El peso que soportan Nairo y Uran no es pequeño

Rigoberto Uran - Tour JoanSeguidor

Hace una semana Nairo y Uran ganaban sendas etapas en el corazón de Europa a tres semanas del Tour, están a punto, pero no es sencillo lo que les espera.

Ser ciclista en Colombia debe ser probar todos los los extremos de este bello deporte en tiempo récord. Nairo Quinta y Rigoberto Uran deben estar licenciados en este arte.

Ser ciclista en Colombia es subir al cielo y bajar a los infiernos en un segundo.

Lo mismo experimentamos en este mal anillado cuaderno.

No sé cómo se habrán tomado nuestros amigos colombianos la dolorosa derrota en el inicio del mundial de fútbol, pero de lo que no cabe duda es que en pocos sitios deporte y nación se cosen con tanta intimidad, demasiada a ojos e un descreído europeo que ama el ciclismo, sí, pero que también intuye “cómo” funcionan las cosas por dentro.

Así las cosas, desde Colombia casi siempre se inquiere a un servidor cada vez que uno de los suyos logra algo importante, y no se refleja en la medida que creen justa.

Sinceramente, lo que a otros podría molestar, aquí sabemos que es parte del juego.

Y ese juego nos obliga a ponernos en la piel de las dos grandes bazas colombianas para el Tour que empieza en un par de semanas.

Nairo y Uran, en todos los objetivos

Ribogerto Urán defenderá una plaza de plata, Nairo Quitana nunca ha apostado tanto por el Tour, cuyo podio ya ha pisado tres veces.

Los dos están en primera línea, pero ambos parten con un rol de favorito quizá menor que otros ciclistas.

Todo sobre el papel.

Lo cierto es que el corredor omnipresente que fue Rigoberto Uran se ha quedado en ciclista de objetivos preclaros y métodos que no son tan vistosos como antes.

Ataca menos” me dicen.

Y es cierto, como también lo es que pisar la segunda plaza del Tour te hace proclive a tener pavor a perder lo conquistado.

Un pavor que extrema las precauciones y enfría cualquier ánimo de aventura.

Así las cosas, sobre el papel siempre, creemos que Rigo Uran lo tiene complicado para reverdecer su plaza en el podio de París y no sólo Rigo, lo creemos también de de todos los que dicen optar a algo importante.

De Nairo, bien en Suiza, aunque no sé si lo suficiente para un ciclista que está descansadísimo, ya opinamos no hace mucho: le vemos menos favorito que otras veces.

Para ganar el Tour son necesarias muchas cosas

El Tour que se acerca es muy atractivo para Colombia, el país que lo ha ganado casi todo, pero que ansía la gran pieza.

A ver qué tal le va a Gaviria.

Volviendo sobre la general, no será sencillo, porque es lo máximo y no hay nada más allá.

Y el Tour, recordadlo, no se gana porque lleves un continente entero detrás, ni por la presión que deposites sobre las figuras, ni cuán la defiendas en las redes, ni cómo te pelees por ellas en las conversaciones: se gana en base a otras muchas cosas que se alinean un mes de julio en Francia.

Y de eso, el aficionado medio, la amplia mayoría, poco tiene qué decir… 

Imagen tomada de FB de EF Education First 

El Movistar Team debe abrir las ventanas

Ruben Fernandez como lider de la Vuelta en Movistar

Quizá hablar de que un clavo quita otro resulte crudo e incluso hasta grotesco, cuando hablamos de personas con nombre y apellido, que conocemos y admiramos, pero lo cierto es que en el Movistar Team las cosas no rulan como esperaban, no al menos lo bien que podían prever hace una semana, cuando afilaban las armas en Düsseldorf.

Con Alejandro Valverde de baja y Nairo Quintana en stand by en la lucha por la general lo cierto es que el presente y futuro inmediato del equipo azul son complicados. Pero más allá del Tour, cabe la pregunta de la Vuelta a España y quién liderará el equipo sin sus dos puntales en liza. Salvo que Nairo abandone precipitadamente el Tour, ahora mismo la capitanía bicéfala “au chez Unzue” no tiene visos de estar en la grande hispana, donde, no olvidemos, defienden el título del colombiano.

