No podemos negar que el salto del Murias es ilusionante

Este es mi tercer año en Murias y el balance es bueno. No puede ser muy bueno pues me falta ese paso que tanto cuesta: tener algún resultado, pero ahora estoy contento conmigo mismo y creo que estoy dando un rendimiento acorde a lo que yo espero. Como digo me falta esa victoria a modo de guinda, pero solo puedo trabajar aún más duro y seguir así.

A Jon (Odriozola), el director, le conozco desde 2012. Le estoy muy agradecido por haberme dado la oportunidad de estar con él en Murias, ya tres años. Ha confiado en mí, este tiempo y a pesar de no haber cumplido las expectativas creadas sobre mi rendimiento en en un ilusionante 2014 con Euskadi, espero devolverle la confianza en lo que queda de año. 

La noticia del salto a profesionales del equipo es ilusionante. Es un trampolín para todos nosotros y yo estoy muy ilusionado con eso, de poder correr en la máxima categoría con una ikurriña en el hombro. Para mi, personalmente, sería un sueño pasar por los pirineos en el Tour con el equipo de casa y con nuestra afición animando. Puestos a pedir me veo ahí en medio en el Tourmalet.

No obstante me quedo sólo con eso, con el anuncio, de momento sólo pienso en hacerlo bien este año y si sale como debe, creo que todo vendrá rodado y espero tener hueco en el proyecto.

El anuncio como digo es ilusionante, pero puedo decir muy convencido que nunca he sido de los que les haya costado entrenar, ni hacer las cosas bien por convicción persona, pero que duda cabe que todo ayuda. Estoy muy contento tanto por nosotros, como por Jon, que lleva luchando por el equipo muchos años. 

El 2017 ha vuelto a confirmar lo que me acostumbra a pasar, que me cuesta empezar bien. En Valencia iba regular y tuve una caída. Ya en Murcia y Almería me encontraba mejor y creo que en Andalucía mi nivel era bueno, pero un dolor de rodilla me hizo parar. Nunca he tenido problemas de rodilla, creo que fue consecuencia de la caída en Valencia.
 
De nuevo en la brecha, poco a poco, en abril he ido mejorando, y desde el Tour de Bretagne, creo que el nivel está siendo alto. Me dio pena la Vuelta Madrid, en la que corrí enfermo y no pude mostrar ese nivel. Pero Castilla Leon, Plumelec y Boucles de l’Aulne han sido buenas carreras para mi.

Ahora voy al día. En principio, después de Beiras e Serra da Estrela hago Ruta del Sur y Campeonatos de España, ambos además, contrarreloj y ruta. Después descanso, y preparo en altura Ordizia, Getxo y la Volta a Portugal, aunque por el momento todo esto es provisional.

Hace ya unos años que me saqué mi carrera de ingeniería mecánica, y eso siempre lo tendré ahí. Meter los estudios en medio de mi trayectoria ciclista, al margen de darme una posible salida, me ha dado disciplina, aunque no he sido de estudiar mucho, sino de sacar el máximo a las dos o tres horas de estudio. Esa ha sido mi filosofía en la universidad y lo he logrado.

El ciclismo me atrapo hace nueve años, desde el 2008, y la verdad es que me encanta entrenar, me gusta la forma de vida sana y cuidarme. No te niego que a veces me gustaría cenar más fuera de casa, con los amigos. Pero las partes positivas son mucho más importantes en la balanza. 

Por Beñat Txoperena

Imagen tomada de Cassandra Donne-Photografies

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En #LAROSABTT, las entrañas de Somiedo se abren al biker

Murias: El futuro es verde

Dicen que lo mejor de un sueño es culminarlo, hacerlo real, tocarlo con los dedos, manosearlo y quizá lo más importante, disfrutarlo con en la intimidad, con la gente que te quiere, te apoya y constantemente está contigo.

