La Inquisición cayó sobre Luis León Sánchez

El tribunal de la Inquisición fue un organismo creado en tiempos de los Reyes Católicos que cayó en desuso en la época napoleónica. En total fueron más de tres siglos sembrando fe y fervor en las conciencias de la plebe a través del miedo, la amenaza y la muerte. Una obra que contribuyó a esa leyenda negra que otros granjearon para derroque moral del Imperio Español y de paso hundió más este país en esas raíces cristianas que a día de hoy mucho siguen dando que hablar.

En el ciclismo moderno hay también un Tribunal de la Inquisición. Responde a las siglas MPCC que vienen a significar “Movimiento por un ciclismo creíble”. Es una especie de sanedrín creado en los días que el ciclismo convulsionó ante el positivo de Alexander Vinkourov en el Tour de 2007. Integra varios equipos de las dos primeras categorías. Su epicentro es francés, pero su idioma es inglés y su plan de acción universal.

Entre sus valedores encontramos a gente de muy dudosa doctrina. Jean-René Bernaudeau, director del Europcar, es uno de los más beligerantes del movimiento. No esconde quina contra los que han hecho trampas pero en su equipo ofrece sendos escándalos, ambos antes de los últimos Tours de Francia, con Pierre Rolland en el ojo del huracán y ofreciendo patéticas explicaciones por Facebook sobre sus affaires.

Tenemos también a Marc Madiot, mentor de la Française des Jeux, que hoya sus conocimientos profesionales en la época pre EPO y chilla a sus ciclistas hasta la humillación si una victoria de postín está a tiro. Madiot, coetáneo de Fignon, fue joven e inocente, como bien explica el parisino en su libro. Con eso está todo dicho.

En el ángulo anglosajón destaca el omnipresente Jonathan Vaughters, el pastor de exdopados que los reúne en el Garmin para hacer de ellos chicos de provecho. Ryder Hesjedal, empujado por el libro de Rasmussen, fue el último en admitir las culpas que de una manera u otra admitieron David Millar, Christian Vandevelde y Tom Danielson. Menuda colección Jonathan, menudo ramillete, justo lo  perfecto para adoctrinar en el ciclismo limpio.

Con este tipo de personas y su doble moral se ha construido el MPCC que ahora mismo tiene a Luis León Sánchez en el punto de mira. Hastiado en su equipo, el Belkin, hasta la extinción de su contrato, Luisle inició conversaciones que no llegaron a buen  puerto con Movistar. El jueves mismo se publicó que Caja Rural lo tenía caso hecho. Sin embargo los guardianes de la ética ponen trabas. No ven claro que Luisle prosiga su trayectoria pero sí ven plausible que sus no pocos marrones sigan en el armario.

Luis León Sánchez aparece en muchas listas, su nombre se barrunta con asiduidad en los mentideros de la Operación Puerto, pero hasta la fecha a Luisle nadie le ha metido mano. Nosotros podemos tener nuestra opinión, creer más o menos en su culpabilidad, gustarnos su forma de correr, pero de lo que no cabe duda es que se trata de una víctima de misma ambigüedad que ya se llevó muchos ciclistas por delante y que posiblemente acabe con su trayectoria. Es muy complicado entender como siete años  y medio después de explosionar la Operación Puerto, esto siga coleando en los límites de la duda. Esto es el ciclismo, esta es la OP de la que se vanaglorió un tipo que optó a alcalde de Madrid. Certezas pocas, incertidumbre, toda. Y por el camino siguen cayendo cadáveres.

Foto tomada de www.diez.hn

Los salvadores que amenazan con matar el ciclismo

Hace poco un amigo me hablaba del comando de salvación suicida. Entraban a por un rehén con pulcra operativa, mataban a los malos, recuperaban el secuestrado y a continuación, en el momento de salir, se pegan un tipo. Al carajo el rescate y las cosas, peor que al principio.

En estos días de frío diciembre, mientras en desaguisado sobre Alberto Contador amenaza con dejarle sin participar en el Tour por sexta vez, dos grandes grupos emergen en salvación de esto que dicen querer y que no es otra cosa que el ciclismo. Los grupos son ampliamente identificables, siendo simplistas, con los mentores del Team Sky y Team Garmin.

Los primeros se llaman “Por un Ciclismo Creíble”. Son el núcleo duro de la intransigencia contra el dopaje, una suerte de azote para todo aquel que aunque habiendo cumplido su sanción, no merece respirar en un plazo prudencial de tiempo no vaya a ser que la vuelva a liar. Presunción de inocencia ante todo. Sería la línea más próxima al Team Sky, aunque con un perfil más moderado, pues los ingleses son auténticos amantes de Atila y su caballo en terrenos del dopaje. Esta teoría que ellos gastan es muy bonita sobre el papel, aplicarla volverá a descabezar el pelotón. Parte interesada en esta macedonia Oleg Tinkov, a quien están invitando a desinvertir en el ciclismo, se queja por que con estas reglas a Contador se le pone muy crudo estar en el Tour 2013.

Parte interesada

Los segundos vienen al cobijo de la recién anunciada opción de Greg Lemond sobre la presidencia de la UCI. El norteamericano se rodea también de acento anglosajón destacando el irlandés Paul Kimmage, un activista antidopaje que corrió junto a californiano recordando un pasaje cuando éste adelantó al pelotón defecado de arriba abajo con el objeto de que sus rivales no aprovecharan sus problemas intestinales. Está también Jonathan Vaughters, mentor de Garmin, que como bien pringado que estuvo pide segundas oportunidades que él, desde su poltrona, negó a muchos ciclistas de pasado dudoso. La carta de buena voluntad firmada en Londres por este voluntarioso grupo llamado Change Cycling Now refleja puntos muy loables que queremos ver cumplirse si Lemond accede a la presidencia de la UCI, un ente de marcado perfil mercantilista a su juicio.

Mientras el órgano mundial inicia una ronda de consultas cuyo valor se miden por las resoluciones y ejecuciones de la ONU sobre el tema palestino. Ajenos a la realidad que se cuece a su alrededor, y que amenaza con salvar el ciclismo matándolo primero, el ente liderado por Mc Quaid no observa que realidad le supera a diario.