Mikel Nieve es el mejor gregario del mundo

gregario - Mikel Nieve JoanSeguidor

Entre los mejores gregarios, Mikel Nieve queda como el más grande

En unos días que Miguel Indurain nos ocupa más líneas de lo que podíamos prever, otro navarro nos viene al pelo: Mikel Nieve.

Con la temporada saltada por los aires, con mil conjeturas sobre cómo, cuándo y dónde habrá ciclismo, a saber qué es del bueno de Mikel, sin embargo esta encuesta entre los lectores de Cyclingnews nos ha traído su valiosa figura al recuerdo

Los lectores del medio de cabecera han situado a Mikel Nieve como el mejor gregario del mundo, que no es poca cosa.

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Nieve se ha impuesto en un listado escogido a dedo, entiendo, aunque muy acertado.

Ahí estaban Tony Martin, el «treno» alemán para tragar kilómetros, Daniel Oss, clave en grandes victorias de grandes corredores, Tim De Clerq, a su espalda se cobija medio pelotón y elegido el mejor entre los pros, Andrey Amador, incondicionalidad que Ineos ha querido para sí, Adam Hansen, el trotamundos, y Stephen Küng, el suizo que le sacó los colores a Pinot en París-Niza, el recuerdo más cercano, hace un mes ya, de ciclismo en directo.

Michael Morkov, el danés que abre en canal los sprints y se posicionaba claramente para la americana olímpica, fue segundo.

Pero Mikel Nieve los ha ganado a todos.

Nieve, lo dijimos hace un tiempo, es oro, caviar sobre ruedas, un tipo que ha cultivado un palmarés curioso (etapas en Vuelta y Giro) mientras ha tenido tiempo de trabajar para terceros.

El Tour de 2013 fue el punto de inflexión, cuando sonó para Contador y Tinkoff pero acabó en el Team Sky de Froome.

El inglés ya puede besar por donde pasa el navarro, entre sus servicios, puertos y puertos delante en el Tour, especialmente 2016 y 2017, y aquella subida a Machucos de la Vuelta del 17, un rampote en el que las ratas abandonaron el barco al menor atisbo de fragilidad de Froome.

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En el Mitchelton, los Yates disfrutan de la sapiencia de un corredor que pudo haber visto como Simon se coronaba en el Giro, hace dos años, pero que al día siguiente del hundimiento abrió la caja de las esencias para ganar la etapa.

Dijo Froome: «No hay palabras para describir lo mucho que voy a extrañar a Mikel»

Lo podemos entender, su figura la extrañamos nosotros también, como el ciclismo que el coronavirus nos ha negado, seguramente esta semana Nieve habría tenido su cuota en la Itzulia, espero que, cuando vuelva, cuando vuelvan, quedemos resarcidos.

El valor del buen gregario es incorruptible

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Nieve, Castroviejo y Ventoso son el monumento al gregario que nunca pasa de moda ni sale de escena

Las cosas en ciclismo no siempre responden a puntos UCI, puestos arriba o abajo, estar más o menos adelante, hay una estirpe de ciclistas que no responden al apellido de estrellas, pero son los «facilitadores» de las grandes gestas: el gregario.

El otro día, por ejemplo, supimos de la retirada de un corredor excelso, dotado de clase, excelente rodador y resorte en la gran jornada de Andy Schleck, hace ocho años en el Galibier.

Lo dejó Maxime Monfort, que pasa directo al staff del equipo más belga, el Lotto, porque en definitiva son corredores con una sapiencia que no tiene precio ni pasa de moda.

 

El ciclismo español que tanto miramos últimamente porque creemos que viene tiempos de vacas flacas -no porque no haya calidad y sí porque falta cantidad- tiene tres excelentes gregarios, corredores que podrían ser algo más, porque fueron tocados por una varita, que acaban de renovar con sus equipos.

El primero que miramos es Mikel Nieve, el «Mikel» que merece la pena, leo por ahí, que con 35 años renueva dos en el Mitchelton. 

Nieve fue la rueda amiga de Chris Froome y ahora los Yates no vacilan en quererle con ellos.

