El fondo de armario colombiano no tiene tope

La Vuelta - ciclismo colombiano JoanSeguidor

Picad sobre Colombia en el CQ Ranking y mirad sus diez mejores ciclistas. Es un espectáculo, imaginaros un World Tour con esos diez ciclistas, otrora llamados escarabajos, ahora mismo otra cosa, una colección de ganadores, de ciclistas venidos sin complejos de ultramar, situados en los mejores equipos del mundo y con un palmarés que sube como la marea, poco a poco, pero de forma inexorable. El otro día lo dijo Jorge Quintana hablando del remozado Postobón, es cuestión de días que sean el primer país entre los de la UCI, sólo tres ciclistas del 1987, todos los demás de entonces para acá, contando con alguna perlita joven, joven, joven que ya empieza a caer como la fruta madura.

Arriba del todo, obviamente Nairo Quintana, el pequeño boyacense ante su mejor temporada en conjunto, con tres vueltas ganadas, una de ellas grande, y las otras dos del máximo nivel, pero con la contrariedad del Tour. Quizá porque la Vuelta la ganó delante quien la ganó, su verdugo habitual en Francia, tiene elementos para seguir soñando, aunque los años van pasando, poco a poco, imperceptiblemente, y ya no es sólo Froome, son otros los que se suben al carro. No obstante ahí está: tres Tours, tres podios. La estadística sigue con él.

El segundo peldaño, la pieza de ropa que sienta bien para cada temporada, la sonrisa perenne de Esteban Chaves que no sólo centra el tiro en podios, que seguro algún día serán triunfos absolutos, también en clásicas, en monumentos nada menos, como Lombardía. Entre el Chaves de hace un año y éste hay una cosa clara, que se percibe al verle: se lo ha creído, y eso lo es todo en ciclismo y en la vida. A una categoría propia e innata se le suma ese plus de moral y confianza. Cada año mejor que el anterior…

Tras muchos vaivenes Sergio Luis Henao parece que ha vuelto para quedarse. No tiene la calidad de los dos mentados, no en apariencia, pero es fiable, muy fiable. Corrió su primer Tour con nota, siendo la sombra de Froome cuando incluso otros con más cartel flaqueaban, y ello no le ha impedido brillar en momentos puntuales. Si una caída no hubiera mediado, le veíamos con una medalla, el color no lo sabemos, pero medalla en Río, que no es poco.

Mocetón, pistard, ciclista singular, ciclista que explica la amplitud de esta hornada, Fernando Gaviria no se prodiga donde sus compatriotas. El se ve en Bélgica, en San Remo,… en lares raros para un colombiano. Aunque no lograba explotar siempre se le veía ahí, íntegro y fuerte hasta que dio el campanazo en Tours, una clásica que cuando él nació tenía ya 98 años.

El quinto en la lista es celeste Astana, es pequeño, pero testarudo, no ha tenido suerte en la Vuelta, porque se deshizo en un buen tortazo, pero su calidad emerge cuando las circunstancias son las normales. Miguel Angel López es, yo creo, la joya de la corona. Sólo tiene 22 años y ya cuenta buenas victorias, Suiza la más destacada, para mí otro Nairo en potencia.

De otra pasta, más experimentado, al menos en años en el oficio, Darwin Atapuma es el corredor que no sabe qué significa especular. Puede ganar o casi siempre perder, la duda que nunca nos surgirá con él será si lo ha dado todo, porque sí, en efecto, se vació en el empeño. Merece mucho más que el efímero maillot rojo que vistió en la Vuelta, merece por ejemplo una etapa redonda como la que firmó Jarlinson Pantano, el octavo de la lista, en el Tour, el ciclista que demostró, como Sagan, Majka y algún otro, que coger el corte bueno es una actitud más que una aptitud.

Entre medias nos dejamo a un ciclista que sabés apreciamos mucho, con el que no solemos ser objetivo, es Rigoberto Uran, en una temporada rara, quizá acorde a su equipo. Él es el papá de las criaturas, el que abrió camino, de hecho el más viejo de la escuela. Con los mismos años que Rigo, Rodolfo Torres Agudelo, el noveno en el recital, un ciclista habitual en el densísimo calendario de clásicas italiano, allí donde nadie suele regalar nada. Cierra el listado Sebastián Henao, el primo de Sergio, con unas similitudes curiosas, bueno en grandes vueltas, estuvo ahí en el Giro, y en clásicas valonas… pronto estará a nivel del primo.

