¿Se acabó la omertá en el ciclismo?

Como leonés que soy, no dejo de echarle un ojo cada poco al León Noticias, para saber del pueblín y esas cosas. La semana pasada el diario entrevistó al ciclista del Caja Rural, Miguel Angel Benito, ciclista nacido en la ciudad con la catedral más bella de España, esto no admite discusión, quien arrojó varias declaraciones muy interesantes que a un servidor le han hecho reflexionar.

El artículo empieza tétrico, hablando de tiempos oscuros y tenebrosos en el ciclismo de hace veinte años, comentan esas cosa de dopaje y consumo de sustancias prohibidas, como si la coletilla siempre tuviera que acompañar cualquier crónica ciclista, aunque en esta ocasión el preámbulo responda a poner negro sobre blanco aquellos tiempos con los actuales, y así el ciclista leonés diga que “nosotros somos los primeros en señalar a los tramposos” por que ya sabéis, los tramposos están entre nosotros.

Bueno, bien, eso es algo que se presupone, como a la mujer del César, aunque hasta la fecha eso que se llama omertá haya sido la tónica del pelotón y para muestra situaciones tan obvias que no hablan bien del colectivo, como esos ciclistas que no pusieron el grito en el cielo cuando Nibali se enganchó al coche de equipo en la primera etapa de la Vuelta. En situaciones tan escandalosas como, esas estar callado, no empreñarse, no decir nada, es algo que sangra la esencia del deporte y da mucho qué pensar. Es un ejemplo sí, pero un caso significativo al que me agarro para pensar que la omertá sigue vigente.

No obstante, es increíble el desconocimiento que la sociedad tiene en relación al deporte profesional y lo digo porque con ese mismo desconocimiento se opina y se vierten estigmas que luego son imposibles de borrar.

Acababa de llegar de clase, llamaron al timbre y venían a hacerme un contrato sanguíneo. Llegué tarde a la siguiente clase, ya que había ido a desconectar un poco. Cuando entré tarde en el aula, expliqué la situación y mis compañeros no daban crédito, pensaban que solo los pasamos en competición

Lo que cuenta Benito de sus compañeros de clase es realmente chocante y da la medida de lo absurdamente dirigido que está todo. Lo decimos el día que un deporte que atufa a corruptela, como el tenis, está pendiente de la publicación de una lista de deportistas que aceptaron amañar partidos, algo que sinceramente no puede causar sorpresa en ningún caso aunque muchos dirán eso de «yo no sabía nada» o «¿quién lo iba a imaginar?. Eso sí, el excelente tenista que es Djokovic ya ha admitido, a la luz del tsunami, que él había recibido sobornos. ¿Acaso la omertá no era intrínsecamente exclusiva del ciclismo?

Imagen tomada de www.macleans.ca

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El ciclismo español necesita una dosis de autoestima

No va a ser sencillo, va a doler y echaremos de menos el periodo que muchos atisban próximo a su fin. Desde hace muchos años, quizá desde que Ángel Arroyo abriera el ciclo en aquel mágico Tour de 1983, nada menos que hace tres décadas, el ciclismo español ha mejorado sus registros aupándose a primera potencia, como bien reza una clasificación de la UCI World Tour que no es más que la consecuencia de la excelente cosecha de triunfos que los nuestros han cuajado en este periodo. España volverá a ser el mejor país del mundo ciclista, otra vez. 

Hace cinco años por estas fechas Samuel Sánchez era el hombre del momento. Saboreaba y alargaba las mieles de su recién conseguida corona olímpica. En todo este maremágnum de grandes momentos que ha firmado el ciclismo español –que malos también ha protagonizado, incluso hasta muy malos- el oro olímpico del risueño asturiano parece la guinda, como aquel último reducto que le quedaba por derribar a la –vamos a ser efectistas- “armada española”.

Pero Samuel ahora está en una circunstancia muy diferente. Barrunta su retirada si el mercado no es capaz de asumir una ficha como la suya. Con la desaparición de Euskaltel, donde tenía contrato más allá de este año, sumada a la caída del mundial, le ha quedado la opción de la retirada como una plausible baza.

No sabemos qué pasará por la cabeza del ciclista ovetense, y cuán grande es esa alternativa de colgar su bicicleta. Pero si se retira estaríamos ante una muestra tangible de ese cambio de ciclo para el ciclismo español en un momento además no parece el más dulce para el mismo.

Y es que el deporte del pedal en suelo patrio está falto de autoestima y cariño. Miremos y veremos qué malandanzas le rodean. Por ejemplo la certeza de que Movistar y Caja Rural serán los únicos equipos españoles es un argumento que cae a plomo y sitúa muchos y buenos corredores, casi todos los que deberían prolongar los éxitos presentes, sin maillot para 2014.

Pero es que además está el Mundial de Ponferrada y las imperecederas dudas sobre su viabilidad y celebración. La capital berciana no sólo tiene encima de la mesa la necesidad de cubrir un presupuesto que parece de ciencia ficción sino convencer a la UCI sobre sus circuitos, en una reprobación de los trazados que nunca había conocido anteriormente.

Luego está la complicada situación económica de la RFEC que lleva un seleccionador a la carrera más importante del año sin nómina. No hablemos de la ausencia de seleccionados en muchas convocatorias y la inédita experiencia de David Muntaner, como paradigma, que sufragó un subcampeonato mundial por un patrocinador privado.

Recuerdo cuando hace veinte años todos miraban a España en materia de retransmisiones ciclistas. Incluso en los días que el mal tiempo condicionaba, TVE era capaz de mantener la señal ahí donde la RAI naufragaba. La Vuelta era santo y seña de retransmisiones, lo mismo que ahora, vamos.

A todo esto le añadimos dos últimas perlas: el desenlace del Mundial , donde España siendo mejor numéricamente no sacó las dos mejores medallas, y la no culminación del equipo de Fernando Alonso al menos en el corto plazo, que es cuando más se le necesita. Todo contribuye y empuja a afirmar que el ciclismo español necesita un chute de autoestima y cariño que permita ver que el futuro aunque complejo existe y no tiene por qué ser tan negro. Y es que como bien relatan en Zona Matxin hay un buen puñado de razones por los que seguir creyendo. Esas razones se llaman David De La Cruz, Ion Izaguirre, Jesús Herrada, Angel Madrazo, Juan José Lobato, Mikel Landa, Enrique Sanz, Carlos Barbero, Lluis Mas, Garikoitz Bravo, Peio Bilbao, Omar Fraile, Jesús Ezquerra, Haritz Orbe, Mikel Iturria, Carlos Verona, Jon Aberasturi, Rubén Martínez, Jordi Simón, Mario González, Fernando Grijalba, Miguel Angel Benito, Ibai Salas, Antonio Angulo, Pablo Lechuga, Airán Fernández, Ivan García Cortina, Alex Aramburu, Enric Mas, Cristian Rodriguez, Cristian Torres, Juan Camacho, Xavier Pastalle y Iosu Angoitia. Y no se ofendan, no los hemos dicho todos porque seguro que hay más.

Foto tomada de planetaciclista.blogspot.com