El navarro es el hombro donde apoyarse, siempre presto para tomar las riendas por si los capos fallan.

En su expediente se entremezclan pocas pero excelentes victorias con jornadas de excelso trabajo por sus líderes.

De techo o de bola de remolque: todos los portabicicletas de Cruz 

Pocos pueden atesorar algo así y nos ha ganado por que está pareciendo que no está.

Sacando siempre la cabeza, dando la cara por los suyos.

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En el Ineos no han dudado en renovar uno de sus gregarios de cabecera, Jonathan Castroviejo. 

En la ida de ciclistas del Movistar a Ineos, sin duda el vizcaíno ha sido uno de los tiritos que más dolió.

Como Mikel Nieve renueva por dos años y como Mikel, Jonathan ha tenido la virtud de cincelar su pequeño palmarés -medalla en el mundial incluida- mientras se ha convertido en indispensable para Geraint Thomas y Egan Bernal, porque para Froome no ha tenido muchas opciones de trabajar.

Si hay ciclistas que demuestran incondicionalidad en el esfuerzo, ese es Jonathan Castroviejo con sus lumbres privilegiadas y ese torso doblado como una mesita de noche.

Un lujo que Ineos no quiere dejar escapar.

Igual que el CCC a Fran Ventoso a quien su equipo califica de «mentor».  

«Nos alegra la renovación de Francisco. Sus 16 años de carrera deportiva le convierten en uno de los corredores más valiosos del pelotón y es un excelente capitán de ruta y mentor para los jóvenes de nuestro equipo» afirmó el manager Jim Ochowicz.

El conocimiento de Fran Ventoso fue lo que Greg Van Avermaet reclamó personalmente.

Tiene que se un privilegio, una gozada, llegar a dominar así tu profesión, y Fran Ventoso será uno de los mejores gregarios del pelotón, pero su conocimiento excede ese papel…

La realidad que no premia gregarios: el problema no son los que ya están, es lo complicado que lo tienen los que vienen. 

Tour: Nieve y Kruijswijk fueron los héroes de los Alpes

Tour Mikel Nieve JoanSeguidor

Aunque parezca que valoremos las victorias, gestas como las de Nieve o Kruijswijk son las que hacen ciclismo

Es obvio que el paso de los Alpes del Tour de 2018 quedará como el salto de Geraint Thomas, y su inédito doble triunfo en dos cimas, de forma consecutiva.

Ganando incluso de amarillo en Alpe d´ Huez.

Pero no es menos cierto que el buen aficionado a este deporte deberá tener por siempre, en la retina, sendas gestas que no fueron bendecidas con el triunfo, aunque lo merecieron.

 

Nieve, siempre Mikel Nieve

Mikel Nieve, lo dijimos el día que el Mitchelton lo fichó, es caviar.

No es estridente, ni ciclista dado a los alardes gestuales.

Como dijimos otra vez,  Mikel Nieve no habla actúa.

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Y en La Rosière lo demostró, cogiendo una fuga de un nivel tremendo, saliendo de ella en la base del último puerto y haciendo camino mientras a su espalda le liaba a mundial.

Cuando Nieve iba echando cuentas de lo que necesitaba para ganar en la cima que Peio Bilbao había conquistado en el Dauphiné: atacó Dumoulin, se neutralizó a Valverde y se desató la furia entre los nombres importantes.

Puedo imaginarme que en la mente preclara de Geraint, tío legal y justo, pasarían imágenes de los grandes trabajos que Nieve hizo al Sky.

Pero a Geraint le quemaba la necesidad de marcar terreno y sembrar para vestir el amarillo.

 

Mikel Nieve no desesperó, el quemazón de una derrota fraguada a trescientos metros de meta hizo daño, pero quien lo ha dado todo, poco tiene que reprocharse,

La gran cabalgada de Steven Kruijswijk

Nieve lo intentó de nuevo camino de Alpe d´ Huez, pero dos palizas tan seguidas no podía ser.

En la ruta de la cima más icónica del ciclismo, el nombre fue Steven Kruijswijk.

