Miquel Poblet , un grande en Italia y su Giro

Miquel Poblet JoanSeguidor

Miquel Poblet fue un ídolo de masas en la península itálica

Unos años después de su pérdida cabe recordar que la leyenda de Miquel Poblet fue recurrente para explicar y dimensionar muchos de los éxitos actuales del ciclismo español.

Sin embargo, no le faltaba razón a quien echa mano del genio de Montcada para situar a cada uno en su sitio.

Poblet fue, hasta las últimas consecuencias, un ídolo en Italia. “Corrí seis ediciones seguidas, en tres seguidas fui sexto de la general e incluso en una llegué a ser líder durante seis días” nos contó.

El de los años 50 era un Giro tan sentido por la gente como el de ahora, pero con un grado de imprevisión mucho más elevado: “El Giro es como el  Tour pero en Italia. Hay un gran seguimiento por parte de la afición.

Podíamos decir que a veces se pasa de la mera afición. Cada etapa era impredecible, tenías que ir improvisando sobre la marcha dependiendo de con quien te vieses en la escapada. Era algo muy diferente a lo que vemos hoy”.

Miquel debutó en el Giro en 1956 con el equipo de Girardengo, “gané cuatro etapas en un grupo totalmente italiano con la sola compañía de Miguel Chacón.

Fue una experiencia magnífica” relata.

De todos sus Giros, se queda con un momento…

La victoria del Monte Bondone fue muy bonita. Llegué solo pero no fue fácil. Fue una etapa en la que Gaul y Bobet tuvieron un encontronazo. Gaul se paró a orinar y Bobet forzó la máquina medio en broma pero tanto que Gaul para enlazar tuvo que emplearse a fondo. Una vez cazado tuvieron unas palabras y empezaron a atacarse. Al pie del Bondone llegó un grupito muy pequeño con todos fundidos. Atacó Vito Fabero al inicio de la subida y me enganché a su rueda».

«Al quinto relevo iba solo, seguí hacia arriba esperando que los buenos me cogieran pero nunca llegaban. Pregunté por lo que me faltaba y me dijeron que tres kilómetros pero una vez pasaron me volvieron a decir que quedaban otros tres. Al final llegué solo, Gaul perdió el liderato a favor de Nencini”.

“Miguel Idurain sin duda ha sido el más fuerte. Fuente anduvo cerca de ganarlo, pero fue demasiado impetuoso.

En la penúltima etapa, que tenía varios puertos, atacó en el primero por que Merckx estaba algo resfriado. Al final Merckx le cogió y le sacó un minuto. Si hubiera atacado al final podría haber ganado” concreta el catalán.

Miquel Poblet en el Giro

1956: abandono

1957, 1958 y 1959: 6º

1960: 25º

1961: 41º

20 etapas ganadas

Palabra de Miquel Poblet

Del puño y letra de Miquel Poblet, un viaje a las clásicas…

Recuperamos esta pieza de Miquel Poblet hablando de San Remo, de Roubaix, cómo las preparaba, como las recordaba…

Un retrato de Miquel Poblet sobre esos sitios que nuestra imaginación recreará estas semanas que vienen…

Quieren que os hable de clásicas, a mis 80 años. Y 45 desde que me retiré, después de 18 años como corredor. Parece que ha llovido…

Los más veteranos me recordaréis y no hace falta que os diga quién soy, pero… ¿y los más jóvenes? Podría explicarles mil batallas, pero sólo les diré que he ganado dos Milán-San Remo y una Milán-Turín, con un segundo puesto también en ambas y un segundo y un tercero en París-Roubaix  y Giro de Lombardía, en unos años que aquí, no se les daba importancia de ahora, en una afición más enganchada a las grandes vueltas.

Mi padre Enrique deseaba tener un hijo ciclista, y nací predestinado a serlo, rodeado de cuadros, sillines, manillares, neumáticos… Antes de a caminar aprendí a ir en bici, pues incluso con pañales mis padres me montaban en mi triciclo. En una época difícil, disponía del material adecuado del taller de mi padre, y no tardé en participar en carreras, ganándolas.

Quien se fijó en mí fue Torelló, presidente del Sans y director del Faema y el día que me llevó a participar a mi primera “clásica” en Aix le Bains, fue el que marcó mi trayectoria deportiva, ya que la gané, delante de  Bobet y Magni. Así me di cuenta que estaba capacitado para las llamadas clásicas del ciclismo,  y me enamoré completamente de ellas y buscaba la manera de disputarlas, porque con el Faema no podía correrlas en el extranjero.

En el 57 me enviaron a la Milán-Turín con el Faema belga, pero éstos no me aceptaron. Gracias a Torelló, el organizador me propuso correr como “isolato” (independiente) y la Ignis que iba a desaparecer, nos hizo un hueco a varios “isolatos”… y gané la prueba. El patrón, Borghi, se animó tanto que siguió con el equipo.

