El curioso Nacer Bouhanni

Nacer Bouhanni JoanSeguidor

Nacer Bouhanni fue el único ciclista expulsado en la salida de la Tirreno

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Hace un tres de años, por estas fechas además, considerábamos que la apretadísima llegada entre Michael Matthews y Nacer Bouhanni iba a ser una de las fotos de la campaña…

Los dos llegaron hombro con hombro en un final de la París-Niza.

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Hubo un tiempo que insistimos que Nacer Bouhanni podría acabar causando una desgracia.

Sin embargo, Bouhanni, francés del centro, parece un poco el Guadiana, apareciendo y desapareciendo de la vanguardia.

Lo cierto es que, desde 2015, fichara por el Cofidis su situación en el equipo no ha sido sencilla.

Recuerdo palabras de Vasseur sobre él, inquiriéndole más resultados, porque más allá de la etapa en la Vuelta, más otros triunfos en vueltas pequeñas, no ha caído mucho más.

Incluso vimos situaciones singulares como aquella vez que su compañero Laporte le disputó una llegada en la Ruta del Sur.

 

SQR – GORE

En la crono por equipos inicial de la Tirreno, todos miraron el Bora y su accidente, pero en la intrahistoria de la misma está la expulsión de Nacer Bouhanni.

«Dio un par de relevos y se descolgó. Le dije que fuera con cuidado, que las medias que se estaban marcando eran muy altas, no fuera a quedar eliminado, me dijo que no preocupara pero…» así lo explicó Roberto Damiani a L´ Equipe.

Cambrils Square Agosto

Nacer Bouhanni se dejó casi siete minutos en meta

Eso es, a la calle, porque el Mitchelton rodó por encima de los 57 a la hora.

En una carrera que destaca por las varias llegadas que se han programado para velocistas, Bouhanni la caga de esta manera.

El francés tenía una excelente opción de medirse con Gaviria y Viviani, entre otros.

El culotte más ligero de Gobik 

Los dos, con Groenewegen, creo que son la vanguardia de la velocidad actual, pero Nacer Bouhanni cumplió sólo con los primeros veintidós kilómetros de esta Tirreno.

Si lo suyo es caminar por el alambre, si el boxeo y el KO son su motivación, no pudo haber escogido mejor camino este rebelde velocista.

Imagen tomada de FB de Team Cofidis

¿Por qué Christian Laporte no puede ganarle a Nacer Bouhanni?

Bouhanni Laporte JoanSeguidor

Ya lo siento, pero Nacer Bouhanni genera pereza

La Ruta de Occitania, la antigua Ruta del Sur, es con Eslovenia y Suiza el último aliento de competición, antes de su majestad el Tour.

Una carrera de segundo escalón, «opacada» por Suiza, pero por un recorrido precioso, sacando rincones inéditos de los Pirineos.

A pesar de lo montañoso que suena todo, lo cierto es que las dos primeras jornadas han sido al sprint, y con un denominador común: Nacer Bouhanni.

Si esta tarde de viernes le ha ganado Clement Venturini, buen ciclossman en los meses de invierno, el jueves se produjo una situación curiosa.

Disputando el sprint, Nacer Bouhanni era la bala roja marcada para ganar, pero casi sin esperarlo, si aquello dura 10 metros más, Christian Laporte casi le arrebata el triunfo.

Cuchillos salieron de la mirada de Bouhanni

Atravesada la meta, Bouhanni, con las pulsaciones saliendo por el gaznate, miró a su compañero.

No era una mirada de complicidad.

Nacer Bouhanni casi cae a manos de un «gregario», que sin embargo en nada le perjudicó para poder superar al resto de rivales.

Sé que no es sencillo, cuando eres cabeza de ratón aceptar cosas como las de Laporte ayer, pero el ciclismo de jerarquías, un ciclismo que muchas veces es el principal causante del pobre espectáculo que vemos, a veces debería relajarse un poco.