 

Otro corredor admirable. Así lo pensamos por cómo encajó su derrota en el Giro.

No hace ruido, emerge en el pelotón por su ancha espalda y semblante imperturbable.

Atacó a casi ochenta de meta, dando brío y leyenda moderna a uno de esos puertos que se han convertido en comparsas de pelotones bajo el yugo del Sky y su monótono ritmo.

La Croix de Fer tuvo un esfuerzo a la altura de su prestigio.

Y en Alpe d´ Huez, Kruijswijk navegó entre idiotas que no animan, molestan directamente, haciendo también números para llegar escapado.

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Pero como Mikel Nieve, por detrás los peces gordos no mataban moscas a cañonazos, iban directamente a por la presa importante.

No estaban para regalar y acabaron por darle caza.

 

Las lecciones de darlo todo

Ni el vasco ni el neerlandés llegaron a meta, pero dejaron el sello del esfuerzo que distingue a este deporte.

Un esfuerzo imperecedero que permite al ciclismo seguir vivo y ser admirado porque quienes creemos que el que lo da todo no está obligado a nada más.

No ganaron, pero honraron su profesión y a sus colegas, y ese premio, que no es en metálico, se lo llevan para siempre.

Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia

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Nada será igual para Simon Yates

El Giro ha sido inglés también por Simon Yates

En la revista de personajes del Giro de Italia, Simon Yates es un nombre destacado.

A inicios de años pensábamos que a estos dos talentosos hermanos, Simon y Adam, que un día emigraron a Australia, porque en el Team Sky no había sitio para ellos, debían dar un paso adelante.

Creo que Simon Yates ya lo ha dado.

Aunque la última imagen que tenemos de él de rosa, fue verle fundido en los primeros compases de Finestre, creo que Simon Yates y su equipo han sido grandes protagonistas de la primera grande del año.

El salto de Simon Yates

El paso adelante que decimos ha dado Simon Yates le han situado en un nivel en el que nunca nada será como antes.

Ha pasado de estrella en ciernes a disputar con todas las de la ley un Giro de Italia.

Disputándolo a lo grande además, siendo ganador de tres etapas vestido de rosa, un raro privilegio que curiosamente no ha favorecido a algunos que nos vienen a la mente.

Danilo Di Luca y Purito hicieron lo mismo y acabaron cediendo el Giro ante Menchov y Hesjedal, respectivamente.

El coco de Simon Yates ha sido Chris Froome, el corredor cuya debilidad hacía saltar a Simon, porque sabía que si lo dejaba vivo, se la podía liar.

Y así ocurrió hasta Finestre.

Pero no fue en el coloso, y sí en Prato Nevoso donde se destapó la debilidad de Yates.

Fundido, agotado, el portador de la maglia rosa, durante más de dos semanas, no podía más.

Y probó lo fina que es esa línea entre el éxito y el fracaso.

Alberto Contador, ganador de siete grandes, sabe pues de lo que habla, se refirió a esa pequeña diferencia que marca el ciclista que opta a una grande respecto al que la gana.

Porque ganar parece un paso pequeño, pareció así con Simon Yates y como vimos no es sencillo, nada sencillo.

Al mal momento de Prato Nevoso se le unió el seguro insomnio de esa noche y la eternidad hacia Bardonecchia.

Pero hasta ese momento, Simon Yates había sido el líder perfecto e incluso diría que no pecó de ambicioso, con varios ataques y tres etapas ganadas, porque en su fuero interno no parecía tener nunca suficiente.

Necesitaba un poco más cada día.

Y le valió para salir indemne de la crono, prueba en la que, quizá sin saberlo, dejó lo último bueno que le quedaba.

Pero como también dijo Contador, cuando Javier Ares insinuaba que lo mejor que podía hacer era abandonar y evitarse el trace, las enseñanzas de esta derrota no pueden caer en saco roto.

Simon Yates, los Yates en definitiva, cada año andan un poco más que el anterior, y no seria de extrañar verles ganando algo grande a no más tardar.

