¿Se tiene que resignar el ciclismo a correr en el desierto?

En menos de 48 horas el ciclismo mundial ha visto los dos reversos de la moneda en toda su crudeza y contraste. De un mundial íntimo, corrido en medio de la nada, sin más aliciente en las cunetas que vallas despobladas y zonas ajardinadas sin nadie paseando, a la presentación del Tour, donde se refrescaron estampas de la ultima edición, gentíos inundando el lugar, ciclistas atosigados por gritos, zarandeados y hasta bloqueos efectivos de la carretera, como en el Ventoux, cuando Richie Porte no tuvo ni tiempo a esquivar la moto que le precedía.

Dos imagenes, dos mundos y pero un mismo deporte. El domingo algún tuitero también cogía fotos del superprestigio de ciclocross en Bélgica y lo contrastaba con el “gentío” de Qatar. Cuesta entender que ambos lugares estén en el mismo planeta, pero lo están y será así como deberemos acostumbraron.

Deportivamente el Mundial de Qatar dio de sí mucho, muchísimo más de lo esperado. El espectáculo fue interesante, no hablamos de la “carrera del año”, pero sí fue digna de un mundial. Hubo ediciones en el cogollo europeo que sí fueron peores, sin ir más lejos Zolder 2002 y Copenhague 2011, que se resolvieron al sprint y se bloquearon por las selecciones italiana e inglesa, respectivamente. Esta vez no había un equipo que dominara. Bélgica tenía los hombres, pero no la baza idónea para el sprint. Otros tenían los velocistas, pero no los hombres para hacer daño.

Otra cosa es el ambiente que rodeó a la carrera que, como era más que previsible, fue inexistente. Al final ocurre como dijeron en una entrevista en RAC1 al CEO del Manchester City, Ferran Soriano, cuando le preguntaron por el glorioso capítulo de Spanair y el supuesto interés de Qatar Airways: “Qatar es algo que siempre merodea por ahí pero nadie entra a reconocer abiertamente” vinieron a decir, exprensando el obvio conflicto de imagen que proporciona trabajar con quienes parece que ahora tienen el dinero que sostiene los carísimos deportes y lujos que nos hemos impuesto.

Espero que el futuro del ciclismo no pase por resignarse a entrar en el desierto con asiduidad, pero por el momento se debe entrar y cada vez más, por lo que parece. El Tour de Abu Dhabi rueda estos días como colofón a la temporada y los equipos pensando en las vacaciones, incluso un ciclista que dijo que se retiraba como Purito Rodríguez ha dado marcha atrás a su decisión porque en Bahrain le necesitan y han echado el resto para ello, ojo que el momento de la retirada no es uno cualquiera en la historia de un deportista, es el punto y seguido, tras años y años consagrados a un deporte, con lo que ello implica de privaciones y esfuerzos. Pues en ese instante también deciden desde la península arábiga.

Su desembarco ha sido y es efectivo, pero convendría también que estos jeques que quieren saborear la excelencia en cada deporte que fijan el tiro se dieran cuenta del inexsistente interés de los suyos en seguirles en este viaje, como en otras tantas cosas que ocurren en estos países. Un deporte adinerado pero sin alma no creo que tenga gran recorrido.

Imagen tomada del FB de Abu Dhabi Tour

INFO

Todo en portabicicletas y accesorios para llevar tu bici en el coche…

El Grand Slam de Mark Cavendish

Mirad a Cavendish cruzad la línea de meta en Doha. Me encantan los ciclistas con ambición, aquellos corredores que muestran decepción cuando pierden. Cavendish, que ya fue oro en Copenhague hace cinco años, casi hizo una suerte de caballito llevado por el cabreo de verse superado por Sagan saliendo por la tangente, por donde no habá sitio.

Nos vamos unos meses atrás. A la primavera, cuando Mark Cavendish anunciaba su plan para el año 2016. Le tomamos por loco, incluso por estúpido, al creerse capaz de reverdecer ciertos laureles, brillando en escenarios tan distantes en esencia y localización como el velódromo de Rio, los desenlaces del Tour y las artificiales tierras adelantadas al mar de Qatar. Sinceramente, no le creímos capaz.

