Sobre el calendario de Nairo Quintana

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El calendario de Nairo Quintana evidencia su salto atrás

En la recta final de 2019, la presentación de Vuelta a España ya evidenció uno de los problemas que va a atenazar al mejor ciclista colombiano de la década pasada, Nairo Quintana, que no es otra cosa que su calendario

El salto atrás en el estatus de equipo, Arkea se podrá mirar con los buenos ojos que se pretenda pero es lo que es, estaba claro que iba a pasar factura y el calendario de Nairo Quintana es el primer síntoma

 

Sin entrar a juzgar las obvias incompatibilidades de la convivencia de Nairo con Bouhanni y Barguil, con quien comparte lo gordo de sus objetivos, el anuncio del calendario de Nairo evidencia que quizá la opción francesa fuera lo poco a lo que pudo agarrarse el colombiano.

Así las cosas, el calendario de Nairo Quintana se abre en casa, con los nacionales, y a partir de ahí nada, ni el Tour Colombia para el que estaba anunciado.

París-Niza y Volta a Catalunya serán sus primeras vueltas de World Tour, allí donde topó con Bernal, en la primera, más Bernal y López, en la segunda, mientras que le sigue el tríptico de las Árdenas como fijas

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De ahí al Tour, no vemos nada.

Si contamos las vueltas Provence y Haut-Var más lo publicado salen 25 días antes de que el Tour se ponga en marcha.

Entendemos que a ese calendario le faltan fichas y fechas, no obstante la fórmula para llegar a full a Francia es algo siempre muy relativo, porque el Nairo que le disputó el podio a Froome, en 2015, llegó, por ejemplo, con triunfos ya en marzo, la Tirreno, aquella de la nevada al Terminillo, mientras que en otras ediciones, con menos kilómetros y más descasando, las cosas no le salieron frente al británico.

En un ciclismo donde la medida existe para cada paso, donde los grandes ya marcan itinerarios, los tres capos de Jumbo, Valverde, Nibali, los vizcondes del Ineos, que el calendario de Nairo Quintana resulte tan pobre no es el mejor presagio.

Y no querid@s, no embolsamos nada con el paso atrás de Nairo Quintana y sí lamentamos que un ciclista de esta calidad haya dado un evidente paso en falso, la realidad retrata el calado de su decisión yendo a un equipo que con Ineos sólo tiene en común los colores y degradado de su maillot.

La Vuelta 2020 retrata la nueva realidad de Nairo Quintana

Nairo Quintana Arkea JoanSeguidor

Que Nairo espere estar en la Vuelta 2020 es más un milagro que otra cosa

 

Ayer en la presentación de La Vuelta 2020, Nairo Quintana subió al escenario por su condición de ganador de la edición de hace tres años.

Se le veía serio, entre Fabio Aru, Alejandro Valverde, Alexander Vinokourov, Joop Zoetemelk y otros vencedores.

Llamó la atención que no llevara la corbata del Movistar que sí portaba Valverde. 

Llamó la atención porque su contrato expira en 2019, por eso sigue saliendo con el kit de Movistar, incluso en sus entrenamientos con el Arkea.

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La imagen que ha corrido como la pólvora por las redes muestra la camaradería, de inicio, entre Nairo y Warren Barguil, cabrá ver qué sucede cuando se juegue lo gordo.

Al margen de la obvia caída de calidad de gente que le rodea, Arkea  no es Movistar, esperar buena comunión entre ambos corredores es de muy optimista: ya sabemos la historia de Barguil en Sunweb, aquella expulsión en la Vuelta, y la ansiedad de un corredor que sigue en perpetua búsqueda de aquel ciclista que maravilló en el Tour de 2017.

Ello unido al carácter mil veces descrito del campeón colombiano: blanco y en botella.

Nacex te envía la bicicleta dónde le digas 

Pero al margen de todo eso, la cara larga de Nairo Quintana en la presentación de la Vuelta 2020 puede estar justificada porque se ve más fuera que dentro de la grande que ganó no hace tanto y que la última edición acabó entre los mejores.

Al acabar la presentación, en el carrusel de declaraciones…

Al bueno de Nairo Quintana le va a tener que llover una invitación de la Vuelta 2020 si quiere estar en la salida de Utrech y si esperar cooperación entre Barguil y él es una quimera, que la Vuelta 2020 invite a Arkea es misión imposible, siempre hay que decirlo, sobre el papel, porque o se alienan los astros y no astros, o el colombiano verá la Vuelta desde casa.