Imagen tomada del FB de La Vuelta

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Cinco + cinco para la Vuelta

La tercera grande del año, en orden cronológico e implicación de los participantes, llega con, otra vez, una participación de lujo. Aquello de que la Vuelta era para septiembre y los que cateaban en julio ya no es un axioma, al menos cabe agradecer que el vigente ganador del Tour se deje caer por esa esquina de la Península. A Froome, le hemos añadido otros nueve.

Miguel Angel López, sin Aru, sin Nibali, se empezarán a calibrar las sensaciones de este colombiano del “Avenir” que tanto da que hablar. Ganar Suiza es muy grande, pero esto son palabras mayores. Aunque no tendrá una gran presión, es de suponer que dará destellos y porqué no acabará cerca o dentro del top ten. Nos recuerda al Esteban Chaves de hace dos años, cuando todos hablaban maravillas de él y no paraba de crecer.

Tejay Van Garderen, el americano es un ciclista bipolar que aún no ha dado su cara amable en una gran vuelta. No le vemos excesivo crédito, porque parece que sólo se motiva para el Tour, pero a la vista que éste le queda muy grande, posiblemente recalibrar sus ambiciones sea lo más conveniente, más cuando su equipo ha dado con el mejor líder para la mejor carrera desde Cadel Evans, hablamos de Porte. Van Garderen, croner de etiqueta, pero sólido en montaña si la fortuna se alinea, debería ser uno de los outsiders de la carrera.

Warren Barguil, el francés vuelve a la escena donde empezó todo. Aún asombrados por sus dos victorias en la Vuelta de hace tres años, parece que esta carrera le da lo que el Tour le niega, un tono más bajo en los rivales y un recorrido que arrincona las cronos. Dependerá de cómo haya acabado de castigado el Tour, pero si la carrera le sonríe podemos tener aquí uno de los animadores de la Vuelta.

Steven Kruijswijk, el gran damnificado del Giro es el ejemplo palpable que en la Vuelta siempre confluyen los protagonistas de las dos primeras grandes del año. Si está en la forma del Giro, cabrá ver si lo logra porque dos picos de forma son sencillos de alcanzar, debería estar en el podio, cuanto menos. Su gélida forma de correr deberá por eso revisarse ante un recorrido que promete electricidad en muchos pasajes.

Nairo Quintana, pasan las carreras, los años para el colombiano dorado, y parece estar donde estaba hace un tiempo. Ni más adelante, ni más atrás. Nairo necesita aire, un triunfo, algo que llevarse a la boca porque su Giro de hace dos años empieza a quedar lejos. Enfermo, eso se adujo, en el Tour, hay dudas de cómo se habrá recuperado. El año pasado ya se vio que su segunda grande en un año le empezaba a sobrar, si entonces pareció acabar más entero el Tour, podemos decir que el Nairo que veremos en esta Vuelta es una soberana incógnita.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

Los hijos de Uran

Para el autor de este mal anillado cuaderno Rigoberto Uran es el símbolo de muchas cosas. Aunque el hoy ciclista del Cannondale no camina como hace dos años, siempre le pasa algo últimamente, le tenemos como el elemento clave en lo que muchos llaman una revolución colombiana que está revolcando el ciclismo del viejo continente como en su día lo hicieron los escarabajos pero en una versión 2.0, es decir, renovada y mejor si cabe.

Esta ultima semana, a dos del Tour ha sido paradigmática de la situación, pero viene a sumarse a lo que lleva tiempo ocurriendo. A día de hoy, a poco menos de dos semanas de que el Tour arranque en Mont Saint Michel, Colombia tiene a tocar mejor carrera. Más cerca que nunca, más asequible que otras veces. No queremos decir que será un ahora o nunca, pero no cabe duda que la explosión que se vive desde el país sudamericano indica que estos “trepadores” tienen el dorado en el horizonte.

En Biciciclismo hablan de que en 2011 sólo había cuatro colombianos en el máximo nivel, estaban Mauricio Soler, hasta que nos dejó sin aliento en ese descenso de la Vuelta a Suiza, Mauricio Ardila, a quien siempre le recordaremos esa llegada de la Vuelta en la que se confundió de pancarta y perdió la etapa, Fabio Duarte y el mentado Uran.

Rigoberto Uran fue el colombiano que destacó cuando casi nadie en su país lo hacía. Mientras en los hornos de Boyacá y Antioquia se cocían los campeones que justo ahora empiezan a emerger, Uran se situaba entre los mejores del Tour, entre Contador, los Schleck, entre Armstrong y Nibali. Un ciclista de negro, negro Caisse d´ Epargne, en medio de los mejores del mundo, la nota exótica de ese país que un día tuvo grandes escaladores pero que con el nuevo siglo quedó fuera del mapa, podríamos pensar.