Pero a mí me gustaba la Milán-San Remo, enganchado desde la primera vez que la corrí. La entrenaba en un circuito similar cerca de casa. Tras cien km llanos se llegaba al Turchino, como de mi casa hasta el Ordal y de aquí bajaba al litoral,  hacia Torredembarra, Castelldefels… Las cuestas del Garraf se asemejaban a los Capos de Mele y Berta y lo hacía dos veces por semana. Con la única obsesión de ganarla, me presenté en la salida. Recuerdo que hubo una escapada de un italiano. Cerca de meta se formó un grupo en el que me pude meter. Dimos alcance al fugado y disputamos la victoria al sprint. Parecía que iba a ganar De Bruyne, pero en el último momento le superé. Con esta victoria me gané el corazón de los tifossi y  empezaron a llamarme “Mig” –por el avión-. ¡Qué exagerados estos italianos!

Las potentes escuadras belgas imponían su autoridad en las carreras de un día y yo me veía allí metido en medio de un pelotón de “Vanes” (Van Steenbergen, Van Looy, Van Daele, Van Aerde) dispuesto a tocarles las narices, y  lo conseguía, aunque no lograba rematar la faena porque fui segundo, en el 58, en todas las clásicas que disputé.

Recuerdo muy especialmente la París-Roubaix. Sabía de la dificultad del pavés y me dediqué a entrenar por las calles de Barcelona que entonces aún estaban adoquinadas. Así pude hacerme una idea. Respondí muy bien, aguantando hasta el sprint final pero allí estaban Anquetil, Darrigade y todos los “Vanes”. Mi preocupación por Van Steenbergen me hizo dudar un momento cuando saltó Van Daele, pero aún así pude hacer segundo.

En la Milán-San Remo del 58 ya aspiraba claramente a la victoria pero aquel año Van Looy iba muy picado con lo sucedido el año anterior y ordenó a sus gregarios que echaran abajo todas las escapadas y toda la maquinaria belga impuso un tren infernal que ni Darrigade ni yo fuimos capaces de romper. Me prometí volverlo a intentar con todas mis fuerzas al año siguiente.

En enero iniciaba mis entrenamientos para estar fuerte en marzo, acumulando unos 5 mil km en la salida de la Milán-San Remo del 59. Los italianos esperaban que la flecha amarilla, como empezaron a apodarme, pusiera en su sitio a las locomotoras belgas. Empezamos a correr, devorando los kilómetros, dejando atrás abandonos, averías,… En el último km arrancó como un tiro Van Steenbergen. Me puse a rueda, creía que me iba a ganar, pero en el último golpe de riñón pude superarle ante la inmensa alegría de los tifossi.

Todo esto me producía una satisfacción muy grande. Inexplicable lo que sentía. Son cosas que quedan para toda la vida. Recordar mis primeras carreras cuando no era nadie, pelearme en el extranjero con gente de talla internacional, piensas que estás soñando: “lo he logrado”, y sigues sin creértelo, y al día siguiente la gente te para: “¡Oh Poblet!…”. Vives en una aureola de satisfacción pero también de incertidumbre porque piensas qué pasará mañana. Y una vez que has ganado y la gente quiere que repitas, la tremenda responsabilidad que te invade, cuando además eres el único español con posibilidades.

Gracias por dejarme revivir estos momentos.

Por Miquel Poblet (gentileza de Jordi Escrihuela)

Paris-Roubaix pave, Cosas que hacen que sea tan deseada

Paris- roubaix

Paris-Roubaix pavé nadie puede dudar, que sea de todas a todas la prueba de una jornada del calendario más cotizada y anhelada por cualquier corredor ciclista que sienta en su fuero interno deseos de ser algo en el mundo de la bicicleta.

Donde Acaba la Paris-Roubaix

Su final tiene lugar no lejos de la frontera belga y cercana al conocido Paso de Calais. Cabe consignar que fue a partir del año 1968, cuando la mencionada competición cambió su itinerario en contraste de lo que fueron sus anteriores ediciones.

Posteriormente, al objeto de aligerar su excesivo kilometraje, la aludida competición tomó la decisión en el año 1977 de situar la línea de partida en la ciudad de Compiègne, situada a 65 kilómetros al norte de París, lugar de cierta fama por erigirse allí el fastuoso castillo de Luis XV, monumento nacional, así como lugar de residencia de los reyes de Francia y de los emperadores no menos conocidos, tales como Napoleón I y III.

Con el citado cambio de salida los organizadores lograron acortar el recorrido, que ha quedado en definitiva en los 253 kilómetros, la cifra oficial que nos marca la actualidad.

¿Quiénes fundaron la Paris-Roubaix?

Su creación nos hace retroceder al año 1896. Fue un tanto ingrata la labor emprendida por dos importantes empresarios pertenecientes al ramo textil, apelados Théo Vienne y Maurice Pérez. Éste último era originario de una familia española.

El Velódromo de la Paris-Roubaix

Se establecieron en las cercanías de la ciudad de Roubaix, que poseía un gran poder industrial y económico. Estos dos magnates influyeron decisivamente en la construcción e inauguración de un velódromo de 250 metros de cuerda, asentado en aquella población de identidad y tonalidades más bien grises, dominada por los casi constantes humos de las fábricas colindantes y sus neblinas que suelen ser acusadamente bien manifiestas, una característica puntual en aquella región norteña del país galo.