 

En la cola ya hay tres equipos españoles y la jugosa posibilidad del equipo de Mathieu Van der Poel, saliendo la Vuelta de Países Bajos y siendo el neerlandés quien es, el corredor más apreciado del mundo ahora mismo.

Para cuatro invitaciones hay dos disponibles, porque el reglamento no prevé que una carrera, en un momento dado, pueda ampliar el cupo si procede.

Dado que el Total Energie casi seguro que corre, habiendo renunciado al Giro, el Arkea sería el quinto equipo en la lista para dos plazas.

 

Dijimos no hace tanto que Nairo extrañaría a Movistar, en la presentación de la Vuelta 2020 tuvimos el primer episodio.

Es seguro que el colombiano necesitaba un cambio de aires, en el equipo celeste las cosas nunca son sencillas, y si lo fueran, las complicarían ellos, pero el paso atrás del colombiano es obvio, en todos los sentidos.

Ahora a esperar una invitación caída de no sé dónde.

Nairo Quintana echará mucho de menos a Movistar

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A priori cualquier comparación entre Movistar y Arkea le sale en negativo a Nairo

 

Antes de empezar a sonrojarse, cabe preguntarse, en el caso concreto de Nairo Quintana y Movistar.

Eso fue una simbiosis, una alianza ganadora que duró lo que duró, nueve años si no me equivoco, y el resultado quedó claro.

¿Quién hizo a quién?

¿Movistar a Nairo? o ¿Nairo a Movistar?

¿Quién le debe más a quién?

Sinceramente, no creo que tengamos la respuesta, se han hecho recíprocamente, uno al otro, y uno al otro se deben mucho.

 

Ahora bien, no es justa ni de recibo la hostilidad que leemos en muchos medios colombianos y en algunos comentarios de aficionados contra el Movistar.

Les guste o no, la telefónica fue la casa de Nairo durante estos años y pensar que los éxitos que llegaron por asistencia del Espíritu Santo y el inmenso talento del colombiano es ingenuo.

Nairo Quintana ha tenido en Movistar el mejor y gran aliado a sus deseos.

Se ganó la plaza de capitán en ese Tour de 2013, segundo más etapa más mejor joven más montaña.

Sobre todo ese dia que el corte pilló a Valverde y Movistar tuvo claro que Nairo era la baza.

 

Desde entonces todo lo que llegó fue por el trabajo de ambas partes.

Que no olviden que Gorka Izagirre y su viveza le valieron un potosí en aquella bajada del Stelvio, una bajada en la que Nairo tuvo cerca la renuncia, helado como estaba.

Que no se olviden del trabajo incondicional de Jonathan Castroviejo el día que Nairo supo que Contador era la rueda a seguir, camino de Formigal, para distanciar a Froome.

Nairo Quintana va a echar mucho de menos a Movistar, porque los azules tuvieron mil fallos, los tendrán seguramente. pero ahí se hizo el corredor que es.

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Nairo pudo haber ganado el Tour con Movistar, quizá.

Siempre pensamos que su Tour el de 2015, el segundo de Froome, aquel que subió con Valverde al podio.

Menuda estrategia.

El Movistar de los Schleck. 

Quizá el Giro de Dumoulin que perdió porque fue inferior incluso con el apretón del neerlandés en la base del Stelvio.

 

La Vuelta que ganó Contador, hace cinco años, la encaraba de rojo hasta que en esa curva se fue todo al traste.

Recuerdos, retazos de una historia que podemos considerar de éxito, a pesar de algunos capítulos circenses que hayamos visto: las pullas del Tour de 2017, la relación congelada con Landa…

Esas cosas no se pueden evitar, la perfección no existe, menos en ciclismo, pero  Nairo puede decir que en Movistar tuvo todo lo que necesitó, que no fue poco, y fue líder, capo, incluso cuando otros llamaban a la puerta, aquel Romandía del 16 en el que no se tuvo en cuenta el liderato de Ion Izagirre.

Ya veis qué nombres, Landa, los Izagirre, Castroviejo, Valverde… seguro que Nairo dirá que prefiere compañeros que anden menos pero que sean fieles.

En Movistar, salvo momentos puntuales, tuvo la lealtad que mereció y dio lo que dio.