Yo hace dos años por estas fechas pude conocer a Jon Odriozola, venía a hablarme del Orbea continental, esa estructura de hace unos diez años de la que salieron ciclistas que estos días caminan por los grandes titulares: Mikel Landa, Omar Fraile, Mikel Nieve, Jonathan Castroviejo, Ion Izagirre,… de ese proyecto azul, de aquello que aprendió, Jon se declaraba soñador, algo iluso, pero no escondía un anhelo por el que mostraba dosis de ensoñación, pero también determinación.

Y esa determinación hoy nos conduce al escenario que llevábamos reclamando desde hace mucho, y hasta no hace tanto. Algunos de los ahora ciclistas continentales del Murias podrán decir el año que viene que son profesionales, con todas las letras, de principio a fin, con la seguridad desde que estarán en los mejores escenarios, en algunas carreras del World Tour, en toda una Vuelta a España, en la que no estuvo por ejemplo el Kaiku hace diez años, en la Donostia, en la Volta y en la Itzulia.

El salto es enorme, sideral, diría yo, porque el paupérrimo histórico del ciclismo español en tiempos recientes, provoca que cada mejora sera acogida como un motivo de celebración, como una Champions en el balcón del ayuntamiento.

Del proyecto para dar el salto conocemos los sustancial, que se va a dar, y con ello viajan todos los requisitos, formularios, burocracia y avales que se necesita para la aventura, ahora bien, nos vienen muchas dudas, y no con ánimo de ser agoreros y sí para poner los pies en el suelo, que en el ciclismo proyectos fallidos se han dado unos cuantos.

Nos gusta el salto, el tono que coge el bloque, lo que le implicará a los chavales, no sé qué pensarán algunos que se han bajado del tren en marcha, pero sus motivos seguro que tuvieron. Nos gusta que haya un espaldarazo a un deporte que si en un sitio se vive es en Euskadi, donde capitalizar esa pasión era clave para el futuro. Entiendo que el proyecto será 100% vasco ¿Es viable? ¿es bueno?

No nos gusta por eso que desde prensa y otros entornos ya se esté hablando de instituciones, de apoyos públicos, del Gobierno Vasco -no sé si tendrá que ver el cupo que dicen se cerró hace unos días-. Y no me gusta porque en este bendito país tendemos a mirar siempre al papá de lo público para emprender cualquier cosa, cuando la realidad es que en lo público hay cien mil prioridades antes que apoyar a un equipo ciclista, pues una cosa es divulgar un deporte y sus beneficios y otra apoyar a un puñado de buenos talentos.

El deporte en general y el ciclismo en particular se tiene que emancipar para evitar lo que era este deporte hace unos años, que casi tuvo un equipo por comunidad y hoy no queda nada, bueno no queda nada desde hace tiempo. Otra cosa es mover la marca Euskadi en el plano internacional, o el turismo hacia el País Vasco, y ahí habrá que presentar un dossier de carreras antes que mirar al papá de lo público para solicitar patrocinio, eso y vender el interés de Murias en apoyar el tinglado entre otros empresarios.

Para quienes hemos podido conocer un poco la entraña del ciclismo en la comunidad donde es portada sabemos además que las cosas, aunque parezca increíble, no son sencillas, hay egos, dimes, diretes y otras cuestiones, esperemos, de verdad, que esta vez remen todos en la misma dirección. Hay mucho en juego.

Imagen tomada de Murias-Taldea

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No todos los que dicen ser profesionales son profesionales

Muchas veces hablas con corredores, mascullas opiniones por ahí y corre un denominador común entre muchos de ellos y es que sus años de equipo continental los consideran como si fueran ciclistas profesionales, cuando, nada más lejos de realidad, cabe ver el puñado de verdades que dice este artículo, para calibrar cuán equivocados están muchos.

