Cosmopolitan, el ciclismo femenino sólo pide más rigor

Ciclismo femenino- JoanSeguidor

El ciclismo femenino también merece seriedad cuando se habla de él

El otro día nuestra amiga Marta Vilajosana tuiteó sobre ese reportaje que la revista Cosmopolitan le dedicó al ciclismo femenino…

Sin esperarlo ni mamarlo, porque para ella las redes son una cosa más, no la cosa, se vio con un aluvión de respuestas, likes y todo eso que llegado a un punto te abruma.

Entre las respuestas, surgieron algunos comentarios que beben del desconocimiento…

https://twitter.com/isengarder/status/1158262885145042944

Generalizar, eso que se lleva tanto, eso que es tan injusto.

Quien conozca a Marta Vilajosana sabrá que lo que dice está muy alejado de poses, tópicos y clichés.

Ella es ciclismo femenino, desde siempre, desde pequeñita, por eso lo que diga no busca ni el consenso ni la aprobación, ni siquiera decirle a Cosmopolitan qué tiene que publicar, sólo se arroga el derecho de opinar sobre un artículo que parece de ciclismo de salón, con «poses» extrañas que pueden acabar muy mal…

Conozco a Marta Vilajosana hace unos veinte años, algo menos, entonces era una de las pocas ciclistas españolas que podía llamarse profesional.

Corría en equipos italianos y llegó a ganar etapas en el Giro femenino, al margen de ese Campeonato de España que tanto se le resistió.

 

Desde el minuto uno de dejar la bicicleta de forma rutinaria, como herramienta de trabajo, se consagró al ciclismo femenino en la Federación Catalana de Ciclisme, donde continúa.

Marta nos admitió que ella no acostumbra a comprar la revista en cuestión, que le llegó por una amiga.

La leyó y sencillamente flipó con lo que vio.

«Es muy bueno que el ciclismo femenino siga creciendo y tenga cada vez más expectación, pero esto no se hace así -me dice-. Hablamos de un tema serio y la gente acaba disgustada».

Primero las imágenes, como aquel cartel de una marcha en Colombia que no creo que fuera necesario: «¿Si la mujer se aficiona a la jabalina deberíamos sacarla en bikini apoyada a una jabalina».

No puede tener más razón, esto no es ni feminismo rancio, ni similar, es tan sólo tener buen gusto.

Y lo afirma alguien que no entiende que no haya azafatas en el podio.

 

«Son fotos de chicas como sacadas de un banco de imágenes. Montan la bici, que es de carretera, de una forma que pueden acabar estrelladas contra el suelo. Esas imágenes no ayudan, confunden, como algunas partes del texto, cuando hablan de entrenamientos que no son adecuados«.

Incluso se atreven con el BTT.

«Si no sabes de un tema llama a gente que sí lo conozca, que te ayude, te dé las claves, hay preparadores muy buenos, federaciones. Estaríamos encantados de ayudarles«.

 

Porque en el fondo es un honor y habla bien del ciclismo femenino que una revista como Cosmopolitan lo quiera en sus páginas.

El ciclismo femenino vive momentos dulces, y eso se nota en cosas como éstas.

Marta hace veinte años no hubiera soñado algo así: «Cuando yo era ciclista no veías chicas en la carretera, ahora las cosas han cambiado, todas las grupetas tienen chicas y las marchas cicloturistas crecen gracias a ellas«.

Y no es necesario competir, aunque poco a poco la competición se beneficia de esta dinámica.

¿Conoces el recomendador de Tuvalum?

En la Copa de España ya hay cupos rebasados de 200 ciclistas entre elite y sub 23, «pero si en nuestra época nos juntábamos sesenta«.

Paulatinamente carreras del World Tour incorporan versión femenina, e incluso se camina hacia la igualdad de premios.

«Tengo un amigo en una empresa de rutas en bici que me asegura que el 70% de sus clientes son chicas«.

