Ciclismo limpio: ¿quién puede dar ejemplo?

Ciclismo- Alejandro Valverde JoanSeguidor

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Otra vez el propio ciclismo es el mismo en pegarse un pie en el tiro

Hace un rato leímos en el TL de Manolo Saiz un tweet que tiene su origen en éste.

El movimiento por un ciclismo creíble, o ciclismo limpio, que será lo mismo

Es un movimiento de raíz francesa y dirigido por Roger Legeay, el director del mítico Z y Gan, antes del Crédit Agricole, ha pasado el radar por los ciclistas, masculinos y femeninos que han corrido el mundial de Innsbruck.

El resultado es que el 27 % de los ciclistas que han competido pertenecen a este curioso movimiento de ciclismo limpio.

Más que ciclismo creíble, o limpio, es ciclismo poco representativo de la totalidad.

No llegan ni a un tercio de los competidores.

Manolo Saiz reuiteaba un anterior comentario de Johan Bruyneel.

Así es, el amigo Legeay ya tuvo su positivo en los años setenta.

Sin embargo se precia de señalar en su «radar» de los participantes del Mundial de Innsbruck quienes están bajo su tutela, quienes corren para equipos incluidos en su movimiento e incluso quienes han estado suspendidos seis o más meses en el pasado.

Cuando Legeay preside un comité de este movimiento entiendo que en el subtítulo de su cartelito pondrá: «Roger Legeay, président de MPCC, positivo por anfetaminas en la París-Niza del 74».

Así las cosas, volviendo al tweet de Manolo Saiz y deshaciendo la madeja…

Vemos, como otras veces, que el ciclismo tiene el enemigo en casa, presto a pegarse un tiro en pie y en hurgar mierda.

Que Alejandro Valverde tiene un pasado ya lo sabíamos, que ha estado suspendido también.

De hecho dos de sus rivales, Bardet y Dumoulin, están bajo la tutela de este movimiento que ni es representativo ni ha sabido atraer nuevos miembros.

Señalar así, etiquetar desde un ente cuyo presidente, sin oficio de director desde hace más de diez años, también tiene un pasado es vivir en el día de la marmota.

Si realmente se cree que el nuevo campeón del mundo, y cualquiera de los que no están adscritos al movimiento no son dignos de competir en el máximo nivel que se instruya, se lleve a juicio y se llegue hasta el final.

Todos los portabicicletas de Cruz

Pero sembrar la sospecha, poner la espada de Damocles, siendo además tan poco relevante, nos suena a un protagonismo que además no es que lo hayamos dado nosotros, es que se lo han otorgado dos personas como Bruyneel y Saiz, ambos en las antípodas de lo que significa este movimiento.

¿Qué día veremos al ciclismo darse un respiro?

Serie 12×12: Greg Lemond, vuelve el amigo americano

1984 fue para muchos un año de revolución. Por dos aspectos dicen. Uno, los modelos revolucionarios introducidos por Francesco Moser  en la consecución del récord de la hora estuvieron en ese escalón. Dos, por la memorable temporada que calzó Greg Lemond: tercero en el Tour de Francia, mejor joven del mismo y campeón del mundo. La entrada del americano en la máxima escena abrió el ciclismo europeo a ultramar.

Greg Lemond resultó un ciclista espléndido. Tuvo dos versiones “bisagradas” sobre un eje: su accidente de caza en 1987. Antes tuvimos un Lemond aguerrido, impetuoso, mágico. Dominaba el cotarro incluso en casa ajena, como ese berenjenal llamado La Vie Claire donde convivía, sin exceso de fortuna, con Bernard Hinault. El Lemond de después del accidente fue un ciclista metido a tiburón financiero. Sobrio, parco, especulador. Midió las limitaciones y con ellas moldeo sus virtudes. Así ganó el Tour de 1989, el mejor que recordamos.

Pero Greg Lemond fue también innovador. El más plausible ejemplo la crono de París que acabó de amarillo. Rodeado de un equipo mediocre, se confió en los brazos de su sabiduría y la técnica. De esta segunda sacó ese manillar de cabra que ahora es, aunque evolucionado, obligado en cualquier test frente al reloj.

