Entre clásicas y vueltas, lo primero por favor

En las clásicas entra el ciclismo sin margen de error, la decisión final, el momento clave, en las vueltas hay margen, equipos y otros elementos

Miró el calendario que no puede ser y recuerdo porqué la primavera nos tenía robado el corazón, un camino entre clásicas y vueltas.

San Remo, hoy sábado, la Volta debería empezar el lunes, en unos días Harelbeke y Wevelgem, al final de la ruta Flandes y Roubaix, por medio la Itzulia.

Miro eso, y estoy abrumado, siento nostalgia.

Pero las clásicas fueron antes de todo, antes que nada.

La más vieja dicen que es la Milán-Turín, cuando el Giro siquiera era un sueño.

Eran carreras de pesado desarrollo y heroico desenlace.

Luego vinieron los monumentos, la más decana, la que va de Lieja a Bastogne y vuelve al cogollo valón, San Remo, Roubaix, Flandes, las hojas muertas de Lombardía que muda de verde a ocre…

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Todas las grandes clásicas son centenarias, no sólo eso, son mas que centenarias, diseñaron el ciclismo que conocimos, sugieren leyenda, despiertan recuerdos, inspiran hoy como inspiraban hace cien años, crean riqueza, cincelan iconos, catapultan lugares y establecen tradiciones.

No son carreras al uso, en lo estrictamente futbolístico, son partidos del KO, a eliminatoria única, sólo puede quedar uno.

NEWSLa plantilla de Gobik da un paso al frente.De forma espontánea y voluntaria nos sumamos al esfuerzo de nuestra…

Publicada por Gobik en Viernes, 20 de marzo de 2020

No hay segundas oportunidades más allá de volver al año que viene, algo que cuando cruzas la meta segundo te parece una eternidad que no sabrás esperar.

Son adoquines y colinas, se visten de naturaleza: caminos vecinales de Flandes, los pendones de Valonia, las rutas imperiales y mineras hacia Roubaix, las tierras que vieron crecer a Coppi para tomar el camino de San Remo,…

Tienen iconografía propia, una personalidad transversal.

Integran a gente que las ama en paisajes del siglo XIX, cuando el mal tiempo las viste de barro y despojo, son terribles, una pesadilla.

Entonces el batiburrillo de dureza y tensión deriva en espectáculos inmateriales, que van más allá de los tiempos y nos adentran en los despojos del ciclismo que nos enamoró, de ese que se corre con el riesgo de perderlo todo en cualquier momento y sin poder, en muchos casos, ni echar mano del equipo ni del coche de recambios.

Porque en ciertos escenarios, la incidencia de los equipos super profesionalizados del siglo XXI se diluye, queda en testimonio. Equipos enteros llevados a la cuneta. Mirad el Team Sky el año 2016 en Roubaix, copaban la cabeza y en dos malas curvas, adiós, se acabó.

La victoria aquel día fue para un australiano de tercer rango, que corría solo y escapado desde que el pelotón afrontó el primer pavés.

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Hubo un día que los grandes patrones de los medios quisieron darle una vuelta de tuerca a la mecha de pasión que prendieron las clásicas y pensaron en las vueltas por etapas, y nació el Tour, y nació el Giro, e incluso nació por aquí la Volta y entendedme, esto es otra cosa, es el ciclismo de la suma de esfuerzos, del fondo físico que cae en saco roto cuando el cuerpo te dice basta.

Es el ciclismo de equipos que bien llevados y atiborrados de talento pueden blolquear la carrera hasta convertirla en un sopor.

A mi me gustan las grandes, la París-Niza esta última, alguna Tirreno, algún Dauphiné, pero entendedme lo que te da una clásica, eso, no está pagado.

 

¿Dónde está la esencia del ciclismo?

Hace unas semanas asistí a la presentación barcelonesa del libro de Luis Ocaña. Su autor, Carlos Arribas, en un momento del acto, comentó que para él el ciclismo más auténtico se encuentra en las grandes vueltas, y especialmente en el Tour por la expectación que te supone hacerlo bien aquí. Por el contrario, a los pocos días, escuché unas palabras de Vincenzo Nibali comentando que en las clásicas, en las carreras de una jornada no hay clasificación a los puntos ni forma de especular. Paradójicamente lo dice un ganador de dos grandes vueltas y podio en el Tour, pero al siciliano le pesa el gran amor de su país por estas carreras y aunque su palmarés es notable, sabe que nunca será superior sino accede a un monumento, un tipo de carrera cuyo podio conoce pero no desde el primer peldaño.