Pero en el ideario de Cavendish, como en el mundo anglosajón en general hay un término “challenge” que significa reto, desafío, la forma de expresar un anhelo, darle forma y querer asaltarlo. Cavendish nos demostró que estábamos equivocados. Ha ganado etapas en el Tour y se ha cogado sendas platas en Río y Qatar, que aunque suenen a derrota, encierran un mérito enorme.

En el Tour el mejor velocista fue Cavendish. Mientras mirábamos a Kiittel y Greipel, especialmente, asistíamos con cierta condescendencia a la presentación de Cav en la Normandía gala. Fichado en un equipo que no era del tamaño de Sky y Etixx aquello parecía un camino hacia una jubilación adelantada, una historia de ciclista venido a menos capitaneando un equipo con aspiraciones grandes. Pues les dio cuatro etapas entrando con derecho propio entre los más laureados del Tour. entre Merckx, Hinault y gente de este calibre.

Luego vino Rio. No pudo con Viviani en el omnnium, pero sinceramente mostró una polivalencia evndiable, haciendo las cronometradas, remando en la eliminación y haciendo cálculos en la puntuacion. Que un tipo que es una leyenda en un país muy de leyendas, se arremangue y baje al barro como el primer día, dice mucho de él. Y sí, sé que muchos arremetieron contra él por la caída que dicen ocasionó, Cav ha sido muchas veces marrullero, pero no creo que en esa carrera lo hiciera intencionadamente.

Y este camino lleva hasta Qatar, hasta su segundo podio en un mundo, tras ser oro, ahora es plata. Lo ha tenido a tocar, pero la misma frustración que él causó a muchos, le propinó Sagan que tan fácil parece ganar cuando se lo propone.

No le queda mucho por demostrar a Cavendish, pero ahí está y si no cuelga la bicicleta tened por seguro que éste no esquivara la lucha. Qué ciclista, qué ciclo, una leyenda para engrandecer el segunda arco iris de Sagan.

Imagen tomada de British Cycling

El ciclismo también es esto

El Mundial es una carrera tan especial, tan grande que sobrevive en emoción y expectación al 99% de la temporada. Con toda la selección española eliminada casi en el primer bucle, la emoción no se resintió en ningún momento para quienes amamos el ciclismo. El solo escrutinio de la quinielas de favoritos a diez kilómetros de meta ya tenía todos los alicientes que tienen los grandes momentos, aunque fuera en Qatar y el circuito diera de sí lo que daba de sí.

No obstante, aquí en España tendemos a menospreciar todo lo que no sean 5000 metros de desnivel acumulado, como si ganar una carrera llana fuera sencilla y exenta de dificultad. El mundial lo demostró, cuando a una eternidad de meta se armó el corte, dando imágenes tan singulares como que ilustra este post, dos grupos en un recodo en medio del desierto persiguiéndose. Los de atrás iban entregados, pero al menos intentaron mostrar cierta resignación ante el atropello de la selección celeste junto a italianos e ingleses.

Quien no entienda que el ciclismo es 365 días al año, que todo cuenta, que hay días como el de los diques holandeses que pueden decantar un Tour, no descubrirán los matices y grandeza de este deporte. En Qatar todos pronosticaban sprint, pero mirad qué pasó, un giro, una curva bien puesta y todo saltó por los aires, porque había muchos interesados en evitar el sprint masivo. Por suerte, esto también es ciclismo.

Imagen tomada del FB del Mundial de Qatar

Que Sagan no se corte el pelo

Leía algunos tweets mientras se celebraba el Mundial sobre la ausencia de los considerados mejores ciclistas del mundo en Qatar. ¿Qué tipo de mundial es aquel que no tiene a los más grandes? decían. Tenían parte de razón. Faltaban Nairo, Froome, Chaves, Contador, Valverde,… faltaban muchos nombres, pero un Mundial es un Mundial, una cita que se escribe con mayúsculas porque aunque se celebre en un lugar vacío de significado, pero lleno de dinero, como Qatar, sigue distinguiendo al portador del arco iris durante los próximos 365 días. Y eso sí que tiene significado.