Está claro que la carta es Bouhanni, pero ¿tanto daño propiciaría Laporte si le gana en la Ruta de Occitania?

Yo creo que no, incluso sería el premio al compañero que se deja la piel por ti toda la campaña.

Sin embargo, para Bouhanni todo se resuelve en un «cabrá ver qué es lo que ha pasado».

Hacer equipo no es solo pagar a terceros para que renuncien a lo individual por ti, hacer equipo es también tener detalles y complicidad, ser compañero a todas, estar al lado, siempre.

Y el problema es que el Bouhanni marrullero que conocemos con los rivales, a veces parece portarse así con los propios.

Entiendo que se sienta capo en sus filas, pero si te gana un «gregario» es para hacérselo mirar.

Porque Bouhanni es de mecha corta muchas veces y de pólvora mojada cuando se cruza con los grandes.

El balance de Cofidis en el Tour de Francia es elocuente, no ganan una etapa desde hace…

…y Bouhanni vino a paliar esa sequía, un sequía que sigue vigente.

En breve tendremos al de Vittel otra vez entre los grandes nombres, veremos si gasta el genio que le significa con Laporte.

Con los mejores sí que hay que sacar esa mala hostia.

Imagen tomada de FB La Route d´ Occitaine 

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Las llantas ERC by DT Swiss son para rodar y rodar…

Sprinters: El año del cambio

Sprinters Ewan JoanSeguidor

Nuevos nombres asoman la primera línea de sprinters

El Tour Down Under como ejemplo. El Tour Down Under como síntoma del debate de generaciones que domina entre los mejores sprinters del mundo.

Si miráis el cuadro veréis una igualdad sólo rota en la jornada final, en la meca ciclista de este temprano enero, Adelaida, donde André Greipel tomó diferencia respecto al resto de sprinters.

El otro día hablábamos del alemán del este como ese tipo de velocista que llegado a un extremo las cosas no salen como antaño. Greipel era un anotador certero. No sé cuántos años llevaba ganando en el Tour, incluso sumando más de una etapa en el Giro.

El año pasado no consiguió ninguna en Francia y sólo una en Italia.

El mundo de los sprinters se revoluciona

Con esa consigna Greipel sale reforzado del Tour Down Under, con dos etapas por una de Ewan, Viviani y Sagan, una curiosa amalgama que explica en parte el presente de este mundo tan veloz, pero tan marginado en ciertas carreras, cuando un buen sprint, con buenos sprinters es un espectáculo imagable.

Sprinters JoanSeguidor

Elia Viviani es, sobre el papel, el segundo nombre del Quick step, rápido y resistente, no es el más veloz en teoría, pero saca petróleo, un olfato afinado por la pista y sus servidumbres.

Peter Sagan no es velocista al uso, pero le da a todo, lo disputa todo, con igual fortuna muchas veces puede salir airoso en una clásica frente a Van Avermaet, como de una etapa en Suiza frente a Albasini y un sprint ante Greipel. El dibujo es gráfico.

Caleb Ewan, la nueva generación, pequeño, rocoso, a veces precipitado, como en Adelaida, pero un peligro, por el poco respeto que le tiene al riesgo, con ese mentón casi pegado en el manillar. Le falta  un poco, pero el Tour ya le espera.

En Australia se jugaron cinco de seis etapas al sprint, pero no estaban todos, qué va.

Fernando Gaviria, esperamos verle en el Tour, como Ewan. Yo creo que por calidad, proyección y hambre es el abanderado de los nuevos nombres entre los sprinters. Que sea un colombiano que triunfe en un equipo belga de raíz clásica y amor por la velocidad habla del paradigma

De entre los nuevos sprinters, vemos a Gaviria delante

Gaviria y Ewan son las atracciones en el paraíso de la velocidad, la primera semana del Tour, pero les tocará jugársela con la vieja guardia y ahí, si todo sale como está previsto, si el tren funciona y la llegada es pura, sigo viendo que Marcel Kittel es el rey de los sprinters, hasta que uno lo desplace.