El mismo viene a incidir en algo que en este mal anillado cuaderno nos han explicado, la motivación y las ganas reales de seguir adelante con la bella e incierta aventura que es el ciclismo a full time. No nos engañemos, detrás de cada gran historia hay de todo, grandes instantes, alegrías, emociones, pero también miserias, tristezas y ratos en lo que apetece echarlo todo a pastar, sobre todo cuando levantas la mirada y ves engañifas como la del Bolivia, donde algunos esperan buenamente cobrar.

Pero la vida aquí es otra cosa. Imanol Estévez, ahora rumbo a su destino soñado, ser piloto comercial, nos lo explicó, una cosa es lo que se ve y otra la realidad. Ser miembro de un equipo continental no es ser un pro, a veces todo lo contrario, no implica cobrar y sí pagar, en el colmo de la desvergüenza, tu plaza en la categoría. Eso ocurre, nos lo dicen por varias vías, pero nadie habla, nadie comenta. Si no lo hacen los damnificados, no esperéis que señalemos a alguien aquí.

Ser continental es una moneda al aire, una escala que es como el chicle, que se adapta y acopla a la realidad de quien maneja y no de quien correr, hablan de sueldos, que van a caballo entre los de Francia, idílicos, y los suizos, inexistentes. Yo soy de los que cree que a la mínima oportunidad hay que pagar, porque la gente no vive del aire, hasta el momento no, y creo que sigue siendo así.

La gran baza de los continentales es el calendario, pero ¿qué calendario? La Vuelta a Madrid, con todos los respetos, es la alternativa, la Vuelta a Asturias,… hablamos de carreras que con un poco de suerte veremos en un enlatado tras un zapping diagonal por Teledeporte, habitualmente, cuando no en otros canales. ¿Eso es lo que se vende a los chavales?

Cuando el ciclismo mundial dio el paso al vacío, a lo desconocido, que es el World Tour rubricó la muerte de una parte importante, y sobrante, de ese calendario. Acabó por enterrar Urkiola, Montjuïc, Aragón, Luis Ocaña, los Puertos, Galicia, Galera,… integró Naranco en Asturias y Arrate en País Vasco, previa desaparición de Bicicleta Vasca y redujo a la mínima expresión otras carreras, dígase Murcia o La Rioja.

Todo ese calendario de serie B que relatamos, todas esas carreras que ahora vemos lejanas, eran la palanca de los equipos tipo continentales, les daba la vida, les abría la puerta a competir en casa, les dejaba la opción de sacar a los chavales que mostraran lo mucho que podían dar de sí. Ahora les queda ir a Portugal y a Francia, donde muy bien, extraordinariamente bien, lo han de hacer para que se fijen en un españolito con cientos de franceses llamando a la puerta.

Con un ciclismo, el español, que vive de la inercia de los buenos tiempos, la creación de un equipo tamaño Caja Rural es fundamental, dos ya sería la hostia, pero la recuperación del calendario o creación de uno nuevo debería acompañar, porque una cosa al final no se entiende sin la otra.

Pasan los años, el ciclismo en España se enfría, quienes podrían tener el recurso de remover la tierra para que ésta diera fruto parecen ajenos, pero quizá un día su competición se quede sin atractivo local si no potencian lo de casa. Entretanto, ya les va bien, que algunos continentales se sigan proclamando pros.

Imagen Murias Taldea

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Mira qué viaje mítico tienen por WD40

Si la cabeza no acompaña, no hay nada que hacer

El ciclismo lo descubrí con siete años, animado por mi padre y comencé mi andadura en escuelas apuntándome en el equipo Iturribero.

Los entrenamientos y actividades que hacíamos eran muy divertidos y el hecho de ir a correr o entrenar era el momento más esperado de la semana. Aunque no creo que sea algo decisivo ni esencial a esas edades, por suerte se me dieron bien esas categorías y siempre estaba en la lucha por la victoria.