En la vida, como en el pelotón, hay dos tipos de personas, quienes descartan las cosas por apariencia o quienes apuestan a todo siempre. Las ausencias de Qatar estaban justificadas, como también lo están en Roubaix, y nadie lo lamenta. Sin embargo los que se embarcaron en la lucha por el mundial lo hicieron convencidos y fueron a por todos.

Los belgas por ejemplo, la celeste, esa selección que en el mundial se transforma, que revive la grandeza que este deporte rezuma por ese pequeño estado de naciones. Lo hicieron, esperaron a dar el giro de 360 grados en desierto para cortar el grupo y hacer la selección a mil kilómetros, es un decir, de meta. Como Boonen y su Etixx en Roubaix. Llevar a los velocistas en carroza hasta el final es quizá lo que proveyeran algunos, los belgas no, ni lo italianos, ni los ingleses.

Dice Peter Sagan que fue el último en coger el corte. Dirá lo que quiera porque siempre coge el corte, porque el corte es él. Estaba paupérrimamente acompañado de salida, por una selección, la eslovaca que no tiene casi presencia, pero sin embargo nunca estuvo desasistido hasta el final. Otros tenían selecciones con el cupo completo y ni la olieron.

Y ahí empezó otra carrera. Una suma de conjeturas que seguro nos llevaría una eternidad desentrañar. ¿Hizo bien Bélgica? sinceramente no creo que le quedaran muchas más opciones, más cuando la distancia entre los dos grupos de cabeza nunca fue grande y se requería mantener el rito vivo. Había que quemar corredores, aunque ello significara ceder bazas al final.

No pudieron copar su actuación con un oro, pero es que en ese grupo, al margen de excelentes velocistas, había un ciclista que es irrepetible y cuya sombra, aunque alargada, a veces no intimida como debiera. Sagan lo volvió a hacer, con esa clase, tranquilidad y maestría de la que hace gala y norma. Que no se corte el pelo, ahí quizá resida su fuerza, es Sansón, por el poder de su sprint y la lucidez de encontrar la puerta que Nizzolo le dejó abierta en la recta de Qatar.

Qué excepcional llegada y qué confianza en sí mismo, sin mostrarse, tranquilo y resguardado rodando entre Cavendish, Viviani, Kristoff, Matthews y cía. Sagan sabía que les batiría, sabía que si llegaban juntos eran suyos. Brillante, de verdad, no se nos ocurre otro calificativo porque además de agotarnos el resto éste lo describe perfectamente.

Por cierto, quienes digan que hubo muchas ausencias que miren la foto del podio, una foto con tres leyendas de este deporte…

Imagen tomada de FB del Mundial de Qatar

INFO

Envía la bicicleta donde quieras de la mano de Nacex

La dignidad de la selección española

No nos ilusiona este mundial”. Desconozco en qué momento de Javier Minguez decidió desechar toda esperanza española para el Mundial de Qatar. No sé si fue en el momento de la elección del lugar, el anuncio del recorrido o en el preciso momento de pisar el suelo del emirato… No era la mejor cita, pero había ciclistas para intentarlo, al menos estar, no borrarse. Recordad el primer Mundial de Freire, iban a verlas venir y pam.

Hablaba, repetía mucho Miguel Angel Iglesias en la retransmisión de Teledeporte la palabra “dignidad”. La utilizaba para hablar de los holandeses, de los noruegos, de aquellas selecciones que tienen buena cuota en el corte que los belgas estaba claro que iban a armar. No oí autocrítica ni palabra dignidad para hablar de la selección española, ni se mencionó. Tanto Carlos de Andrés, como su compañero de retransmisión, afrontaron la carrera como el seleccionador, con los brazos caídos.

