Los cinco ciclistas más necesitados para 2019

La Vuelta - Richie Porte JoanSeguidor

De Porte a Nairo, pasando por Kittel, Aru y Cavendish vemos a los ciclistas que más necesitan ganar algo importante

Ser estrella no es sencillo.

Aunque los focos gusten, den dinero, fama, te inviten a actos y seas el más solicitado en las salidas, mantener el tono no resulta fácil.

La exigencia es dura, sobre todo cuando las cosas no vienen de cara y el aficionado medio, te extraña…

Así las cosas, corre la lista de cinco ciclistas que esperan mucho de 2019, esperan torcer su suerte, volver a la palestra y justificar, no nos engañemos, sueldos que no deben ser pequeños.

Y el primero de la lista, el primero desde hace unos años, es Richie Porte.

Ahora en Trek, equipo nuevo, pero con los temores de siempre.

Una sombra que le persigue, que a veces es mala suerte, otras por su mentalidad, lo que sea, pero ese joven tasmano que maravilló en el Giro de 2010 sigue sin explotar.

Desde entonces no ha pisado el podio de una grande y sin embargo, demuestra que para él, sólo el Tour existe.

Richie Porte no cabe en la historia de letra grande, y eso que su palmarés de vueltas medianas es extraordinario.

En julio, en Bruselas todos le miraremos como el eterno outsider a la espera que, la carretera, caprichosa ella, le guarde una sorpresa, casi nunca buena.

Hace dos años Marcel Kittel era el ariete del Quick Step

Cinco etapas en el Tour, hasta que un día dio un mal paso en los Alpes y acabó fuera de la carrera cuando ya le estaban haciendo el maillot verde a medida para los Campos Elíseos.

La trayectoria de Marcel Kittel ha estado llena de idas y venidas.

2013 le significó la irrupción en el Tour.

Al año siguiente siguió engordando el pollo y en 2015, desapareció-

Y así viene siendo hasta su aterrizaje en Katusha, protagonizando uno de los fichajes fallidos de la pasada temporada.

De cien a cero siendo el perfecto ejemplo de que en Quick Step no acusaron la salida de ninguna de sus estrellas.

Fabio Aru es un ciclista que tiene un atractivo intrínseco

Nadie como él parece darlo todo con esa medida y entrega.

Cuando Fabio Aru no llega, el aficionado medio piensa que es porque no tiene.

Sencillo.

Así como hay ciclistas que parecen correr con el medidor activado en cada momento, contemporizando, racaneando, Aru lo deja todo en el asfalto.

Y como una vez me dijeron, incluso para acabar el séptimo u octavo.

Pero esos puestos, muy respetables, no son del estatus de estrella del sardo que un día ganara la Vuelta, tras ser segundo en el Giro.

Fario Aru tiene en 2018 su «annus horribilis» y el problema es que desde ese mentado triunfo en la Vuela no parece haber dado el paso adelante que pensábamos que daría.

Y ojo que vamos para los cuatro años de esa Vuelta a España.

El renovado maillot del Emirates es la excusa para pensar que el año nuevo le traerá buenas nuevas, otra cosa es que sea capaz de recuperar aquella senda de ciclista que un día fue líder del Tour.

2019 es el año que puede marcar la suerte de ese talentoso ciclista.

¿Ya conoces La Brava, la cicloturista de la Sea Otter?

De la lista, lo cierto, es que Mark Cavendish es quien menos tiene que demostrar.

El inglés hace tiempo que marcó un listón que creemos no volverá a rallar, por el peso natural de los años, el desgaste y los rivales.

Cav empezó a ganar muy joven, desde siempre su luz en la mirada le delataba como un depredador, un adicto a la victoria.

Y en 2018 ésta no llegó y eso que tiene registros enormes a su alcance.

Cav necesita un año como el 2016 para estar al nivel de Hinault entre ganadores de etapa del Tour.

Complicado, lo vemos muy complicado, pero este inglés ha caído y resurgido tantas veces que, cabrá esperar a verle en materia.

Finalmente Nairo Quintana, de quien poco o nada que no hayamos dicho podemos añadir.