Giro de Italia - Mikel Nieve JoanSeguidor

Los Yates siguen creciendo y lo hacen en el equipo que sabe curarse las heridas ganando y saliendo por la puerta grande.

Ahí estuvo Mikel Nieve ganando en Cervinia, en el penúltimo día, en la jornada posterior al derrumbe de Yates.

Como Yates anteriormente hizo olvidar el desmorone de Esteban Chaves.

Uno por otro, en Mitchelton no paran de crecer.

Y ahora saben que a su plantel de cazadores tienen un capo, Simon Yates, quien seguramente será un ciclista nuevo tras estas tres semanas en Italia.

Imágenes tomadas del FB de Giro d´ Italia

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Mikel Nieve es caviar

Mikel Nieve, del team Sky

Ese navarro de gesto algo torcido, adusto, fiable y buen socio se llama Mikel Nieve y es desde luego uno de los mejores gregarios que ha tenido Chris Froome estos años, cosa que no es baladí cuando vemos que gente del tallaje de Kwiatkowski, Poels y Porte han estado al servicio del cuatro veces ganador del Tour.

Desde aquel corredor que brillara desde temprana edad vestido de naranja, incluso aquel que ganó una Copa de España en mi querida Cursa del Llobregat, se ha construido uno de los nombres más valiosos del ciclismo actual, un corredor que está a las duras y a las maduras, que puede ser cicerone de líderes y asumir en persona el rol de capitán con buenos resultados.

Dicen en el Team Sky que a Mikel Nieve le han hecho una oferta en el Orica que era complicado rechazar, me lo puedo creer. Dicen que lo quieren para formar a los jóvenes del equipo, seguramente los Yates le habrán visto en acción en el Tour y cualquier otra carrera, su manejo y disposición, como deja que otros hagan antes de entrar en acción. Los Yates saben que se llevan un buen aliado. Froome lo lamenta.

Nos gusta Nieve porque habla con hechos. Tiene calidad para volar solo, pero ha preferido pájaro en mano. Cuando ha tenido ocasión de demostrar lo que vale, lo ha hecho. Tiene perlas, como la etapa que gana en el Giro al que iba a ayudar a Landa, en el que además acabó como rey de la montaña. Como su triunfo en Dauphiné. Pocas pero buenas, muy buenas.

Cotobello, en la Vuelta de hace siete años, una muesca en su carrera, la llamada de atención sobre el ciclista de gélido apellido. Aunque a mí entender, la clave fue el Tour de 2013 y la etapa del Ventoux, con Froome fuera de concurso, Nairo desmayado en la cima, Nieve llega acto seguido a la estela de los cracks.

Fue ese día cuando Froome revisando la clasificación tomó nota del nombre del ciclista que entró tras los dos mejores. En un sitio como el Ventoux no hay casualidades, y la suerte se disipa con el viento. No hay otra, eso marca y Mikel entró en la agenda por la puerta grande.

Deja en Sky una hoja de servicio impecable, limpia y honesta, trabajó cuando se le requirió, ganó cuando se le dejó… en Orica se llevan caviar.

Imagen tomada de Team Sky

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Los tapados del Team Sky

En 2010 el Team Sky aterrizaba en el ciclismo profesional con idea de encontrar el punto de éxito e innovación que lograron en la pista británica pero en la carretera. Tardaron dos Tours en lograrlo, y desde entonces llevan tres de cuatro posibles, con dos ciclistas, ambos británicos, otro de los objetivos. No han hecho pleno porque el Froome de 2014 estaba aliado con la mala suerte y cuando quisieron sacar la baza de Richie Porte, éste no estuvo a la altura de relevar su líder.

Para este Tour el Team Sky, como no podía ser de otra manera trae un equipo de campanillas. Recuerdo aún el año pasado la tarde de la Pierre de Saint Martin cuando la gente se pellizcaba y se preguntaba si era posible meter tantos ciclistas delante. Froome, Porte y Geraint entre los mejores, apuntalando el liderato y las plazas de honor, como si los rivales se hubiera disuelto como azucarillos.

