Una clase de spinning en pleno World Tour

La primera jornada en línea de Romandía se ha desarrollado en ese gran valle que se encaja en el sector oriental del Leman y ha acabado en la frontera francesa, no muy lejos de enclaves con sabor a leyenda: Saint Gervais Montblanc, Joux Plane, Morzine,…

Quizá animando por los aires del lugar, el influjo del sitio que le viera ganar en el ultimo Tour y la generosa lluvia que caía sobre su cabeza, Ion Izagirre fue uno de los protagonistas del final de etapa, una suerte de puerto tendido, con muchos descansos que creo dio la dimensión de lo que es el ciclismo ultramoderno que no es otra cosa que una igualdad total en ciertos terrenos, que pasan sin pena ni gloria, porque sencillamente es imposible romper la disciplina del grupo.

Primero el Lotto-Jumbo, luego el BMC,… pusieron un ritmo tan alto que ahí compactaron unos cincuenta o sesenta tíos que vistos de frente, con la lluvia rebotando, parecían una jodida clase de spinning outdoor, sólo que en una carrera ciclista del máximo nivel.

Lo intentaron Van Garderen, antes Kreuziger, posteriormente lo esbozó Porte, incluso Roglic, todo potencia,… nadie tuvo narices a permanecer unos metros por delante del grupo más allá de los dos minutos. Un bloque, una bola de nieve, pero humana, les perseguía y engullía para llegar todos juntos arriba.

¿Esto es bueno? ¿esto es malo? no sé juzgadlo vosotros, yo constato que aquí las preparaciones son tan al milímetro que parece que el ciclista diferente o que quiera diferenciarse está en peligro de extinción.

Y arriba pasó que cuando las cosas no andan claras, pescan los listos y un tipo con la clase de Michael Albasini, y la incuestionable pizarra del Orica suelen ser los más avezados en situaciones de confusión y llegadas que ponen los pelos de punta, pues la lluvia y humedad reinantes se unieron a un numeroso grupo para temer lo peor. No pasó nada.

Ojo con Albasini, corredor tenido de segundo orden pero con un palmarés curioso en vueltas por etapas, no en vano, se pone en el histórico de Romandía a un triunfo de los dos grandes suizos de siempre, al menos los más legendarios: el dandy Koblet y el potro Kubler.

Imagen tomada de Tour de Romandia

INFO

Aquí tienes un nuevo landing page dentro de Suunto.com dónde encontrarás toda la ayuda necesaria para mantener tu Suunto Spartan al 100%

Albasini, el killer silencioso

En Orica el perfil del ciclista medio, salvado el susto que a ver cómo finaliza de Simon Yates, se corresponde con ése que saca petróleo de las situaciones más inesperadas. Hace un año, más o menos por estas fechas, sacamos este post sobre los cañoneros del Orica como preludio a lo que acabó siendo una excelente primera semana de Giro de Italia con un ciclista que es un portento de efectividad, como Michael Matthews. Entonces iba con él, otro coco como Simon Gerrans y piezas del nivel de Esteban Chaves, Pieter Weening y Luke Durbridge. En esta ocasión debutará el velocista de bolsillo, Caleb Ewan, quien ya viene con la muesca de la Vuelta y con muchas miradas sobre él.

Con el plantel del equipo austral no es de extrañar que omitamos la figura de otro corredor que cumple a la perfección los requisitos del equipo de Neil Stephens. Nos referimos a Michael Albasini, un ciclista de fino olfato y selecto palmarés, que estuvo cerca de poner una guinda dorada a su trayectoria en Lieja, pero que, como pasa muchas veces en estas citas, lo previsible es lo que no acontece, y es que en un monumento hemos visto perder a Albasini contra corredores sobre el papel inferiores como hemos visto a otros muchos grandes.

Sin embargo, la segunda plaza en Lieja no desmerece la trayectoria de un ciclista de 35 años, cumplirá los 36 en vísperas de las próximas Navidades, que alimenta un palmarés poblado de calidad y buenos triunfos. Profesional desde el año 2002, siendo stagiaire en el Fassa Bortolo, es un consumado especialista en etapas del World Tour, algo muy usual en el bagaje de muchos y buenos corredores. Albasini ha mojado en Suiza, París-Niza, País Vasco, Romandía y Volta a Catalunya, donde resultó ganador en 2012. A ello se le añade una etapa en la Vuelta.