Le veló, el periódico influyente en la Paris-Roubaix

Aquellos dos aludidos entusiastas, impulsados a su vez por otro maestro en aquellas lides, un tal Paul Rousseau, quisieron a toda costa divulgar y enaltecer las excelencias del deporte ciclista, dándole incluso una necesaria difusión internacional para que llamara más la atención al gran público. Así se instauró esta prueba de tanto abolengo y prestigio mundial.

Les secundó en este gran proyecto el rotativo denominado “Le Vélo”, bajo el impulso del citado Paul Rousseau, otro apasionado de este deporte, que en cierta ocasión llegó a escribir un elogio a favor de la bicicleta de la que decía “que consideraba más que ser un elemento rodado al servicio del deporte, era un artilugio divulgador y benefactor social puesto a disposición de las gentes”. Esta era su imaginativa definición. La frase ha perdurado en todos los ámbitos como un símbolo a la esperanza. Eran unas épocas donde el Tour de Francia, aparecía entre los aficionados al ciclismo.

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Es así como se puso en marcha la prueba en la fecha del 19 de abril de 1896, registrándose el triunfo de un tal Josef Fischer al cubrir la distancia de nada menos 300 kilómetros. El corredor germano tuvo una compensación económica que ascendió a 1.000 francos franceses. ¡Qué tiempos aquellos!. Pasaría toda la historia de Roubaix hasta volver a ver a un alemán ganar con Jonh Degenkolb.

Se comenzaba al Paris-Roubaix

Los organizadores divulgaron a los cuatro vientos que constituía la carrera ideal para afrontar con más garantías la clásica y ya asentada Burdeos-París. Inicialmente no pasó de ser un modesto reclamo para atraer a los ciclistas. Luego resultó que la fama y popularidad se la llevó de todas a todas la París-Roubaix, considerada como una carrera de visos difíciles y a la vez sumamente arriesgada, especialmente por tener que pisar los atletas del pedal los terribles adoquinados que se insertaban a trechos en su recorrido juzgado un tanto diabólico.

Los Adoquines de la Paris-Roubaix

Aparecían los célebres adoquinados que de manera intermitente atenazaban y atenazan a los valerosos y animosos concurrentes. Los tramos de este insólito obstáculo de piedras casi cuadráticas aparecen unas veinte y tantas veces -en la actualidad suman veintisiete-, un verdadero tormento, una verdadera pesadilla. Se puede afirmar hoy que aproximadamente una quinta parte del recorrido se sumerge en esta situación un tanto angustiosa. Ello supone, más o menos, el cubrir bajo esta pesadilla una longitud de aproximadamente 53 kilómetros que no apuntillan al descanso precisamente.

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Promedios memorables de la Paris-roubaix

El primer vencedor, lo reiteramos, fue el alemán Jozef Fischer, en el año 1896, un ciclista bien conocido en aquellos tiempos. Registró un promedio casi inaudito de 30,162 kilómetros por hora. Su contrincante más directo fue el danés Charles Meyer, que llegaría a la meta con 25 minutos de retraso, mientras que el tercero, primer francés, fue Maurice Garin, otro ciclista de solera.

El holandés Peter Post es el que por ahora mantiene la mejor marca desde 1964

bajo una media de 45,129 kilómetros a la hora, una cifra que parece casi inaccesible. Cabe afirmar que en aquella jornada sopló de espalda un fuerte viento que hizo volar a los corredores, algo así como una mano invisible que se asomó a la contienda ciclista en son de ayuda. Anotamos que en la temporada 2013, el suizo Fabian Cancellara registró también una segunda buena marca: 44,190 kilómetros a la hora. Con todo, tarde o temprano, los récords caen con el paso de los años.

Es anécdota el comentar que esta prueba, quizá no se sepa, empezó por disputarse detrás de bicicletas entrenadoras, salvo en los años 1898, 1899 y 1900, en que los corredores eran protegidos cara al viento por sendos automóviles. Esta novedad, sin embargo, no perduró con esa clase de ayuda que diluía el verdadero sentido de una carrera de cierta envergadura.

Los españoles, una ambición truncada

Los representantes españoles, hay que hacer siquiera una mención, han quedado un tanto al margen, salvo las prestaciones logradas por el catalán Miguel Poblet, segundo en el año 1958 y tercero en 1960.

Juan Antonio Flecha y sus intentos de ganar la Paris-Roubaix

En tanto que Juan Antonio Flecha, de origen argentino pero catalán de adopción, hizo el tercero en la edición del año 2005; el cuarto, en el 2006; el segundo, en la temporada siguiente, y volvió a ser tercero en el año 2010, un mérito continuado que le fue muy familiar aunque no culminara su obstinada acción con la conquista de una corona como ganador, una ambición truncada en su vida deportiva.

Ciclistas que están en el candelero

El belga Roger de Vlaeminck consiguió cruzar la meta de Roubaix como ganador en cuatro ocasiones (1972-1974-1975-1977), un dato nada despreciable que ensalza a este fornido corredor que destacaba entre otras cosas por su gran envergadura.

