El ciclocross de las estrellas

La típica jornada de Tom Boonen & Friends ha reunido un puñado de vedettes poco habituales en los circuitos de ciclocross para dar color a este otoño que se vuelve blanco según se acerca al invierno. La plana mayor del Etixx, con Nikki Terpstra, Stjin Vandenbergh, Michal Kwiatkowski y como no Zdenek Stybar, muy ajeno a la victoria, estuvo presente pero también los velocistas alemanes Marcel Kittel -en la imagen- y Andre Greipel. Ganó por eso un Lotto, Sean De Bie, quien nos encantó en el Impanis de hace un par de meses. Otro día de fiesta en Bélgica, ese vergel en que todo esto es prime time y llena portadas.

Imagen tomada de 

La tragedia de las Ardenas

Las Ardenas, ese pegote verde y frondoso, son un lugar importante en la historia moderna. La suerte que corrió aquí el ejército nazi marcó el inicio y epílogo de la Segunda Guerra Mundial en suelo europeo. 70 años después las batallas del lugar son muy diferentes, menos trascendentes, pero importantes y simbólicas para la gente del ciclismo.

En este enclave fronterizo se ha producido el último acto de la primavera 2015. Tras un ciclo de adoquines más largo y consolidado, con la rareza del asfalto liso y veloz hacia San Remo, vino el de las Árdenas, el lugar donde se desarrollan las tres carreras de final de curso primaveral. Aunque el debate se genere para toda la primavera en su conjunto, lo cierto es que separar ambos escenarios es justo y necesario, primero porque las carreras no tienen nada que ver y segundo porque los protagonistas son radicalmente diferentes.

De hecho si miramos ambos tramos, veremos que sólo Zdenek Stybar –decisivo para Valverde en Lieja- y en menor medida Greg Van Avermaet se pueden significar en ambos periodos con algo de suerte. En el pelotón no hay muchos más que puedan hacerlo, quizá Philippe Gilbert, que un día optó a ganar Flandes, y el campeón del mundo Michal Kwiatkowski, quien con su perfil ratonero y batallador sería un buen elemento en el adoquín flamenco como vimos en A Través de Flandes, donde le hicieron la pinza, pero bien.

Hace poco sacamos punta a nuestra opinión respecto a la parte gruesa de la temporada de adoquines, en líneas generales muy bonita, con un evidente relevo generacional en marcha, exagerado por las caídas de Boonen y Cancellara, y pasajes ciertamente interesantes como la machada de Stannard, la épica de Wevelgem y la caza de Degenkolb en Roubaix. Además ciclistas como Stybar y Geraint dieron el paso al frente que se les reclamaba, mientras que a los lagunares Vanmarcke y Boom no se les vio donde presumíamos.

En las Ardenas el hombre ha sido Alejandro Valverde que se ha quedado a un paso de lo alcanzado por su rival generacional, Gilbert, hace un año. Valverde ha estado casi perfecto en el cómputo de las tres carreras, y digo casi porque dejar con vida a Kwiatkowski en el Cauberg le costó la victoria en la Amstel, esa carrera que se le resiste.

A groso modo el ciclo de estas tres carreras nos deja un ciclista de grandísima proyección como Julien Alaphilippe, quien atesora un nivel inaudito para su edad, casi como Tiesj Benoot en Flandes. Otro que no le va a la zaga fue Michael Matthews, inscrito en esa hornada de velocistas que tragan kilómetros, aguantan subidas y ruedan como los ángeles. Queda el cabreo de Purito Rodríguez que salvo su Flecha Valona de hace tres años no rasca el triunfo en lugares donde siempre, siempre, se le cruza alguien que le amarga la primavera.

Sea como fuere, para las Árdenas  y las carreras de su perfil no son buenos tiempos. A veces vemos mejores espectáculos en carreras de segundo nivel, como la que ganó Hermans, la Flecha Brabanzona, que en los grandes foros. El motivo, a mi modesto entender, es uno y  principal y no es otro que las desniveladísimas plantillas del World Tour. Tenemos auténticos equipazos con dos o tres bazas más los mejores gregarios capaces de ahogar cualquier atisbo de espectáculo.

