El círculo vicioso de la pista española

Hace diez años el ciclismo en pista en España vivía los mejores momentos de su historia. Recién finalizados los juegos de Atenas –donde se lograron cuatro medallas- vino un jarro de agua fría que enturbió tan dulce instante y supuso una predicción de lo que con el tiempo acabaría pasando. Un error burocrático dejó buena parte de la selección en España sin opciones de correr los mundiales, que en aquel entonces recuerdo se celebraron en Los Ángeles. El trabajo de técnicos, corredores, auxiliares,… todo mancillado por gestores ineptos.

Sin embargo, como digo, aquella situación, que dejó sin ir más lejos al equipo de persecución en casa, y eso que venían de ser terceros en unos juegos, abrió el camino hacia un lento declive de resultados, malamente disimulados en Pekin por la magia de Joan Llaneras hasta romper en el vacío que vimos en el velódromo de Londres 2012.

Para que os hagáis una idea de cómo ha evolucionado la pista estos años sólo decir que España fue medalla de bronce en unos juegos marcando un registro superior a los cuatro minutos. Once años después, en el mundial de París que acabó este domingo, la séptima plaza estaba por debajo de los cuatro minutos. España fue décima plaza y su presencia en Río de Janeiro se complica, aunque no está imposible.

Veamos. Tras el retoque a la baja de disciplinas olímpicas en Londres 2012, España ha quedado muy tocada en sus planes con la pista. En dicho retoque se premiaron dos aspectos en los que España nunca ha reparado en demasía: la velocidad y las carreras femeninas. Con una larga tradición de fondistas, desde aquellos que tras moto ganaron tantos mundiales, el cambio perpetrado hace ya seis años no ha sentado, y sigue sin sentar, bien a nuestros pistards.

Porque los Juegos Olímpicos son al final quienes marcan la ayuda o no en deportes que no están profesionalizados, como es el caso de la pista. Para que nos hagamos una idea, las dos medallas de plata que se han colgado Albert Torres y Eloy Teruel no les va a significar nada en términos de beca pues ésta se da a los ocho mejores de disciplinas que figuren en el calendario olímpico y ni el scratch ni la puntuación –allí donde menorquín y murciano probaron la plata- están entre las elegidas por el COI. Es decir, vago negocio al final, que además pone la espada de Damocles sobre nuestros persecucionistas que al no estar en el top 8 no tienen beca de aquí a Río. En fin, un sin vivir.

La gran tragedia de Teruel y Torres, como también la de David Muntaner, quien debió pagarse unos mundiales de su bolsillo, es que enfrente sí tienen a profesionales auténticos. Por ejemplo en la americana, carrera no olímpica pero que abre las puertas a las giras de seis días, Torres y Muntaner se jugaron los cuartos con Bryan Coquard y Elia Viviani, pros de Europcar y Team Sky. En España pistards en ese estatus no los hay. Eloy Teruel estuvo un año en Movistar, pero duró eso, un año.

Si miramos las disciplinas olímpicas y la situación de los diferentes españoles en cada una, el panorama no es halagüeño. Miren este informe, disciplina por disciplina, ahora mismo sólo hay tres clasificados, las dos velocistas Tania Calvo y Helena Casas van haciendo camino, aunque no lo tienen sencillo, mientras que la persecución masculina se enfrente a la obligación de sacar billete a Río sin beca de por medio, y el onmium con Leire Olaberria está en el alero.

En fin que la pista, por lo que fuere, nunca ha tenido en este país lo que se merece: cuando las cosas iban bien porque iban bien, cuando van mal porque van mal. Qué bonitas quedaron aquellas fotos en Atenas, en Pequin,… qué bonitas y qué lejanas.

Fotografía tomada de RFEC

INFO

Esta primavera estad atentos a los nuevos maillots de  Q36.5 

3

Nuevos colores como hawai, azulpink, el estampado en 3d, y el voccaboia, expresión italiana que empleamos cuando tenemos un compañero que se pone a tirar del grupo tan fuerte que rompe la hegemonía de la grupeta.  Hablamos de un diseño vanguardista desde la licra muy ajustada y  flexible con mucha transpiración.