Figura en paridad con él, su compatriota y bravo luchador Tom Boonen (2005-2008-2009-2012). En un escalón inferior, con tres victorias, nombramos a los belgas Gaston Rebry, Henri Van Looy, Eddy Merckx y Johan Musseeuw; al francés Octave Lapize, al italiano Francesco Moser y al suizo Fabian Cancellara.

Que naciones han ganado más la Paris-Roubaix

Por naciones es Bélgica la que sigue capitalizando el dominio en esta prueba, con 56 victorias.

Le siguen algo más tarde:

  • Francia 28
  • Italia 13
  • Países Bajos  6

Estadísticamente hablando, hubo un belga, Raymond Impanis, que posee hasta la fecha otra buena marca.

Participó parís-roubaix en esta clásica que nos ocupa nada menos en dieciséis ocasiones. Hay un holandés, llamado Servais Knaven, que ha conseguido alinearse en la línea de salida quince veces. Lo curioso del caso es que tanto uno como otro, los dos mencionados, solamente han podido adornar su historial con una sola victoria en esta prueba de tan alto prestigio internacional. Son datos éstos, los escritos aquí, que perduran en nuestras memorias.

Por Gerardo Fuster

INFO

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Hoy os hablamos de los patrocinios de Endura

Endura es el patrocinador de ropa del equipo # 1 del ranking en el World Tour, el Movistar Team. Endura provee la ropa de alto rendimiento a Movistar Team y es el proveedor oficial de ropa de Movistar Team para el consumidor final.

Está trabajando con Movistar Team en el desarrollo de la ropa de alto rendimiento utilizada por sus ciclistas siendo producida en la propia planta de producción de Endura en Livingston, Escocia. www.movistarteam.com

Patrocinador oficial de la ropa ciclista de equipo Betch.nl Superior MTB Racing. El equipo es dirigido por Bart Brentjens, el primer ganador de la medalla de oro olímpica en la historia del ciclismo de montaña XC como disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

El freerider británico y poseedor del récord mundial en dirt Chris Smith monta con Endura – echa un vistazo a sus últimos vídeos en la sección de blogs de Endura.

Patrocinados por ENDURA:

La expansión de Endura en el triatlón con los trajes velocidad y ropa de entrenamiento provee a triatletas con una larga trayectoria profesional como:

  • Rachel Joyce (tres veces 70,3 campeón Ironman, el tres veces campeón del Ironman
  • Desafío Roth ganador y múltiple top 5 finisher en el Campeonato del Mundo de Ironman)
  • Tim Don (múltiple Ironman 70.3 y campeón Ironman)
  • Luke McKenzie (Campeón Ironman seis veces y subcampeón en el 2013 del Ironman World Championship
  • Beth Gerdes (consagrada triatleta  y súper mamá)
  • Iván Raña (el tres veces olímpico, campeón del mundo de la UIT y el dos veces campeón del Ironman)
  • Nils Frommhold (Campeón Ironman dos veces y múltiple top 5 finisher Ironman)

Podéis ver más información en:

http://www.bartbrentjensofficial.com/

www.racheljoyce.org

www.timdon.com

 www.bethgerdes.com

 www.ivanraña.es

 http://nils-frommhold.de/

Las entrañas de París-Roubaix (y 2)

París-Roubaix

París-roubaix,  el primer vencedor en Roubaix, lo reiteramos, fue el alemán Jozef Fischer, un ciclista bien conocido en aquellos tiempos. Registró un promedio casi inaudito de 30,162 kilómetros por hora. El holandés Peter Post fue hasta fechas recientes el que poseía  la mejor marca desde 1964, bajo una media de 45,129 kilómetros a la hora, una cifra que parecía inaccesible.

Cabe afirmar que en aquella jornada sopló de espalda un fuerte viento que hizo volar a los corredores, algo así como una mano invisible que asomó durante la contienda. Con todo, tarde o temprano, los récords caen a pesar hay marcas que se resisten.

Los Inicios de la París-Roubaix

Al cabo de medio siglo, en el año 2014 y en su 112ª edición, una larga historia, el holandés Niki Terpstra cubrió los 256 kilómetros de recorrido bajo un promedio extraordinario que superó todas las expectativas. La marca quedó registrada al alcanzar un promedio de 45,490 kilómetros a la hora, una gesta a todas luces memorable, una gesta de oro que no podemos olvidar en esa edición de la París-Roubaix.

Esta competición de la Paris-Roubaix, quizá no se sepa, empezó por disputarse detrás de bicicletas entrenadoras, salvo en los años 1898, 1899 y 1900, en que los corredores eran protegidos cara al viento por sendos automóviles. A partir del 2010 se suprimió esa ayuda complementaria. Así se comenta en las crónicas de aquella época en que el ciclismo empezaba a ser un deporte rudo pero muy popular entre las gentes.

Los españoles, una ambición incompleta

Los representantes españoles en la París-Roubaix, hay que hacer mención, han quedado un tanto al margen, salvo las prestaciones logradas por el catalán Miguel Poblet, segundo en el año 1958 y tercero en 1960.

Mientras que Juan Antonio Flecha, de origen argentino pero catalán de adopción, hizo el tercero en la edición del año 2005; el cuarto, en el 2006, el segundo, en la temporada siguiente, y volvió a ser tercero en el año 2010, un podio que le fue muy familiar aunque no culminara su poderosa acción con la conquista siquiera de una la corona como vencedor, una ambición truncada.