Cuando los mandamases de este ciclismo crearon Velon dijeron que lo hicieron para evitar el tedio de la Lieja o Lombardía del año pasado. Propusieron algunas soluciones cosméticas, pero ninguna que les obligará a soltar buenos ciclistas para que pudiera equilibrarse un poco la competición. Echamos de menos los tiempos de Bartoli, Jalabert e Hinault, si me apuran, pero a ver quién es el guapo que rompe el pelotón con éste circulando a mil por hora en trazados que ponen al límite al ciclista.

Imagen tomada del FB de la Lieja-Bastogne-Lieja

INFO 

Hablando de carreras centenarias, volvemos sobre una marca que es más que centenaria…

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Orbea comenzó haciendo armas en Eibar hace 175 años. Con el tiempo fabricó también carritos de niño y finalmente bicicletas, a partir de 1930. Desde entonces, su actividad se ha centrado en la fabricación de bicicletas, a lo que en la última década se le han unido cascos, ropa ciclista, mochilas, al margen de numerosos eventos en los que tratan de estar lo más cerca posible del apasionado ciclista.

Con motivo de esas 175 primaveras, y si Orbea te ha acompañado alguna vez en tu vida, puedes ponerte en contacto con ellos y enviarles alguna foto o contarles alguna historia. Es pieza puede completar la historia de Orbea y tú, formar parte de ella.

Hazlo en el mail 175@orbea.com.

¿Quién rompe Lieja?

El otro día pululando por la Plaza Unzaga de Eibar, en plena salida de la quinta etapa de la Vuelta al País Vasco, reconociendo a unos, saludando a otros, comprobé que no había dirección de bicicleta que no llevara pegado un papelito con las claves de la ruta de una etapa que acabó en Aia y que se embolsó Mikel Landa por delante de una de mis debilidades, Tim Wellens.

A modo de esquema, cada uno se narraba el guión de la etapa como le parecía, pero marcando bien claro los puntos claves de una jornada que resultó fenomenal. Supongo que este domingo, en el centro de Lieja, cuando empiecen a rular las figuras por la zona de salida, alguno observará en las potencias de los corredores que esquemáticamente ponga:

-34 La Redoute
-19 Roche-aux-Faucons
-5 Saint Nicholas
Meta en Ans

El año pasado la Lieja ofreció un magro espectáculo, prendado de mucho quiero y no puedo, con un desenlace que a muchos nos pareció indigno en una carrera que llaman la decana. Un amplio pelotón se presentó junto, presa de la velocidad y el control en el último giro a izquierdas, en la pedanía de Ans, con la intención de dirimir al sprint lo que nadie había sido capaz de romper antes.

Desconozco si alguno de los grandes nombres que pueblan la lista de favoritos a ganar tendrá marcado en su chuleta de potencia de manillar el sitio donde tentar la suerte, pero es obvio que en pleno debate sobre el espectáculo ciclista, para eso nació Velon, otra Lieja soporífera no nos podemos permitir.

Por entramos a mirar quién o quiénes pueden liarla de lejos si quieren evitar claudicar frente a Matthews, Valverde u otros que seguro machacarán cuando huelan el arco de meta. No hay muchos en ese listado de outsiders a hacer lo que en su día hicieron Andy Schleck, Michele Bartoli y VDB, entre otros muchos, y no es otra cosa que destrozar la carrera de lejos, pues el terreno además está minado para ello.

Si miramos perfil de ciclistas y menú previsto en la ruta son varios los nombres top que se nos ocurren para intentar que esta no sea un muermo porque de serlo tienen todas las de perder. Vincenzo Nibali, a quien sólo le falta un monumento para el palmarés soñado, tiene la facultad de romper y mantener distancia en esos descensos en los que nunca falla, lo mismo que Tim Wellens, amplio conocedor de “su” zona, igual que Philippe Gilbert, si el costalazo de la Flecha se lo permite, rodeado además de un interesante equipo.

El listado de gente obligada a moverse incluye a Purito, en otra de sus obsesiones no resueltas, Daniel Martin, el ogro del catalán y siempre muy bien rodeado por su Garmin, Sebastian Henao, renacido para el ciclismo, Roman Kreuziguer, que mientras espera sentencia sigue ejerciendo, Rui Costa, últimamente más generoso de lo acostumbrado, y Michal Kwiatkowski, el único de este listado que puede permitirse atacar de lejos, porque tiene motor, o jugárselo al sprint, por que encima es rápido y listo.