No es un corredor top en número de triunfos -el de Ginebra el otro día durante Romandía fue excelente,- pero es sólido y consistente, y ello se explica desde la óptica de que nunca ha dejado de ganar desde 2007, con más o menos muescas en el revólver, pero siempre ahí, sumando y dando resultados a su equipo, con la perenne sensación de que, cuando él iba en la fuga, los demás estaban jodidos. Es el killer silencioso de Orica, el ciclista que roe de aquí y de allí y que posiblemente cuando cuelgue la bici, muchos pondremos como ejemplo de ciclista que infundía miedo con su sola presencia.

Imagen tomada del FB de Liege-Bastogne-Liege

INFO

Pon guapa tu fixie con la llegada, ahora sí, de la primavera

Los cañoneros del Orica

En el pelotón del World Tour, como en la viña del señor, hay de todo. Tenemos equipos con inversiones monstruosas, como el Etixx, que sacan resultados porque acaparan una cuota de talento tan grande que es imposible que no ganen cosas importantes, aunque a veces corran de forma triste y cicatera, y si no, miren las clásicas. Otros a veces dan en la tecla, como el Team Sky, a veces inspirado, sobretodo, y curiosamente, en las vueltas por etapas, lo mismo que el Movistar Team, un conjunto que se lleva lo mejor del ciclismo español, o lo que es lo mismo, la nación que ha ocupado la primera plaza en el WT.

Luego también existen equipos de clase media que sacan el ingenio a pasear para llevarse carreras de manual. Siempre nos ha gustado mucho el Garmin, con días sembrados como la Dauphiné de Talansky, Lieja y la Volta que se llevó Daniel Martin hace dos años, o el Giro de Hesjedal, o la Roubaix de Van Summeren. Gestas en escenarios enormes llevadas a cabo por equipos que no manejan los pastizales de sus rivales y que sin embargo les buscan las cosquillas.

Sin embargo, pienso que, echando la vista atrás, el equipo que posiblemente tenga mejor ratio inversión-resultados sea el Orica-GreenEdge. No me malinterpreten, los australianos no son unos pobrecitos que van con una mano delante y otra detrás, como los vástagos de los Pujol, pero sin embargo por el perfil de ciclistas que tienen y los trabajos colectivos que han sabido cuajar, es una realidad que estamos ante un equipo de miras muy altas.

Siempre recuerdo la crono por equipos del Tour de hace dos años, en Niza, en el Boulevard des Anglais, cuando todos miraban al Team Sky y llegaron los canguros para demostrar que su trabajo de pista se podía trasladar con perfección y pericia a la carretera. El Orica ganó ese test con relevos perfectos y nombres desconocidos en gran medida para el gran público. Eso sí tiene mérito, eso sí es ciclismo.

El año pasado se dijo, o hace dos quizá, que el equipo austral quería incorporar un contendiente para grandes vueltas. Es obvio que no lo tienen. Su nueve del Giro próximo lo evidencia: Simon Gerrans, Michael Matthews, Esteban Chaves, Sam Bewley, Simon Clarke, Luke Durbridge, Michael Hepburn, Brett Lancaster y  Pieter Weening. Por cierto que de este equipo Lancaster fue el primer líder del Giro de hace diez años en un prólogo-recta que creo que tuvo dos o tres kilómetros.

Sin embargo si miramos la entraña del conjunto de Neil Stephens vemos una pléyade de cazadores de tiro alto. La semana pasada Michael Albasini ganó dos etapas en Romandía de las cuales la segunda fue un golpe a la moral de sus rivales, habida cuenta de la contundencia que demostró. Y qué decir de Simon Gerrans, una jodida mosca cojonera, que nadie desea tener ahí pero que aparece en el momento perfecto para amargarte. Desde que evidenciara la ingenuidad de Egoi Martínez en el Tour de 2008, el australiano de cuello ancho se ha granjeado uno de los bagajes más selectos del pelotón.