Ciclistas que están en el candelero      

El belga Roger de Vlaeminck consiguió cruzar la meta de Roubaix como ganador en cuatro ocasiones (1972-1974-1975-1977), un dato nada despreciable que ensalza a este duro corredor que destacaba entre otras cosas por su gran envergadura. Figura en paridad con él, su compatriota y bravo luchador Tom Boonen (2005-2008-2009-2012).

En un escalón inferior, con tres victorias de la París-Roubaix, debemos nombrar con distinción a los belgas Gaston Rebry, Henri Van Looy, Eddy Merckx y Johan Musseeuw; al francés Octave Lapide, al italiano Francesco Moser y al suizo Fabian Cancellara. Por naciones es Bélgica la que sigue capitalizando el dominio en esta prueba, con 56 victorias. Le siguen tras la estela algo más tarde: Francia, con 28, e Italia, con 13.

Las Estadísticas de la París-Roubaix

Estadísticamente hablando, hubo un belga, Raymond Impanis, que posee hasta la fecha otra buena marca en la edicion de la París-Roubaix. Participó en esta clásica que nos ocupa nada menos en  dieciséis ocasiones. Hay un holandés, llamado Servais Knaeven, que acaba de concurrir  en esta última edición y que se hizo también notar en su primera parte. Tal corredor ha conseguido alinearse quince veces en la citada prueba. Lo curioso del caso es que tanto uno como otro, solamente han podido adornar su historial con una sola victoria en esta prueba de tan alto prestigio internacional. Son datos que perduran en nuestras memorias.

Por  Gerardo  Fuster

Imagen tomada de www.bikerumor.com

INFO

Y si para viajar quieres olvidarte de las maletas e indeseables bultos… 

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Para poder transportar correctamente tu bicicleta con el embalaje NACEX BICIBOX, debemos tener en cuenta lo siguiente

– Girar y desmontar el manillar

– Desmontar los pedales y ruedas (una o las dos dependiendo del tamaño)

– Se deben proteger los elementos sensibles (cuadro, tijas) y aquellos que queden desmontados con papel burbuja o similar

– Introducir en la caja cuidadosamente evitando golpes y arañazos

– Transportar siempre en posición vertical

¿Cómo será el Giro de Italia?

Ante la puesta en marcha de la 98ª edición del Giro de Italia, que como novedad se inicia en las cercanías de la veraniega y cosmopolita población de San Remo, existe una evidente expectativa en torno a saber cuál va a ser el máximo agraciado en conquistar esta competición que finalizará en apoteosis en la capital lombarda de Milán, un lugar ya tradicional en esas lides.

Analizando una tras otra las circunstancias que reúnen las etapas que completan el Giro, se advierte una tendencia progresiva en cuanto a su dureza; es decir, hay que hacer lectura de los puertos de alta montaña que se alzan en el transcurso de su periplo. Los últimos días, sin duda, nos darán los hechos más trascendentes que configurarán el resultado final de la prueba.

La montaña marcará la ley del más fuerte

La ronda italiana constará de veintiuna etapas distribuidas a lo largo de 3.493 kilómetros. Los organizadores, bajo el apoyo de su director Mauro Vegni y del rotativo La Gazzetta dello Sport, han persistido en la idea de atraer como sea a los miles y miles de aficionados con los que cuenta el deporte de las dos ruedas. La caravana multicolor deberá afrontar siete etapas con llegadas en alto, lo cual constituye un factor de indudable influencia en el desarrollo del Giro. Vale la pena hacer mención de los puertos colocados en los epílogos. Consignamos los altos de Abetone (5ª etapa), Campitello Matese (8ª), Monte Berico (12ª), Madonna di Campliglio (15ª), Aprica (16ª), Cervinia (19ª) y Sestriere (20ª).

Se incluirán, además, dos sectores de contrarreloj: una inicial corrida bajo la modalidad por equipos, en San Remo (1ª etapa) y una individual de acusada distancia de 59 kilómetros, que finalizará en Valdobbiadene (14ª), constituyendo un eslabón de claro peso específico con denodada influencia en la clasificación general.

¿Y quién podrá ganar este Giro?

Un punto vital a considerar será la participación de varios corredores destacados entre los cuales no encontramos en su relación un favorito patente, contundente. De renombre la lógica nos muestra a primera vista, en un primer escalón, al australiano Richie Porte, al colombiano Rigoberto Urán, al italiano Fabio Aru y, naturalmente, al español Alberto Contador. En un segundo plano anotamos a los colombianos Carlos Betancur y Sebastián Henao, al canadiense Ryder Hesjedal y al italiano Diego Ulissi. Los colombianos, llamados comúnmente los escarabajos de oro, con tanta montaña anunciada a los cuatro vientos, tienen la posibilidad de hacerse notar con fuerza.

