La montaña es al ciclismo lo que la tuerca a la rueda

montaña ciclismo JoanSeguidor

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Si el ciclismo se gusta en algún sitio, ninguno como la montaña

Que el día internacional de la montaña no puede pasar desapercibido para la familia ciclista es una obviedad.

La montaña no lo es todo en el ciclismo, pero es anfiteatro, escenario y juez de paz.

El primer ciclismo no holló cimas porque sencillamente eran intransitables, pero no tardaron entrar éstas en la ruta de las grandes carreras,

Aquel enviado de Desgrange que dio nuevas del Tourmalet, que se podía subir, que adelante.

Aquellas jornadas interminables por los Vosgos. 

¿Cómo serían esas jornadas?

Lo describió Albert Londres.

Los Vosgos, en ese encaje entre Francia, Alemania, Benelux…

Son la cordillera pionera, luego vendrían las otras.

Vendrían los Pirineos, los Alpes.

Y la historia de la montaña abrió el libro de las hojas en blanco.

Hojas que se rellenan de historias para no dormir.

Bellas para el aficionado que cuestan años de vida a sus actores.

Pero la montaña generaba su leyenda, su historia que tiene nombres centenarios.

Franquicias asociadas para siempre al ciclismo: Galibier, Tourmalet, Aspin, Peyresourde…

En el círculo de la muerte de los Pirineos Ottavio Bottecchia puso la bandera italiana.

Y con los años llegaron nuevas cimas, algunas propulsadas por la necesidad de atraer esquiadores a las pistas.

Alpe d´ Huez por ejemplo.

Alpe d´Huez es el estadio más grande del mundo.

La montaña y el Giro

Pero la montaña no es patrimonio del Tour, patrimonio exclusivo, al menos.

Italia también fue bendecida con una orografía donde emergen los grandes Dolomitas, ese vértice Trentino arriba.

Y ahí Gavia, Mortirolo, Tres Cimas de Lavaredo y Stelvio, sobre todo Stelvio, se han hecho inmortales.

Pero si Stelvio le pone nombre a modelos de coche.

España se incorporó más tarde, pero también granjeó sus cimas: de Urkiola o Orduña a Lagos y Angliru.

La montaña es el pegamento del ciclismo y el aficionado.

Todo ciclista habla de los puertos de su zona.

Recuerdo cuando quedábamos con Alberto Gadea en las oficinas de Unipublic.

Nos daba cuenta de dossiers, de cartas, de sugerencias de media España.

Todos tenían la cuesta de la Vuelta en su pueblo, todos querían a las estrellas por sus cuestas de la grupeta…

Y eso es la montaña, ¿el bien más preciado del ciclismo? posiblemente,

¿El único? no.

Road by Endura

Como los buenos manjares, sienta mejor poco a poco, que no empache, que te deje con ganas de más.

El sitio donde se construyen los sueños, aunque la realidad nos devuelva al suelo cada vez que soñamos con el cielo.

Cuando se oye la palabra montaña, el ciclismo se pone de pie, nunca un deporte tuvo tanto que agradecerle.

Imagen: FB de Giro d´Italia