Hasta la categoría juvenil vi el ciclismo como un hobby, aunque salía a entrenar y hacía buenas carreras tanto con el equipo como con la selección de Euskadi, ni mucho menos tenía en cuenta la mejora con la alimentación, entrenamiento específico, descanso, etc. Era todo despreocupado

En mi dos primeros años de Sub23, en la Fundación Euskadi, llegó el momento de pulir esos detalles y empezar a tomarse las cosas en serio mientras estudiaba un ciclo superior de Actividad Física y Deportes. La mejora en el rendimiento fue considerable y en mi cabeza empezó a rondar la idea de: ¿Por qué no intentar ser profesional?

Personalmente me hizo mucho daño, igual que a otros muchos, la desaparición del Euskaltel y la duda de si el actual Orbea iba a seguir o no. Pero nosotros teníamos que mirar adelante.

Necesitaba un cambio de aires, y recibí una llamada de Gorka Beloki. Iba a sacar un equipo elite y sub23 y me quería en sus filas. En ese momento que dije que sí no lo sabía, pero iba a ser el mejor año de mi vida en el ciclismo, tanto por resultados como por el gran ambiente que conseguimos entre compañeros y directiva. Acabé el año con doce victorias, convocatorias a carreras de nivel mundial con la selección y lo más importante, un pase para el recién creado equipo profesional Murias Taldea.

Este fue el momento en el que, teniendo toda la ilusión del mundo, poco a poco ésta fue decreciendo hasta llegar al punto de tener que dejar el ciclismo profesional la semana pasada. No voy a entrar en detalles, pero hay muchísimos aspectos en el ciclismo (en el que yo he vivido) que no los controla el propio ciclista y si no puedes llevar eso en condiciones, psicológicamente hablando, llega un momento en el que todo eso por lo que habías luchado, eso que habías querido y disfrutado no lo puedes ni ver y no eres capaz de sacar fuerzas para hacer tu trabajo en condiciones.

Como bien sabemos todos, hay otros casos como éste, e incluso a edades inferiores a la mía, de ciclistas con gran proyección y unas cualidades físicas grandísimas deciden que esto no es lo suyo. En el ciclismo si la cabeza no funciona, puedes tener las mejores piernas del mundo, que no vas a conseguir nada.

¿De qué sirve tener a un ciclista buenísimo si has ido mermando su mente hasta el punto que les has quitado las ganas de todo?

En los equipos que triunfan saben esto y cuidan a sus corredores, tanto física como psicológicamente.

Para mí el ciclismo ahora es algo que sólo quiero ver por la tele y practicar con mis amigos los días que me apetezca salir a dar un paseo. No hay mñas.

Mi vida profesional ahora se ha centrado en una afición que tengo desde que tengo uso de razón, de la que he adquirido muchas horas de simulador y muchos conocimientos de forma amateur. Ahora esa afición quiero que se convierta en mi trabajo, ya estoy trabajando duro para sacar lo antes posible mi licencia de piloto comercial y con le objetivo de volar un avión para una aerolínea en el futuro más próximo.

Un saludo a todos y os iré enseñando mis progresos en mi nueva vida en las redes sociales.

Por Imanol Estevez

Imagen tomada de FB de Rafa Extebarria

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Carbono o aluminio???

Ese pequeño ciclismo que tanto nos gusta

Curiosa, interesante y fenomenal charla que he tenido esta mañana con Jon Odriozola. Cansado y ojeroso, citamos al director del Murias para hablar de su periplo al frente del Orbea continental que se integró en la estructura de la Fundación Euskadi allá por 2005.

«Categoría continental», bonita palabra. Tiene eso, unos diez años. Surgió como peldaño intermedio, escalón para acceder al máximo nivel. “Le das la opción de correr al chaval con pros, tener su primer sueldo, contar con el mejor material” remacha Jon, un tipo que corroboró en persona la opinión que me merecía antes de conocerlo: una persona que merece suerte porque además en la suya va la de no pocos chavales que buscan salir adelante en esto.