Nairo cree que tiene un Tour en sus piernas.

Se antoja muy complicado que vuelva a tenerlo todo como este año si no le sale bien el envite.

En Movistar llevan con su baza desde 2013, no es poco tiempo, otros no tuvieron tanta venia.

Para Nairo el 2019 es el todo o nada.

 

El escalofrío rosa llamado Giro de Italia

Giro de Italia

Una vez al año, una y no más, hay un escalofrío, una especie de tintineo que mueve la bota itálica.

Nada tienen que ver las charangas sicilianas ni los volcanes especialmente activos por estas tierras, es una sacudida sostenida en tres semanas, una especie de transmisión sísmica que atraviesa la península de arriba abajo y al revés y suele romper en el norte, habitualmente en Milán, el año pasado en Brescia, esta vez en Trieste.

En 2014 el latigazo viene de muy lejos, desde el norte de Irlanda del Norte.

el Giro empezó en Belfast

Hasta Belfast -a los pies del mito del Titanic, hace falta ser cenizo- nada menos se han llevado todo el tinglado rosa para vestir de gala, y en viernes, este Giro que anuncia la época de las grandes vueltas. Si quieren que les diga la verdad, estamos ante la grande más bella porque en efecto Italia fue un país que el creador cinceló para ser surcado por ciclistas, por empedradas calles sin aceras, por hermosísimos rocódromos en el cogollo dolomítico, que en esta tardo primavera se puebla de verde y hermosura, por ciudades bellas a rabiar, por parajes únicos.

Italia es ciclismo, el Giro es Italia, bello, desorbitado, rosa, vivo.

La edición que tenemos sobre el tapete es la primera con Paolo Bellino, como el mito Coppi “un uomo solo al comando”.

Bellino lleva la salida lejos de la madre patria, posiblemente lo más lejos que haya ido nunca una gran carrera, superando incluso esa que el Tour realizó desde Dublín en el infame 1998, pues Francia, por cuestiones tectónicas del pleistoceno cayó más cerca de las islas británicas.

Bellino no contento con el radio abarcado sondea y escucha, próxima parada, quién sabe si Dubái, ahí donde pusieron el huevo no hace tantos meses.

El Giro será una fiesta, pese a quien pese, falte quien falte.

Ser favorito para esta edición se ha convertido en una suerte de estigma para algunos. Richie Porte, eternamente enfermo este año, y Chris Horner, brutalmente atropellado en los lagos septentrionales, no están en la salida irlandesa. Finalmente llegó Purito, que con su semana de pasión entre Amstel y Lieja incluso vio peligrar su concurso. El moreno catalán es la baza hispana, pero así como otras veces me transmitía poder, esta vez no.

También hablan castellano otros grandes pues Nairo Quintana y Rigoberto Uran tienen importantes opciones.

Si este Giro viaja a Colombia

no se extrañen, sería un paso natural en un país que ciclísticamente es una potencia. Completa el vértice de la pirámide el admirable Cadel Evans, que corre en una cuenta atrás, ahora acompañado de su apreciado Samuel Sánchez.

La clase media del Giro incluye a los italianos, algunos también con pocas opciones de hacer algo grande si aquí no lo logran: Ivan Basso, Michele Scarponi –quien fue fichado para ayudar a Nibali en el Tour- y  Domenico Pozzovico.

Luego está Daniel Martin, bueno, abnegado pero difícilmente regular en una cita tan exigente, y también su compañero Nicolas Roche, que bien podría estar en la parte noble de este pronóstico. Muchos años después de Stephen Roche, el Giro sale desde Irlanda y tiene un par de bazas desde las islas.

Mikel Landa y el Giro

Interés tenemos por ver a Mikel Landa, no esperamos mucho de Pierre Rolland, tan dado a su Tour, y cuidado con Robert Kiserlovski. Salvo los cuatro o cinco grandes nombres, el Giro se compone de muchos equipos liderados por segundos espadas que pueden salir de Italia como gallos. Una participación muy mejorable.