A mí, sinceramente, no me extrañó nada aquel paisaje. Si algo tienen los de negro es el mejor ciclista del mundo y una guardia pretoriana que sólo Movistar podría igualar. Es más, si de medir las fuerzas de uno y otro bloque se tratara, en el grupo británico hay varios segundos espadas que podrían ser líderes en cualquier otra estructura, y no líderes cualquiers, podrían optar a pisar el podio si las circunstancias y la forma les acompañaran.

Son los tapados del Sky y en primer lugar el galés Geraint Thomas, quien ha sacrificado la temporada de clásicas para estar al 100% en la cita francesa y luego, posiblemente en Río, a donde no irá como pistard como en las ultimas dos citas olímpicas y sí con galones en el Team GB. Thomas llega con una campaña desigual, muy bien en Algarve y sobre todo en París-Niza, donde sobrevivió al temporal de Contador, y algo más flojo en las citas previas al Tour, en especial Suiza. Thomas viene con la idea clara y fija de estar delante al final de estas tres semanas de competición, su forma está medida para ello, y vista su capacidad y los puertos que aguardan, no me extrañaría verle en el top ten.

Lo mismo podríamos decir de otro ciclista que maneja el gran fondo con maestría, Wouter Poels, un holandés que sacó al equipo del vacío en los monumentos que es versátil: hace buenas cronos y sube cerca de los mejores. No es tan espectacular como Porte, ahora en el BMC, pero hasta no hace mucho era la mejor carta holandesa para las grandes vueltas hasta que quiso volcar su talento a favor de otro. Como Geraint podría ser la baza tapada del Sky si al jefe le vienen mal dadas.

Pero hay más, y no es un cualquiera, desprovisto de las dudas sobre su pasaporte Sergio Henao debe resolver la incógnita de lo que es o no es capaz en una carrera que ha tardado mucho en llegarle. Su papel parece un escalón por debajo de los dos anteriores, pero al igual que Landa le sobraría talento para tomar las riendas del equipo. Como dijimos, en el caso del vasco, tras su retirada del Giro y su desconocimiento del Tour, no creemos que Landa esté en disposición de liderar el asalto al cuarto Tour de los británicos.

El equipo se completa por auténticos galgos, percherones de primavera reconvertidos en pantallas andantes para estas primeras jornadas, maestros en el manejo de los pelotones muy poblados: Ian Stannard, Luke Rowe y Vasil Kiryienka. Completa el nueve Mikel Nieve, la sobriedad al servicio del grupo, una sobriedad que es garantía, en el Giro lo demostró.

Imagen tomada del FB del Team Sky

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Mikel Nieve no habla, actúa

Hay en el pelotón pro todo tipo de ciclistas, los mediáticos, estrellas que copan en el titular y acaparan el foco. Los que buscan saltar a esa primera clase, una especie de first class en un avión, cosa que no es sencilla y que necesita de muchas circunstancias para lograrse.

La clase media, abnegada, silenciosa pero efectiva. Ciclistas que queman temporadas sin dar que hablar, que gestionan en segunda fila, su presencia es casi anónima, pero sin embargo se supone imprescindible. No siempre ganan, pero si miramos su trayectoria vemos que han quemado muchos años por estar en una categoría por la que muchos beben los vientos. Pero aportan y suman en el grupo, contribuyen a que todo sea mejor. Tenemos ejemplos, algunos, de lo que decimos, Vicente Reynes, el corredor que narró los atentados de Bruselas, Imanol Erviti, Xabier Zandio, Pablo Lastras hasta el año pasado,…

El caso de Lastras es ejemplar de lo que decimos, porque a veces ese tipo de ciclista toma el toro por los cuernos y cuando se les requiere dan la talla. Y ahí tenemos a Mikel Nieve, un ciclista que los tremendos Dolomitas homenajean de forma obvia. Su victoria el viernes fue el digno ejemplo de ello. Descolgado de la general por ayudar a Mikel Landa el día de su abandono, ha sido requerido para salvar la papeleta del Team Sky tras otro Giro sin mojar para los de negro.