Gorka Izagirre habló en Eurosport en los momentos más bajos de la jornada con final en Troyes. El mayor de la saga, parco en palabras, quedó medio noqueado ante la pregunta de quién podría liderar Movistar en la Vuelta. Sin saber qué decir, ni apuntando a nadie en concreto, Gorka salió en diagonal. No le quedaba otra.

Sea como fuere esa pregunta llegará el día que cabrá responder, y Movistar, un equipo de férreas convicciones en temas de jerarquía, necesitará quién le lidere en la defensa del dorsal uno que muy seguramente Nairo no se ajuste al maillot. Ya veis, un equipo que era un embudo en temas de liderazgo, ahora tiene una plaza, un espacio abierto de candidatos a capitanear en uno de los grandes momentos de la campaña.

A priori son varios los nombres que se pueden manejar, incluso el de Marc Soler, al que muchos empujan para que sea el nuevo no sé qué, sin darse cuenta que todo corredor necesita la maduración necesaria que le lleve a donde su físico le permita llegar.

Yo creo que Soler tiene un futuro inmenso por delante, pero ponerle al frente de un equipo así, sin casi tenerlo previsto de inicio, no me cabe en la cabeza en los planes de Unzué, que podrá ser mil cosas, pero que en cuestiones de tiempos creo que se ha ganado crédito y prestigio, incluso a veces con decisiones que no entendimos en su día, como el privar a Nairo del Tour de 2014 para dejarle más tranquilo en el Giro.

Si Soler pudiera ser de la partida, puedo entender que será para foguearse y prestar buenos servicios. A mí el mejor posicionado del equipo me parece, por eso, Rubén Fernández, quien posiblemente no sea un top, como sus líderes u otros grandes nombres, pero que demostró hace un año adaptarse a las mil maravillas a la carrera, dominarla y entenderla, cosa importante, porque manejarse en los recorridos que se priman en la Vuelta no es sencillo.

Si Rubén no fuera el dorsal uno, entra una segunda línea que más que pensar en la general, quizá haría bien en amasar lo que se pudiera antes de las cosas se pongan serias. Dani Moreno me parecería una buena opción si a ese talento le hubiera añadido alguna vez regularidad, Jesús Herrada es un ciclista que me encanta, pero el Tour es el Tour y si lo acaba trabajando a full, es complicado tener resuello, y Dayer Quintana, un poco a caballo entre Soler y Rubén, por edad, pero prometiendo mucho y ojo, defendiendo el triunfo del apellido un año antes. Algunos podrían pensar en Carlos Betancur, pero este corredor al final lo daremos por imposible e incomprensible.

No es una papeleta fácil para Unzue, que ve como se le acerca una grande con muchas dudas, y un corredor que le habría venido a las mil maravillas, Ion Izagirre, en un equipo rival y además lesionado. Acostumbrados a ser protagonistas, quizá le corresponda volver a ser aquel Banesto de Chava, Triqui, Piepoli y compañía que veía como otros ganaban la general, mientras ellos sacaban petróleo del día a día.

Imagen tomada de FB de Movistar Team

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No todo es dorado en el ciclismo colombiano

Miramos y ¿qué vemos? Nairo, Chavez, Gaviria, Uran, los Henao,… y otros tantos que llevan un tiempo o llegan. El ciclismo colombiano viste grandes galas, está de moda, se lleva en los mejores foros. Pero las cosas no son sencillas, ojo, ni aquí, ni en ningún lado, porque la rebotica del ciclismo en España…

En un deporte largamente dominado por los europeos, hoy triunfan ciclistas colombianos en las carreras más prestigiosas del mundo.

La principal estrella colombiana es Nairo Quintana, quien ganó la Vuelta el año pasado y el Giro hace tres y ha sido subcampeón dos veces en el Tour. Considerado el mejor escalador del mundo, este año caso gana un Giro que perdió el último día por 31 segundos.