¿Y del recorrido qué? Pues como siempre está concebido como una bola de nieve que se hace grande según pierde altura. La carrera atravesará rauda de sur a norte y en este estrecho pasillo continental se frecuentarán cimas con sabor a ciclismo de mayúsculas: Oropa, donde Ugrumov cercó a Indurain, Montecampione, donde Pantani acometió mil veces,  y Zoncolan, una subida por entre pistas de esquí.

Se retoma la anulada etapa de Val Martello –con Stelvio y Gavia, veremos qué pasa con la nieve- y se incluyen dos cronos, la de Baroli, 42 kilómetros de culebreo y toboganes, y la del Grappa, en una subida que otea el horizonte donde crece tan afamada y fortísima bebida. Todo acuñado por numerosas llegadas para velocistas. La alta montaña cayó en saco roto.

Por cierto se cumplen diez años del Giro de Damiano Cunego, el ciclista veronés que nunca más dio el tono de entonces dando pábulo a un reguero de preguntas que este ciclismo loco de un tiempo a esta parte nos impide descifrar.

Pantani Figura del Giro

También es el primer Giro diez años después de la pérdida de Marco Pantani, el símbolo de cómo la inmundicia pudo consumir un mito y una persona al mismo tiempo. Paradójicamente le quieren homenajear en la carrera que fue su punto de inflexión… hacia abajo. En ciertas cosas Italia se parece mucho a España.

 

INFO

Llega la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama

El 8 de Junio a las 8:00h en el Polideportivo Martín Colmenarejo (Avenida de los Remedios) en Colmenar Viejo (Madrid) dará comienzo la cuarta edición de la Marcha Desafío Puertos del Guadarrama. Como bien dice el lema de esta edición de 2014 «Los Puertos de Madrid y tú frente a frente«, será una prueba dura con 161,9 km de distancia y eso ya son palabras mayores. Sin duda un gran reto para todos los participantes que se animen a formar parte de esta marcha que seguro que gusta a todos, como ha ocurrido en ediciones pasadas. Contará con el sello organizativo de la Federación Madrileña de Ciclismo que pondrá todos los medios disponibles para que sea todo un éxito tanto de participación como de organización y seguridad.

Los imprescindibles ciclistas de 2019 (vol III)

Alejandro Valverde arcoiris JoanSeguidor

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Valverde, Pinot, Bardet… ciclistas que demuestran que el Tour no puede serlo todo

Valverde: El año que amanece en arcoíris

Cuando Alejandro Valverde cruzó el primero, a grito pelado, la meta de Innsbruck, pensó en 2019 y se imaginó un año entero corriendo con la prenda que más sueños le había robado.

Señalado de por sí, ahora su condición será eterna, a la vista de todos, de rivales, de afición, de cámaras, de periodistas… de todos.

Sondearán el grupo, Valverde se distinguirá de lejos.

En su temporada de arcoíris Alejandro Valverde da un paso atrás en el Tour, carrera en la que consiguió lo que quería subiendo al podio.

Y al mismo tiempo vuelve al Giro, a Italia, ese país hostil en los años de plomo.

Y se atreve con Flandes, a donde va en condición de neófito aventajado.

Que gane es muy complicado, pero que decante la balanza quizá pueda ser y lo cierto es que ese escenario en sí mismo ya pone los pelos como escarpias.

Porque Alejandro Valverde tiene algo que muchos quisiéramos.

A la puerta de los cuarenta sigue manteniendo intactos los sueños, y emociona, y se emociona, como el primer día.

Como esos críos que nunca dejaron de creer en Peter Pan.

¿El Tour francés?

Vamos, con buen paso y ritmo firme a los 35 años sin ganador francés en el Tour de Francia.

Desde entonces Jalabert, Virenque, Moreau, Voeckler, Péraud, Pinot, Bardet y otros muchos sucumbieron a la presión y los rivales.

Y así siguen tanto tiempo después, viendo como ingleses, españoles, algún italiano y un americano imprudente, les ha llevado el oro de los mismísimos Champs Elysées.

La historia sigue su curso, y el maleficio galo con ella.

Romain Bardet fue quien más cerca rodó de la gloria olvidada, pero tampoco pudo.