Otra cosa es lo que se le viene ahora en Arkea.

Si Nairo fuera Greg Lemond, si irradiara la mitad de su magia, podríamos pensar que en Arkea podría hasta resucitar el equipo francés, pero permitidnos lo dude.

Lemond hizo fortuna en un equipo que no había por dónde cogerlo, aquel ADR, hace treinta años, con deudas inclusive.

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El Arkea mejora incluso aquel equipo, el entorno ya lo conocemos, dos hombres de confianza, Dayer y Anacona, y un equipo de idioma diferente y dos líderes franceses tan dispares como Barguil y Bouhanni.

Fuera del World Tour, nada más llegar le dijeron que de correr el Tour Colombia nada, que al Ventoux, al Tour de la Provenza.

No ha hecho más que empezar, y ya echará de menos a los azules.

La triste realidad de Nairo Quintana en el Arkea

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No parece que Arkea esté reuniendo el mejor equipo para el sueño amarillo de Nairo Quintana

En el anuncio de los equipos del World Tour para 2020 destaca la no presencia del Arkea de Nairo Quintana.

Lo que se puede vender de muchas maneras, es un paso atrás en toda regla, no sé si la forma exacta de cotizar una figura que se ha ido apagando en los años recientes, éste es el valor real del corredor ahora mismo: que Nairo Quintana esté en el Arkea, viniendo del Movistar no se puede considerar un progreso.

 

Y ya no es sólo por no estar en el World Tour, eso para ciertos equipos, especialmente si eres francés y tienes cierto nivel, no es problema.

Muy mal se ha de dar para que el Tour no te invite, ni una buena ristra de organizaciones, que si ya les invitaba con Barguil y Greipel ahora no vacilarán con Nairo Quintana vistiendo los colores del Arkea.

Estar en el World Tour no es la panacea, de hecho vemos equipos con bagajes paupérrimos, que en términos globales son superados por equipos del escalón de abajo.

El Corendon Circus tiene mejores estadísticas que el Katusha o el Dimension Data, y ya no sólo por Mathieu Van der Poel, también porque los dos citados han sido bloques ausentes todo el año.

Pero volviendo sobre Nairo Quintana y el Arkea, la no presencia en el World Tour tiene un punto de exigencia que quizá no case del todo con la pretensión de ganar el Tour por parte del colombiano.

En esta entrevista a Emmanuel Hubert, responsable del equipo bretón, habla de la «necesidad de resultados», hecho que choca contra lo que el corredor ha dicho años atrás en Movistar, cuando disputaba y ganaba la Tirreno en marzo, teniendo el Tour como objetivo en julio.

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Este plan ofrece dudas casi de inicio, y no sólo eso.

Nairo podría tener mil quejas de la entrega de sus compañeros en Movistar, los mismos en gran parte que le ayudaron en las dos grandes que ganó, pero el nivel de ayuda en Arkea es complicado compararlo con el que tenía en el equipo celeste.

Que Nairo vivía una prórroga en Movistar, creo que desde el Tour de 2017 era una obviedad, pero no sé si el equipo bretón ha sido la mejor opción, en materia de gregarios.

Al frente aparece Warren Baguil, la sombra de aquel corredor que voló hace un par de años, ganando hasta en el Izoard con el polka jersey.

Barguil dejó Sunweb porque se negaba a trabajar para Tom Dumoulin ¿qué hace pensar que sea diferente ahora para Nairo Quintana?

Dice Hubert que tendrán que trabajar el uno para el otro, dependiendo de la carrera, será curioso verles juntos en el Tour, uno mirando el amarillo y el otro a todo lo demás.

Al final, la parroquia colombiana le tomará cariño a Mikel Landa.

Winner Anacona volverá a ser el gran apoyo de Nairo, a la espera que su hermano Dayer dé el tono que prometió aquel día en el Oro y Paz.

Diego Rosa es otra de las adquisiciones, un ciclista que Astana volaba, que en Ineos pasó inadvertido y que es una moneda al aire.

Pensar que la otra estrella del equipo, Nacer Bouhanni, dé una pedalada de más por la causa del colombiano resulta dantesco.

Esto es lo que hay, ahora mismo, y esto es lo que Arkea tiene para rodear a Nairo Quintana, no hace falta irse ni a Ineos ni Jumbo para darse cuenta que no hay color.