El instinto de Gerrans además se transmite y engendra en otros ciclistas, como Michael Matthews, a quien auguró más de una etapa en el Giro, o en Daryl Impey, cuando ganó una etapa de País Vasco. Por detrás traen al fenómeno de los cuádriceps que imponen, Caleb Ewan, y a los dos hermanos ingleses, los Yates, que si quieren estar en Australia en lugar del confort del Team Sky será por algo.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

INFO 

dibujo4.bmp

Orbea comenzó haciendo armas en Eibar hace 175 años. Con el tiempo fabricó también carritos de niño y finalmente bicicletas, a partir de 1930. Desde entonces, su actividad se ha centrado en la fabricación de bicicletas, a lo que en la última década se le han unido cascos, ropa ciclista, mochilas, al margen de numerosos eventos en los que tratan de estar lo más cerca posible del apasionado ciclista.

Con motivo de esas 175 primaveras, y si Orbea te ha acompañado alguna vez en tu vida, puedes ponerte en contacto con ellos y enviarles alguna foto o contarles alguna historia. Es pieza puede completar la historia de Orbea y tú, formar parte de ella.

Hazlo en el mail 175@orbea.com.

Jesús Herrada y el embudo del Movistar

Jesús Herrada López es uno de los esos ciclistas que suscitan envidia, sana me refiero. Es un corredor que desde tierna edad ha destacado. De él me dijeron cosas excelentes, y gente que trabajó directamente con él. Me hablaron de un corredor polivalente, que hace unas cronos que te mueres pero que progresa subiendo. “Tiene un motor increíble” me espetaron. Lo estamos viendo a casa paso, su maillot con la enseña rojigualda se ve cada vez más adelante y en Romandía sólo un “hors clase” como Michael Albasini le privó de ganar su etapa.

El pequeño de esta saga castellano manchega comparte colores en Movistar con José, mayor y posiblemente uno de los mejores gregarios del año 2013, si este premio alguien se dignara a darlo puesto que el ciclismo actual sólo premia las estrellas, como si éstas corrieran ajenos al mundo y cuerpo a cuerpo. En Movistar conviven otros dos hermanos de gran talento: Ion y Gorka, ambos fueron el principal resorte de Alejandro Valverde en los suburbios de Lieja.

Volviendo a los Herrada, y en concreto a Jesús, muchos aducen que es joven y que puede ser paciente. Tiene sólo 23 años, hará 24 en junio. Sin embargo con tres campañas enteras en el profesionalismo no ha podido romper el hielo en una gran vuelta, cuando otros ciclistas, de otras nacionalidades, e incluso españoles, hace unas temporadas, ya habrían estado en grandes vueltas. Con 20 años Miguel Indurain fue el líder más joven de la historia de la Vuelta. Entonces la situación no era tan atípica.

Todo ello se explica por el tremendo colapso de talento que sufre el ciclismo español con esta manida crisis. Con solo un equipo en el World Tour, el Movistar, lo normal es que se produzca lo que estamos viendo: un efecto embudo porque no hay alternativas al equipo azul en suelo hispano. En la web de Movistar dicen lo siguiente del joven valor:

 

Como es norma en los equipos de Eusebio Unzué, las grandes perlas maduran con calma y sin exigencia de resultados inmediatos. Su progresión que debe llevarle en 2014 a debutar por fin en una gran ronda por etapas, después de ser reserva para la Vuelta a España en los dos últimos años. Su enorme polivalencia -gran contrarrelojista y rodador, sólido en la media y alta montaña- es sin duda un punto a favor de cara a figurar en alguno de los nueves que presentará el equipo en las tres grandes

Es decir hasta la fecha, siendo campeón de España de ruta, ha podido aspirar como máximo a ser dos veces reserva para el equipo de la Vuelta, pingüe premio a su clase que no tiene tanto que ver con la maduración lenta que impone Unzué como en el hecho de que en Movistar, fruto del embudo, no hay sitio para que todos sus activos luzcan como merecen

Imagen: Twitter de Orica