Veamos, este domingo la primavera se cierra, y lo hace fuerte, que Lieja sea la Decana no es garantía de espectáculo pero sí sinónimo de que algo grande está en juego.

INFO

El domingo 26 de abril Eurosport emitirá en directo desde las 14:15 la Lieja-Bastoña-Lieja, el Monumento ciclista más antiguo  y prueba que pone el punto y final al Tríptico de las Ardenas, conjunto de tres carreras que se disputan en el mes de abril en Bélgica y Países. Antonio Alix y los ex ciclistas Eduardo Chozas y Juan Antonio Flecha estarán al frente de los comentarios.

Alejandro Valverde (Movistar Team) parte como uno de los grandes favoritos en una prueba en la que ha ganado en dos ocasiones, 2006 y 2008. Valverde llega en un gran estado de forma como dejó patente el pasado miércoles al adjudicarse la Flecha Valona.

Otro de los ciclistas españoles a tener en cuenta será Joaquim Rodríguez (Katusha), segundo en la edición de 2013.

Y por supuesto, habrá que prestar especial atención a corredores como Rui Costa (Lampre-Merida), al actual Campeón del Mundo Michal Kwiatkowski (Etixx-Quick Step), a Vinzenzo Nibali (Astana Pro Team) y al irlandés Daniel Martin (Cannondale-Garmin), ganador en 2013, cuya participación no está confirmada todavía al estar recuperándose de la caída que sufrió en la Flecha Valona.

En total, Eurosport y Eurosport 2 emitirán durante 2015 1.800 horas del mejor ciclismo, incluyendo 450 horas en directo, lo que sin duda pone de manifiesto que un año más Eurosport será “La Casa del Ciclismo”. Tras la Lieja-Bastoña-Lieja, llegarán a Eurosport y Eurosport 2 durante el mes de mayo la Vuelta a Turquía, los Cuatros Días de Dunkerque, el Giro de Italia, el Tour de California, el Tour de Noruega, World Ports Classics, el Tour de Bélgica y el Tour de los Fiordos.

#RadioVuelta – Semana 15

#Trend El arco iris que nunca se pone 

Dijo Michal Kwiatkowski que correr con el maillot de campeón del mundo no es sencillo. Con tal prenda eres un ciclista marcado y señalado. Sin embargo en la Amstel este polaco que no perdona fue una centella en el momento clave demostrando un dominio de la escena que no encuentra Alejandro Valverde, quien encadena y encadena podios en carreras en las que hace un tiempo parecía infalible. En España la competición volvió con la Vuelta a Castilla y León donde Pierre Rolland dejó a Beñat Intxausti e Igor Antón con las ganas de ganar una de las pocas carreras en las que no se deben a un líder. Otras clásicas salpicaron la semana, como por ejemplo el Tro Bro Leon, esa carrera bretona y verde, muy verde, que devolvió a Alexandre Geniez al triunfo. Geniez gana poco pero singular, y esa clásica tan especial la suma a una victoria en la etapa reina de la Vuelta de hace dos años. Días antes Ben Hermans impidió que BMC se fuera de vacío de la primavera.

#Click La carrera más singular del mundo

Al Tro Bro Leon le llaman la “Roubaix bretona”, pero en las historias que he podido oír, en las referencias que me llegan y en las imágenes televisivas que nos abordan, se adivinan matices, y muchos de ellos únicos. La carrera se desarrolla sobre más de 200 kilómetros e incluye sendas vecinales y agrarias por medio de densas arboledas. Lo que camino del infierno del Norte se llama sector de pavés, aquí percibe el nombre de ribin–en plural ribinoù- una fortuna de tierra, con carrilleras de césped en su tramo central, y piedras azarosamente distribuidas. Una carrera tristemente eclipsada por la Amstel y sin embargo a veces es mucho más espectacular.

#Profile Kwiatkowski o la perfección del arco iris

Nos gusta mucho Michal Kwiatskowski porque es de lo poco genuino que queda en el pelotón. El año pasado el polaco se quedó con ganas en las Ardenas y ahora entra en las mismas ganando la Amstel en una lección de serenidad impropia de un corredor tan joven. Lo mejor de todo es que siempre que gana se le taca de sorpresa. Sin embargo lo que más nos apremia en la la lectura del campeón del mundo es que no se corta frente a nadie. Si el año pasado no le hizo ascos escaparse y ganar a Peter Sagan en la Strade, esta vez le entró con todo a Michael Matthews en la Amstel. Ciclistas en definitiva más veloces que él a priori, que han acabado claudicando.

