La locomotora alemana pita de nuevo

Entre balbuceos y quebrantos, Marcel Kittel se ha encomendado a la épica más efímera y veloz para agrandar su palmarés. El alemán de 190 centímetros y poco más de 80 kilos de peso es el ejemplo vivo de lo que es el ciclismo en el gigante europeo: una fuerza bruta, pujante y orgullosa. Un ciclismo que está de vuelta.

Porque los que vaticinábamos una hegemonía anglosajona, nos hemos pillado los dedos. Miren el último podio del Tour, dos franceses secundando a un italiano que desplazaron en el último puerto serio a un español. Quinto ha sido Tejay Van Garderen pero por una circunstancia tan triste como un pinchazo, el de Romain Barden en la crono final. La general de este Tour incluye otro español, un checo y dos holandeses entre los diez mejores. Ni rastro más de un hijo de la Gran Bretaña ni de países angloparlantes. Los cambios que prevemos han de esperar, al menos no se harán en la velocidad estimada en tanto el Giro ofreció un podio con dos colombianos y un italiano.

Sin embargo el Tour de Francia 2014 pasa a ser el de la gran efervescencia alemana, como quizá no veíamos desde hace, por ejemplo, diez años, cuando dos ciclistas de esa bendita nación acompañaron a Lance Armstrong en un podio que no sale en los anales. Nos retrotraemos a la época de Jan Ullrich y Andreas Kloden, exponentes de aquel “milagro” encarnado en el T Mobile que acabó como el rosario de la Aurora y un país entero desvinculándose de todo lo que tuviera que ver con las ruedas finas.

Tomen nota de este nueve y valoren si pudiera ser el nueve germano en Ponferrada: Jonh Degenkolb, Tony Martin, André Greipel, Marcel Kittel, Simon Geschje, Gerald Ciolek, Nikias Arndt y Fabian Weggman. De los cuatro primeros mentados, tres ganaron etapa en el Tour, entre los tres se hicieron con siete parciales, a saber cuatro de Kittel, dos de Martin y otro de Greipel. Y eso que Degenkolb corrió en perfil bajo, algo que no esconde que posiblemente estemos ante uno de los mejores ciclistas del año, con una campaña excelsa en la primavera –hay madera de grandísimo clasicómano al estilo Tom Boonen o Johan Museeuw- y un generoso Tour donde no vaciló en ayudar a Kittel siempre que requirió su auxilio.

Pero hay más, y ese plus se refiere al NetApp, el equipo alemán que debutó en el Tour y que no tiene a ninguno de los nueve ciclistas citados anteriormente en sus filas. El equipo al que pertenece David de la Cruz fue uno de los animadores de la carrera e incluso tuvo en sus filas a una de las revelaciones que va quemando etapas, el checo Leopold Konig. Finalizó el Tour con ocho ciclistas, entre ellos Tiago Machado, autor de una de las machadas de la carrera. Tuvo además otro ciclista que nos gustó especialmente, otro checo, Jan Barta, metro ochenta y cuatro de buen rodador, combativo y generoso.

Curiosamente sólo dos alemanes estuvieron en el NetApp, Paul Voss –líder en una Volta a Catalunya- y el joven Andreas Schillinger. Sin embargo las tornas pueden cambiar en breve porque los mentores del equipo anunciaron un nuevo mecenas a largo plazo, una noticia excelente pues habla del retorno del apetito alemán hacia este deporte. Se ha pasado de individualidades a apuntalar un equipo, queda ahora devolver esplendor al calendario doméstico.

Foto tomada del Facebook del Tour de Francia

INFO

Ei!!! runners…

Estos días he probado el brazalete Ksix para poder correr con su smart phone o iPod. Sinceramente se trata de un brazalete cómodo y fácil de llevar. Queda perfectamente fijado a tu brazo y no molesta. Te lo pones, lo fijas y a correr. Os recomiendo probarlo, incluso llegado el caso hasta puedes llevarte las llaves “puestas”. 

BANNER_FUNDAS_LYCRALejos de esos brazaletes plastificados que te dan un calor de mil demonios, en este caso tienes una prensa textil que te acompaña en ese ratillo que como dicen es solo para ti.

El paraíso ciclista existe y se llama España

Curioso. Ayer Pedro Delegado en la retransmisión de la París-Niza atizaba su furia ante los nuevos atentados que el ciclismo y el desarrollo de la bicicleta están sufriendo en nuestro país. Si lo del casco en las ciudades era cuestión de tiempo, más preocupante son esas tasas que pueden ir a costa de los organizadores cuando quieran sacar a las carreteras cualquier acontecimiento relacionado con este deporte. Eso mismo aconteció hace un año en Catalunya y al final hubo marcha atrás, si bien, la medida, en caso de prosperar, puede cargarse lo poco bueno que ha sobrevivido a esta tremenda crisis.

Paralela y paradójicamente a esta terrible resolución, recuerden lo que pasó con la Macha Carlos Sastre, España sigue siendo destino ideal para ciclistas de medio mundo, cuando no equipos de los cinco continentes. Miremos por ejemplo los stage express que realizan los grandes del ciclocross, cuando agobiados de los medios y el frío se dan el salto a Mallorca para rodar y afinar de cara a las citas invernales.

En la última edición de Cycle Sport se recogen los stages previos a la temporada de nueve de los 19 equipos del World Tour más el Net App que rodó por Mojácar en enero. ¿Adivinan dónde son tales concentraciones? Sí en España y en la costa mediterránea concretamente. Repasemos por el mismo orden de publicación. El artículo se abre con doble página para el Team Sky, que pasó unas jornadas en Mallorca durante el mes de enero. Vemos a Ian Boswell y Dario Cataldo y también a Danny Pate y su cultivado bigote.

Le sigue el Team Movistar rodando en enero por Mojácar con Juanjo Cobo y Vladimir Karpets charlando mientras estiran patas y Fran Ventoso tirando del grupo de contrarreloj. El Vacansoleil de Romain Feillu estuvo en Benidorm también el primer mes del año y no muy lejos el Argos-Shimano, en Altea exactamente por esa época.

Compartieron estancia en tiempo y lugar el BMC de Philippe Gilbert y el Radio Shack de Andy Schleck en Jávea durante el mes de diciembre del año pasado, en vísperas de las navideñas fechas. El Team Blanco sacó sus nuevos colores por las carreteras de Mojácar y el Lotto-Belisol en Benicassim, ambos ten enero.

A la luz de este pequeño sondeo queda patente que no reconocemos nuestra potencialidad como destino de primer orden en cuestiones ciclísticas, con el grado de desestacionalización que para los hoteles y lugares turísticos supone. Todo ello suma un impacto tremendo en zonas literalmente “fantasma” en invierno. Todo esto acontece en un contexto de inexplicable agresión contra la bicicleta. Sí, esto es España.

Foto tomada de www.ciclosfera.com