En Colombia, Quintana ha cargado contra los responsables del ciclismo de su país. Les acusa de demostrar ineptitud burocrática, negligencia en la selección del talento y ser timoratos en la lucha contra el dopaje, dejando muchos ciclistas en la estacada…

Así empieza el artículo que The New York Times le dedica al ciclismo colombiano esta misma semana, tocando muchas y varias teclas, remarcando no es oro todo lo que reluce y la frustración que ese paisaje que es un vergel a nuestros ojos, está provocando en muchos miembros de ese ciclismo que ahora mismo es una potencia mundial.

El artículo formado por John Otis desde Bogotá da voz a muchos actores, no sólo a Nairo. Refleja por ejemplo el tweet de Winner Anacona el año pasado a raíz del Tour: “Lo hemos logrado por nosotros mismos, con muy poca ayuda” algo que desmiente el presidente de la colombiana, Jorge Ovidio González que recuerda que los corredores no surgen solos, que se les hace y se les acompaña en el salto hacia Europa.

Dicen que la sede de la federación colombiana tiene las paredes con fotos en blanco y negro de Lucho Herrera. González recuerda que gracias a ellos Nairo corrió con 21 años el Mundial de Copenhague hace seis años. Y es que según González a Nairo le mueven motivos políticos. Ya veis, en ciertos países las grandes estrellas del deporte pueden pensar más allá de cuando cuelguen los hábitos y la política es moneda común. Yo la verdad no lo veo así, todo se lleva al terreno que interesa según quién opine o respire.

Pero Nairo no es el único azote de la federación, otros ciclistas hablan en el mismo tono e incluso se señalan carreras suspendidas, la total discreción de la Vuelta a Colombia cuando se celebra -recuerdo que hubo un tiempo que el país atrajo grandes nombres del ciclismo mundial a competir en alturas que te dejan seco- y la gestión del doping: “Mientras en Europa durante los noventa y primera década del 2000 surgieron muchos escándalos de doping, en Colombia existió un código del silencio” dice un periodista del diario El Tiempo. Incluso se habla de un ciclista, Juan Pablo Villegas, que fue marginado cuando sugirió el tema.

En este mal anillado cuaderno, ya nos escribieron hace un tiempo desde Colombia, asegurando que detrás de tanto glamour y pompa se esconde muchas historias. Fue a raíz del Team Colombia y su desaparición porque unos depredadores entraron en su gestión. Entonces, como ahora, en este artículo del diario neoyorquino, se llegó a la conclusión de que, lo que vemos y apreciamos del ciclismo colombiano es sólo la punta del iceberg de todo lo que podría dar de sí si cayera en las manos adecuadas.

Imagen tomada de Entrecunetas

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El Giro anestesiado

Qué bonito sprint para cerrar la primera semana de Giro de Italia. Una llegada emocionante, con susto incluido, el enlace que marcaba un seto en medio de la calzada, y sobre todo el éxito de Caleb Ewan, el tercer velocista de la carrera que veía como Fernando Gaviria iba creciendo y André Greipel se aseguraba su pieza sin que a él no le cayera nada. Poco a poco Ewan sigue sumando, pero si os dais cuenta a una velocidad muy diferente a la que nos tenía acostumbrados, porque una cosa es ganar en extremo oriente y otros paisajes exóticos y otra en la vieja Europa, donde el ciclismo adquiere otro rango y la victoria, la victoria, se vende cara.

La primera semana del Giro se cierra sin sobresalto, plácida y si viéramos los parajes por los que ha pasado, casi paradisiaca, con esas vistas sobre Sicilia, la cintura del Etna, los bosques sardos y los pueblos blancos de la suela de la bota itálica.