El año pasado de hecho dio un paso atrás importante en la general, cayéndose de un podio en el que se había hecho fuerte.

El problema de Bardet es que, con todo lo extraordinario ciclista que es, parece haber tocado techo.

Al menos en el Tour, porque otros horizontes, igualmente saludables se han abierto para él, con podios en importantes carreras de un día.

Lo mismo ocurre para Thibaut Pinot.

Ambos se la jugarán de nuevo al Tour, un Tour diseñado con su molde, a su conveniencia, desplazando la crono por montaña.

Si el Tour 2019 no es el de Bardet o Pinot, bien harían en mirar otros objetivos, que como bien han comprobado, entran en su radar y también dan gloria.

¿La última oportunidad de Nairo?

En el juego de las bolas de partido Nairo lleva unas cuantas perdidas.

Pero lo cierto es que el colombiano sigue teniendo chance, al menos de puertas hacia adentro sobre sus opciones.

Ser precoz en pisar el podio del Tour sigue siendo un aval para creer que un día puede volver a ser el que fue, o el que prometió ser.

Pero los años son piedras que pesan y juegan a la contra.

Nairo cuenta por fracasos sus últimas grandes vueltas, desde que Dumoulin le ganara el Giro 2017 y nada le sale a derechas.

Ganar una etapa reina en el Tour es pecata minuta para quien quiere el Tour entero.

Prueba en invierno, la calidad de las piezas de Endura

Colombia suspira por conquistar su última cima, el Tour, pero su baza más evidente pierde trenes por el camino.

2019 parece la última bala en el cargador.

¿Qué pasaría si esta vez tampoco hiciera diana?

Imagen tomada de FB de Il Lombardia

El año negro de Nairo Quintana

Tour- Nairo Quintana JoanSeguidor

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El año del gran salto de Nairo ha sido el del paso atrás

En febrero de este año, cuando Egan Bernal le arrebató a Nairo Quintana el título de la Oro y Paz en los dos kilómetros finales de la última etapa, algunos creíamos que ahí había mucho más que una simple victoria.

Aquello, quizá, era un signo: ahí se cifraba el destino de esta generación de relevo –López, Sosa, el propio Bernal– que llegó para tomar su lugar.

La otra ya cumplió su misión, la de ser pionera donde otros habían brillado antes.

Bernal atacó en una rampa infernal, la de la Plaza de Toros de Manizales, ya en las calles mismas de la ciudad, rebasando a todos los corredores de la fuga.

Nairo parecía perdido, a rueda de sus viejos amigos y rivales (Henao y Rigo) mientras otro atacaba para subirse al podio.

Así empezó el que podría ser el peor año en la trayectoria de Quintana desde que saltara al profesionalismo.

No lo digo yo, lo dicen los resultados: una etapa de la Vuelta a Suiza, una etapa del Tour de Francia.

¡Y qué etapas!

Podrán decirnos en réplica, con lo que estamos de acuerdo, pero para un corredor que alguna vez se comparó a sí mismo con Eddy Merckx, uno que quisiera ganar todo lo que disputa, aquello parece poco, muy poco.

Fuimos testigos del desagradable culebrón entre Nairo y Landa, declaraciones que iban y venían, cuál de todas más desafortunadas, y de ese decepcionante Tour, donde un día se descolgaba uno y al siguiente el otro, como si cada uno estuviera decidido a hacer el  ridículo desmintiéndose.

Toda la temporada de Nairo fue sin presiones, preparando un Tour donde fue el mismo de los últimos años, un corredor sin fuerza en los momentos decisivos, introvertido, callado, masticando su frustración en solitario.

No hubo caídas, como otros años.

No hubo accidentes, no hubo enfermedades, no hubo mala suerte.

Simplemente, Nairo perdió el brillo

Porque es humano, como todos.

“Tiene que recuperar la confianza” dijo su entrenador.

Nacex, la bici al fin del mundo

Quizá Nairo debería cambiar sus miras, dejar de apostarle a esa carrera que es la chica difícil del pelotón y concentrarse en objetivos a su alcance.