Tuvo, por circunstancias del guión, que dirigir el Euskaltel algún año dejando su proyecto continental en el camino. Sin embargo él siembre extrañó el ciclismo que vio hace diez años con un equipo que se mantuvo hasta 2012, y que ahora revive con el Murias.

Y entonces pasó a describir lo que ocurre en las carreras de segundo nivel en Francia. Me habló de una carrera mágica como el Tro Bro Leon, de Plumelec,… de carreras con organizaciones de Pro Tour pero con caravanas y caravanas de gente en la cuneta, haciendo cola, esperando el turno para ver a los pros pasar volando. Carreras donde los World Tour franceses se arremangan y bajan a lo que fueron sus raíces: ciclismo virgen, corrido a pelo, con estrategia, obviamente, pero con el corazón. Ciclismo como el de los Cuatro Días de Dunkerque por ejemplo.

Un ciclismo pequeño si quieren, pero auténtico, sin cámaras de grandes medios para pervertirlo, corrido en coros de gente, que lo sienten como suyo, porque les visita a la puerta de casa. “Sin esas salidas y llegadas despobladas de la París-Niza” rememora Jon, porque ese ciclismo es del que un día u otro salieron todas las estrellas.

Ahora el Murias afina el tiro para una carrera especial, la Ruta del Sur, en la que chavales cargados de ilusión compartirán pelotón con los dos últimos ganadores del Giro, Nairo y Contador. Espero que, a pesar de los pesares, y las invisibles dificultades que rodean cualquier cosa que se quiera emprender en ciclismo, Jon tenga la suerte y el apoyo de seguir adelante. Se lo merece él, y ese “pequeño ciclismo” que nos reconcilia con esa esencia que muchas veces creemos perdida en el camino.

Foto tomada de http://www.ouest-france.fr

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Dicen que la Urban Run 2.0 es “una camiseta ligera de manga corta con lana de merino para corredores urbanos. Aspecto moderno y tacto suave. Confort extraordinario en contacto con la piel” y es cierto, fresca, ligera, suave no la notas

Mil formas de hacer un equipo ciclista

Noviembre hace treinta años era periodo de asueto. Los ciclistas se metían en su cueva, habitualmente se iban lejos y recargaban las pilas de cara a las primeras concentraciones de la nueva temporada ya en diciembre. Desde hace unos años, noviembre se ha convertido en la familia ciclista el mes de las prisas, de las negociaciones en tiempo record, de querer hacer lo que en otros periodos del año no se ha podido, o querido, hacer.

En estas anda en el equipo gallego cuya creación gestiona el que fuera excelente rodador de los años ochenta, Jesús Blanco Villar. Inscritos en la española y la UCI los gallegos esperan que salga el maná que ponga la pasta para que lo que en su día fue el Xacobeo tenga una versión 2.0. No será sencillo, aquel equipo no acabó muy bien y para el nuevo bloque se habla de ciclistas que no son precisamente críos. Eso sí, Blanco Villar también incluye, entre los futuribles, a Alex Marque, el corredor rechazado por Movistar cuando surgieron nubarrones y no readmitido una vez los mismos escaparon.

Son formas de hacer las cosas: Intentar en otoño atar sponsor, material, proveedores, auxiliares, ciclistas y todo lo que rodea una estructura seria y solvente. Esta forma de hacer la he visto muchas veces y la experiencia me dice que no sale bien. Con ello no expreso mis mejores deseos al proyecto gallego, pero no me parece lo más adecuado.

Porque hay otra manera de hacer las cosas. Por ejemplo la del Murias Taldea. En medio de una marejadilla interesante, la que se generó en el País Vasco con la desaparición del Euskadi como segunda parte del serial abierto por Euskaltel, Jon Odriozola ha salido a flote con un equipo con todas las letras. El grupo presentado en Bilbao hace recientes fechas lo tenía todo atado antes de entrar en el mercado y empezar a fichar ciclistas. Para cuando presentaron el proyecto estaba todo en regla, perfecto y en marcha.