Nada en el aparato podríamos decir, sin temor a equivocarnos, nada que pudiéramos presagiar de inicio, hace siete días en el Algero. Cuando uno miraba el recorrido y sabía de los recovecos de las islas itálicas, imaginaba eso que tanto nos gusta dibujar en la mente: tradición, emboscadas y dosis de buen ciclismo. Todo lo contrario, la carrera se ha distinguido por la ausencia total de acción, al menos en lo que a los hombres fuertes en la general se refiere. Un solo movimiento de un ciclista que nos encanta, Bob Jungels, pero que no deja de ser un segundo espada, resume lo sustancias de estos días. Fue un látigo, un fustigamiento justo pero eficaz sobre el resto de favoritos que es recordó que la carrera puede empezar en cualquier momento, aunque los momentos de acción real han sido la excepción.

Y lo vimos en el Etna, donde si se nos permite decir apreciamos mucho miedo y poca vergüenza. Hace un año, a estas alturas el Giro había sido excelente ya de inicio. Tras el arranque holandés, tuvimos una primera semana de altura, con Jungels y Amador en plan estelar, las victorias de Ulissi, la jornada del sterrato con Brambilla en Arezzo. Un Giro cinco estrellas que sin embargo no tenía la nómina de éste, era un Giro que se jugaba entre nombres de menos caché, en general, pero con más ambición, porque la segunda línea de las grandes escuadras es digna de liderar cualqueira de ellas.

Y así vemos como en el Etna había miedo: Mollema, Pinot, Nibali, Dumolin, Nairo, Geraint,… si ni siquiera se tentó a Landa cuando éste quedó descolgado por un pinchazo. Hay miedo, respeto, llamadlo como queráis, equipos que guardan la posición en el pelotón, que no están para historias ni sorprersas, que quieren llegar con todo lo más lejos posible. Un ciclista afeado por su forma de correr como Van Garderen fue uno de los hombres del Etna al poner a los suyos a bloquear la carrera, pronto vendrán los Sky a cascar su trote cochinero. Es la “anglosajonización” del ciclismo, ni más ni menos, es lo que hay, no cabe vuelta de hoja y si éstos se imponen, andamos jodidos.

Porque harán del Giro el Tour, su Tour, y ya sabéis qué es el Tour con los hombres de negro, y sus clones al frente, un sopor, la peor manera de matar el ciclismo y su esencia, una esencia que creíamos a buen resguardo en Italia.

Y a ello se le unen los dos del bando latino. Vincenzo Nibali parece el del año pasado, a remolque de los acontecimientos y confiando en su casta y calidad para revertir la situación. Si os acordáis hace 365 días estaba aún peor y remontó. Su ataque del Etna no sé si respondía a la razón o la corazón, esperemos que a lo segundo, porque si es a lo primero, Amador lo secó pero que muy bien.

Nairo Quintana espera mejores días, si el colombiano ya es de sangre espesa y temple frío, de esos que sólo gustan de atacar una vez, dos a lo sumo, porque no regala una alegría, imaginároslo en esa economía de esfuerzos que tiene que trazar en ese doblete que ansía.

En el Blockhaus, el domingo, se le acaba la tontería, o se mueve o llega a la crono con muy buenos especialistas alrededor. Para entonces acabó el tiempo de la anestesia.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

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Pocas marcas presentan una historia centenaria

Decir que el Movistar Team es conservador es ser muy generoso

Interesante entrevista, al menos la parte escrita, la que han hecho a José Luis Arrieta, uno de los directores que Movistar tiene en el coche durante carrera. Interesante porque demuestra hasta qué punto se ponen la venda en los ojos en el equipo azul. Sólo una conclusión, o no ven el mismo ciclismo que nosotros o sencillamente, como creo que es el verdadero motivo, pasan olímpicamente de lo que la gente diga u opine de lo que hagan más allá de su círculo de palmeros.

Bajo la llamativa premisa de “dar espectáculo y perder, a mí no me vale”, el directivo despacha cualquier debate. Es la única dirección, no hay matices, la simplificación de la realidad es tal que cualquier otra lectura huelga se comentada. No le deis vueltas, no las hay.

El entrevistador centra la charla al calor de un cortado que se alargó más de lo esperado en las estrategias del Movistar Team, eso que varias veces hemos comentado por aquí.