Y es que al final acabamos pensando que los bretones fueron los únicos en plegarse a los deseos del colombiano que la fuerza de los hechos, muy a su favor, ya no tiene.

El maldito Tour

Tour Tourmalet Thibaut Pinot JoanSeguidor

Grandes corredores han sacrificado todo por brillar en el Tour, dejando en el camino objetivos también prestigiosos

Cuando el Tour 2020 esté sobre la mesa, todos seguiremos con el dedo el recorrido, el trazado del papel, mirando los nombres, imaginando los perfiles, eso que a la gente del ciclismo nos gusta tanto.

Pero por la misma regla de tres, los que gustamos de ciclismo los once meses del año, quizá el Tour nos signifique una satisfacción, al tiempo que un esfuerzo.

El Tour de Francia es el momento del año que más nos preguntan por ciclismo, el momento en el que surgen «entendidos» tipo Manolete o Lama que sueltan perlas del tipo «el ciclismo es un deporte de moñas porque corren sentados» y el momento que vemos que el ciclismo es mucho más bonito otras muchas carreras que no sea la del hexágono durante julio.

 

Cada año es una historia que ya sabemos, se rumorea, se presenta y se mancilla el recorrido, luego en carrera, con estrategias de «Santa Rita» y miras en el potenciómetro.

Con ese horizonte, no es de extrañar que la historia nos dejara una lista de nombres que por jugarlo todo al Tour quedaron en el camino, medio rotos del esfuerzo y vencidos por la frustración de no ganarlo.

Porque el Tour sólo lo gana uno.

Y así escribimos la historia reciente de corredores que, tras fiarlo todo al Tour, han salido escalados.

Como el mismo Geraint Thomas, que describe un abismo entre ser primero y segundo, sabedor que, posiblemente no vuelva a tener una oportunidad, con ese Ineos en overbooking de estrellas.

Hace unos años, Geraint era un corredor de diez meses, un espectáculo en clásicas, un pistard excelso… pero creció en las grandes vueltas, probó el Tour y en ello se centró.

 

Julian Alaphilippe no volvió a ser el mismo después de este Tour. 

Pólvora mojada en el mundial y en Canadá, en las dos únicas carreras en las que estuvo delante.

El Alahilippe de San Remo se consumió en su brillante Tour y nos queda cruzar los dedos para que empiece el año que viene y vuelva a las andadas.

Hemos leído que él quiere seguir apostando al ciclismo de toda la temporada, pero también es cierto que la fama cuesta pero gusta, engancha y doma voluntades, Alaphilippe fue el héroe de Francia durante catorce días.

Eso no se lo da ni San Remo ni a Flecha Valona ni las exhibiciones más inverosímiles…

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Otro que añadir a la lista es Nairo Quintana, un corredor con un palmarés excelso, cuya obsesión por el Tour, a donde va sólo él convencido que puede ganarlo, le ha sacado de otros foros, menos prestigiosos sobre el papel, pero que también llenan al buen aficionado.

Y acabar con Thibaut Pinot, quien dejó la carrera en lágrimas, tiró su bicicleta al rincón de pensar durante tres semanas y no hemos vuelto a ver.

Y le hemos extrañado el Lombardía, y en la Milán-Turín.

Es la realidad, optar al Tour es lo máximo a lo que aspiran, pero también les aparta del ciclismo 7×24 que nos gusta, el solo peaje que implica prepararlo, concentrarse y competir les deja secos a algunos, por eso quizá convenga valorar cosas como las de Egan Bernal, con 22 años, capaz de construir un palmarés que va de febrero al podio de un monumento en octubre.

Eso es oro.

¿Pero cómo se puede decir que Miguel Ángel López ha traicionado a Nairo Quintana?

Miguel Ángel López y Nairo Quintana no llevan la misma bandera cuando compiten

Me puedo imaginar los hogares colombianos ayer por la mañana, de madrugada, cuando apreciaban el duelo con cinco minutos de diferencia que mantuvieron los equipos de Miguel Ángel López y Nairo Quintana.

Ayer, cuando Movistar limpió de Jumbos el pelotón del líder, emergió otro celeste en el grupo, el de Astana, que corrió para defender la suerte y las opciones de Miguel Ángel López ante la etapa de la sierra de Madrid.

