El día que Indurain no regaló la “cima Coppi”

Una de las cosas que más nos gustaron del Giro recién presentado para el año que viene, fue el “remember” de grandes etapas en zonas tan bellas como los Dolomitas con un acento sobre el fondo y la resistencia que las grandes vueltas creo que habían perdido en pos de eso que se viene a llamar “ciclismo de Youtube” y que no es otra cosa que el ir quemando kilómetros y kilómetros para acabar reventando en los últimos 800 metros de etapa haciendo, a los ojos del espectador, totalmente prescindibles el resto de kilómetros, por mucho que estos pesen en las piernas del ciclista.

Pusimos nuestra mirada sobre la etapa de Corvara Alta Badia, una jornada de 5000 metros de desnivel, en ese sentido similar a la de Andorra de la última Vuelta, y una dureza que seguramente vendrá aliñada por los elementos que ofrece este rincón de los Alpes: frío y lluvia.

#DiaD 6 de mayo de 1993

El Giro de 1993 tenía un buen puñado de estrellas y un grandísimo favorito, Miguel Indurain, que además de portar el dorsal uno, conocía los entresijos de una carrera que le había prendado desde el primer momento que pisó por su terreno. Aunque la jornada más famosa de esa edicion fue la de Oropa y el ataque in extremis de Piotr Ugrumov, hubo otra, días antes, que fue un canto a la épica.

Nos referimos a la que salía y llegaba también a Corvara ofreciendo un perfil similar al del próximo Giro. Eran unos 250 kilómetros de penar dolomítico con doble ración de Pordoi y la guinda de la Mamorlada. Fue precisamente en ésta, y bajo un tiempo que no te menees, con persistente lluvia y penetrante frío en la cima, donde Miguel Indurain tuvo que tomar el mando para neutralizar un ataque a tres de Pulnikov, Ugrumov y Lelli.

Pasada la cima de Fedaia, donde Gianni Bugno penaba sus tempranos ataques y Fondriest perseguía y perseguía, Indurain compacta el grupo noble con Chiapucci y un joven y blanco Pavel Tonkov a su estela, y controla el percal hasta que en la cima del Pordoi decide no dejar pasar al líder de la montaña, Chiappucci, porque el navarro quería para sí el honor de hoyar primero que nadie la cima dedicada a Fausto Coppi, el campeón de leyenda con quien se miraba en el espejo de tú a tú. Chiapucci sorprendido miró a Indurain, y éste prosiguió como si nada. Su homenaje, en silencio, totalmente premeditado, estaba hecho. En meta el llamado “diablo” se llevó el triunfo en una de esas jornadas que marcan la memoria.

INFO

Los cubrebotas de Endura 2

Los pies cómodos y calientes son esenciales para un paseo agradable. Expuestos a los elementos y en la línea de fuego entre las salpicaduras de la rueda delantera y el barro, los pies están bajo el ataque constante a lo largo de la temporada. Con la mayoría de zapatillas de ciclismo diseñadas para mantener tus pies frescos y bien ventilados un buen par de cubrebotas son cruciales para mantener tus pies calentitos en esos paseos fríos y a menudo húmedos de invierno.

Endura tiene una impresionante línea de cubrebotas para adaptarse tanto al estilo de conducción, como el clima o el tiempo. He aquí un resumen de los nuevos modelos para este otoño / invierno.

Carretera

Frescos: Cubrebotas FS260-Pro Slick – Protección contra el agua y plegables

Esta es la estrella de esta categoría cuando hablamos de un cubrebotas plegable. Es el cubrebotas perfecto cuando no estás seguro del tiempo, ya que pueden guardarse fácilmente en el bolsillo del maillot. Fabricados con tejido de PU a prueba de agua y viento con costura central grabada, este cubrebotas ofrece protección contra la intemperie para condiciones suaves o de ligero frío. Se abre en el talón con una cremallera YKK muy fiable; una impresión de silicona remata el ajuste alrededor del tobillo. Por último, pero no menos importante son las nuevas combinaciones de colores de verde Hi Vis (o también en negro o blanco).

Frío: Cubrebotas Road II – Un básico aislante e impermeable

Este clásico de Endura ha recibido un lavado de cara y nuevos gráficos. El cubrebotas Road II es un éxito de ventas, ya que es un todo terreno que se puede usar desde otoño hasta la primavera en un clima frío y / o húmedo. Fabricado en neopreno resistente al agua con una costura central soldada ofrece calidez y un excelente ajuste, mientras que la resistente base aporta mas durabilidad. El neopreno se cierra en la parte trasera mediante cremallera y pestaña con velcro a la altura del talón para mejorar la estanqueidad – Este cubrebotas es muy impermeable a pesar de tener 2 agujeros en la parte inferior y uno en la parte superior!

Más frío: Cubrebotas Freezing Point – Aislamiento y Protección Inviernal

Como su nombre indica, este nuevo cubrebotas está diseñado para mantener los pies calientes cuando hace mucho frío. El Cubrebotas Freezing Point está forrado de lana en el interior para atrapar el calor y  de neopreno en el exterior para luchar contra el agua y el viento. Se cierra en la parte trasera con una super resistente cremallera de fácil cierre y una pestaña de velcro para un ajuste perfecto. La base y costuras de Kevlar® aportan la longevidad a esta prenda que sabe como luchar con el clima invernal.  Los logotipos y paneles reflectantes en la cremallera trasera están colocados estratégicamente para maximizar la reflectividad al pedalear, potenciando visibilidad en el tráfico.

