El mundo también es redondo en ciclocross

La globalización en el ciclismo es un hecho. Vemos carreras de gran nivel en Argentina con Tour de San Luis y en la otra punta del globo, en China con el Tour de Pekín que concluyó el World Tour. Como una ola que va “chocando” desde los más grandes a los más chicos, la de la globalización está pegando fuerte también en el ciclocross. Un claro síntoma fue la adjudicación del Mundial de la disciplina a la ciudad estadounidense de Louisville, disputado la temporada pasada.

Hay que tener en cuenta que el país norteamericano suma 48 carreras UCI en la actual temporada y que Bélgica, país del mundo con más tradición en esta disciplina, cuenta con 33, si bien es cierto que el nivel de las pruebas belgas es mayor, la mayoría son C1 o Copa del Mundo, ambas cifras son síntoma de la extensión de la modalidad. Aunque ya se lleva mucho tiempo teorizando y divagando sobre la disputa de una manga de la Copa del Mundo en Estados Unidos, ésta no se acaba de materializar. A que esa posibilidad sea real puede contribuir la falta de pruebas en Europa y la entrada de Trek en el ciclocross mediante Sven Nys, casi nada.

 

El nivel de los especialistas europeos crece

 

Globalizar el ciclocross con la disputa de carreras en países con poca tradición en la especialidad depende del tamaño del bolsillo de los organizadores pues lo que no se puede comprar es el talento en forma de ciclistas capaces de dar guerra en las pruebas de alto nivel. La temporada comenzó hace más de un mes y si algo está claro es que tendremos nuevos protagonistas para esta temporada y que además ninguno de los nuevos es belga.

Aunque la elite belga sigue a gran nivel, hablamos de Klass Vantornout, Sven Nys, Kevin Pauwels y Niels Albert, es cierto que en este arranque la Copa de Mundo, referente de la especialidad, se ha dormido en los laureles.

Ese sueñecito, unido una mejora de las prestaciones de los que el año pasado eran las comparsas, ha posibilitado que el actual líder de la Copa del Mundo de Ciclocross sea un ciclista no belga, sí  el holandés Lars van der Haar, incuestionable tras sus dos victorias consecutivas en el arranque.

Además del ya nombrado Lars, otro de los “invitados sorpresa” de esta primera parte de la temporada es el campeón alemán de la especialidad, Philipp Walsleben. Con una pretemporada magnífica en ruta, el ciclista Postdam presentaba sus credenciales con su victoria en Baden y dos podios en la Copa del Mundo.

No todo se queda en Lars y Philipp. Este inicio de temporada demuestra que el francés Francis Mourey sigue siendo el que era, que el  también francés Fabien Canal puede ser un ciclista con mucho que decir, que el joven holandés del Telenet, Van Kessel, progresa adecuadamente y que Enrico Franzoi vuelve por sus fueros.

España por fin asoma en el mapa

 

Si miramos a España las noticias son todavía mejores. Hasta esta temporada contábamos con los nada despreciables top30 que nos brindaban Ruiz de Larrinaga, Isaac Suárez y Egoitz Murgoitio. Pero esta temporada, el propio Egoitz nos ha situado en el mapa con su magnífico inicio de temporada: podio en Baden, victoria en Eslovaquia, 14º en Valkenburg, 12º en Tabor y el 10º puesto en la general provisional de la Copa del Mundo.

Sin duda esta irrupción no es espontánea. Es fruto de mucho trabajo y constancia saliendo al extranjero a recibir palos en circuitos duros ante rivales muy superiores. Un esfuerzo que muchos ciclistas españoles realizan y han realizado y que muchas veces no ha sido valorado ni mucho menos recompensado.

A la espera del rendimiento que nos muestre Aitor Hernández en sus salidas al extranjero, también tenemos motivos para sonreír con la categoría sub23. El cántabro Kevin Suárez, bajo la batuta de su tío Isaac, y el vasco de Hirumet Jonathan Lastra garantizan que podremos seguir creciendo en un camino muy lento, que será largo, pero que quizá un día hasta nos depare una alegría.