Como desplazó en su día el alemán a Mark Cavendish, el velocista de leyenda, aún en activo y operativo, que alterna años malos con buenos. No le enterréis, mirad qué 2016 firmó y qué cotas alcanzó en el Tour, donde se debate entre Merkcx, Hinault y esa gente.


En El Velódromo…


La velocidad francesa, la velocidad especialmente de Arnaud Démare, el ciclista que sprinta pero tiene tintes de clasicómano. El de la FDJ se ha impuesto a sus compañeros de selección y hornada, por un lado Nacer Bouhanni, ávido de un gran triunfo que no llega, y por el otro Bryan Coquard, dos años seguidos sin pisar el Tour.

Añadidle a lo citado Alexander Kristoff más los siempre veloces italianos de segunda fila que alguna liarán en Tirreno o Giro y tendréis el paisaje de los sprinters, ese nombre arte que muchos ven como síntoma de etapas aburridas.

Imágenes tomadas del FB de Santos Tour Down Under

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Prueba a que Nacex te envíe la bicicleta…

Cofidis no es sólo Nacer Bouhanni

¿En qué punto de maduración está Nacer Bouhanni?

A mediados de enero nos invitaron a la puesta de largo del Cofidis en el típico ambiente de una presentación: euforia, buenos propósitos, grandes presagios, esperanza… todo vestido de ese rojo que marca el maillot entre el pelotón.

Cargados de razones, en una escenificación que acompañaba y ponía de relieve la apuesta de la marca por este deporte, no solo en el equipo, también en otros ámbitos –la Vuelta junior por ejemplo o la plataforma de Cofidis Ciclismo- lo cierto es que se palpaba ilusión en que esta campaña fuera un salto de calidad.

Más de nueve meses después no sé si el resultado es el esperado. El equipo se ha llevado trece victorias, de ellas más de la mitad de Nacer Bouhanni. Sólo Anthony Pérez ha repetido triunfo, pero en carreras, no nos engañemos, de tercer orden: Gévaudan y Luxemburgo. Nos gusta ver la de Clément Venturini, francés de apellido italiano, en Austria, porque los éxitos de gente del ciclocross, como que nos hace más ilusión.

Siete triunfos son de Bouhanni y únicamente uno en el WT, el de Igualada en la Volta a Catalunya. Ganar ya sabemos que es complicado, en cualquier escenario además, pero victorias a lo largo del año hay muchas, porque hay muchas carreras, pero que marquen y vendan, muy pocas. Y eso, así mismo, me lo dijo una vez un responsable de marketing de una importante firma de bicicletas.

El problema de Bouhanni ya no es que el contador de triunfos sea el que es, porque uno puede tener mejores y peores temporadas, el problema es que a sus 27 años da la sensación de aparente estancamiento.

La primera semana del Tour sigue siendo, y espero que por mucho tiempo, la pasarela de los grandes velocistas del mundo. Ahí entran todos, desde Kittel a Greipel, para mí los referentes del género, pasando por Cavendish, el perejil de todas las salsas, Sagan, y cómo no Arnaud Démare, el enemigo intimo que va tirando muros, primero San Remo, luego etapa en el Tour. Además, es que Démare nos encanta.

El problema para la baza de Cofidis es que esos días no pasaba de la cuarta plaza, siempre tres más rápidos y eso en velocidad es una eternidad.

La duda es: ¿Puede ser Nacer Bouhanni la única baza de Cofidis?

Esa pregunta se hace el nuevo responsable del equipo galo, Cedric Vasseur, y con razón, porque la obsesión con el francés, todo el trabajo alrededor de él y la cantidad de recursos que el equipo consume, se “fuman” las opciones y energías de los rojos.

Vasseur echa de menos a Cofidis en las fugas, en movimientos que descarguen a su velocista de tanta responsabilidad y presión. Bouhanni, ahí donde se le ve tan duro, tiene su corazoncito y no creo que el baño de realidad que padeció en el Tour, le ayude.