SQR – GORE

 

El mercado que mueve el ciclismo femenino

En el nicho que representa la mujer en ciclismo, Giant con la creación de Liv dio en el clavo y abrió el camino hacia un segmento que no para de demandar más y más en todos los niveles: desde bicicletas, a ropa y complementos.

Y en esa cresta de la ola va también la bicicleta eléctrica que favorece que algunas parejas puedan salir juntas «cada vez más«.

Esta es la realidad del ciclismo femenino, la realidad que posiblemente empujara a Cosmopolitan al artículo.

Que se acuerden de las chicas ciclistas, y de las que puedan sumarse, es un orgullo, que lo hagan con criterio, creemos que una obligación.

Las eternas desigualdades del ciclismo femenino

Un día en una librería de Barcelona nuestra amiga Olga Ábalos encontró un ejemplar de Ciclismo Deportivo, edición 1967, donde pudo leer esta indecente regla.

Sí, en la España casi tardofranquista las mujeres tuvieron vetado el nivel competitivo sobre una bicicleta salvo que su interés fuera meramente social, es decir, sin premios ni nada en metálico sobre la mesa. En esa época el ciclismo femenino no tenía escalón profesional, algo que no ocurrió hasta prácticamente hasta entrados los noventa por mucho que en los cincuenta los Mundiales de ciclismo ya incorporaran el arcoíris femenino.

Sin embargo, y  a pesar de tan controvertida norma desde nuestra óptica, el ciclismo femenino nació obviamente en paralelo al masculino pues la bicicleta supuso un primer indicio de igualdad de sexos. En los años veinte, en la España que cocía a fuego lento la Guerra Civil, las mujeres tenían sus pequeños esparcimientos competitivos en el parque de la Ciudadela de Barcelona, por ejemplo. Nada serio. También probaron cierto regusto en las llamadas carreras de elegancia e incluso de disfraces que acontecieron en aquella deliciosa época.

Sin embargo, entonces como ahora, la situación es tangiblemente desfavorable para el ciclismo de mujeres. A la consabida desigualdad en premios y sueldos, está también el menor seguimiento, curiosamente en carretera, donde al margen de un puñado de corredoras, “las grandes” como les gustaba decirme a Marta Vilajosana, el resto casi malvive.

Pero incluso entre esas siete grandes que antes citábamos había perplejas carencias. Recordemos el discurso de Nicole Cooke el día que dijo basta. Al margen del consabido desequilibrio en premios, algo que Dori Ruano no para de repetir, estaba la desacralización del esfuerzo individual y desprecio del sacrifico dándole más pábulo a las historias de miseria y trampa de Hamilton, Armstrong y cia que a sus propias gestas. Aquí en España posiblemente la corredora que más titulares arrojó, seguro, en estos últimos cinco años, fue Maribel Moreno por su positivo por EPO previo a los juegos pequineses.

Porque no hablemos de la situación del ciclismo femenino español, que ahora mismo está en cuotas alarmantemente bajas. Y no, no es siempre la economía quien causa estragos. También está la miopía de sus gestores, que ampliamente argumentó aquí una que fue ciclista y lo dejó por que aquello no daba: Anna Ramírez. Aquí están las impresiones de Anna.

Por suerte el mundo de las dos ruedas tuvo un día que se equiparó entre hombres y mujeres, y ahí hablamos del ciclismo en pista. Hace una semana vimos mujeres ciclistas que fueron heroínas nacionales y se ganaron, y se ganan, generosamente la vida no del ciclismo en pista, pero sí a partir de él. Ahora mismo al margen de Marianne Vos y varias pistards, casi ninguna  puede decir eso. Y es que aunque nos miremos el ombligo en el corrupto profesionalismo masculino, las cosas no resultan sencillas en otros lados, y de la perspectiva global quizá entendiéramos lo precario que muchas veces está todo. Sólo mirar el caché de las tenistas y atletas. No estamos para lujos de obviar la mitad del potencial del crecimiento de este deporte.