MTB

Cubrebotas MT500 II – aislante, duraderos y polivalentes de MTB

El ya muy querido cubrebotas MT500  lleva mucho tiempo en esta categoría y por buenas razones. Que puede no gustar de un cubrebotas que mantiene los pies calientes y secos y que además resiste el trabajo duro? El cubrebotas MT500 II rediseñado cuenta con neopreno, costura de Kevlar®  y una puntera de goma moldeada con parte inferior estriada para ayudar al subir pendientes pronunciadas y / o fangosas. La cremallera trasera, a menudo el talón de Aquiles de un cubrebotas se ha actualizado a una versión mucho más duradera, para garantizar una vida útil más larga para un cubrebotas que ve un montón de barro.

A2B

Cubrebotas Gaiter – Protección impermeable para Commuters y los E-Bikers

El cubrebotas Gaiter es el accesorio ideal para los que se mueven por la ciudad

y los e-ciclistas, ya que funciona perfectamente manteniendo a raya el agua y el viento. La longitud da ese toque inestimable de protección extra para permanecer cómodo durante el viaje. Este botín con un  gran ajuste es adecuado para una gran variedad de calzado y tacones, por lo que no se limita solo a zapatillas de ciclismo. Fabricados en un tejido duradero e impermeable de 3 capas, cuenta con una robusta suela de 3 capas de nylon,  un cuerpo entero con cierre de Velcro ® en la parte trasera, y estribos elásticos. Los logotipos reflectantes y los paneles mejoran la visibilidad para una mayor seguridad en la carretera.

El Giro que Olano tuvo a tiro

Tras siete horas de agotadora travesía dolomítica Enrico Zaina, trinchado por el cansancio extremo y la emoción desbordada, celebra un triunfo como pocos se han visto. Es 1996, el “ciclismo mágico”, la época de los milagros. Ya sabéis mirad, disfrutad, pero no  preguntéis cómo se fraguaba una etapa mítica, antológica si no queréis borrar la sonrisa de niño que os produjo verla.

Zaina había volado solo en la Marmolada, el puerto de la recta infinita que trepa montaña arriba inmisericorde al corazón del ciclista. En el grupo de favoritos ya no estaba Eugeny Berzin, ganador del Giro un par de años antes y de la crono de la víspera, una crono disputada a sangre y fuego contra Abraham Olano desde la palladiana Vincenza hasta Marostica. Berzin, un tipejo que entró rápido, y rápido salió de escena. Una crono sentenciada por un segundo, el mismo que también dejó a Olano sin la casaca rosa que en el soleado día dololítico lucía Pavel Tonkov, el ciclista que no pestañeaba ante el esfuerzo.

Como decimos en la Marmolada se juega una partida a lo grande. Olano en arco iris –este año se cumplen 20 años de su victoria colombiana- le acompañaban Zaina, Tonkov, Gotti y Ugrumov. Zaina se crece. “Quiere homenajear a Marco Pantani” repiten. El calvo estaba fuera del circuito tras un tremendo accidente en la Milán-Turín del año pasado. Un coche burló la vigilancia y le embistió bajando un puerto. Le rompió en mil pedazos.

Volvemos a la Marmolada, en el inicio de la recta infernal, Zaina no juega al pocker, directamente saca el as. Se quiere ir solo. Olano no tarda en ceder, Urgrumov titubea, Tonkov ajeno a la locura acaba claudicando. El ruso ha forzado en exceso. Mientras Gotti se rehace hacia Zaina, Tonkov se escurre, es barro entre los dedos. Le supera Ugrumov, le coge Olano, quien sabedor de la debilidad del líder le ataca cerca de la cima. Pero Fedaia –la Marmolada- está ahí ya. No logra descolgarlo, el Pordoi dictaría sentencia.

Durante un tiempo el Pordoi fue la subida más visitada por el Giro en su historia. Mientras Zaina se abre paso entre la multitud como Chiapucci lo había hecho en Sestriere cuatro años antes, Olano prueba una vez, dos, tres y cuatro a Tonkov. Aunque muy tocado, y totalemnte entregado a la estrategia defensiva, el ruso aguanta. Recruje su ser en cada pedalada para que el de Anoeta no le deje. La oportunidad estuvo en la coronilla de la Marmolada. No fue posible y Olano lo empieza a entender.

En la meta del Pordoi, último intento. Olano saca el genio y vuelve a sprintar, deja de rueda a Tonkov, pero tan poco, tan justo, que sólo le pican un segundo. Sí, ridículo lapso de tiempo, pero suficiente para vestirse de rosa, para saborear el beso de las guapas y la vista desde el podio, para ser el líder del Giro de Italia.

Pero quedaba una prueba, una trampa mortal de dos colosos, Gavia, primero, sin asfaltar y silvestre, y Mortirolo luego, duro, pero duro, tanto que en sus faldas Olano ve al grupo partir. La maglia rosa cede tiempo desde el primer ataque a la cima del célebre puerto. Solo, en medio de la arboleda y el griterío de los tifossi se abre paso hasta Aprica: tuvo el Giro a tocar y tres segundos, tres, le mantuvieron en el podio. Ugrumov había quedado con las ganas.

Imagen tomada de forodeciclismo.mforos.com

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