El 2018 no fue, ya casi nadie se lo esperaba, el año en que se iba a cumplir esa promesa de apellido Quintana. Fue, más bien, la confirmación del declive.

El periodismo que no se merece el ciclismo

ciclismo Nairo Quintana JoanSeguidor

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A la prensa a veces se le va la mano cuando mezcla ciclismo y banderas

Nairo en el «hall of fame» de la historia del ciclismo…

Hace poco el portal colombiano de información deportiva Marca Claro publicó una noticia que parecía redactada por algún bromista de esos que pululan en la web, esos que alimentan las fake news y las parodias de la información “oficial”.

El artículo, que más parecía de Rokambol News o de Actualidad Panamericana –célebres sitios de noticias falsas– afirmaba que gracias a sus grandes dotes y talento Nairo Quintana había sido incluido por la UCI en un “hall de la fama” ciclista donde se encontraban los cien mejores corredores de la historia.

https://twitter.com/Noaldopaje/status/1056618538230841344

 

https://twitter.com/Noaldopaje/status/1056622331001495552

Inmediatamente hubo corrillo en redes y los mismos imbéciles que replican –y que se creen– esos artículos que juran que Juan Manuel Santos es un reptiliano o que Obama copula con sementales, esos mismos analfabetas virtuales replicaron el asunto, le hicieron eco y cantaron el himno nacional frente a sus pantallas solitarias.

Algunos fueron más allá: hablaron de una supuesta “Federación Mundial de Ciclismo” que acababa de condecorar al corredor cafetero, uno de los cien mejores de la historia.

Naturalmente, todo era falso e inexacto.

DT-Swiss Junio-Agosto

Ha sido Nairo como pudo ser cualquier otro

Que el caso haya sucedido con Nairo Quintana es sólo una coincidencia y no se trata aquí de atacar o defender al corredor, de quien cada uno podrá formarse sus propias opiniones.

Lo que nos interesa es reseñar el papel nefasto que juega cierta prensa “deportiva”, y cómo no, la prensa generalista, cuando de bielas y tubulares se trata.

Que el caso haya ocurrido en Colombia también es fortuito, porque sabemos que este es un problema de otras parroquias y, por poner un caso conocido, la prensa española no se queda atrás en desinformaciones, arbitrariedades y pésimas coberturas de ciclismo.

Pareciera que para algunos periódicos y noticieros el ciclismo sólo merece tinta y micrófono cuando de dopaje se habla.

Pero en Colombia hizo carrera otro estilo nauseabundo de cobertura dedicado a exagerar las cualidades de los deportistas propios –cualidades que no son pocas– engrandeciéndolos a niveles que muchas veces no tienen, ni tendrán.

Son periodistas que se dedican a vender humo y crear falsas expectativas en el público, mientras desconocen buena parte de la lógica del deporte que se supone debe cubrir, ignoran los triunfos de otros corredores, ignoran incluso sus nombres o los escriben y pronuncian mal, y cuando tienen la oportunidad de entrevistar a los corredores en vivo y en directo suelen preguntar obviedades y tonterías:

¿Cómo te fue en la etapa?

¿Qué tal la estrategia para mañana?”

A veces llegan al nivel desgraciado de Ricardo Orrego, uno de esos periodistas futboleros que confunden el plato grande con la corona de atrás, y que tuvo la desvergüenza de ofender a Miguel Ángel López al final de una etapa de la Vuelta a España cuando no quiso darle una entrevista.

Conoce la Trek Émonda Disc

Este parece el resultado lógico de la política errática e irregular que mantienen los emporios mediáticos hacia este deporte, un paria en comparación con el fútbol, aunque ahora se trepen en la ola de popularidad de los corredores colombianos.

Mientras, una legión de periodistas independientes y apasionados hace un trabajo mil veces más riguroso, sin apoyos, sin acreditaciones, sin mayor visibilidad, sin grandes plataformas en internet, y el público más exigente los sigue y respeta.

Esos son los que merecemos.

Nairo: ¿Puede seguir siendo el líder del Movistar?