#Clipping

La hora es inglesa. Recién retirado del ciclismo de carretera, al menos con el maillot del Team Sky, Bradley Wiggins anunció para junio su asalto al récord de la hora, semanas después del pospuesto intento de Alex Dowsett. A falta de ver qué tan de sí los dos británicos, parece harto complicado que de este par de eventos en toda regla, con sus respectivos hashtags, no salga un registro que perdure y eso que Rohan Dennis no es un cualquiera.
Imágenes de Castilla y León. Dos momentos nos han quedado en la retina de la Vuelta a Castilla y León. La primera la llegada de la jornada inaugural donde una persona en meta estuvo a punto de ser arrollada por los primeros por estar mal situada. Es increíble que se sigan produciendo errores que pueden costar graves disgustos. Al día siguiente, la nieve vistió de dureza extrema una jornada que ni siquiera era la reina. El ciclismo, ese deporte que nunca se para.
Pardilla & Stetina miran hacia adelante. Enlazando con lo dicho antes, casi dos semanas después de su terrible caída en la jornada primera de la Vuelta al País Vasco, Sergio Pardilla y Peter Stenina piensan en el futuro con un mensaje común: «El ciclismo es demasiado bonito para dejarlo así«. Admirable.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#FW #GPLiberazione #TourBretagne #RoueTourangelle #LBL #TourofTurkey

Imagen tomada de http://www.equipecyclistefdj.fr/

INFO

presentación bicis redes

Deciros que os espero el jueves que viene en Madrid, a partir de las 20 horas, presentación de «El primer campeón» y posterior debate con buenos amigos. Habrá hasta vinito para aderezarlo todo…

La Amstel ya no es el plan perfecto

La Amstel Gold Race es la carrera soñada por cualquier persona que ame este deporte. A quién no le gusta una prueba “ratonera”, como me la definió hace años Samuel Sánchez. Una competición con varios miles de desnivel positivo, además en los Países Bajos, para asombro de muchos que quizá no sepan que se desarrolla en el Limburgo, el punto más meridional de este próspero país, tan al sur que se acomoda entre las colinas de las Ardenas, ese territorio en el que se inscribe ficticiamente para los amantes del ciclismo.

Además la Amstel se riega de cerveza, y no poca. Una bebida usual por estos parajes, que corretea por gaznates presos de pasión. Que se deja ver en el puño de quienes dejan voz y ahínco al paso del pelotón. Es tanta la cereza que corre por el lugar, que hasta la carrera se bautiza con nombre del mecenas y el ganador se “casca” una en el podio, en vivo y en directo.

Por todo, podríamos decir que la Amstel era el plan perfecto, a priori hasta que un día vimos que no era oro todo lo que reluce. No sabemos si es por la carencia de figuras de postín, arraigadas a la épica, o quizá a causa de la velocidad increíble que imprimen algunos de los equipos inscritos en ese engendro llamado Velon, que dice querer recuperar la épica y la emoción para las carreras, sin reparar que llevando equipazos y la carrera a mil por hora, secan cualquier brote de épica y lo dejan todo a la subida al Cauberg, un lugar mítico donde los haya, al que algunos campeones llegaron en solitario hasta que se impuso este ciclismo cicatero y ruin que busca wattios y rendimiento a costa de espectáculo y emoción.

Hoy, 19 de abril de 2015, más de lo mismo. Intentos, ciertos escarceos y todos juntos, y bien avenidos en la base del Cauberg, a donde BMC condujo con el trabajo que le caracteriza y resultado que acostumbra. Los de rojo y negro tuvieron un buen momento cuando Van Avermaet tenia cierto margen, pero se lo querían jugar todo a Philippe Gilbert, ese ciclista que saca galones cuando él manda, pero que no tiene problema en arruinar las opciones de sus compañeros, como casi hizo con Hermans en la Flecha Brabanzona.