Ahora tendrán ahí a los Herrada como salto de calidad y necesaria descarga de presión de su hombre rápido, en ello va la satisfacción de una empresa que apuesta mucho por este deporte.

Imagen tomada de FB Team Cofidis

#LeCahier Kittel lo quiere todo

Marcel Kittel gana cuatro etapas en el Tour

La vía recta de Kittel: Si Marcel Kittel se va a Katusha, no sé quién se necesitará más. Alpecin a Kittel o viceversa. El alemán luce y se luce. Luce al final de etapa, en la entrevista, en el podio, ese pelazo rubio, dorado, color oro, el púrpura del triunfo. Se luce en los sprints en los que toma parte. Lleva cuatro y lo que es peor, para sus rivales, con mayor solvencia que nunca, sin un apoyo explícito del equipo pero encontrando siempre la puerta.

Y es frustrante para rivales que trabajan más y mejor, al menos en los prolegómenos del sprint. Hay azules más allá del doce o el trece, no los necesitan más. Por delante los rivales ponen vatios, hombres y ganas, pero no les acompaña el áurea del rubio alemán. El único que ganó con él en liza, Arnaud Démare, no pudo con el trago del Jura.

Son velocistas entumecidos, como niños correteando por los pasillos del abuelo. André Greipel no tiene el punch, y eso que se rodea bien. Nacer Bohaunni corre empequeñecido, como disimulado entre tanto saco de músculos. Bouhanni no es capaz de asomar por la cabeza, es increíble el salto que hay entre el Tour y el resto de carreras, en las que el francés es el gallito. Y Kristoff, un ciclista muy alejado de ese que pisaba con brío no hace mucho tantos y tantos podios. Son los ciclos de la vida. Crece poco a poco Degenkolg, ojalá encuentre la recompensa que merece.

El guión habitual: la jornada fue por lo demás lo normal a este lado del Atlántico, una fuga lejana de dos corredores, obviamente del Wanty y Fortuneo, los equipos continentales que buscan la gloria que Cofidis confía sobre las espaldas de Bouhanni. Uno de los placeres ocultos del Tour es el rodar de Yoann Offredo, que quedará, desgraciadamente como anécdota.

Francia, ese gran país. Aunque cueste entender en ciertos lugares, el Tour es un publirrpeotaje admitido y consentido por el consumidor, de Francia. Cada etapa es un espectáculo de producción, de color, de tiro de cámara, de monumentos,… no entran ganas de visitar Francia, por lo demás el primer país turístico del mundo, es que dan ganas de irse a vivir allí. Eso sí, tendremos a los de siempre haciendo coñas los “chateaux” y esas cosas.

#LaProchaine Decir Tour es decir Pau, una de las plazas fijas de la carrera, cuando ésta está en la antesala de los Pirineos. 200 kilómetros antes del doble menú montañoso totalmente llanos. Kittel se está relamiendo.

Imagen tomada del FB del Quick Step

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#LeCahier Nadie como Marcel Kittel

Fabio Sabatini felicita a Marcel Kittel en el Tour

Marcel Kittel, el mejor a pelo: no vemos sombras en las victorias del Marcel Kittel. Se mete o no se mete en el sprint, pero si lo hace, puede darse por jodido el resto. En la llegada a Troyes el nibelungo dio una exhibición de medir la distancia y poner el carburador a 110%, su ataque es irresistible, puede anticiparse al resto, por su potencia, y mantener el ritmo altísimo, por su cadencia de prologuista. Una victoria perfecta.

Bicicletas Santa fixie

El duelo por el verde: y no lo tuvo fácil Marcel Kittel, porque el sprint como la vida misma es algo salvaje que si a veces no sabes cómo empieza, nunca sabrás como acaba. Cada uno juega sus cartas y lo hace hasta las últimas consecuencias. Arnaud Démare, por ejemplo: su adelantamiento a Boasson Hagen es de órdago, el hilo por el ojal de un fino alfiler, un milagro que no acabara como Cavendish el martes, un auténtico prodigio de la velocidad y el escapismo.