Fausto Coppi-Giro 1952

Anécdotas en la historia del Giro

El Giro en si tiene un pasado recargado de hechos más o menos llamativos. Su instauración se remonta al año 1909. Se puso en marcha en la Plaza Loreto de Milán, con fecha del 13 de mayo, con un primer vencedor llamado Luigi Ganna, que cubrió los 2.448 kilómetros bajo un promedio alentador de 27,260 kilómetros a la hora. Partieron 115 concurrentes, ilusionados todos ellos ante una gesta de esta índole, da altos vuelos. Tras mil vicisitudes retornaron a Milán tan sólo 47 supervivientes, apropiada la palabra, cubriendo un recorrido fraccionado en ocho jornadas. Las etapas, cada una, solía oscilar alrededor de los 300 kilómetros, un dato que en aquella época encerraba casi una leyenda.

A los ciclistas, según hemos podido leer en las extensas crónicas que nos dejaron los hombres de la pluma, se les consideraba unos personajes más bien raros, montados sobre un cuadro de hierro y dos simples ruedas. Se les tachaba de ser unos simples aventureros o hasta visionarios, con ¡eso sí! una poderosa capacidad física para soportar carreteras en muy mal estado, condiciones climatológicas dantescas y mil otras contrariedades más. Las clasificaciones y resultados de las primeras cinco ediciones se establecieron por medio de puntuaciones. El último ganador bajo este sistema numérico fue Carlo Oriani, que tuvo la virtud de ganar la primera etapa y conservar su liderato inamovible hasta el final (1913). Al año siguiente la tabla de la clasificación se fraguó a base de tiempos, es decir, reloj en mano.

Al periódico La Gazzetta dello Sport se le debe la puesta en marcha del Giro desde sus primeros tiempos. Las páginas de edición eran de color rosado. Por esta circunstancia sus organizadores decidieron que el líder de la prueba se le debía bien distinguir en el curso de las etapas, vistiendo una camiseta de color rosado, distinción que ha perdurado hasta nuestros días.

Campeones del pasado

El Giro de Italia posee en su historial tres figuras que merecen la máxima consideración y enaltecimiento. Los tres distinguidos en este elenco no son otros que los italianos Alfredo Binda (1925-1927-1928-1929-1933) y Fausto Coppi (1940-1947-1949-1952-1953), y el belga Eddy Merckx (1968-1970-1972-1973-1974). Acumularon en su palmarés cinco triunfos absolutos, cosa que nadie ha podido igualar hasta la fecha. La victoria de Coppi en el año 1940, fue conseguida a la edad de 20 años. Nadie le ha podido superar en cuanto a juventud.

Por naciones, se lleva la palma de manera rotunda Italia, con 68 victorias. Muy alejadas restan Bélgica, con 7, y Francia, con 6. Por otra parte, España ha saboreado las mieles del triunfo gracias al navarro Miguel Induráin (1992-1993) y al madrileño Alberto Contador (2008), dos protagonistas que perduran en nuestra mente por su éxito.

El velocista italiano Mario Cipollini posee el máximo record en lo que concierne a las victorias de etapa. Posee en su haber un total de 42. Le siguen en esta prestación su compatriota Alfredo Binda, con 41, Learco Guerra, con 31, y Costante Girardengo, con 30. Nuestro inolvidable y malogrado representante español, Miguel Poblet, fallecido en el mes de abril de 2013, acumuló 20, un número que engrandece su prestigio internacional y vale nuestra loable admiración.

Por Gerardo Fuster

Imagen www.deportesrcn.com

INFO

1Del 9 al 31 de mayo Eurosport emitirá en DIRECTO el Giro de Italia, primera de las tres Grandes Vueltas ciclistas de la temporada. La edición 2015 de la ronda italiana será aún si cabe más atractiva que en años anteriores tras la confirmación de Alberto Contador de acudir con la intención de luchar por la victoria. Pero el Giro no es la única Gran Vuelta que se ha marcado como objetivo para 2015 el ciclista madrileño, quien tratará de emular a Miguel Induráin o Marco Pantani ganando el mismo año Giro y Tour.

En cuanto a los españoles, no faltarán a la cita corredores como Beñat Intxausti e Igor Antón (Movistar Team) o Luis León Sánchez (Astana), quien disputará el Giro por primera vez. Junto a los españoles, habrá que prestar especial atención a ciclistas como Richie Porte (Sky), principal rival de Contador; el colombiano Rigoberto Urán (Etixx-Quick Step), la gran promesa italiana Fabio Aru (Astana), Tom Boonen (Etixx-Quick Step), Michael Matthews (Orica GreenEDGE) o Sylvain Chavanel (IAM Cycling).

Antonio Alix y el ex ciclista Eduardo Chozas estarán al frente de los comentarios.

JUAN ANTONIO FLECHA, EXPERTO DE EUROSPORT DURANTE EL GIRO

Además de la emisión en DIRECTO de las 21 etapas, Eurosport ofrecerá el programa especial “Giro Extra”. De esta manera, la carrera italiana contará con el mismo despliegue que se lleva a cabo durante el Tour de Francia. Flecha fue uno de los corredores españoles más destacados de la última década y ahora analizará el Giro en este magazine que tendrá un formato similar a “LeMond on Tour” y que será emitido en DIRECTO antes y después de cada etapa. Juan Antonio Flecha y los periodistas de Eurosport desplazados a la ronda italiana ofrecerán en DIRECTO previas y repasos de cada jornada presentando la etapa del día justo antes de su comienzo y analizando las claves de las etapas al término de éstas.