Fue un movimiento curioso, por motivos que ahora contaremos, pero para muchos en Colombia, fue la traición de Miguel Ángel López a la hazaña de Nairo Quintana

Miguel Angel Lopez vs Nairo Quintana Fetured

 

Escribir esto, publicar tamaña tontería demuestra un desconocimiento supino del ciclismo, sus resortes, lo que lo mueve…

Esto no va de países, ni de banderas, a veces, incluso cuando va de patria, dígase el mundial, vemos cosas raras, rarísimas, porque la sombra de los equipos, la mano de los directores 51 semanas al año pasa por encima de lo que diga el seleccionador de turno.

Decir que Astana ayer no debía tirar para echar abajo la renta de Nairo es negar la realidad de este ciclismo y verlo todo con unos ojos patrioteros que suena a historias de hace un siglo.

El RH Ifach es la casa del ciclista en Calpe 

Para Miguel Ángel López, Nairo Quintana es tan rival como cualquier otro ciclista, sea de donde sea, lleve la bandera que lleve.

En la pugna por equipos, los directores de equipo se ven todo el año, aquí o allí, se guardan cositas y cuando pueden se la devuelven.

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Pero es que además, la reacción de Miguel Angel López y su equipo fue la normal, cuando ven que pierden una plaza en la general y el podio, objetivo más realista para el escalador colombiano, tiene un nuevo inquilino: cinco corredores para tres plazas en Madrid.

Astana tiró con todas las de la ley.

 

Nos podemos imaginar a los narradores, allá en Colombia, enrareciendo el ambiente entre dos corredores, Miguel Ángel López y Nairo Quintana, que son el orgullo de ese país que no para de crear estrellas.

Son comentarios ajenos al ciclismo, más vistos en deportes de masas.

En España ya hemos visto alguna similar: aquella vez que Johan Bruyneel no ayudó a Miguel Indurain en el Tour de 1995.

Si es de un equipo español tiene que ayudar al campeón español, dedujeron algunos, cuando el belga tenía sus líderes por detrás y quería además ganar la etapa.

Cuando David de la Cruz y Marc Soler no ayudaron a Alberto Contador en la París-Niza.

Como si ambos se debieran al madrileño.

 

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Miguel Ángel López puso a Astana a tirar con todas las ley, para defender lo conseguido, que no es poco, ni le ha costado poco.

Otra cosa es que los celestes podrían haber tenido un poco de paciencia, dejar la distancia crecer y ver la reacción del líder que llevaron en carroza de plata.

Si Primoz Roglic, el ciclista hasta el momento más fuerte de la Vuelta, se castiga ayer en la persecución, iba sin compañeros, tiene que tomar el mando, se deja camino de Guadalajara unas fuerzas que le podrían hacer falta en la Sierra de Madrid y de Gredos.

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Pero nos quedaremos con las ganas.

El desenlace ayer entre Miguel Ángel López y Nairo Quintana, esa persecución y su conclusión va camino de ser la clave de la Vuelta.

Lo veremos.

Imagen: FB de Astana Pro Team

La vuelta de la Vuelta de Nairo Quintana

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Esta Vuelta ha recuperado la mejor versión de Nairo Quintana y lo celebramos

Nairo Quintana en la Vuelta, en el Tour, donde corra…

¿Qué sería de este mal anillado cuaderno sin Nairo Quintana?

¿Y del ciclismo y la salud de un buen debate sobre corredores, ciclistas, la vida?

La etapa más bonita de la Vuelta no ha tenido cuestarrones, ni si quiera dureza encadena, fueron 200 kilómetros por las dos Castillas.

Se dijo que el viento podía hacer pupa, como aquellas etapas de la Vuelta que pasaron por Soria o el páramo de Albacete.

Allí siempre había trisca, ahora diremos lo mismo de la carretera que lleva a Guadalajara.

Dios cómo nos gustan los abanicos, los cortes, las persecuciones…

Cuentan las crónicas, los ojos que lo vieron en directo, que el abanico que formó el corte de la Vuelta se armó en el kilómetro cuatro, eso es a más de 210 de meta, como aquella vez que Merckx pilló a Ocaña entretenido camino de Marsella.

Corte hecho y a partir de ahí a rodar por encima de cincuenta la hora…

 

Cuentan esas mismas crónicas que los azules de Deceuninck hicieron el corte, que Roglic no estaba donde debía estar y sí Nairo Quintana y varios Movistar.