Yo por dignidad entiendo no ponerse la venda antes de la herida, descartar cualquier opción y transmitir a tus corredores que poco menos que están en medio de unas vacaciones retribuidas en Qatar, en medio de engendros de cemento ganados al mar, disfrutando de un calorcito que en Europa empieza a escasear.

Yo por dignidad entiendo tener a tus corredores “on fire”, atentos y expectantes ante lo que era obvio que iba a pasar, que iba a haber selecciones que no estaban por bajar los brazos e intentarían, en medio del más crudo desierto, armar algo, no sé, intentar romper la carrera, como al final hicieron los belgas.

Yo por dignidad entiendo a Sagan, Van Avermaet, Boonen, Cavendish,… quienes en un nada claro pronóstico ponen toda la carne en el asador. Ganaran o no, pero corren para ello y la grandeza de su palmarés se explica también desde sus fracasos.

Yo por dignidad entiendo ser más autocrítica y si en Alemania y Francia, arde Troya porque sus ciclistas no estuvieron donde su caché les demandaba. Prensa , afición e incluso corredores, Tony Martin habló de completo desastre, al unísono criticando a los suyos, sacando conclusiones de un fracaso con letras gruesas porque Bouhanni, Greipel, Kittel y Demare saben que pocas más tendrán como ésta.

Menos mal que hubo atisbo de dignidad en Imanol Erviti, la isla en el océano, como en Roubaix, como en Flandes,… como casi siempre.

Imagen de RFEC

Pagar por ganar

En los últimos veinte años han habido dos mundiales que se han resuelto al sprint, cuando todos los pronósticos previos apuntaban a este desenlace. Es muy posible que el domingo en las tierras ganadas al mar de Doha se repita esa escena: un peloton masivo jugándose las preseas de la carrera más bonita del año sin que nada ni nadie puedan evitar el sprint final.

Uno de esos mundiales, el otro es el de Copenhague que ganó Cavendish, es el de hace catorce años en Zolder, una carrera más llana que la palma de una mano que acabó coronando a Mario Cipollini, la guinda a una carrera realmente magnífica en registros y triunfos. El ciclista de Lucca precisamente ha hablado en la previa de los mundiales de fondo y ha sorprendido por lo irreverente de sus declaraciones, pues puso sobre la mesa otro tema, que no es el mundial en sí y sí la otra carrera de un día más notable del año, la prueba de fondo de los Juegos.

Nibali tendría que haberle ofrecido dinero a Henao para no arriesgar tanto en el descenso

Así, plim, sin problema, sin pelos en la sin hueso, como si al ciclismo le hicieran falta estas cosas, como si este deporte no fuera sobrado de sospechas e historias raras, historias por cierto comunes a todos los deportes, pero que todos atribuyen al ciclismo con especial celo e insistencia.

Cipollini habla de costes, de primas, de lo que queda limpio al corredor y dice que “lo que debería haberle ofrecido a Henao era ridículo con la ganancia”. Con dos narices, es tal el conocimiento que exhibe el toscano que pone en solfa toda su trayectoria deportiva, marcada por el éxito abrumador, a veces con mejores formas, otras no tanto, y casi siempre con equipos que bloqueaban, literalmente, la carrera. «Il treno» rojo de Saeco marcó el camino de otros.

Cipollini es en la actualidad dueño de una marca de bicicletas que llevan su nombre, suponemos que el trapicheo formará parte de su cultura empresarial, lo mismo que distinguir entre clientes y otros, como hace con Henao, a quien “ganar el oro tampoco le hubiera supuesto mucho”. No sé qué pensará Henao, ni siquiera Uran, que fue batido por la mano por Vinokourov, otro sospechoso de hacer correr el dinero en grandes carreras, en los Juegos Olímpicos.

Es algo que siempre se ha hecho. No compras la victoria, sí la colaboración” añade. Con dos narices. Bien, perfecto. Si el COI tenía el ciclismo bajo la lupa sólo le falta saber y corroborar que eso que dicen las leyendas, los “Felipe González” del ciclismo, es cierto y encima en sus competiciones. Si alguien de esta mal llamada “familia ciclista” quiere echarse mierda sobre el tejado, que llame a Mario, que éste mostrará la contundencia que tenía para entrarle a las azafatas.