El Cauberg por tanto una vez más resumió la Amstel. 250 kilómetros en una tachuela. Poco para una carrera que se llama grande y se significa una fiesta. Lo que son las cosas, ganó el Etixx el día que menos dio la cara, con un ciclista, Michal Kwiatkowski, bautizado para grandes cosas. Cuán le habrá de agradecer el polaco a Caruso, quien le acercó al corte que propinó Gilbert y ablandó la pólvora de Michael Matthews, incapaz de remontar al final.

Segundo, una vez más Alejandro Valverde, un ciclista bendecido con los vientos de twitter. Si sale pronto, porque sale pronto, si sale tarde, porque es un huevón. Nunca acierta, cierto, pero siempre está ahí, no obstante y a la vista de que la estrategia conservadora le sigue dando pingües resultados quizá en el riesgo esté la clave. Le quedan Flecha y Lieja para probarlo.

Imagen tomada de www.nrc.nl

INFO

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Amstel Gold Race, la contracrónica

Holanda es un país en donde se practica asiduamente el ciclismo. Sus extensas planicies invitan a ello. Deportivamente hablando siempre ha tenido buenos ciclistas, y, sin embargo, para darse a conocer han debido aprender el oficio y alcanzar la fama en el extranjero. En el país de los tulipanes no se suelen celebrar carreras de gran envergadura internacional. Tan sólo destaca la clásica Amstel Gold Race, patrocinada de años por una importante firma cervecera que divulga su nombre por doquier. Su primera edición data del año 1966, con triunfo para el francés Jean Stablinski, un hombre de antaño bien conocido en las lides del pedal.

Esta vez, concretamente en la 50ª edición, ha recaído la victoria a favor del corredor polaco, Michal Kwiatkowski, campeón del mundo de fondo en carretera en la categoría reservada a profesionales, que acaba de vencer en la meta de Valkengurg, formando parte de un grupo compuesto por dieciocho unidades. El segundo lugar correspondió al español Alejandro Valverde, un hecho honorable que vale la pena también elogiar, y que nos confirma que esta prueba le es más bien propicia a pesar de que el ganar en alguna edición no le ha sido posible hasta la fecha de hoy.

Los muros, el tormento de los ciclistas

La citada competición aunque tenga lugar su celebración en los Países Bajos, uno imagina que carece de dureza por la tradición imperante que prevalece en aquellos parajes, dominados por el dios del viento. Si nos adentramos en la provincia de Limburgo, situada en la parte sur, una zona que en otros tiempos se erigió como ducado, una distinción compartida también por Bélgica, a orillas del Mosa, se alza la valiosa ciudad de Maastricht, que se rodea de un terreno bastante intrincado con repechos cortantes por doquier, y que nosotros, perdonen la intromisión, hemos experimentado a lo vivo dándole precisamente a los pedales en una época algo lejana en la cual  vivimos no lejos de allí obligados por razones profesionales.

Un tercero en discordia

La Amstel Gold Race, inició su periplo como siempre en Maastricht, que cuenta con un amplio conglomerado industrial, destacando empresas de cerámica, cemento, papel y cristalería, entre otras materias básicas. La competición en esta edición constaba de nada menos 34 muros, una pesadilla casi constante y acuciante para los ciclistas. Su variado recorrido, inciso aparte, fue cuna del Campeonato Mundial de fondo en carretera, cuyo encuentro nos remonta al año 2012, en donde se impuso el belga Philippe Gilbert, este corredor que era señalado como el gran favorito precisamente en esta prueba Amstel Gold Race a la que dedicamos estas líneas  hoy, junto con la sombra inconfundible del eslovaco Peter Sagan.

Los dos, hay que decirlo, lucían antes de salir el mejor cartel propagandístico. Luego resultó que ni uno ni otro se llevó corona tan codiciada. Les aplastó los planes un tercero en discordia, un poco de sorpresa si se quiere: el polaco Michal Kwiatkowski, que lució, además, con cierto orgullo su actual camiseta de arco iris de campeón mundial (2014), un título que siempre llama a la atención.

La esperanza es lo último que se pierde

Apenas dado el pistoletazo de salida, el pelotón se puso en tono vibrante a pesar de que quedaban 258 kilómetros por delante. La serie de muros que hemos mencionado, podía atragantar el físico a cualquiera. La gente importante tomó sus precauciones y dejaron a hacer a otros el juego aventurero. En realidad la realidad de la carrera se empezó a fraguar cuando faltaban una treintena de kilómetros para la línea de llegada. Se formó un pequeño grupo de cinco unidades compuesto por el italiano Nibali, los australianos Clarke y Tanner, el eslovaco Polanc y el belga De Vreese, dispuestos a quemar sus naves ¡valgan esas palabras!