Pero Uran plantó la semilla y marcó el camino, llegó incluso a colgarse la plata en Londres, cuando la cosa empezaba repuntar. Uran demostró a toda esa chavalería que era posible, pero es que además era posible con humildad, simpatía y desparpajo, siendo uno mismo, luchando hasta la extenuación, mostrando un espíritu de superación fuera de toda duda, un espíritu endurecido por experiencias vitales que no somos capaces de figurarnos.

Y en ese 2012 asomó Nairo en la Vuelta, confirmando lo que demostró en el Tour del Porvenir. Y al año siguiente Nairo casi gana el Tour, nada menos, descabalgando a Froome al final con el estilo de Uran, fiel a sí mismo, sin aspavientos, transmitiendo humildad, dulce barniz de una ambición férrea y grande, como no podía ser de otra manera en alguien que quiere ganar el Tour.

Con Nairo al frente ha descorchado una generación entera, que tiene un país de tradición ciclista, pero también muy futbolera, muy pendiente de ellos. Y esta última semana hemos vuelvo a ver nuevas muescas. Darwin Atapuma, el corredor con el que lloramos cuando no ganó en Corvara, aunque lo haría Chaves, pero que sí ganó en Suiza a pesar de su compañero Van Garderen. Janison Pantano aupándose con la última etapa helvética el día que se coronó ganador de la “cuarta grande” a Miguel Angel López, con sólo 22 años y firmado y bien atado por Astana. El mismo día que Nairo ganaba su segunda Ruta del Sur en la que entrenó y se dirivirtió con una escapada como aquella que una vez protagonizó Miguel Indurain en una Vuelta a Galicia, a una eternidad de meta. Como si los campeones necesitasen algo diferente que les motive, más allá de ganar, ganar y ganar.

El quinteto colombiano para Río habla por sí sólo: Nairo, Uran, López, Chaves y Henao, el corredor que ha vuelto por segunda vez. Y es que más allá de estos, estrellas de relumbrón, más allá de historias amargas, como el Team Colombia, sigue saliendo talento del que podemos llamar ya el “gigante sudamericano” en material ciclista. Los hijos de Uran están ahí, ahora vienen los nietos y quieren más. Mucho más.

Imagen tomada de www.sbs.com.au

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Suiza & Ruta del Sur, el doblete colombiano

El Tour de Francia, la prueba más atractiva y popular con que cuenta el calendario internacional, está ya cercano para iniciar nada menos su 103ª edición, que tendrá como escenario de salida, esta vez, la región de Normandía, concretamente a la sombra de la abadía del célebre Mont de Saint-Michel, un atractivo lugar que no desmerece y que acapara nuestro más vivo elogio por lo que representa su pasado histórico y la magnificencia de su paisaje, un paisaje extremadamente singular. Aquellas tierras, somos sinceros en manifestarlo, nos traen cierta nostalgia. Nos quedan por delante tan sólo trece días para que la caravana multicolor rodante empiece su periplo.

Hará una semana que comentábamos aquí las incidencias del Critérium del Dauphiné, conocida competición, que se adjudicó en última instancia el británico Chris Froome, un ciclista que viene resonando con insistencia en los medios informativos. Tal noticia no sirvió de orientación cara a lo que nos podrá deparar el inminente Tour, y más concretamente para ir aclarando la ruleta de los que pasarán a ser señalados favoritos.

Por otra parte, esta semana, hemos podido valorar en cierta manera lo acontecido en la tradicional Vuelta a Suiza, que ha registrado el triunfo del colombiano Miguel Ángel López, y lo acontecido también en otra carrera: la Ruta del Sur, celebrada en el departamento Mediodía-Pirineos, en donde se ha impuesto el no menos nombrado Nairo Alexander Quintana, otro colombiano y paladín del ciclismo actual, que tiene sus esperanzas depositadas en torno a la ronda francesa. No es nuestro deseo adentrarnos en muchas consideraciones al respecto. Tan sólo afirmar que con la celebración de estas pruebas que hemos citado nos acomodamos a unas referencias que han de tenerse muy en cuenta cara al Tour que se nos avecina, o que se nos cae encima.

López no es un ciclista cualquiera

En realidad poco imaginábamos que la 80ª edición de la Vuelta a Suiza terminara tal como ha terminado, con el triunfo a todas luces inesperado del colombiano Miguel Ángel López, que con sus tan sólo 22 años sobre sus espaldas, ha sabido imponerse siquiera por el estrecho margen de una docena de segundos de ventaja sobre el ciclista vasco de Ormaiztegi, Ion Izagirre, que ha tenido una actuación sobresaliente, en especial al vencer en la etapa de contrarreloj individual de 16,8 kilómetros, corrida alrededor de la población de Davos. De López recordábamos que hace un par de años tuvo la feliz oportunidad de adjudicarse la Vuelta al Porvenir, lo cual para los que seguimos de cerca el deporte ciclista constituye toda una garantía ante un eventual futuro. Por ejemplo, Miguel Induráin, encontró en esta competición mencionada un triunfo a la par que no podemos silenciar, concretamente en el año 1986.

