habilidades de ser la mejor ciclocrosswoman del mundo junto a sus consabidos manejos de pistard. Ambas le dieron a la corredora el alivio en tan compleja situación.

Y es que aprovechamos la imagen para recordar que las chicas, las mejores del mundo, ruedan estos días por Italia, ese sitio donde a pesar de la terrible crisis económica se alumbra una carrera que es referencia en la materia a pesar de una merma de días. Entre la poca información que se mueve, www.elpeloton.net no olvida este ciclismo menos mediático pero que según muestra la imagen nos da momentos impagables.

La dimensión de Marianne Vos excede lo convencional

Hay cuestiones que a veces sobrepasan los límites de la rutina. Dependiendo de lo que hablemos, las marcas de lo influyente se imprimen con menor o mayor surco. Por ejemplo, pongamos que hablamos de ciclismo femenino. Sobre esto escribe la que fuera una de las últimas ciclistas profesionales de España, Dori Ruano, escribe este certero artículo en Uluru, el blog de nuestro amigo Luis Román.

La salmantina da en varias claves que podrían resquebrajar muchos de los límites físicos y mediáticos que cercenan el crecimiento de un ciclismo, el femenino, que a pesar de todo, podría estar en cotas muy diferentes en las que navega. Dori habla de otros ejemplos donde el deporte masculino se solapa con su media naranja femenina. ¿Resultado? Pues doble proyección e impacto para la actividad en cuestión.

Por que, y volviendo al principio, el ciclismo femenino tiene un activo innombrable llamado Marianne Vos. Nos la imaginamos de naranja y siempre en vanguardia. Si fuera masculino hablaríamos de la mejor de la historia, quizá no estadísticamente, sin saberlo a ciencia cierta imagino que habrá otras con mejores números, pero sí en lo que a una deportista total se refiere.

Los logros de Marianne Vos sobrepasan esas líneas que contornean el poder mediático del ciclismo femenino. Sus actuaciones reclaman la atención, aunque de forma puntual, más allá de los foros habituales. Ello significa un patrimonio, una rampa de despegue que, sinceramente, el ciclismo de chicas puede utilizar en dosis para, como apunta Dori Ruano, equipararlo en premios y soldarlo competitivamente al masculino en la dirección de una mejor consideración .

El año pasado lo comentamos, sorprendidos: hubo una instantánea de Marianne Vos en el Anuario de Marca, ese respiro que se toma el tabloide deportivo entre tanto fútbol. En esta ocasión Marianne Vos no ocupa sólo una foto sino que se la aloja entre las diez personalidades deportivas del año, como Bradley Wiggins, en lo que viene a ser un reconocimiento sin reparos a sus capacidades sin par. La presentan como una “depredadora total” y hablan de ella como la campeona que reina por doquier. Aquí hablamos no hace mucho que por su forma de correr: quizá no se contente con ganar, quiere la perfección, el 10. Compite contra ella.

Si por ejemplo el ciclismo femenino en pista ha logrado que su reconocimiento se haya soldado al masculino, veamos el clamor que despiertan Anna Meares y Victoria Pendleton en Australia y Reino Unido, cerrar el círculo hacia la carretera y ciclocross quizá no sea utópico, quizá hasta merezca la pena.