A pesar de dejar el ciclismo en los noventa, Lemond nunca estuvo ajeno a éste. Se mantuvo vigilante como voz atenta en el juicio de lo que pasaba o dejaba de pasar. Fue azote de Lance Armstrong, denunció cualquier cosa que le pareció extraña, como las pedaladas por minuto que Alberto Contador empleó en Vervier (Tour 09). Cada vez que alguien decía algo, que respiraba sobre dopaje, su figura emergía.

Con la explosión del affaire Armstrong el californiano ha recuperado cuota y sobre esa rampa se postula como alternativa a liderar la UCI. Encabeza una suerte de movimiento que dice que un ciclismo creíble es posible. Es un ala menos fundamentalista respecto al dopaje. Cree en el perdón y la redención de los que un día pecaron.

Es como todo. La creencia en su opción la dará en el tiempo. Hablar con la contundencia que habla él, viniendo de los tiempos que viene, conviviendo con personajes como Laurent Fignon que confesaron los vicios del sistema, nos hace pensar que quizá él también busque un segundo perdón.

 

La Serie 12×12 es nuestra revista de las doce personalidades ciclistas del año. Con Lemond arrancamos en nuestra cuenta atrás hacia 2013.

Los salvadores que amenazan con matar el ciclismo

Hace poco un amigo me hablaba del comando de salvación suicida. Entraban a por un rehén con pulcra operativa, mataban a los malos, recuperaban el secuestrado y a continuación, en el momento de salir, se pegan un tipo. Al carajo el rescate y las cosas, peor que al principio.

En estos días de frío diciembre, mientras en desaguisado sobre Alberto Contador amenaza con dejarle sin participar en el Tour por sexta vez, dos grandes grupos emergen en salvación de esto que dicen querer y que no es otra cosa que el ciclismo. Los grupos son ampliamente identificables, siendo simplistas, con los mentores del Team Sky y Team Garmin.

Los primeros se llaman “Por un Ciclismo Creíble”. Son el núcleo duro de la intransigencia contra el dopaje, una suerte de azote para todo aquel que aunque habiendo cumplido su sanción, no merece respirar en un plazo prudencial de tiempo no vaya a ser que la vuelva a liar. Presunción de inocencia ante todo. Sería la línea más próxima al Team Sky, aunque con un perfil más moderado, pues los ingleses son auténticos amantes de Atila y su caballo en terrenos del dopaje. Esta teoría que ellos gastan es muy bonita sobre el papel, aplicarla volverá a descabezar el pelotón. Parte interesada en esta macedonia Oleg Tinkov, a quien están invitando a desinvertir en el ciclismo, se queja por que con estas reglas a Contador se le pone muy crudo estar en el Tour 2013.

Parte interesada

Los segundos vienen al cobijo de la recién anunciada opción de Greg Lemond sobre la presidencia de la UCI. El norteamericano se rodea también de acento anglosajón destacando el irlandés Paul Kimmage, un activista antidopaje que corrió junto a californiano recordando un pasaje cuando éste adelantó al pelotón defecado de arriba abajo con el objeto de que sus rivales no aprovecharan sus problemas intestinales. Está también Jonathan Vaughters, mentor de Garmin, que como bien pringado que estuvo pide segundas oportunidades que él, desde su poltrona, negó a muchos ciclistas de pasado dudoso. La carta de buena voluntad firmada en Londres por este voluntarioso grupo llamado Change Cycling Now refleja puntos muy loables que queremos ver cumplirse si Lemond accede a la presidencia de la UCI, un ente de marcado perfil mercantilista a su juicio.

Mientras el órgano mundial inicia una ronda de consultas cuyo valor se miden por las resoluciones y ejecuciones de la ONU sobre el tema palestino. Ajenos a la realidad que se cuece a su alrededor, y que amenaza con salvar el ciclismo matándolo primero, el ente liderado por Mc Quaid no observa que realidad le supera a diario.