Parecería obvia esta forma de hacer pero lamentablemente no es la habitual en el pelotón español que ha vivido esta tensión muchas veces, incluso a veces con desenlaces lamentables: Andalucía, Tres Molinos o Nicolás Mateos. Ni hablemos del PinoRoad que pillara por medio a varios españoles. Jon Odriozola fue un excelente gregario de Abraham Olano en la Vuelta de 1998, seguro y eficaz. Por el momento estos principios parecen que guían su quehacer al frente del Murias. Como a los gallegos, toda la suerte y éxito del mundo.

Mimbres Odriozola tiene. Aquí si apuestan por la juventud, que en Euskadi no es poca. Un proyecto joven cuyo faro será un ciclista injustamente omitido como Egoitz García, experimentado clasicómano cuya presencia vistiendo el rojo Cofidis no era rara en las primeras clásicas primaverales. Para que se hagan una idea, Egoitz será el “abuelo” del equipo a sus 28 años.

También ha confirmado su continuidad el Burgos mientras que el Caja Rural lo tiene todo en orden. Sin el lastre de Luis León Sánchez, el equipo afronta otra temporada en el nivel intermedio con un aplomo y seriedad envidiables. Da además la alternativa a dos ciclistas que merecían esta oportunidad, Eduard Prades y Carlos Barbero, y va camino de su sexto año en el pelotón. Chapeau.

Harina de otro costal es el Movistar Team, éste está en Champions, ese nivel al que un día dijo aspirar Fernando Alonso. Hace unas fechas dijeron que en unos días presentarían nombres y detalles del equipo, esa fecha prescribió. Salvo sorpresa mayúscula nadie cuenta con ellos. Bettini, que ya ni siquiera está en el proyecto, así lo ha asegurado. Curiosa forma de matar la cosa. Tanto rebomborio para esto, y lo triste es que un servidor alumbró ilusiones.

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Intentando unir el ciclismo con “Movember”, nos dio por hacer unas “salidas en bici con bigote”. Sin carácter competitivo ni organización reglada alguna, con un recorrido llevadero y peculiar, intentamos unir al numeroso colectivo ciclista de la capital maña y transmitir los mensajes de Movember a la par de pasar una mañana de ciclismo peculiar. Pedro J. Garcia (ciclos Adrenalina) diseña cada año un recorrido de carácter amable y distinguido.

Este año con la colaboración de ciclos ADRENALINA (Zaragoza), promovemos dos acciones, la salida en bici con bigote el próximo 30 de noviembre  y el 15 de este mes, en las instalaciones de ciclos ADRENALINA, se desarrollará una tarde (8.30H) de ROLLSPRINT, una novedad en la ciudad,  de gran éxito en otros lugares, actividad desarrollada por la empresa URBAN Fix STYLE.

Las series UFS ROLLSPRINT son un evento consistente en una competición entre 2 participantes montados en unas bicicletas, sobre una estructura con rodillos que permiten su deslizamiento.

Deben cubrir una distancia de 250* metros en el menor tiempo posible. Mientras los ciclistas pedalean se puede ver su evolución en una pantalla gigante a modo de gráfico.

Modalidades

Formato LIBRE: Se compite por parejas, sin importar sexo o edad, teniendo en cuenta el mejor tiempo.

Formato COMPETICIÓN: Se establecen dos categorías, masculina y femenina, sin distinción de edad.

Los matices del número uno del Movistar Team

El Team Movistar ha cerrado por segundo año consecutivo al frente del World Tour de equipos. Números limpios, palmarés interesante,… el equipo azul, el único español en el máximo nivel, se maneja entre los mejores y los bate. Numéricamente es inapelable. En su balance cuentan con 34 victorias repartidas entre diez ciclistas, pero esa cifra, interesante sin duda, tiene aristas.