Yo creo que llamar conservador a este equipo es ser generoso, porque aunque lo es, adolece de otras muchas cosas. Sólo cabe ver el Giro que se cascó Giovanni Visconti, o lo solo que estuvo Amador en la primera semana que le pudo valer la maglia rosa, o el descenso del Agnello en el que Alejandro Valverde se queda más aislado que la una, únicamente tuvo al que nunca falla, a José Herrada, y eso que tenía gente por delante, como Chaves y Nibali también tenían a Plaza y Scarponi. Lo que en otros equipos parece sencillo , se complica en éste.

O el Tour, donde Nairo no estuvo católico en el tramo final, cierto, pero donde se le dejó solo, solísimo camino de Montpellier, mientras Sagan y Froome le comían la tostada, tras zampar unos Pirineos sin dejar la rueda del inglés. O la Vuelta. Camino del Aubisque, Chente García admitió “ir improvisando” mientras veía como Nairo no podía con Froome y Dani Moreno hacía no sé qué en vanguardia.

Quizá en esos momentos se estaban arrepintiendo de lo “amarrateguis” que fueron en los Lagos, con Froome descolgado casi de inicio. Ello sin olvidar la etapa de Formigal en la que Alberto Contador les pone en bandeja la segunda grande de su historia, porque la primera, el Giro 2014, la decantaron con un descenso del Stelvio que generó más dudas que otra cosa, cuando Nairo era netamente superior a la concurrencia sin necesidad de jugar a la confusión de “radio vuelta”. Arrieta viene a decir que no le deben nada al madrileño, curioso lo que opinan cuando les pasa a ellos… Pedirles reventar la carrera a «lo Contador» hubiera sido en vano, pues hay más visos de fracasar que otra cosa, aunque en el empeño te ganes el cariño del aficionado.

La guinda es el ataque de Nairo a Froome en Aitana con el pescado vendido. Según el técnico que admite no tener redes sociales también sobró el último demarraje de Froome a 500 metros como si eso de luchar hasta cruzar la meta no fuera de buena lid. Yo no critiqué el ataque de Nairo, porque cada uno hace lo que le viene en gana en carrera, pero criticar que Froome atacó hasta el final se da de bruces contra la lógica profesional.

En fin…

Nairo en camisa

Curiosamente el otro día cuando hablé de la Vuelta que ha ganado Nairo abrí con la cita de una entrevista de Andreu Buenafuente y Berto Romero y anoche vimos a Nairo con su “compi” Buenafuente entrevistado en el canal #0 de Movistar. Corporativo a más no poder.

A pesar de que la incomodidad no se estila entre el entrevistador y entrevistado en estas conversaciones, el rato que Nairo echó en el plató estuvo realmente entretenido y muestra lo que ha tenido que crecer este ciclista de tierno aspecto y amigable trato. El Nairo que llegó a España hace, espero no equivocarme, hace cuatro-cinco años, tenía fama de ser calladito, discreto e introvertido.

Hoy Nairo se planta en un plató, delante de un tipo que es sencillamente genial como Buenafuente, y no desentona, es más, bajo ese aspecto de apacible muchacho andino, que tiene 26 años porque lo pondrá en su DNI, porque su cara da más edad, se esconde un tipo que dio buenos titulares como el que destacó Nico Van Looy sobre el Tour y esa chica que siempre deseas y aún no has conquistado. Si eso le salió porque sí, bien, y si lo de los celos de su mujer a la bicicleta, también, entonces chapeau. No es sencillo que un ciclista, tan flaco, quemado por el sol y ojeroso, quede bien en cámara. Nairo creo que lo logró.

Nairo ha crecido en todos los sentidos estos años, en la forma de correr también, ha pasado de ser el primero en atacar casi siempre a medir cada pedalada, como si corriera atado con una cuerda imaginaria al coche de equipo, una cuerda que se estira en dirección contraria a la que avanza la carrera. Ya sabemos que en chez Unzue no son amigos de aventuras como las de Contador hacia Formigal, pero la brillantez que quita al ciclista esta forma de correr, con la sensación de poderío que transmite, también pesa en el aficionado.