Imagen tomada de http://espanol.eurosport.com/

INFO

Ya está aquí el nuevo rodillo inteligente de B​kool​, el Bkool Go. La marca, líder en la gama de rodillos inteligentes, lanza un nuevo modelo que destaca por su calidad y su bajo precio. El Bkool Go es un rodillo que no sólo responde a las necesidades de la mayoría de aficionados al ciclismo, sino que además, se adapta a todo tipo de bolsillos. Capaz de simular pendientes de hasta un 8% gracias a sus 800W de potencia, este nuevo rodillo consigue trasladar a cada hogar las sensaciones de rodar en la carretera por sólo 345,99 €. También incluye tres meses de suscripción premium al simulador de ciclismo de Bkool.

Silencioso, plegable y ligero, con menos de 10 kg de peso, el nuevo Bkool Go es 100% compatible con todas las funcionalidades del simulador de ciclismo de Bkool. No importa el sistema o la bicicleta que utilices, el Bkool Go puede conectarse con dispositivos externos ANT+ y Bluetooth Smart y es compatible con todo tipo de bicicletas, incluidas las de montaña. Además, al igual que los anteriores modelos de la compañía, es fácil de montar y guardar, pensado para que el usuario sólo tenga que preocuparse por el tipo de entrenamiento que desee realizar cada día.

Podrás sentir en tus piernas la dureza al ascender Alpe D’huez o la inercia del descenso, participar en increíbles competiciones de velódromo apreciando el rebufo cada vez que te pones a rueda de un rival o realizar entrenamientos profesionales basados en zonas de potencia de forma automática, todo ello sin necesidad de salir de casa y a un precio muy económico.

Los nombres salvan el Mundial

Qué espectáculo Tony martin, el ciclista de las fragancias, un corredor que no estaba ante su mejor campaña, que volvió a fallar en la crono de los Juegos, algo que como cuádruple campeón del mundo, no es baladí. Martin, en el año de su debut en el pavé, con su generoso trabajo de larga distancia para Boonen en Roubaix, ya tiene su igualada con Cancellara, a uno de ser como el Etixx con BMC.

Mirad a Martin cruzar la línea de meta, en la reta que conduce a ella. Espectacular. Qué físico, qué piernas. La recreación lejana de Robert Fosterman, el hombre que tiene cuádriceps que abultan más que la cintura de cualquier mortal. Martin ha ganado sin discusión, de principio a fin, lo ha hecho ante el campeón vigente, Vasil, el ciclista total, Kiryienka, y Castro, en lo que ha sido el gran momento, yo creo, para la selección española en este mundial: su medalla de bronce.

Seamos claros, Castroviejo es bronce en una carrera como ésta porque sencillamente no había líder para quien trabajar. Este vizcaíno cuya entrega es incondicional, y que para el año que viene queda como gran baluarte de Nairo en Movistar, toda vez Ventoso partió al BMC reclamado por los grandes líderes, digamos Van Avermaet, se cuelga el bronce porque en una crono individual su esfuerzo no podía beneficiar a un tercero, era imposible.

No sé si para Castro esta medalla le resarce de las veces que se ha quedado con la miel en los labios. Yo creo que debería, porque en liza había un plantel bueno, quizá no el mejor posible, quizá no el de Río, pero entonces, con todos como un tiro, ya estuvo en un tris de subirse al podio, en detrimento, nada menos, que Chris Froome.

La plaza de bronce de Castro viene a desvelar la paupérrima temporada de Rohan Dennis, un corredor que el año pasado descolgaba su rivales en el llano, tirando como quien no quería la cosa, que voló en el prólogo del Tour, pero que en 2016 ha sido una sombra, casi lo mismo que Tom Dumolin en las cromos disputadas a pelo, tipo JJOO y Mundial. El holandés se crece con una crono larga y buena en una gran vuelta, en las pruebas de un día, por lo que fuere, es pólvora mojada. Curioso. No desperdiciar la “performance” de Ryan Mullen, un talentoso irlandés que calentó la silla del mejor durante gran parte de la jornada, quinto, habiendo lo que había en juego no es moco de pavo.