Tanto fue así que poco antes de afrontar por última vez el Muro de Cauberg, que se cruzó tres veces en ese día, y que tiene una longitud de 800 metros de ascensión al 12%, el ciclista australiano originario de Melbourne, Simon Clarke, lanzó una alocada estocada con la sana intención incluso de ganar en solitario, una temeridad. La esperanza es lo último que se pierde. Su ventaja osciló a lo sumo con unos segundos de tiempo que no llevaban a ninguna parte. Pisándole los talones venía un grupo de escogidos, cual fueran galgos con un afán vengativo en su interior.

¿Quién temió a Michal Kwiatkowski?

Una vez ahogado el intento de Clarke, no vamos a especificar el número amplio de intentos que se dibujaron en la parte final de la carrera. El protagonismo corrió a cargo de varios. Nos daba la sensación de que con tantos movimientos y con tantas tentativas vanas la razón de la carrera se arremolinaba en un torbellino confuso. No había ni orden ni concierto en el seno del pequeño grupo. Fue precisamente Michal Kwiatkowski (24 años), encuadrado en el equipo luxemburgués Etixx-Quick Step y luciendo la vestimenta de campeón, el que puso toda la carne en el asador en el último y electrizante respiro, en tanto que los corredores -algunos de los favoritos-, se sometían a una estrecha vigilancia.

Nos cupo la alegría de haber vislumbrado en segunda posición al ciclista murciano Alejandro Valverde, que sobresalió en los últimos metros de carrera gracias a su punto de velocidad. Ni el australiano Michael Matthews (3º), ni el portugués Rui Alberto Faria da Costa (4º), ni el otro belga  Greg Van Avermaet (5º) y ni el francés Tony Gallopin (6º),  pudieron trastocar el resultado final. El ser demasiado favorito muchas veces cierra las puertas, pues supone un alto grado de alta tensión que ahoga las esperanzas.

Así se escribe la historia

Michal Kwiatkowski (24 años) nació en la población polaca de Dzialyn.  Es profesional desde la temporada de 2010. Es un más bien un ciclista completo y temido como velocista. Anotamos en su historial triunfos absolutos en la Vuelta al Algarve (Portugal) más dos etapas y en la Strade Bianche (Italia) en el año 2014, aparte de conquistar el título mundial de carretera. En el curso de este año ha sido vencedor de la primera etapa prólogo de la París-Niza bajo la especialidad de contrarreloj.

Vale la pena recordar que Valverde, en el año 2008, consiguió en esta misma prueba alcanzar el tercer lugar en una jornada en la que la victoria correspondió al italiano Damiano Cunego. En la temporada 2013, se clasificó segundo tras el checo Roman Kreuziger. Se recuerda que el catalán Joaquim Rodríguez hizo el segundo en el 2011, con el laurel de la victoria al belga Philippe Gilbert. Digamos que los españoles en la presente edición alinearon en la línea de salida a sólo doce componentes. No es mucho. Es poca cosa. Pero hay que conformarse con lo que uno tiene en sus manos. Y más cuando hay que luchar frente a un conglomerado de exactamente 199 participantes ¡Qué no es poco!

Hasta la fecha de hoy,  por Naciones, resulta que Holanda es la más agraciada, con 17. Le siguen Bélgica, con 12, e Italia, con 6. España, recalcamos, nunca ha conocido las mieles del triunfo en esta clásica. El que más veces ha ganado esta carrera es el holandés Jan Raas (1977-1978-1979-1980-1982). Una hazaña, mucho nos tememos, que va durar por mucho tiempo. El mérito queda ahí en el pedestal de los famosos.