No obstante, y a pesar de todo lo dicho anteriormente, mucho nos tememos que Nairo, y otros tantos, son conscientes de que más vale estar en Movistar que en otros lares. La vida fuera del equipo telefónico puede ser dura, hace frío ahí fuera. Ejemplos tenemos alguno y el más obvio el de Rui Costa que emprendió el vuelo hacia el Lampre, donde es líder, jefe, alfa y omega, pero donde no ha vuelto a dar el tono que sí ofreció con el equipo de raíz navarra.

Imagen tomada de Youtube

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Conoce los destinos Hoteles RH que pisó la Vuelta a España

Nairo sí dio la talla pero…

Qué año más complicado para Nairo Quintana. Esos “100 días” que se dan en política, en ciclismo es partir de cierto tiempo generando expectativas. Para Nairo el 2016 era como el final de es periodo de gracia, el punto y aparte en una carrera que empezó con estruendo, mucho estruendo, ofreciendo una segunda plaza en el Tour y dando muestras de calidad en cada repecho que se preciaba.

Pero el año en marcha estaba siendo una especie de tortura. El #SueñoAmarillo quedó en un hashtag sin sentido rápidamente, porque cuando quiso no pudo, y quizá cuando pudo no quiso</strong>. Frenando o no sé que Nairo dejó los deberes para final del Tour y resultó que en la postrimerías, no tenía el punch que debía, era otro, no sé si enfermo, pero sí vacío y lejos del imperial vuelo de su rival británico, que ya le lleva tres Tours de ventaja.

Pero Nairo se rehizo para el segundo duelo, la Vuelta. Hasta Formigal no pintaba bien, para qué vamos a engañarnos. Sin capacidad para dejar a su rival y un equipo que improvisa, como dijo su director en la televisión pública, las cosas pintaban bien para Froome, una vez más y ojo porque perder la Vuelta habría significado mucho más que una derrota, habría sido la constatación explícita de que Nairo no podía, por más que se lo propusiera, con Froome.

Sin embargo, donde las dan las toman. Las situaciones en las que Froome pilló fuera de juego al colombiano se tornaron a favor del segundo. Nairo estuvo donde se debía estar en el inicio de una etapa cota y nerviosa, se subió a lomos de Contador y su Tinkoff y aseguró un liderato que ya se ve saboreando por Madrid.

De Nairo hay muchas cosas que nos gustan, y una especial fue la sinceridad que exhibió en el final de Formigal. Ni en sus mejores sueños imaginaba tres minutos y medio sobre Froome en la recta final de la carrera. A falta de lo que tenga que pasar, muy mal habría de hacerlo. También admitió Nairo que lo del ataque a Froome ni planificado ni nada. Estaba con Contador y le siguió. Por eso convendría repasar cierta crónicas, Nairo ganará la Vuelta, pero lo hará por haber seguido el caballo ganador en la segunda etapa de los Pirineos. Si en ese plaza hubiera sido Froome quien iba, posiblemente sería el inglés quien estaría frotándonse las manos.

No nos hagamos trampas al solitario, Nairo no soñaba esta situación y su equipo, menos aún. Movistar estuvo bien camino de Formigal, estuvieron bien Rubén y Castroviejo, sobre todo éste último que es el ángel de la guarda del colombiano. En el grupo intermedio trabajaron lo necesario para eliminar a los Sky cortados, el resto, el resto lo hicieron Contador y los suyos.

Nairo ganará la Vuelta si nada lo evita, quedan seis días, cinco efectivos más el paseo madrileño, ha dado la talla, pero ¿qué queréis que os diga? seguimos sin ver ese ciclista que de pequeñito nos dejó prendados, corre como con corsé, atados, enfriado en su inmensa calidad. En los Lagos lo apreciamos, en Formigal se desató cuando haber hecho lo contrario hubiera sido un pecado capital.