Nieve, callado, sutil, sin estridencias, se puso manos a la obra y ganó su etapa, la cuarta victoria de un palmarés que no refleja su calibre de ciclista si no tenemos en cuenta las otras virtudes que a aporta al equipo. Fue una de esas etapas que se gana con inteligencia y fuerza a partes iguales, corrida a ciento por hora porque los favoritos ya huelen la sangre y muy buenos compañeros de escapada.

Nieve tiene poco pero muy bueno. Estrenó la cima de Cotobello en la Vuelta a España y encontró el triunfo en una de las etapas más duras que recuerdo, aquel maraton dolomítico de hace cinco años. El fin de semana perfecto para Euskaltel pues el día antes Anton había ganado en el Zoncolan.

Pero la muestra definitiva de la fiabilidad de Nieve fue la ultima etapa, loca e inolvidable de la Dauphiné de hace dos años, que también ganara en plena descomposición de su líder, Chris Froome, por las caídas.

Nieve es eso, un corredor de la clase media, con una dimensión que excede la jerarquía. Uno de esos corredores que hablan con sus actos, que no hacen ruido, que no se les siente, hasta que les ves cruzar primero las metas de las mejores jornadas.

Imagen tomada de FB de Giro de Italia

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El epílogo del Giro

El de que el veterano corredor belga Iljo Keisse impusiera su ley en última instancia sobre su adversario más directo, el australiano Durbridge, en la tradicional ciudad de Milán, la capital lombarda, término de la vigésima primera etapa del Giro de Italia, no deja de ser un hecho secundario frente a lo que ha significado la actuación llevada a cabo por nuestro representante Alberto Contador, el brillante vencedor absoluto de la prueba, una distinción que ya logró en el año 2008, una fecha que nos aparece un tanto lejana.

Su historial se refuerza en gran manera si sumamos los resultados obtenidos por este corredor en las pruebas por etapas de largo kilometraje más importantes del calendario internacional, tales como el Tour de Francia, en donde  consiguió triunfar en los años 2007 y 2009, y la Vuelta a España (2008, 2012 y 2014). Son resultados loables que saltan a la vista. Se recuerda que Contador fue desposeído de sus conquistas en el Tour del 2010 y en el Giro del 2011, por el asunto desagradable de dopaje.

A Contador no se le presentaron las cosas fáciles

El ciclista español, es verdad, no ha ganado con una substancial ventaja sobre el segundo clasificado, el italiano Fabio Aru, que en las postreras etapas surgió inesperadamente volviendo por sus fueros con contundencia. Contador, todos lo sabemos, sufrió un inesperado bajón en la penúltima jornada, una fase que nadie esperaba. El hecho tuvo lugar concretamente en el denominado Colle di Finestre, cuya cumbre se eleva a una altura de 2.178 metros, y, esta vez,  rendía un justo homenaje al inolvidable campeón de otros tiempos, Fausto Coppi, un héroe casi de leyenda.

Nuestro ciclista de Pinto en un derroche de voluntad y de tesón no claudicó así como así, superando el mal trance padecido. La ventaja final, que es lo que a fin de cuentas realmente vale, es que la cuenta se ha saldado con un margen de un minuto con 53 segundos. Cabe poner a la vista sobre el tapete que Aru acumulaba a la vigilia de esta dura etapa en cuestión un retraso que lindaba a los cuatro minutos y medio.

Estos números nos vienen demostrar que Contador no ha tenido ni mucho menos la vida fácil en la ronda italiana. Para ello adicionamos las sendas caídas sufridas en el transcurso de la 6ª y la 13ª etapa, encontronazos que supusieron una seria merma en torno a sus posibilidades y a sus recursos. Las dolencias físicas que afectaron al madrileño, por suerte, no fueron a más. Con el paso de los kilómetros y de los días los malos augurios se disiparon como por arte de magia.