Démare pone el listón, marca la medida de lo que hay en juego, y que cuando vas ciego en el sprint no piensas ni en que tienes familia, hijos ni amigos, nada cuenta, sólo llegar rápido y primero. El mismo Marcel Kittel, con once victorias en el Tour, igualando a Greipel, tarda minutos en recuperar el aliento, en tomar el sorbo de tranquilidad que le dé el ritmo vital de una persona normal. No lo dejan todo, dejan un poco más y Kittel además quiere el verde, el buzo que ahora viste Démare.

Rivalidades que sobreviven a los tiempos: Francia en temas de velocidad es rojo o azul. Dice Guarnieri, pupilo de la FDJ, que Bouhanni es un cretino. Se ve que andan con amenazas y esas cosas. No debe estar jodido el semi boxeador de Eppinal con el buen Tour de Démare, su rival natural, más allá de la supremacía alemana en la velocidad. Está calmado Bouhanni, que ni ha podido pisar una plaza de podio en una etapa, porque esto está carísimo. Está calmado en apariencia, que tome nota de la suerte de Sagan, porque en las redes y los prolegómenos del sprint se pelea con media FDJ.

#LaProchaine Pues otro trayecto largo que lija las piernas y la resistencia de los corredores. Son 213 kilómetros entre Troyes y Nuits-Saint Georges, la misma puerta de los Vosgos y la Station des Rousses.

Imagen tomada de FB de Quick-Step Floors Cycling Team

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#LeCahier Entre Démare y Sagan

Demare gana en Vittel su etapa en el Tour

Entre Démare y Sagan: primero y segundo, un espacio mínimo, minúsculo. El francés, primero, limpio, sprint franco, vanguardia y por fin ganador. El eslovaco en medio de la polémica, una polémica que poco a poco empieza a ser compañera habitual del MVP del ciclismo mundial, entre declaraciones, desprecios a rivales y ahora gestos que ponen el peligro a compañeros de oficio.

Nadie sabía nada en Bora. Sagan no sabía que Canvendish iba detrás, Patxi Vila, su director, que no había visto nada, cara de pocker, pero Cavendish yacía en el suelo, John Degenkolb -vaya racha- también, y las imágenes se repetían, en toma cenital, Sagan soltando el codo derecho sobre Cavendish, y ése estampándose en la valla. Hilarante.

Que Mark Cavendish es uno de los ciclistas más sucios de tiempos recientes, todos lo sabemos, en su historial hay llegadas aberrantes, en las que el inglés debió ser enviado a casa por varios meses, si la justicia hubiera actuado como tal. Recordad Suiza y el daño que le hizo a Haussler y Tom Boonen o Saint Malo hace cuatro años en el Tour.

Sin embargo ello no hace a nadie acreedor a tomarse la justicia por su mano, y a mí lo de Peter Sagan no me ha parecido involuntario, es más, su despiste al cruzar la meta me suena a patada adelante y seguir como si tal. Cavendish ha sido desplazado de la disputa de etapa de forma indisimulada y cruzada con Sagan.

Sagan tira a Cavendish en la llegada del Tour a Vittel

¿Expulsarle? los jueces sabrán, pero no puede ser que estas acciones queden en la memoria sin castigo, como si Sagan pudiera campar a sus anchas, igual que en su día lamentamos que Cav no fuera sancionado.

Todos mirábamos a Nacer Bouhanni, el tipo de la zona, le local, “le régional” que dicen en Francia. Estaba en casa, hizo trabajar mucho a su equipo, pero éste se fundió como cera frente al fuego. Qué diferencia entre un WT y el escalón inferior. Sin embargo el bólido rojo nada tuvo que ver en el horrible final. Bouhanni, eso sí, se llevó el amargo sabor de ver a su íntimo rival.