Es lo que hay, el ciclismo es de listos, de rascar por donde menos se imagina y sacar petróleo de la adversidad.

Nairo Quintana no suele fallar en estas situaciones… 

«Nos hemos sabido mover, esperamos que la salud vaya mejorando. Hemos sacado provecho en una jornada en la que podía pasar cualquier cosa. Aquí estamos nuevamente. Del catarro estoy algo mejor, pero esperemos a mañana a ver cómo voy en montaña. Una alegría poder hacer una etapa de estas, casi ‘anti-Nairo’, llana y con mucho viento, siempre con los mejores y defendiéndonos. Siempre he dicho que daría todo hasta el final. La idea era debilitar el equipo del líder con esos ataques, y adelante, llegar con la máxima ventaja posible. Estamos de nuevo en la pelea por La Roja; la salud no me ha ayudado mucho por la tos, pero seguiremos. Cuando se cansan las piernas, se pedalea con el corazón”

Eso lo firma Nairo en la web del Movistar Team.

Chapeau, grande Nairo Quintana, todo lo que hemos dicho, todo lo que podemos o no pensar de él, todo lo críticos que hemos sido: nos la envainamos.

Hoy sí.

Nairo ha sido un gigante entre los molinos de la Mancha, un corredor que sale de días pésimos, que se ha reconstruido y se ha metido en carrera cuando todos le dimos por amortizado.

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Y eso es así señores, una realidad como un templo, cuando el ciclista da pedales, calla, camina y no habla, no saca el codo, va cara el viento… nada se le puede reprochar.

En la jugada de Nairo Quintana y su Movistar hubo un riesgo enorme, pero es que esto se gana con riesgo.

 

 

El mismo Nairo que un día dijimos que a rebufo de Contador y su eterna ambición se catapultó hacia la Vuelta que le ganó a Froome, ese mismo Nairo Quintana pisa ahora firme en una Vuelta que sinceramente nos reconcilia con el primer Nairo.

Y no, no nos duele admitirlo.

La carrera de Nairo, dentro del desastre táctico que es el Movistar, en esta Vuelta es una carrera al descubierto, tomando riesgo, sin mirar al lado, sin esperar que nadie le venga detrás.

El episodio de Calpe, un ejemplo, la valentía en Mas de la Costa, Javalambre, hacer esperar a Soler en Andorra.

Jugando al gato y el ratón con Valverde.

Nairo Quintana nunca le ha perdido la cara a la Vuelta, ni siquiera lavando lactato tras su desastrosa contrarreloj.

Ni siquiera cuando a la salida de La Cubilla se iba tanto que hasta Rafal Majka, un ciclista que es deprimente, le amenazaba la quinta plaza.

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Nairo ha salido en esta etapa de la Vuelta con un catarro que al parecer va a menos.

En un perfil, como él mismo definió, «anti Nairo» se calló y remó. 

El viento sopló para todos igual, a favor, en contra, de lado, y él calló y remó.

Si no hubiera ganado, si no hubiera dado ese salto en la general, podemos poner la mano en el fuego que hubiéramos dicho lo mismo.

Porque este deporte ya es duro y noble como para emborronarlo con medias declaraciones y vagas excusas.

Aquí se juega mucho, juegan hombres, que un día decidieron confiar su día a día al deporte más duro del mundo y salir adelante en un mundillo tremendamente competitivo.

Y hoy Nairo Quintana y Movistar, porque los celestes hoy sí lo han bordado con tres puñales en llano como Erviti, Rojas y Oliveira, han sacado la Vuelta del tedio que preveíamos para las jornadas finales.

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Una Vuelta que demuestra aquello de que, en momentos de crisis, casi siempre alguien tirará por ti.

Cuánto deberá agradecer Primoz Roglic la palmadita de Emirates -entended el regalo a Pogacar en Machucos- y de Astana.

En el ciclismo del puestómetro, Miguel Angel López y los suyos prefirieron tirar a por Nairo antes que ver al líder, solo, totalmente solo, colapsar.

Son esas cosas, esos pequeños matices, que escriben la gran historia, la que hoy ha firmado Nairo Quintana, por quien sentimos la debilidad que tenemos por cualquier otro corredor, pues al final son todos unos putos héroes por recorrer una jornada así a más de cincuenta con la Vuelta casi en el tiempo de descuento y por mil cosas más.