¿Cuándo veremos la Nairo asilvestrado que un día seguro fue?

Imagen tomada del FB de Movistar

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La etapa más justa de los tiempos recientes

La etapa del Aubisque estaba marcada en rojo porque era la segunda etapa, tras los Lagos, de verdad de esta Vuelta a España. Lo era de verdad porque combinaba todo lo posible en una gran vuelta, esas carreras que premian el fondo y destapan las carencias de quienes no pueden prolongar un esfuerzo porque el cuerpo no les da para más.

Combinaba puertos encadenados, terreno llano en alguna ocasión, buenos corredores y dos semanas en las piernas, que no es moco de pavo, a pesar de que camino de Urdax se tomaran un respiro indisimulado. Sublime, sensacional, ¿la mejor etapa en tiempo? pues no lo sé, porque recordamos varias de este calibre, en la Vuelta unas cuantas, en el Giro muchísimas, en el Tour, menos.

¿Y qué pasó? lo que tenía que pasar cuando hay equipos con un manual de estilo que son coherente con su valentía y personalidad, que no escatiman ni hacen absurdecesen la ruta, incluso cuando los más incrédulos les cuestionan cualquier gesto. Orica, sí, Orica, el equipo de las cronos por equipos perfectas, el que puso en bandeja la victoria de Matthews en el Tour, el que ayudó a Chaves en el etapón del Giro, el que tantas y tantas veces sacan punta a un conjunto que no es del calibre de otros, pero que tiene una pizarra envidiable.

Orica lanzó gente por delante, de cajón, los metió en la fuga, le dio vida a la misma, y cuando quisieron darse cuenta algunos, Simon Yates le había tomando minuto y medio a los grandes nombres. Fue entonces cuando Nairo vio como se le caían los compañeros del grupo de favoritos, fue entonces cuando Alejandro Valverde se despidió de la temporada del “jackpot”, fue entonces cuando muchos se arrepintieron de dudar de la valentía y la estrategia bien llevada. Yates, una temporada en la picota, ha estado enorme, el bautismo de fuego, como el de su hermano en el Tour. Se ha metido de lleno en la puja por el podio que ahora ocupa su compañero Chaves.

El manual de Orica entiende de esto. Sin tanta tontería dos tipos optando a sorprender a los dos grandes, sin ruido, trabajando, buscando el éxito, con dos etapas en el zurrón no olvidemos. Y ¿qué tenemos delante? El Team Movistar, es tanto lo dicho, escrito y opinado sobre ellos que seríamos redundantes. No quisieron apretar en los Lagos, por eso de si Valverde podía optar a completar las plazas de honor y se van a arrepentir. Han ganado solo una etapa, la de los Lagos, no han optado a defender el rojo de Rubén ni el de Nairo de La Camperona, han querido la perfección, y ahora ven peligrar todo. Nairo ha atacado unas ocho veces a Froome y éste lejos de inquietarse le ha neutralizado, a veces con los compañeros que no le quedaban a Nairo, Dani Moreno, ese ciclista que siempre se guarda algo para él, y otras veces saliendo en persona.

Y que no os hagan trampas al solitario, el Team Sky lleva días currando de lo lindo, con gente en las escapadas, y bazas en el top ten. La diferencia es que mientras Froome tenía a Konig, Kennaugh y David López, descolgado de adelante, Nairo estaba solo, solísimo, aislado y perdido.

¿Qué tiene ahora Nairo por delante?, pues un recorrido que no le favorece con la crono del viernes y cuatro tíos detrás a partes iguales: dos Sky más dos Orica. Dijo Txente por la tele que habían improvisado. No hay más preguntas..

El premio es para quien lo busca, Orica lo encontró y Robert Gesink también. Qué fe, cuando otros hacían no sé qué en el segundo grupo, él salió a por los adelante tras un día al límite. Ganó la etapa, chapeau, bien fait. La etapa más justa de los tiempos recientes.

Imagen tomada del FB de Movistar Team

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