Y es que su íntimo rival ya merecía esto. Arnaud Démare ha ganado el día que muchos miramos a Sagan, demostrando que es un velocista top, porque el Tour es otra cosa, no es una semiclasica belga, ni Dunquerke ni parís-Niza. Démare, ganador de etapa, tricolor y encima maillot verde: la cuadratura del círculo. Le teníamos de outsider 🙂

Los Van Keirsbulck de turno: me entristece que cada día en el Tour estemos viendo una buena epopeya humana y que el desenlace quite luz sobre otros grandes nombres como el de este ciclista del Wanty, con una apariencia extremadamente similar a de Tom Boonen que se ha marcado una fuga de casi cinco horas luciendo un aspecto tremendo sobre la bici, tan apreciable como el de Phinney y Offredo el domingo.

#LaProchaine 160 kilómetros escasos para subir a La Planche des Belles Filles, primera llegada en alto y ahí donde sólo vencen ganadores del Tour de Francia. Primer test y momento para que se caigan las máscaras. ¿Mi pronóstico? que los Sky estarán ahí, pero que es pronto para descartar a grandes favoritos.

Imagen tomada de @Copedaleando

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Arnaud Démare, el velocista incompleto

Hay pocos ciclistas que tengan la unanimidad de gustar a tanta gente como Arnaud Démare. El francés es uno de esos corredores que habla del fondo de armario de un ciclismo, el galo, que crece de forma imparable en nombres y talento en su regreso al primer plan que hace tanto tiempo que no ocupa.

Entre las líneas de flotación del país vecino, está la velocidad, y las tres piezas, una por equipo del máximo nivel, que se mueven en el mejor circuito. Si Bryan Coquard es efectividad y el corredor que más cerca tuvo ganar el Tour, Kittel lo evitó, Nacer Bouhanni se distingue por hacer equilibrios en el alambre, cayéndose con estrépito en más de una ocasión por errores propios, más que aciertos ajenos. Veremos si de una vez corre un Tour para Cofidis al 110% , digno de un tipo de su “pegada”.

Bouhanni ya estuvo delante en la llegada de la segunda jornada del Dauphine, la cuenta atrás para el Tour, donde quien más quien menos ya defiende su plaza o se la gana en el pedrea de última hora. La etapa fue paradójica para el ganador, Démare, que las pasó canutas en la primera parte de la carrera, salvado gracias a s equipo, y ganando con mucha autoridad al final.

No sé cuánta distancia habría entre Démare y Alexander Kristoff, pero si medimos la photo finish, más de dos bicicletas cabrían ahí, una distancia sideral en un pulso que se juega en los últimos 300 metros. Por cierto, Kristoff, nótese la baja efectividad del otrora “killer” que ganara Flandes, De Panne y todo lo que se pusiera por medio.

Pero volviendo sobre Démare, es llamativa la forma de ganar de un corredor que tenido por veloz, es capaz de desmarcarse en muchos campos y terrenos, con triunfos realmente bonitos, algunos sobre el pavés y otros entrando en cortes, como el de Alaphilippe en la primera jornada de la París-Niza.

Y es que a Démare, como a sus compatriotas de velocidad, Bouhanni y Couqard les falta la guinda, el postre a todo lo que llevan en el estómago, que es otra cosa que una buena fila de victorias en carreras notables pero… que no son el Tour y eso en Francia pesa y marca, sobre todo cuando la velocidad francesa lleva unos años sacando buenos corredores que prometen y no rematan.

Serán interesantes las llegadas masivas del próximo Tour con los dos velocistas alemanes muy discretos en lo que llevamos de campaña, aunque con la motivación de salir desde casa y Mark Cavendish, muy dudoso por enfermedad. Entre una cosa y otra, los sprinters de casa podrían tener su chance, otra cosa es que lo sepan aprovechar, porque si por algo se distingue el Tour es por acontecer cosas que no se ven en gran parte del año y no seguir la lógica de la campaña regular, y para muestra Démare, Bouhanni y Couqard, omnipresentes en gran parte del año, pero incapaces de abrir la cuenta en su carrera más importante.

Imagen tomada del FB DE Dauphiné

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