Por Gerardo  Fuster

Imagen tomada de es.eurosport.yahoo.com

INFO 

En Eibar, hace 175 años nació una empresa familiar, regentada por varios hermanos que fue pionera en muchas cosas. Entraron en el negocio de las armas como marcaba la tradición, primero grandes, luego se sofisticaron, incluso llegaron a tener sus saltos de agua para generar energía eléctrica. Con el cambio de paradigma, se fueron a la bicicleta y fueron sociedad anónima hasta que su gerente Esteban se declaró incapaz de seguir adelante. Los trabajadores cogieron las riendas hace unos 45 años y desde entonces siguen haciendo bicicletas tras superar mil vericuetos. Hoy compiten desde Mallabia, cerca de Eibar, porque en ella era imposible permanecer por no haber más espacio para crecer. Esta empresa es Orbea y se bate en un mundo de gigantes con la innovación y los valores que marcaron sus orígenes, que dibujaron la bicicleta eibarresa.

París-Niza, la crontracrónica

De varios años a esta parte cabe reconocer que la tradicional París-Niza, que comporta un prólogo y siete etapas -1.141 kilómetros-, con inicio no lejos de la capital París para concluir en los alrededores de la cosmopolita ciudad de Niza, no decepciona. Su itinerario sigue un eje transversal que va de norte a sur de nuestro país vecino. Indudablemente constituye a todas luces una prueba atractiva en el ámbito del pedal.

El corredor oriundo del país en donde proliferan los canguros, Richie Porte, acaba de dar la campanada venciendo con evidente brillantez, espoleado muy de cerca por el polaco Michal Kwiatkowski (2º), que ha tenido el honor de mantenerse líder de la carrera en cuestión en el curso de cinco jornadas. A continuación, pisándole los talones, se han clasificado el esloveno Simon Spilak (3º), el portugués Rui Alberto Faria da Costa (4º) y el británico Geraint Thomas (5º) y el animoso ciclista francés Tony Gallopin (6º), que perdió en el último día su camiseta amarilla.

Porte volvió a dar en el clavo

La competición que nos ocupa hoy en su 73ª edición, ha tenido en su conjunto emociones incluso en jornadas que a primera vista eran consideradas como intrascendentes. Sin embargo, en breve síntesis, la carrera ha tenido su influencia básica en la denominada “etapa reina”, con final en la cima de la Croix de Chaubouret, término de la 4ª etapa, en cuya jornada se cruzaron un total de nada menos ocho puertos de alta montaña, con triunfo con todas las de la ley por parte precisamente de Porte, con adición de la última etapa, una cronoescalada individual, que culminó en la cumbre del Col d´Èze, en la cual el ciclista australiano le catapultó para proclamarse en definitiva como vencedor absoluto tras su indiscutible demostración frente a las manecillas exigentes del cronómetro.

Cabe decir que los especialistas en esta clase de esfuerzos de carácter individual se vieron desbordados en ese terreno tan particular. Entre los vencidos en el día epílogo de la carrera cabe mencionar al germano Tony Martin, que debió contentarse con ser simplemente el cuarto. La citada cronoescalada de 9,6 kilómetros, que obligaba a subir el col d´Èze, que linda a la suntuosa ciudad de Niza, joya para los turistas de alto copete, fue sumamente espectacular por su dureza transparentada por una pendiente media del 4,7 %, con inclusión de tres tramos puntuales intermedios con porcentajes que llegaban a ser del 7,7, 8,5 y 7,- %. Luchar contra el reloj hacía más difícil la contienda, una contienda que fue decisiva cara a la clasificación final.

En esta París-Niza, cabe reconocer que nos ha sorprendido en gran manera al constatar que en la clasificación final, contabilizando los diez primeros puestos, existe una separación de solamente dos minutos con 18 segundos, un cómputo de tiempo que es apenas nada, pero que ha representado mucho a la hora de echar números. Hay que reconocerlo.

¿Y los españoles?

Es obligado señalar que se alinearon en la línea de salida de la etapa prólogo, en la localidad de Maurepas, ubicada en la región de Île-de-France, una representación española formada por once ciclistas distribuidos en varios equipos sobre una totalidad de veinte. Todo ello supuso una participación total de 160 unidades citados en la línea de salida, cifra similar a la registrada el pasado año.

En el balance postrero definitivo, debemos mencionar o destacar al alicantino Rafael Valls (8º) y al vasco Gorka Izagirre (9º), unas prestaciones dignas para ser aquí divulgadas, y más tomando en consideración que el porcentaje de participación española rozaba tan sólo el 7% sobre la totalidad de concurrencia.