La parte de las contrarrelojes ya se ha consumido y lo mejor de la cita han sido los nombres, personas, ciclistas, deportistas que han sido puestos ha prueba como Roxane Knetemann, que tomó una rotonda mareada por el plomo de calor que caía sobre ella, y acabó enrededada a su bicicleta porque creo no sabía ni dónde estaba.

Son los signos de la globalización, de lo que en su día en el ente internacional dijeron “ir a donde va el dinero” aunque los ciclistas acaben cocidos. Nos tememos lo peor para la ruta, porque este sol, que nadie predijo cuando se firmó el jugoso contrato, puede hacer de esto una “Titan Desert” sobe asfalto, sólo los nombres podrán salvar este Mundial.

Imagen tomada de FB de UCI Doha 2016

INFO

El kit de Movistar disponible en Endura

Todo al azul, todo al Etixx

Como si una ruleta de esas que seguro puebla los bajos de alguno de esos macrocomplejos hoteleros que salpican caprichosamente el paisaje de Qatar, el mundial de contrarreloj por equipos se juega todo al rojo o al azul. Recuerdo la primera edición de este desnaturalizado mundial, por no no celebrarse entre selecciones y sí por marcas comerciales. Recuerdo aquella subida al Cauberg, enseña de Valkenburg, que deshojó a los rivales del Etixx para que ganaran esos cuando aún se llamaban Quick Step. Pasó un año y volvieron a ganar los belgas y a los dos, ya en Ponferrada, pasaron al relevo los BMC, los rojos, que renovaron laurel en Richmond.

Qatar marcó el desempate. ¿Rojo o azul? salió lo segundo, el azul, en una hoguera de emociones, porque los belgas se abrazaron con generosidad tal punto vieron que los BMC no les iban amargar la tarde qatarí, en una de esas sugerentes puestas de sol que siempre se atisban desde suelo árabe.

Se abrazaban Tony Martin y Niki Terpstra, por tercera vez campeones en la disciplina, auténticos maestros del rodar colectivo. Sus compañeros Lampaert, y Vermote, participaban de la fiesta. Alrededor Bob Jungels, una de las perlas de la campaña que languidece, que sinceramente ofrecerá tardes gloriosas más no tardar, y, ojo atencion, Marcel Kittel, el velocista que contrarrelojea como los mejores, un ciclista que si ve lanzar el sprint de lejos puede optar a ser campeón del mundo perfectamente.

La cita por eso era especial para BMC que inicia aquí la cuenta atrás a su nuevo nombre en competición. Tras varios años de apuesta personal y desenfrenado desembolso, la marca suiza busca compañeros de viaje y no lo hará como campeona del mundo. El año que viene tendrá nueva denominación, no sabemos cuál a ciencia exacta, pero esto días la relojera suiza, la marca de los perucos que quitan el sueño, Tag Heurer, ya ha anunciado que se sube al barco. Excelente noticia, lo habían hecho desde el cronometraje de carreras, ahora desde el seno de un equipo, perfecto.

Se les hizo larga la crono a Dennis, Phinney, Quinziato y cia. No pudieron desempatar con Etixx, pero estuvieron ahí como los siempre omnipresentes Orica, terceros, mojándoles la oreja a los Sky, en el particular duelo anglosajón que tan bien se reproducen en las persecuciones de pista.

Y esto dio de sí el primer capítulo del controvertido mundial de Qatar. Sabemos de él porque había cámaras, otra cosa fue el público, terrible, no hubo ni la cantidad de personas que suele a haber en un velódromo español los días de campeonato. Aquí al menos van los familiares de los corredores, a Qatar me parece que ni eso. Empieza una semana curiosa para los mentores de la UCI, una semana al final de la cual alguno debería dar explicaciones.

Imagen tomada del FB de Uci Doha 2016

INFO

Conoce el servicio de Nacex para transportar tu bicicleta