Modest Capell, aquí no hay segundas oportunidades

Modest Capell JoanSeguidor

La muerte de Modest Capell nos deja rotos y asustados por lo mucho que se juega cada ciclista que pisa la carretera

Esta mañana el corazón se nos encogió al leer sobre la muerte de Modest Capell.

Modest era un ciclista que competía para el Camp Clar, ¿quién no conoce el club tarragoní?: tenía 23 años y murió en la carretera.

Reportan que hizo un afilador, se fue al centro de la calzada con tan mala suerte que un coche venía de frente.

Pensar en la escena, el momento, estremece por cuanto esto que le ha sucedido a Modest Capell, le ha sucedido a quien esto firma hace escasas dos semanas.

Un afilador, increíble, un mal paso, y no hay segunda oportunidad.

En aquel momento pensé, madre mía que no venía nadie de frente…

Los ciclistas no somos conscientes de lo que se tiene que alinear para salir ilesos de algo que nos proporciona tanto placer como peligro que no vemos, o no queremos ver.

La sucesión de hechos que acontece en cada carretera para que cada uno de nosotros volvamos a casa tras una salida de tres, cuatro o cinco horas… no somos conscientes de ellos.

Como aquella historia que contamos un día de ese padre que ve a su hij@ ciclista salir a entrenar y cruza los dedos para que todo salga bien.

Eso es a diario, no cada cierto tiempo.

La bicicleta nos da y nos quita alegrías y hoy es un día muy triste, porque nadie merece morir de esta manera, y Modest Capell no ha tenido segunda oportunidad.

Por eso, y aunque parezcamos una madre, salid, pero tened cuidado, os queremos de vuelta.

Imagen: www.ciclisme.cat