Sea como fuere, traemos a coalición esta pregunta, por este tiempo de entremés que estamos viviendo. En capilla para el Giro de Italia, con las clásicas de primavera en la retina, nos hemos preguntado por esa alquimia que llamamos esencia del ciclismo sin más motivo que arrojar algunos argumentos a favor de ambas opciones. No obstante debemos partir de un prisma, el ciclismo del siglo XXI, como el deporte súper profesionalizado, adolece de una falta del sentido del espectáculo terrible. Es muy difícil salir del patrón y desarrollos normales, la Lieja última  es un ejemplo, pero también lo han sido por ejemplo los últimos pasos por el Tourmalet, con grandes grupos cruzando su cima sin las hostilidades desatadas. Como veis en ambos casos también se traiciona eso que llamamos esencia.

A favor de las clásicas tomamos las palabras de Nibali y argumentamos que se tratan de carreras sin margen y ello obliga a estrechar mucho el ingenio y no errar el tiro. No tienen segunda oportunidad ni dan opción a rehacerse, te obligan a una presión extrema y no descolgarte en gran parte de su recorrido ni para hacer un pipí. Son pruebas a cuchillo, donde la pizarra es clave, pero quizá lo más importante es tener las piernas buenas en el momento adecuado.

Muchos grandes las empiezan muertos, arrastrándose, queman kilómetros, se ponen a tono y salen en el instante importante, el que decide. Por otro lado se desarrollan en parajes franquicia con un atractivo innato en lugares que aman profundamente el ciclismo. Son como el café cargado que apuramos de un sorbo, o ese vino que apunta a una añada reciente, un vino joven, vital, suave y chisposo. Un verdejo con matices apropiados para pescado.

Las grandes vueltas son otra cosa. Para Arribas son la esencia del ciclismo, el foro en el que se cincelaron los bustos de los más grandes de todos los tiempos, sin ir más lejos el de su divulgado Luis Ocaña. No premian la vitalidad y sí el gesto contenido, son carreras de fondo y desgaste cuyo paso de etapas da lugar a situaciones inconcebibles a la pura lógica, por ejemplo escaladores que hacen grandes cronos cuando la carrera llega al final de las tres semanas o velocistas que sencillamente no remontan como en las primeras etapas por el plomo que arrastran sus castigadísimas piernas. Aunque en las clásicas influye la estrategia, ésta parece más obvia en las grandes vueltas, donde a veces el mejor día es aquel que salvas tras una mala etapa. Hablamos de un reserva, de un vino denso y fuerte, de digestión lenta. Un Cavernet para guisos y carnes rojas.

Y vosotros, ¿dónde creéis que reside la esencia del ciclismo?

Foto tomada de puebladeportes.blogspot.com

INFO

Ahora puedes probar la Dogma del Team Sky!

Pinarello presenta la Campaña de Bicicletas de Demo más importante que ha creado.

Pinarello ha conformado una extensa red de Puntos de Venta en los cuales es posible probar su modelo tope de gama, la Pinarello Dogma 65.1, modelo que usan todos los corredores del Team Sky. Todo el que quiera podrá comprobar por sí mismo la diferencia entre montar una Dogma y montar cualquier otra bicicleta.

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Recordamos que la Dogma 65.1, sólo en el año 2013 ha cosechado numerosos triunfos, entre los cuales destaca el Tour de Francia conquistado por el británico Chris Froome o el Campeonato del Mundo en ruta en el que se impuso el portugués Rui Costa.

Las características de la Bicicleta de Demo que puedes probar son:

  • Cuadro Pinarello DOGMA 65.1 Think2 col/859-Naked
  • grupo Shimano Ultegra 11v
  • ruedas Fulcrum Racing Zero cubierta

Los Puntos de Venta que forman parte de esta campaña pueden consultarse en el sitio web donde se ha creado un Mapa Demo Pinarello para que cualquier usuario pueda conocer los Puntos de Venta más próximos a su ciudad.

Ya puedes hacer tu reserva para probar la Dogma! Tienes tiempo hasta el 30 de junio de 2014 fecha en la que terminará la campaña.