Obviamente encabeza el reparto Alejandro Valverde. El murciano logró 11 triunfos que le auparon a mejor ciclista del mundo por el mismo ranking. Muchos dicen que es la mejor campaña de Valverde, quizá lo sea por presencia y regularidad, ha estado delante de febrero a octubre, pero un servidor se queda con la que firmó en 2008 cuando amasó Lieja, San Sebastián más etapas en Tour y Vuelta. Aquel Valverde era demoledor, tanto que su sola presencia ayudó en mucho al oro olímpico de Samuel Sánchez en Pequín. Con Valverde destaca Nairo Quintana, cuatro victorias menos pero la primera gran vuelta en las cuatro temporadas de la firma telefónica en el pelotón.

Sin embargo, el discurso complaciente del cuadro azul encierra matices que por otro lado no quieren explicar. Por ejemplo, si miramos su balance de vueltas por etapas veremos que han ganado cuatro, sin duda el Giro la más destacada, pero las otras tres realmente de segundo orden –dicho con todos los respetos-. Hablamos de San Luis, Andalucía y Burgos. Las victorias de Valverde en el WT no son las más prestigiadas (Flecha, etapa en la Vuelta y San Sebastián) y ahí es a dónde vamos. El equipo ha acumulado un gran palmarés de base pero salvo Giro y actuaciones de Valverde no se ha prodigado en el máximo circuito.

Las grandes citas han caído en manos de otros y es ahí donde nos detenemos: ¿compensa un número uno en el WT o victorias como Lieja, Lombardía o etapas en Tour y Vuelta? No pocas carreras se perdieron por estrategias prendadas en miedo y conservadurismo. Sólo con Nairo en el Giro el equipo fue dueño de la carrera, sólo entonces –y no hablen de lo de Stelvio porque sin él Nairo habría ganado también- el equipo corrió a lo campeón, con intrahistorias bonitas como la de Gorka Izaguirre apoyando a Nairo en sus peores momentos. El resto del año, el mejor equipo del mundo, surgió de entre los resquicios de otros para llevarse lo que pudo, siempre a la contra, siempre agazapados.

Pero hay otra parte de la historia y esa no es culpa de Movistar y sí de la crisis bestial que estamos viviendo. Como único equipo español en el máximo circuito, Movistar es cuello de botella para todo el talento que surge en el pelotón español. Cualquier atisbo de progresar pasa por manos de Eusebio Unzue y los suyos. En el despiece del Euskaltel sacaron ciclistas como Anton o los Izaguirre a unos precios que no quisiera saber. Tienen otra perla llamada Jesús Herrada y su filial, el Lizarte, le provee a conveniencia.

Si España encabeza el WT lo normal es que Movistar sea el mejor equipo del mundo, muy mal se habrían de hacer las cosas para que no fuera así. A excepción hecha de Contador, Dani Moreno y Purito, todas las grandes figuras españolas recalan en sus huestes, las cosas así resultan mucho más sencillas e incluso con pizarras demostradamente erradas, el equipo se acaba llevando el gato al agua.

Imagen tomada del Facebook de Movistar Team

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Bioracer viste el nuevo Murias Taldea

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Bioracer será la ropa oficial con la que competirá el nuevo equipo Continental vasco, Murias Taldea, que se presentó en sociedad en la Alhondiga de Bilbao con una plantilla de 12 corredores, que serán dirigidos por Jon Odriozola, responsable deportivo que explicaba que: “Estamos en marcha. El ciclismo vasco necesitaba esta apuesta, un proyecto sólido que ilusione a todos los vascos, y entre todos la tenemos que sacar adelante. Murias es el salvador y un nexo de unión del ciclismo vasco. Estoy convencido de que a partir de ahora vamos a crecer con paciencia, ganas y sobre todo la implicación de todos. BH y Bioracer son compañeros y nos dan una gran imagen”.