En palabras del español: “Todo apunta a que durante  el Giro de Italia veremos un gran espectáculo en cada etapa. Por mi parte será todo un honor participar con el equipo de Eurosport en el programa “Giro Extra” que se emitirá en directo y en el que contaremos con diferentes  invitados. Se realizaran varias entrevistas cada día, confirmando una vez más que somos La Casa del Ciclismo”.

ENTREVISTA EXCLUSIVA A ALBERTO CONTADOR

Eurosport emitirá el día 9 de mayo a las 14:30 una entrevista exclusiva de Greg LeMond a Alberto Contador en la que charlarán sobre su gran reto para este año: luchar por el Tour de Francia y el Giro de Italia.

En total, Eurosport y Eurosport 2 emitirán durante 2015 1.800 horas del mejor ciclismo, incluyendo 450 horas en directo, lo que sin duda pone de manifiesto que un año más Eurosport será “La Casa del Ciclismo”. En la oferta destacan 23 carreras pertenecientes al UCI World Tour y los eventos más destacados, incluyendo el Giro de Italia, el Tour de Francia, la Vuelta a España y las Grandes Clásicas.

Catalanes que fueron profetas en su Volta

No hace muchos días un fiel lector que se identifica plenamente con los escritos aparecidos en el informativo conocido bajo la titularidad de Joan Seguidor tuvo la deferencia de comunicarnos la motivación que sentía de un tiempo a esta parte por saber qué ciclistas catalanes que se han adjudicado la Volta hasta la fecha presente y que figuran en el libro de oro, que acumula un extenso y valioso historial.

Se han celebrado nada menos 94 ediciones, una cifra que en su justa medida constituye un elogio a favor de los diversos organizadores de esta veterana prueba que han tratado a toda costa de mantenerla dentro del calendario internacional, a pesar de las enormes dificultades económicas que cada año los dirigentes deben lidiar o solventar en el transcurso de las últimas temporadas ruteras. Nos congratulamos plenamente ante los esfuerzos que vienen realizando sus responsables, al mantener en liza a toda costa la citada competición por etapas.

De manera sucinta, pues, pasamos a responder escuetamente a la pregunta formulada por este entusiasta de la bicicleta, y más tomando en consideración que la Volta de este año está cercana a su puesta en marcha. La citada competición catalana tiene lugar estos días, por espacio de una semana, del día 23 al 29 del presente mes de marzo.

Queremos corresponder a este seguidor del ámbito de la bicicleta que siente indudable predilección por esta competición que ha reunido y reúne tanta atractiva historia. Vamos a divulgar la relación solicitada, especificando los  nombres y apellidos de los vencedores catalanes, y a su vez indicando el año correspondiente del evento. Complementamos una nota aclaratoria en torno a los dos ciclistas que hemos adicionado, catalanes de adopción, indicados en la presente  relación.

Ganadores catalanes de la Volta 

Sebastián Masdeu  en 1911

José Magdalena en 1912

Juan Martí en 1913

Mucio Miquel  en 1924-1925

Mariano Cañardo (·) en 1928-1929-1930-1932-1935-1936-1939

Miguel Casas  en 1944

Miguel Poblet  en 1952-1960

Aniceto Utset en 1956

José Recio (··) en 1983

Joaquim Rodríguez en 2010-2014

(·) Mariano Cañardo: Nacido en Olite (Navarra), el 5 de febrero de 1906. Aunque navarro, se trasladó pronto a Catalunya. Los entusiastas aficionados al ciclismo inmediatamente le convirtieron en uno de sus ídolos preferidos. Posteriormente, como nota complementaria, Cañardo, una vez retirado del deporte activo, asumió la presidencia de la Federación Catalana de Ciclismo (del año 1969 al 1974).

(··) José Recio: Nacido en Fernán Núñez (Córdoba), el 24 de diciembre de 1957. A edad temprana se afincó en la ciudad de Barcelona, adoptando la condición de catalán.

Por  Gerardo  Fuster

INFO

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Dos imágenes separadas por medio siglo

Estas dos imágenes están separadas por más de cincuenta años pero evidencian que el ciclismo es eso, un deporte de mimbre y cesto, artesano, una forma de tener los pies en el suelo.

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Cada primavera, de forma casi anónima se celebra en los confines de la Bretaña una carrera de duende, con duende. El Tro Bro Leon, una competición de arraigo en zona de meigas, brujas y creencias ancestrales que rescata instantáneas como esta, ruedas arriba para ofrecérselas a los corredores maltratados por auténticas sendas.

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La otra foto es del Giro, de un Giro de los años cincuenta. Miquel Poblet capturado por Alguersuari, en su foto más tremenda y conocida. Rueda arriba, desesperado, el de Montcada iba a por otra etapa en el Giro y la rueda pincha.

Ayer como hoy el ciclismo nos sigue enamorando.

Imagen tomada de  

INFO 

Hoy Ksix nos habla de su batería con ventosas que perfectamente encachada a reverso de tu móvil te permite cargarlo en cualquier momento y en cualquier lugar.

