Una primavera en la vida de Wout Van Aert

Wout Van Aert- Michael Goolaerts JoanSeguidor

Wout Van Aert no olvidará nunca esta primavera

Cuando Wout Van Aert se proclamaba campeón del mundo de ciclocross en la casa de Mathieu Van der Poel su calendario para la inminente primavera ciclista se propagó como la pólvora.

Viendo ese calendario había mezcla de curiosidad e incredulidad.

Pero Wout Van Aert tuvo un plan y lo ejecutó.

Ese plan fue retrasar lo más posible el momento de dulce en ciclocross para ligar mundial y luego prolongar la forma, lo que se pudiera, porque no es ni sencillo ni poco costoso, por toda la primavera.

Y lo ha logrado, Wout Van Aert es la noticia más fresca de una primavera que vive fría e inverniza.

La campaña de clásicas Van Aert recuerda a la de los muy privilegiados, a gente como Tom Boonen y Peter Sagan, por ejemplo, que se zamparon etapas de golpe, entrando casi a disputar directamente las grandes carreras.

Está claro que Wout Van Aert tiene margen de mejora, pero es que es tan grande y parte desde tan alto que asusta.

De su primavera nos quedamos con el desparpajo, arrojo e incluso a veces excesiva generosidad en el esfuerzo.

Wout Van Aert tiene años para enmendar y corregir

Será bonito verle en tres o cuatro primaveras, compararlo con la presente. Quizá no muestre tanto entusiasmo pasando a la vanguardia del grupo.

Pero todo lo dicho, escrito y vivido anteriormente se queda en nada cuando en una cuneta, lejos aún de Roubaix, se queda un compañero y amigo de toda la vida.

La muerte Michael Goolaerts deja sin sentido todo lo anterior, los esfuerzos y el insomnio dedicados a una empresa que como vemos está sujeta de un hilo.

Es increíble la sensación de contradicción que debe producir esta situación en un ciclista que ahora mismo es la «niña de los ojos» de medio universo ciclista.

Aprendizaje acelerado.

El ciclismo como la vida tiene estas cosas y cuando ocurren te quedas vacío, sin opción a decir nada, dándote cuenta de que, aunque parezca lo contrario, dejas muchas cosas en el camino que quizá merezcan más la pena que los malos ratos que se dedican a perseguir un sueño.

En el tweet anterior se ve el reconocimiento de Roubaix y el rodar del equipo azul por las rutas hacia el velódromo.

Wout Van Aert se merece, desde luego unas vacaciones, ya las tenía programadas además, pero hay cosas que entran y salen de tu vida sin dejarte más que desolación cuando menos la podías esperar.

Esperamos ver a Van Aert dedicarle un triunfo a su compañero fallecido muy pronto. Por el momento nos quedamos con la carta que le dedica… 

Imagen tomada en el FB de Vérandas Willems- Crelan

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El otro ciclismo: Michael Goolaerts y el Valenciaga

Michael Goolaerts JoanSeguidor

La muerte de Michael Goolaerts y la suspensión del Memorial Valenciaga retratan lo milagroso de este deporte

Puedo imaginarme la semana de Michael Goolaerts.

El domingo pasado no pudo acabar el Tour de Flandes y se habrá pasado estos ocho días pensado en Roubaix, en llegar, en disfrutarlo, en nadar por una carrera que, aunque francesa, tiene un grandísimo arraigo en su país.

Un mal paso, lo cierto es que esta Roubaix ya tuvo caídas desde el primer tramo, le dejó fuera de carrera muy lejos de meta.

Allí mismo sufrió un infarto, falleció por la noche.

DEP Michael Goolaerts, tratar estas cosas en medio de la humareda que montamos por el desarrollo y desenlace de las carreras, que si éste que si aquel, que si tendría que haber hecho… una desgracia así nos retrata la ridiculez que muchas nos mueve y nos somos capaces de ver.

La injusticia de la vida es aquella que adelanta finales a quien todavía tiene una historia por escribir.

Michael Goolaerts tenía 23 años

Dicen en su equipo que no se comunicó a los corredores la gravedad de la situación hasta después de la carrera.

¿Estuvo bien hecho?

Pues no sé, no soy quién para juzgar cuestiones tan lamentables, ahora bien, estar en ese coche durante la carrera, mientras miles de aficionados vibraban ahí fuera, debió ser un trago durísimo de pasar.

Lo de Michael Goolaerts ocurrió casi al mismo tiempo que el Memorial Valenciaga discurría hasta que un ciclista chocó contra una motorista que marcaba un peligro en la carrera y tras él, varios ciclistas más.

Conocí de primera mano a gente del Eibarrés hace un tiempo y sé lo que cuesta sacar una carrera que aún siendo la mejor de España, o al menos la más prestigiosa, tuvo momentos complicados para seguir a flote.

El día de antes, en un descenso por Ermua, un ciclista del Education First se estampaba y destrozaba la luna delantera de un coche. Era en la Itzulia.

A veces no reparamos en el milagro que se sucede cada día que un pelotón o una carrera se pone en marcha.

El ciclismo tan bello, tan frágil

Que días como los de ayer nos recuerden que hay otro ciclismo y que no siempre vemos o sabemos de él, pero es la misma cara de la moneda de un deporte que lleva el peligro extremo en el ADN.

Imagen: @Gooliee94

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