Nairo Quintana equipo JoanSeguidor

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Empieza el culebrón de cada año con Nairo y Landa aspirando al Tour

Hace un año por estas fechas, teníamos claro que Nairo Quintana debía ser el líder del Movistar para el Tour.

365 años después ya no tenemos esa certeza.

Nairo Quintana, que ha sido papá recientemente, ha aprovechado la primera concentración del Movistar para dar el banderazo de la nueva sesión.

Empieza la cuenta atrás para el Tour: ¿Quién es el líder del Movistar?

No creemos que la cosa esté clara.

Con Alejandro Valverde disfrutando de su mundo en arcoiris, lo que era una serpiente de tres cabezas, ahora tiene dos.

El tema queda entre Landa y Nairo y el colombiano ya ha lanzado su recadito:

«El equipo quiere ganar y tener dos opciones siempre es mejor, pero me gustaría ser el único líder apoyado por el equipo. A veces tuvimos que compartir el liderazgo, pero lo hicimos bien, somos amigos«

El melón lo abre Nairo, sólo y exclusivamente Nairo. 

DT-Swiss Junio-Agosto

Ahora bien el melón que él abre puede estar pasado.

Lo que hace un año veíamos con nitidez, ahora no tanto.

Nairo Quintana lleva años llamando sin suerte a la puerta del Tour

Si no es una cosa, es otra.

Esta vez arguye un golpe de calor entre otras cosas.

 

Su posición en el pelotón mundial no es la de antaño.

El joven que deslumbraba y dejaba a la primera a sus rivales, ve cómo varios le han adelantado por todos los lados.

Ya no es Froome, ni Geraint, son Dumoulin, Bardet, Roglic,…

No son pocos, ciertamente.

Nairo Quintana no ha consumido todo su crédito, pero no le queda mucho. 

No sé qué se habrá dicho de puertas hacia dentro en «chez Unzue», pero los resultados son muy diferentes a los esperados.

El colombiano lo ha tenido todo, todo en su mano y a su favor.

Sin lesiones ni contratiempos.

Sencillamente no ha podido, él lo dice claramente: «Si no ataco es porque no puedo«.

Contra eso poco o nada se puede decir, porque si no hay, no hay.

El problema es esa forma de correr, mil veces argumentada, mil veces descrita.

Castelli ha encontrado la solución: Rain or Shine

A Nairo ya le llaman el «codos» y esos sambenitos se los tendrá que quitar él de encima.

Porque una cosa es no poder, y otra muy diferente delegar en los demás lo que uno no es capaz de conseguir.

Ciclistas colombianos: ¿Son los más prematuros?

Ciclistas colombianos JoanSeguidor

Mov_Gore

Buena parte de los mejores ciclistas colombianos explotó en edades tempranas

El debate sobre Nairo Quintana parece interminable, que sí rinde igual que hace unos años, que si podrá ganar no ya un Tour sino otra vuelta de tres semanas, que si perdió la chispa, la magia que tenía a sus veintitrés años, que si Egan Bernal o Sosa van a hacerle sombra, que si “Supermán” López era su sucesor…

Se puede especular mucho, los resultados están a la vista: Nairo voló en su primer Tour de Francia pero nunca tuvo opciones reales de ganarlo, y si quedó segundo fue por regularidad y también por un poco de suerte.

Segundo a una inmensidad de tiempo del vencedor, eso no debe olvidarse.

La segunda vez que participó las cosas fueron más claras, Nairo tuvo la victoria a un tiro, pero lo lastraron una etapa y las estrategias de un equipo que entonces no quiso poner toda la carne en el asador.

DT-Swiss Junio-Agosto

Y después nada, después hemos visto a un corredor más maduro, más inteligente, calculador y conservador, pero también menos fuerte en las subidas y a veces francamente descolgado de sus rivales.

¿Qué pasó entonces con los años de “madurez” que todos los expertos prometían?

¿No se supone que los ciclistas alcanzan su plenitud de forma cerca de los treinta años?