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Mira de qué te hablamos

El amarillo no es un color cualquiera en el ciclismo

Es aleccionador el recordar los orígenes que tuvo la denominada camiseta amarilla que distingue al líder del Tour de Francia, la máxima competición internacional con que cuenta el ciclismo. Fue necesario que pasaran a la historia una docena de ediciones, las primeras, hasta que un personaje desconocido en el cuadro representativo de la organización de la citada prueba, llamado Alphonse Baugé, un ex campeón de medio fondo, le planteara al director de la carrera, Henri Desgrange, la idea de que el gran público pudiera distinguir de buenas a primeras al que era primero en la clasificación general de la carrera por etapas. Nada mejor que implantar una vestimenta distinta que pudiera ser vislumbrada o distinguida desde lejos, siquiera, aunque fugazmente, en el seno del gran pelotón.

Los aficionados, los espectadores de la contienda que se cuentan a miles y miles al borde de la carretera, desean distinguir, dilucidar con sus propios ojos de una manera un tanto obsesiva en dónde se encuentra el ciclista que luce la casaca amarilla de oro, que identifica al líder de la carrera, todo un símbolo que acapara una merecida popularidad. El vestir este color, una tradición ya lejana, suponía alcanzar un anhelado  honor que atraía con especial énfasis a las gentes; fuera su portador un ciclista  importante o no lo fuera. El ser el primero en la tabla de una competición de esta índole, automáticamente es algo que siempre se ha bien valorado en su justa medida.

Era necesario, alguien dijo, que la prenda fuera de tonalidad lindando al amarillo real, un amarillo fuerte y un poco oscurecido”. ¿Y por qué motivo se exigía precisamente esta tonalidad? La decisión vino a raíz de que aquel color era el mismo que imperaba en las páginas del periódico fundador del Tour de Francia: el rotativo “L´Auto”. También se determinó que se estamparan en la misma camiseta y en letras mayúsculas las siglas H.D., al objeto de rendir homenaje al fundador y director de la mencionada carrera por etapas, un hombre todo genio y figura en su época: el histórico protagonista Henri Desgrange.

Esta fórmula, aunque nueva, también fue imitada algo más tarde por los dirigentes organizadores del Giro de Italia. El líder de la carrera transalpina viene vistiendo de tiempo una camiseta de color rosa, al igual que las hojas del periódico fundador: “La Gazzetta dello Sport”.

El primero en enfundarse la camiseta amarilla en el Tour fue el francés Eugène Christophe, precisamente en el año 1919; es decir, dieciséis años más tarde con respecto a la primera edición, celebrada en 1903. Lo hizo a partir de la cuarta etapa, Brest-Les Sables d´Olonne, la cual conservó sobre sus espaldas hasta la penúltima jornada, en la Estrasburgo-Metz, pasando la elástica de líder a ser propiedad definitiva del belga Firmin Lambot, que fue el vencedor absoluto de aquel Tour. El bravo ciclista galo Christopher no pudo defender su liderato y la valiosa prenda amarilla al sufrir un inesperado y contundente desfallecimiento. Debió contentarse con ocupar el tercer puesto en la clasificación final, en la apoteosis de París.

Sirva de curiosidad el saber que en el año 1948, el italiano Gino Bartali se adjudicó el Tour por segunda vez tras transcurrida una decena de años. Hubo una firma de lanas denominada “Laines Sofil” que patrocinó su cometido aportando 10.000 francos por día al que fuera portador de la camiseta amarilla. Fue a partir del año 1970, en el Tour que ganó con facilidad el belga Eddy Merckx, cuando se dio luz verde para que las empresas colaboradoras pudieran plasmar sus siglas de marca en la misma camiseta de líder, aportando una cantidad económica muy substancial.

Por otra parte, cabe señalar aquí que precisamente el belga Eddy Merckx, vencedor por cinco veces de la ronda francesa (1969, 1970, 1971, 1972 y 1974), ha ostentado un récord muy particular: el vestir y lucir aquella camiseta durante 96 días. Con cinco Tours en su haber la cifra alcanzada fue fácil de conseguir.

A modo de distinción en torno a los ciclistas españoles, nos cabe el honor de mencionar al catalán Miguel Poblet, que fue el primero de nuestros representantes que se vistió de amarillo. Hemos de retroceder al año 1955, tras adjudicarse la primera etapa que trasladó a los corredores de población de Le Havre, que posee un importante puerto marítimo, a la ciudad norteña de Dieppe, que linda con el Canal de la Mancha. Poblet lució tal prenda durante un par de días, perdiéndola a manos del holandés Wout Wagtmans. Es curiosidad el exponer que Poblet cerró el mencionado Tour con otra victoria, vivida en el Parque de los Príncipes de París, término de la última etapa. Asistieron en su conclusión más de 70.000 espectadores que aplaudieron con entusiasmo a su ídolo, el francés de Bretaña Louison Bobet, que acababa de conquistar su tercer triunfo consecutivo en la ronda gala, algo que los aficionados de nuestro vecino país y nosotros no hemos olvidado.

Por Gerardo  Fuster