Elogio para el vasco Landa

De entre la escasa participación española, así de bote pronto, cabe consignar la actuación destacada protagonizada por el vasco Mikel Landa, nacido en la población de Murguía, cercana a la ciudad de Vitoria. Lleva sobre sus espaldas tan sólo 25 años. Era para nosotros un ciclista casi desconocido, que ha logrado subir al podio, gracias a su tercer puesto muy honorable y justamente conquistado, aparte de tomarse el lujo de vencer en dos etapas consecutivas con llegadas en Madonna de Campiglio (15ª etapa) y en el puerto de Aprica (16ª).

Es un corredor de evidente envergadura y con un temperamento más bien templado que sabe desenvolverse con abierta intuición e inteligencia práctica sin dejarse seducir por los impulsos del corazón, traicioneros ellos. Viéndole pedalear, asentado  sobre su máquina, léase bicicleta, inspira una abierta confianza gracias a las facultades innatas de las que viene haciendo gala. Le auguramos, en fin, un lisonjero porvenir. Nosotros apostamos sin pestañear.

Entre las camisetas amarillas y azuladas andaba el juego

En esta glosa que dedicamos a este ciclista llamado Landa, que sabe lo que lleva entre manos, quisiéramos señalar afirmando que ha sido el paladín ideal que ha poseído su compañero de escuadra, Fabio Aru, el segundo en definitiva en la tabla de la general. En el cacareado Colle di Finestre, penúltima etapa, apoyó abiertamente y facilitó el triunfo a favor de su capitán. La  actitud y la acción desplegada por Landa marcó un hito  bien hilvanado bajo el influjo del director del equipo Astaná, este equipo que estuvo en la brecha con animada frecuencia, al igual a la que desarrolló la otra escuadra rival, la que respaldaba a Contador, el Tinkoff-Saxo, que tenía la misión de amparar en todo momento al poseedor de la camiseta rosa de líder. Era una misión de rigor y sobre todo de responsabilidad.

Una vistazo a la clasificación final      

Tras los tres protagonistas que han tenido la virtud de ocupar el podio en este Giro, hemos de dedicar siquiera unas líneas a los que a continuación  han tenido el honor de hacerse con los lugares de preferencia. Sabemos que los aficionados al deporte recuerdan con prontitud los que pisan o han pisado podio. El resto de la clasificación ya es harina de otro costal. Se difumina con el paso de los años, incluso a éstos que les agrada  hacer números o exponer estadísticas.

Aún así es obligado aquí apuntar la actuación de este ciclista costarricense llamado Andrey Amador, que ha conquistado el cuarto lugar gracias a su consabida regularidad. Siempre estaba entre los distinguidos, sin desmerecer. No tuvo un día negro como a otros concurrentes. A continuación, sacamos a flote al canadiense Ryder Hesjedal, que se llevó el Giro del año 2012, y que durante esta última semana ha dado mucha guerra, subiendo a un nivel que ni el mismo esperaba. Le han seguido el checo Leopold König (6º), el holandés Steven Kruijswijk (7º), el italiano Damiano Caruso ((8º), el francés Alexander Geniez (9º) y el ruso Yuri Trofimov (10º). Estos cinco corredores que hemos destacado han constituido toda una sorpresa de estas que se palpan a primera vista. Hemos querido dar constancia de sus nombres para ilustrarnos mejor.

Los españoles han sido pocos, pero se han notado

De los tres ciclistas que han subido al podio, dos han sido españoles, Contador y Landa. ¿Acaso a esas alturas de balance se puede pedir más? ¿Quién predijo este resultado? Cabe hacer indicar de manera fehaciente al constatar a tres atletas del pedal pertenecientes al país vasco, una extensión  prolífera en ciclistas, que han concurrido en el Giro: Mikel Nieve (17º), Ion Izagirre (27º) y Beñat Intxausti (29º), entre algunos otros españoles, muy pocos, clasificados. Este último que hemos consignado tuvo serias opciones para adjudicarse el título del Gran Premio de la Montaña, título que a última hora se lo arrebató el italiano Giovanni Visconti, que fraguaba de tiempo y en silencio este codiciado trofeo.

Por  Gerardo  Fuster

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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Endura se felicita por el gran Giro de Andrey Amador 

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