Cuatro tíos, treinta kilómetros y el rosa ahí

Monza y su autódromo fueron hace unos días noticia por una pantomima de récord del mundo de maratón, apadrinado por una marca en concreto, y ahora es la salida de la crono final de un Giro que, como ya dijimos, sin ser el mejor, presenta un final inédito con cuatro ciclistas en menos de un minuto, cada uno con sus pros y contras en una lucha, la del crono, que como hemos visto es desigual y que no siempre sonríe por igual a los protagonistas, pero que equilibra y da sentido al noble sentido de las tres semanas.

A falta de unas horas que tomen la salida, ahí van cuatro garabatos de cada uno de los contendientes:

Nairo Quintana, ante el que podría ser seu segundo Giro y tercera gran vuelta. Para que vamos a engañarnos me parece la baza más frágil de las cuatro en liza, su condición de contrarrelojista viene lastrada con dos actuaciones que no le favorecen, el año pasado frente a Froome en la Vuelta, donde perdió las pegatinas, y en este Giro frente a Dumolin. El problema de Nairo ya no es sólo el paso a atrás que parece haber dado en una disciplina que durante un tiempo me pareció que dominaba, su problema es doble: los tres que le pisan los talones no son cojos contra el reloj, especialmente Dumolin, y su condición no parece la más idónea. Si hasta Eusebio Unzue, con esa flema que disfraza cualquier autocrítica, admitía en Asiago que las cosas no están como hubieran deseado.

Vincenzo Nibali, el más laureado de los cuatro de adelante y que podría colgar su tercer Giro en un palmarés refinado y de excepción. Su carrera es la típica de un ciclista de su talla, no rompe, no distancia los rivales, pero su calidad es tal que puede incluso hasta dar la campanada. Históricamente Nibali no es malo en la disciplina, pero las dudas afloran con su cansancio y la sensación de que súper, súper, no está.

Thibaut Pinot, sea como fuere no se va de vacío y nos alegramos, porque el francés es de esos que rara vez da un poco menos de lo que debe dar. Pinot y el reloj es una historia de amor y odio, tiene actuaciones excelsas, todos le recordamos en Romandía el año pasado, y otras no tan óptimas, la de este Giro, en la que no dio el tono. Que gane lo vemos complicado, pero ojo,que si lo lograra cuánto se arrepentirían los otros tres cuando no fueron a por él en ese marcaje ya mítico.

Tom Dumolin, sin duda el mejor posicionado en las apuestas, aunque parta el más retrasado. Aunque una crono al final de tres semanas no ofrece los resultados de otra corrida en cualquier otro momento, sí que es cierto que los especialistas tienen un plus, un margen que les otorga favoritismo de partida. Si a ello se le añade que la crono simula un encefalograma plano, tenemos la regla de tres. Dos cosas pueden pesarle al neerlandés, el cansancio que también acompaña a sus rivales, y los nervios, un plomo para Dumolin, que ha sido pillado en renuncios, se descompuso tras coronar el primer Stelvio y ha hablado como no le habríamos imaginado.

Cuatro tipos, un rosa, la resolución en unas horas…

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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