Para retener en el libro de los recuerdos

Antes de concluir y haciendo un poco de historia debemos señalar que esta prueba data del año 1933, con triunfo por obra del belga Alphonse Schepers. Hasta el año 1953 la citada competición cambió de titularidad bajo diferentes formatos. Se la llamó: Los seis Días de la Ruta, París-Costa Azul y París- Mediterráneo. A partir de 1954 entró en liza la nomenclatura actual, salvo una incursión en tierras italianas, habida en el año 1959. Los organizadores la titularon París-Niza-Roma, todo un cumplido cara a las gentes transalpinas.

Sean Kelly, aquel bravo corredor irlandés, no tuvo reparos en ganar esta prueba en siete ocasiones (de 1982 a 1988). Más lejos le sigue el corredor francés Jacques Anquetil, que acumuló cinco coronas de laurel. Con tres quedan el belga Eddy Merckx, el galo Laurent Jalabert y el holandés Joop Zoetemelk. Los españoles que alcanzaron la gloria y que se adjudicaron la prueba fueron: Miguel Induráin (1989 y 1990), Luis León Sánchez (2009) y Alberto Contador (2007 y 2010). La que ha dominado por naciones el historial ha sido y es Francia, con 21 victorias, a la que siguen Bélgica, con 14, e Irlanda, con 8. Es noticia el recalcar que el australiano Richie Porte (30 años), casi perteneciente al clan de los veteranos, tuvo la oportunidad de bien ganar esta misma competición por etapas, hará dos temporadas, en 2013. Son dos triunfos, los suyos, que valen oro.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de www.themercury.com.au

INFO

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#RadioVuelta – Semana 9

#Trend Fragancias toscanas en la primavera flamenca

Es increíble como un trabajo bien hecho, un producto bien vendido y un envoltorio bien trazado puede dar como resultado una de las clásicas que, a pesar de su nuevo cuño, ofrece un buen rato cada año. La #StradeBianche fue TT en España gracias a una actuación imperial de Alejandro Valverde, batiéndose como los grandes, contra los que a buen seguro serán los grandes protagonistas en la inminente primavera. Ganó Stybar. Como Kwiatkowski en el arranque de la París-Niza, aliviando así la amargura de otra derrota humillante para el Etixx, la de Gianni Meersman en La Samyn, brillantemente ganada por Kris Boeckmans.

#Click El perfil de Kwiatkowski

La colección de especialistas en la lucha contra el crono entre París y Niza no es pequeña y Michal Kwiatkowski se ha impuesto a todos y en especial a un ciclista en estado de gracia como Rohan Dennis. Al polaco se le adivinan pocos límites y su silueta en la bicicleta demuestra la clase que arrastra este ciclista. 

#Profile Zdenek Stybar merece el trato de grande 

En la Strade Bianche, Zdenek Stybar logró una victoria de esas que en el almanaque anual se recuerdan. Insertado como la tercera baza de su equipazo para las grandes clásicas, el checo se ha rehecho de su tremenda caída del Eneco Tour del año pasado y los problemas que le dejaron ajeno a la temporada de ciclocross. Ahora Stybar se muestra fuerte para las grandes clásicas pero su encaje no deja claro cuál será su rol o sus aspiraciones. No obstante ganar por delante de Van Avermaer, Vanmarcke y Valverde está al alcance de unos pocos.

#Clipping

Andy no deja del todo el ciclismo. El negocio que se mueve alrededor de cada carrera y su carácter de tierna leyenda le hacen atractivo para que al menos de forma paralela siga vinculado al pelotón. También en su pequeño pais quiere establecer una tienda que refleje los mejores momentos de su carrera y motive a los jóvenes.

Gerrans encadena fracturas. El ciclista que mejor define del pelotón internacional, Simon Gerrans, sigue con su racha de lesiones. En la Strade volvía tras recuperar su clavícula y sale de la carrera toscana con el codo roto. El vigente ganador de Lieja estará KO por un tiempo indeterminado.

Etixx domina el casillero. Viendo cómo ha arrancado la temporada, será interesante ver el balance de victorias en www.procyclingstats.com. A pesar de alguna dolorosa derrota el Etixx domina con 16 triunfos, los mismos que suman sus dos inmediatos perseguidores, Team Sky con nueve, y Team Movistar con siete. La pugna promete ser interesante.

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