Si Eloy Teruel fuera inglés…

Permitidme que os haga una pregunta: ¿Estuvo Eusebio Unzúe viendo a su pupilo Eloy Teruel en la puntuación del Mundial? Sin jugar a adivino, quiero pensar que debería, pero no estoy seguro de que lo haya hecho. Dicho de otra manera, ¿dudaríamos  de Dave Brailsford en caso similar?

Eloy Teruel le ha dado a la selección española su primera medalla en los Mundiales de pista que se celebran en la primera ciudad de Bielorrusia. Sin temor a equivocarme, pocas veces se ha hecho tan magro caso a un resultado notable de un deportista español en el extranjero. Mientras los medios se despacharon con la vacía e inútil intervención de Angel Vicioso –como la de casi todos los ciclistas y exciclistas- en el ruedo de la Operación Puerto, míseras referencias adulaban el éxito del murciano.

A ver hay que ser coherente. Que en Minsk se corre una competición de primerísimo nivel ha pasado ajeno a los rotativos. Por tanto es de cajón que la plata de Teruel pasé desapercibida. ¿Queremos coherencia no? Ahí la tenemos.

Pero otra cosa es la gente del ciclismo. Eso es otro cantar. Es milagroso que un ciclista integrado en un equipo de carretera en España logre lo que alcanzó Eloy Teruel en Bielorrusia. Se sigue pensando, en España principalmente, que velódromo y carretera son términos semánticamente incompatibles y no se repara en la extraordinaria colección de grandes que han salido de las pelousses. Pero si hasta un velocista campeón del mundo como Teo Bos ha logrado ser pro.

No sabemos cuáles han sido las facilidades de Movistar en la labor de Teruel hacia su plata mundial. El murciano dice que han sido todas, obvio, y apostilla que se debería dar más margen en la compatibilización de ambas disciplinas. De cualquiera de las maneras dudamos mucho que el éxito del corredor haya quitado el sueño a su director.

Quizá como me comentaban en la sobremesa de la competición, ahora sea un buen momento para ver si desde el equipo azul se apuesta y se cree en la pista ¿Cómo? Por ejemplo fichando a otro buen fondista de procedencia hispana. Albert Torres, sin ir más lejos, un fenómeno a caballo entre pista y carretera que acumula, al margen de su edad, victorias en ambas disciplinas con un horizonte complicado si en la carretera no se gana las “garrofas” que le niega el programa olímpico.

De cualquiera de las maneras, Teruel no puede estar decepcionado con ese oro que sí es cierto se le fue  el postrero bufido. Y no puede porque su camino ha sido muy complicado y virado, pero ahí ha estado. Sorteó el complicado ómnium con buenos resultados incluso en Mundiales y quizá, sólo quizá, ahora haya encontrado lo que le ha llevado media vida buscar: un equipo que le da tranquilidad y una opción en la puntuación, una carrera que quizá vuelva al calendario olímpico.

 

Foto tomada de RFEC

Los motivos para ver el mundial de pista

Ya ruedan los bólidos por el velódromo de Minks. Jornadas éstas, las que van de hoy al domingo, que ponen en solfa el nuevo ciclo olímpico, entre Londres y Río de Janeiro. Será complejo ver a un español en el podio, pero mantengamos la esperanza. La cuarteta ya ha rodado en tiempos de luchar por el bronce. Esperemos surja algo bueno. Falta nos hace.

La pista es la aristocracia del ciclismo. Quizá porque en ella no sopla el frío sobre la mejilla ni la lluvia empaña la visión. Así se podría pensar, pero no es del todo cierto. La pista es el laboratorio del ciclismo, su génesis. Algo así como el prólogo del libro. ¿Por qué preguntaréis? Pues porque en ella, entre olor a linimento y rodajes de pelousse, han surgido talentos, muchos, y técnicas, las que más, pero también se han explorado límites, tales como el del trabajo en equipo, la coordinación llevada a su punto antagónico, la velocidad sin más, y las mejores tácticas. No lo olviden, un velocista de pista no tiene nada que ver con el de carretera. Pero nada.

Eloy Teruel, una de las bazas más evidentes del combinado español, se ve fuerte ante la puntuación, una carrera que aúna poderío físico pero sobretodo una amplitud de miras y sentido táctico como pocas. Todo pasa rápido, todo en un segundo. Si no estás, no existes, te doblan y para casa. En carretera hay opción de enmienda, aquí no. Suerte Eloy.

Sin embargo a mi entender la esencia de la pista es la velocidad y si me permiten de ésta me quedo con la individual. Sí ya sé, el keirin, siempre esa nipona modalidad, se considera el culmen de la modalidad, y quizá así sea, pero no me convencen, me quedo con la velocidad.

Vean el vídeo de presentación del mundial bielorruso, que seguramente dominen los australianos, como casi siempre. Detecten que hay un momento de quietud, dos ciclistas quietos, manteniendo el equilibrio, sin respirar. No pestañean. Es un sur place, una técnica que una vez se alargó tanto, tanto, que se acotó para evitar que las competiciones se eternizaran. Aquí vemos la raíz del fenómeno. Un mano a mano, dos en el peralte. El duelo en su máxima expresión. Tenemos cinco días por delante. Avanti.

La travesía en el desierto que empieza para la pista española

Según mi opinión los próximos años van a ser los momentos más difíciles del ciclismo en pista en España.  Digo esto por varios motivos. Después de vivir lo que yo llamo la “burbuja deportiva” ahora topamos con la realidad. Años atrás vivimos una época en la que obtuvimos grandes resultados llegando a pensar que España era una potencia mundial, si bien ésta era una verdad a medias pues todo fue debido a la coincidencia en el tiempo de una serie de corredores con unas cualidades excepcionales que obtuvieron medallas durante varios años.

Luego, si mirábamos atrás, no había mucha gente joven que pudiera seguir manteniendo el mismo nivel. Se murió de éxito. En la vorágine de resultados nos olvidamos de trabajar la base, nadie se daba cuenta que todos los resultados los conseguían corredores con edades que superaban ampliamente la treintena. ¿Qué pasaría cuando éstos se retiraran? Podíamos pasar de todo a nada. Y eso fue lo que ocurrió.

Actualmente estamos en plena recuperación de lo explicado pero se nos complican mucho las cosas con la situación económica en la que estamos viviendo, afectando a todas las federaciones deportivas con grandes recortes más el desfase económico de la Federación Española de Ciclismo.
Todo ello hace que tengamos muy pocos medios para poder trabajar y se va a hacer muy complicada la consecución de resultados pues en muchas pruebas, como por ejemplo la persecución por equipos, es indispensable el poder trabajar juntos a lo largo del año al ser una prueba de equipo.
De todas formas es la época en la que nos ha tocado vivir y me pilla como seleccionador. Diría más es la época más complicada que yo he visto y llevo 25 años ligado a la Federación de una manera u otra. Hay que luchar con las armas que tenemos, y lo vamos a intentar al máximo, a veces las carencias agudizan el ingenio y debemos que ser positivos.

Para este Mundial de Minsk se ha tenido poco tiempo para preparar pues la nueva junta de la Federación es aún muy reciente. Yo mismo llevo menos de un mes en el cargo. A pesar de todo vamos a ir a por todas e intentar sacar lo máximo. No obstante de cara al nuevo ciclo olímpico, con vistas a los Juegos de Río 2016, vamos a estudiar cómo ser lo más eficientes posible con los medios de que disponemos e intentar priorizar las pruebas con más posibilidades. No queda otra.

 

Por José Antonio Escuredo, nuevo seleccionador nacional de ciclismo en pista.