Mundial de gravel: ocho motivos para desearlo

Mundial de Gravel JoanSeguidor

La idea de un mundial de gravel abriría la puerta a un ciclismo inédito

 

¿Un mundial de gravel?

¿Por qué no?

La idea cala en la UCI, y se propaga.

Lo cierto es que la cosas no son blancas ni negras, pero las realidades se imponen, desde que el gravel apareciera por primera vez en este mal anillado cuaderno, no ha ha parado de crecer, en adeptos y convencidos.

Ver bicicletas de gravel no es tan complicado, por todos los sitios, por senderos pero también por rutas.

Nos lo dijeron una vez, es el arma definitiva, no les faltaba razón.

 

Y mientras hurgamos entre las razones que le vemos a un mundial de gravel, nos han salido ocho…

La primera…

En la apretada industria bicicletera, el gravel ha sido una de las salidas en un mercado que cada vez nos describen como más estrecho y complejo.

El soplo de aire fresco que le ha supuesto el ancho de rueda les ha abierto la vía que demuestra que, incluso cuando no lo esperamos, la bicicleta es capaz de sorprender y seguir generando negocio.

La segunda…

El gravel es hoy la forma de ocio de cada vez más ciclistas, de hecho la polivalencia de la máquina, con la elegancia del manillar de carretera la convierten en aliado para las ciudades, salidas cortas y atisbo de nuevas pistas y caminos.

Un mundial de gravel apelaría a ese nicho de gente que camina a caballo entre BTT y carretera, cogiendo, en algunos casos, lo mejor de cada casa.

Cruz: todos los portabicicletas 

La tercera…

Un mundial de gravel sería un punto de inflexión para una modalidad que no puede quedar en moda pasajera y sí en un elemento fijo en el paisaje ciclista.

La cuarta…

¿Qué pros disputarían el mundial de gravel?

Se nos ocurren algunos y todos tienen cosas en común: arrastran gente por donde pasan y manejan la bicicleta con una solvencia que enamora.

SQR – GORE

 

El más obvio sería Mathieu Van der Poel, le seguirían Peter Sagan, Zdenek Stybar y Wout Van Aert, sin olvidar ese ciclismo sucio que se practica entre algunos del Education First y otros como Peter Stetina, quien ha dejado la carretera -buen vueltómano él- por las pistas.

La quinta…

Siguiendo con el anterior, sería un mundial de gravel sería una carrera del máximo nivel que premiaría muchas cosas pero ante todo el manejo y la elegancia sobre la bicicleta, algo que no todos valoran en su justa medida y que en este ciclismo donde todo está muy igualado, puede resultar decisivo.

La sexta…

Cuando la gente del Giro creó la Strade Bianche hace ya más de diez años, cuando hace diez exactamente nos brindó aquella jornada de Montalcino, se abrió un camino que ha conducido a una incertidumbre desconocida en el ciclismo, un deporte donde terrenos de antaño ya no rompen como entonces y que necesita meter elementos que desestabilicen.

La tierra es uno de ellos, que si caída, que si mala trazada, que si pinchazo… todos con las orejas tiesas.

La séptima…

El gravel gusta y crece en Europa, pero en USA hay fiebre con la modalidad.

31 de mayo: Girona Gravel Ride, capítulo II 

Sólo hay que ver la presencia de ciertas carreras y lo que mueven en medios tipo Velonews.

Un mundial de gravel sería muy bienvenido en la misma tierra que un día adoptó a Sven Nys a través de Trek.

La octava…

Volviendo a la sexta, sería la culminación de una cultura que se extiende por doquier, que se prendió de forma obvia en el Giro, y que ahora toma las tres grandes e incluso no tan grandes, como la París-Niza.

Hasta el Tour Down Under se lo plantea.

En definitiva, que si el gravel abrió los ojos algún día a los mentores de todo esto, es el momento de abrir brecha, que David Lappartient, el mandamás de la UCI, lo proponga es una buena noticia.