Hemos llamado la atención sobre otros corredores colombianos cuyo mayor rendimiento se dio precisamente en sus años juveniles, y que decayeron pronto en comparación con los rivales extranjeros: Parra y Herrera son casos emblemáticos, pero a veces nos olvidamos, por ejemplo, de Álvaro Mejía Castrillón, un ciclista que se retiró a los 26 años, del que también se dijo en su momento que podría ganar un Tour.

O del negro Martín Ramírez, un muchachito veinteañero que derrotó a Bernard Hinault en el Dauphiné y del cual nunca se volvió a saber nada.

Muy al contrario, la trayectoria de los escarabajos parece comprobar que explotan pronto: Gaviria, López, Bernal, Sosa, Nairo, Soler… fueron corredores debutantes cuya fuerza no estuvo acorde con su edad.

Los portabicicletas de Cruz 

Alguien supuso que tal vez la genética y el tamaño corporal hacen que la maduración sea más rápida que en los corredores europeos.

Tal vez por eso una de las carreras que más triunfos colombianos acumula en el viejo continente es el Tour de l’Avenir, justamente una competencia para jovenzuelos.

Sobre Nairo Quintana

Nairo Quintana Tour JoanSeguidor

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El problema de Nairo Quintana ya no es que no pueda, es que parece descolgado de los mejores

De la Vuelta de Nairo Quintana me quedo con un momento.

Fue en la cima del Monte Oiz, en la entrevista que le realizan entre la niebla de la montaña vizcaína.

Era todo, su imagen, su cara, su voz rota, casi afónica.

Estaba vacío, sin ápice de fuerza, casi sin ganas de contestar.

Era la constatación de un corredor que poco más tenía que dar.

Se ha hablado mucho sobre Nairo Quintana y el Movistar en la Vuelta.

Nosotros le veíamos, sinceramente, favorito a ganar su segunda Vuelta a España.

Pero a diferencia de otras veces, a diferencia por ejemplo del Giro 2017, se ha encontrado con seis, siete u ocho ciclistas mejores que él.

Es terrible, demoledor, para un ciclista que ha volado muy alto casi desde que se supo de su nombre.

El otro día nos escribieron desde Colombia que Nairo parecía haber cumplido treinta porque su rendimiento ha caído como en su día cayó el de Fabio y Lucho a cierta edad.

Nos resistimos a pensar que eso es así.

Aunque la realidad nos habla de verdades muy diferentes.

Nairo ha tenido la temporada que ha necesitado para culminar al menos una grande en el podio o ganarla.

Eso no lo podemos obviar.

El año pasado se quejó amargamente de que en toda carrera en la que competía necesitaba dar resultados, y ahí estuvo la Tirreno que ganó meses antes de afrontar un doblete tan complicado como Giro y Tour.

En 2018 Nairo trazó en lápiz su calendario, ha tenido la preparación que ha querido y no ha estado donde se le reclama.

Es como la se hubiera quedado vacío.

Sin punch, sin pegada, su imagen pidiendo ayuda a los rivales en cualquier situación es la que nos viene a la cabeza.

 

Un respeto para un gran ciclista

Porque entendemos que una crítica no es una ofensa ni nada que se la parezca, por mucho que algunos estén obsesionados en creerlo, pensamos, con todo, que Nairo Quintana merece todo nuestro respeto.

Y lo decimos porque en ciertos sitios se le ha silbado e increpado, cosa que en ciclismo nos entristece.

En este mal anillado cuaderno hemos tenido dos visiones sobre Nairo Quintana: la de un inicio cuando se le quería y admiraba porque corría a cara descubierta y sin especular.

Y la que se impuso tras el Giro del año pasado, un ciclista rácano y aprovechado que ha desmerecido su primera versión.

El Cruz Cyclone 2 es un portabicicletas de bola de remolque para dos bicicletas

La gente podrá estar más o menos de acuerdo como escribimos, pero es eso escritura, palabras mal juntadas para expresar una opinión.

Sin un insulto ni menosprecio, y mucho menos racismo en un espacio donde hemos escrito las maravillas del ciclismo que viene de Colombia.

Ojalá volvamos a ver el mejor Nairo, porque el ciclismo, sin duda saldrá ganando.