Tras unas primeras etapas de tanteo, con varios líderes diversos día tras día: léase el suizo Fabian Cancellara, el esloveno Peter Sagan, el francés Pierre-Roger Latour, el holandés Wilke Kelderman y el otro francés Warren Barguil, fueron las dos últimas y comprometidas etapas en donde el sudamericano López mostró su arma favorita en el terreno que le va: la montaña. Allí asestó el golpe decisivo y victorioso. Es corredor profesional desde hace poco. Pertenece al equipo kazajo Astana Pro Team y sus paisanos, que sienten verdadero delirio por él, le suelen llamar “El superman”, un apodo que revaloriza sus aptitudes sobre las dos ruedas. Sólo el tiempo y los años nos deberán dictar el veredicto real de este ciclista nacido en la localidad de Pesca, en Bocayá, que es uno de los 32 departamentos que posee Colombia. Se encuentra en el centro oriental del país.

La representación española ha sido escasa. Al pie de la salida, en la ciudad de Baar, se alinearon once animosos ciclistas, lo cual suponía un porcentaje del orden del 6,3% sobre la totalidad de participantes que se alinearon, que sumaron 176 unidades. El norteño Ion Izagirre (2º), repetimos, nos sacó del atolladero, sin querer desmerecer a los restantes compatriotas que le acompañaron.

Datos para la historia

Para la historia de esta prueba cabe afirmar que el italiano Pasquale Fornara sigue en posesión de cuatro victorias absolutas (1952, 1954, 1957 y 1958); siguiéndole los corredores helvéticos Ferdinand Kubler (1942, 1948 y 1951) y Hugo Koblet (1950, 1953 y 1955) y el luso Rui Costa (2012, 2013 y 2014). Hubo tres españoles que lograron vencer en esta carrera por etapas. Fueron José Manuel Fuente (1973), Aitor González (2005) y Koldo Gil (2006). Por naciones, se lleva la palma Suiza, con 23 primeros puestos, mientras que Italia, lo hace con 19, y Bélgica, con 6. Con estos números damos por concluida esta exposición puramente estadística que contribuyen a refrescar nuestras mentes.

Quintana da la voz en la Ruta del Sur

Hacemos eco, aunque brevemente, al triunfo absoluto conseguido por el colombiano Nairo Alexander Quintana en la denominada Ruta del Sur, que cumplía con su 40ª edición, una prueba que se instauró en el año 1977, con un primer vencedor: el francés Jacques Esclassan, un ciclista que no sonó mucho en los medios informativos de la época. Por naciones es Francia la que se lleva la palma, con 18 victorias.

Centrándonos en la edición actual del 2016, hemos de confirmar que Quintana quiso demostrar pronto que estaba en condiciones de volver a vencer en esta competición que ya había ganado hacía cuatro años. A partir del tercer día de carrera, se situó como líder, con su elástica de color naranja, a raíz de su demostración dada en el sector de contrarreloj que constaba de una distancia de 13,4 kilómetros.

Ni el galo Chavanel ni el vasco Erviti pudieron arrebatarle la victoria en aquella jornada marcada por el cronómetro. Las dos últimas etapas, que poseían cierta dificultad por la aparición de las montañas, sirvieron para afianzar la posición conquistada por el corredor colombiano, y, además, mostrarnos la furia desplegada por corredor catalán Marc Soler (22 años), oriundo de Vilanova i la Geltrú, que entró a las filas como profesional en la pasada temporada. Pertenece al equipo Movistar Team, el mismo de Quintana, que contribuyó a que venciera en la etapa reina, la cuarta, como compensación a la ayuda que prestó al colombiano en las etapas previas.

Soler, al final, se ha clasificado segundo en la tabla de la general, delante de los franceses Nicolas Edet (3º) y Thomas Voeckler (4º), y el español Sergio Pardilla (5º), lo cual no deja de ser unas actuaciones dignas para ser puntualizadas aquí. Pardilla, nunca está de más decirlo, es oriundo de la localidad de Membrilla, ubicada en la provincia de Ciudad Real, encuadrado en el equipo Caja Rural-Seguros RGA, ubicado en Pamplona.

Por Gerardo Fuster

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