Imagen: FB de Movistar Team

La Vuelta en Andorra no entiende de reglas

La Vuelta Andorra JoanSeguidor

La etapa más caótica de la Vuelta vuelve a ser en la trampa de Andorra

Leí en twitter lo de carrera histérica, que no histórica, lo dijo Adrián en la Montonera de Eurosport, la Vuelta en Andorra es terreno abonado a la tragicomedia, la traición y los desenlaces dantescos.

Cayó un rayo y dejó las radios secas, cayó una granizada y la señal de televisión se fue al garete, la Vuelta trepó por el drama hacia una de esas etapas que pasarán a los anales por muchas cosas, entre otras esos intangibles que son las emociones que cada kilómetro te regala y te acompañan de por vida.

Una carrera histérica, histórica, lo que queráis, pero una carrera que en una semana va disparada, desmontando cada uno de los argumentos, a cada cual más pesimista que acompañaron las horas previas de la salida de Torrevieja.

 

Leemos en Velonews que la primera semana de esta Vuelta ha sido posiblemente la más dura de cuantas muchos han disputado en una grande.

La jornada de Andorra, señoras y señores, ha sido antológica, en ingredientes y desenlace.

Un vaso jarreante de ciclismo puro y desprovisto de estrategia y hasta entiendo que de pinganillos en más de un momento.

Pinganillos que sí funcionaron en el peor momento para Marc Soler, hastiado de ser siempre él quien espera a los líderes arrugando su progresión.

Ha sido interesante leer reacciones, si ha aparecido Mikel Landa sin estar presente…

DT-Swiss 2019

 

En Marc Soler y su gesto quizá nos recreemos en otro momento, lo que importa es que por poco que fuera, creemos que esperar a Nairo se imponía, otra cosa es la carrera que parecen haber emprendido Nairo y Valverde, a turnos, atacando, no sabemos si a Roglic, si a López, si a otros,  o si entre ellos, para tomar la diferencia y el liderato definitivo del equipo.

Personaliza tu

Sea como sea lo de Marc Soler, escriban lo que escriban en las redes sociales de Movistar, siempre tan ajenas a la realidad, el mal rollo que se desprende de ese equipo no se soluciona con vídeos ni masajes en público.

Es una realidad palpable, plausible, este equipo necesita una revolución, que parece que se está dando, pero que urge culminarla con más velocidad que la pachorra que en ocasiones exhibe el maestro Eusebio.

 

 

Porque yo soy Nairo Quintana y no sabría cómo interpretar lo de Marc Soler ni qué esperar del equipo en las dos semanas que esperan, porque quedan aún dos.

¿Trabajará Movistar para un líder que se va en un par de meses?

Esa es la pregunta del millón y ahí reside parte de la clave de una carrera que por lo demás está abierta en canal.

Porque el big 4 acapara la escena pero no la clasificación.

Nacex, la bicicleta donde le digas

De Nairo a Valverde hay un suspiro, pero por detrás hay tela que cortar, maillots como el del UAE de un crío que hace doce meses ganaba el Porvernir y ahora, pam, se lleva la etapa andorrana de la Vuelta, una etapa que va camino de ser una tradición en sí misma.

Tadeg Pogacar está ahí, a distancia prudencial, como otros tantos, que ven y conviven con la igualdad y asperezas de Roglic, Valverde, López y Nairo y saben que en cualquier momento se meten ahí en una carrera que no responde ni a patrón ni a guión.

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Incluso en el caso hipotético que Roglic pase el rodillo en Pau, en una crono que le va como aquella de San Marino en el Giro, esto estará lejos de estar finiquitado.

El factor incertidumbre de la Vuelta, como el del Giro, eso que tanto echamos en falta en el Tour, juega a favor de cualquiera, a veces el menos esperado.

Incluso podría, ya sería suerte, hacerlo a favor de Miguel Ángel López, un tipo admirable, con una fuerza y valentía acorde al celeste del equipo que viste su progresión, que siempre topa con la misma piedra, una mala suerte que empieza a ser legendaria.

Si todo esto es para que López acabe rompiendo el hielo de los grandes triunfos, lo daríamos por bueno, pero a esta Vuelta no la conoce ni su madre, y poner la mano en el fuego por cualquiera te asegura acabar abrasado.

Imagen: FB de La Vuelta