La diferencia más notable de Q36.5 es que su diseño es exclusivo para entrenar en bicicleta los bolsillos traseros no cuelgan y no se ven siendo maillot muy ligeros y aerodinamicos. Aquí Mikel os explica más detalle.

Más info en wwwmikelkolino.com

La persecución perfecta

Este jueves noche pudimos ver una excelente final de persecución por equipos que Nueva Zelanda acabó por ganarle a Gran Bretaña, tras un tira y afloja memorable en el que los “all blacks” sacaron lo mejor de sí mismos para remontar a una cuarteta, la británica, que aunque competitiva, dista de ser la memorable combinación de estrellas y “savoir faire” que le ha dado por ejemplo las dos últimas medallas de oro olímpicas en la especialidad.

La persecución por equipos es un arte de magia y equilibrio a más de sesenta kilómetros por hora. Necesitas talento, calidad y técnica a partes iguales. En España, Jaume Mas bebió la tradición de su padre en la preparación de esta modalidad, muy prestigiada pues es de las pocas del fondo que ha resistido la criba del programa olímpico. La clave está en entrenar, entrenar y entrenar para que, casi rozando la perfección y haciendo cuatro kilómetros por debajo de los cuatro minutos puedas optar a un top ten.

En su biografía, Brad Wiggins describe con detalle el entrenamiento y guion que llevaron a UK  a firmar el doblete mundial-juegos en 2008 con un equipo cuyo sólo relato de nombres dejó huella: Ed Clancy –también presente en los mundiales de París-, Paul Manning, Brad Wiggins y Geraint Thomas –protagonista estos días en el Algarve-.

Precisamente por ese orden se dispusieron. Clancy, con background de velocista, tenía el mandato de arrancar. El hoy ya veterano pistard se puso al frente e incrementó hacia la velocidad de crucero tras unos 25 segundos al frente. Le tomó el relevo Manning y el ritmo ya rozó los 66 kilómetros por hora. Entró Wiggo con la consigna de que nada se fuera de las manos: tranquilidad y buenos alimentos. El mejor persecucionista individual del cuarteto fija la cadencia ante la entrada de Geraint, el cuarto y más joven.

El primer kilómetro se pasa en minuto tres segundos  tras hacer la primera vuelta en veinte segundos. Shane Sutton, desde el interior de la elipse, recuerda: “Seguid la línea”. El tren es uno. Son cuatro ciclistas en un hilo de peralte. El manejo de la situación les lleva a rodar con centímetro y medio entre rueda y rueda. Una obra de arte a más de sesenta por hora.

Segundo kilómetro en 57 segundos, a razón de poco más de siete segundos la media vuelta. Se exige extra de concentración, quien tira no puede ceder ni un ápice. Prohibido bajar la velocidad. Tercer kilómetro en poco más de 57 segundos. El grupo de cuatro se hace tres y estos tres entran en zona roja. “El dolor es indescriptible” dice Wiggo. Nadie puede mirar hacia delante, nadie puede girar la mirada. Ajenos al dolor, pero también al jolgorio que resuena en la pista. Todo para rodar con holgura por debajo de los cuatro minutos. Todo para firmar un doblete al que sólo se aspira cada cuatro años y posiblemente no más de tres o cuatro veces en la vida.

Imagen tomada de www.cyclingweekly.co.uk

INFO

3Un año más PowerBar será el suministrador de los geles, barritas energéticas y recuperadores para todos los participantes en la más prestigiosa carrera de Mountain Bike que se celebra en España, la Andalucía Bike Race. ¡Una prueba de categoría internacional! que tendrá lugar del 22 al 27 de febrero.
En esta edición, Andalucía Bike Race ha superado su récord de inscripción por quinto año consecutivo, con 374 parejas. También es un nuevo hito el número de nacionalidades representadas, provenientes de 30 países diferentes. Una experiencia deportiva única en un entorno extraordinario como son las provincias de Jaén y Córdoba, y PowerBar no podía faltar a la cita.
Cabe destacar además este año el aumento del número de mujeres, tanto en categorías élite femenina como mixta, posiblemente gracias a la igualdad en premios en metálico dispuestos por la organización que suman más de 17.000 € a repartir entre las categorías élite femenina y masculina.