 

Por Jon Hernández 

Fotos tomadas de www.cycleboredom.com y Parlamento Ciclista

Hoy tendría lugar la Copa del Mundo de Igorre

La muchedumbre que cada domingo del puente de la Purísima se da cita en las enlodadas campas de Igorre no falla tampoco en esta ocasión. Igorre, Vizcaya, en una de esas fosas por las que trepan tantos pueblos vascos. Fue capital del ciclocross mundial estos años. El tsunami llamado crisis burló los montes, viró por los valles y llegó al orgullo del ciclocross vasco.

Este año la leyenda en activo llamada Sven Nys no andará por aquí. Tampoco su último rival de la ristra, Niels Albert, ni otros de los protagonistas del máximo circuito. El lodazal que normalmente el circuito vizcaíno obsequiaba a la Copa del Mundo se queda en dimensión doméstica.

Igorre es el cogollo de la modalidad de invierno. Su antigüedad data de 1977. 35 años nada menos desde que ese mítico y largo apellido de Yurrebaso se impusiera a Mayora y Medina. Desde entonces la colección de grandes nombres ha poblado su vitrina de honor. Camparon por aquí aunque no siempre con éxito buenos ruteros: Pascal Richard, Laurent Dufaux, Raimond Dietzen, Adri Van der Poel, entre otros. Con cinco éxitos en los noventa, el italiano Danielle Pontoni fue la primera leyenda de Igorre.

Luego miren quienes le sucedieron Jiri Pospisil, Mario Le Clerq, Arnaud Labbe en los años que no fue Copa del Mundo, pues cuando ésta aterrizó en Igorre, el listón se elevó hasta Sven Nys, cuatro veces ganador, Zdenek Stybar y Niels Albert. Dejamos para renglón a parte la edición de 2005 que ganara un excelentísimo ciclocrossman y admirado personaje de la talla de Bart Wellens, aún en activo, campeón del mundo, que siempre será el gran rival de Nys como a Bugno siempre se le atribuyó el papel de opositor a Indurain.

Igorre en 2012 es otra vez una olla de pasión y calor por esta estacional modalidad. No estarán las vedettes mundiales, pero sí las domésticas. Tengan a buen seguro que esta puta crisis que todo lo tamiza en grisáceo no emborronará el tendido verde de esta  edición 36 de un  monumento del ciclismo español.

Imagen tomada de www.zikliamatore.com

Ciclocross nacional: un pasito más

La caída de las hojas, los primeros frescos, las lluvias más persistentes,… el año empieza  a morir en otoño y las bicicletas de ciclocross se desempolvan en otoño. La campaña del barro, que se gusta llamar, ya está en puertas de arrancar –este sábado ha arrancado de hecho. Lejanos los últimos ecos de febrero, en España incluso algo más, pues Ispaster se compite justo antes del Mundial en enero, ya apetece echarse a la campa, rodear las cintas, blandir la hierba húmeda y gritar a los oídos de los valientes todo el ánimo que nuestra alma pueda proferirles.

Qué diferente aparece la campaña 2012 si la comparamos con la de diez años atrás. El ciclocross en España ha sido tradicionalmente el hermano pequeño y pariente pobre del ciclismo, pero esa torna cambia, paulatinamente, cada año un poco mejor que el anterior. España tiene voz, que no voto, en este universo de tres o cuatro meses.

No sabemos quién encendió la chispa, pero la disciplina ha logrado asentamiento y sosiego para decir que tenemos una campaña apasionante. Lejos quedan los tiempos de David Seco. No cabe duda, de que el de Busturia fue un grande, pero la incertidumbre es sinónimo de expectación y seguimiento, y con él la incertidumbre sobrevolaba las otras dos plazas del podio. El ramillete se ha abierto a tal punto que son muchas las caras que nos llaman la mirada.

Casi en plena retirada, del primer plano me refiero, Isaac Suárez emergió con el maillot rojigualda cuando menos lo preveía. El cántabro defiende una pieza con la que soñó en sus mejores días. Hoy tenemos la sensación que lo mejor para él pasó. La prueba de revalida es para un vasco, espigado, rápido y explosivo llamado Egoitz Murgoitio. Desde el mentado Seco nadie en España se prodigó tanto fuera, y en ocasiones con fortuna. Lástima de ese costalazo en la Ciudadela de Namur, pues ese día podría haber sido un punto de inflexión. Curiosamente para Murgoitio la asignatura pendiente está en casa, donde al margen de Suárez, Javier Ruiz de Larrinaga es el otro grande. Alrededor de ellos una buena ristra de ciclistas procedentes de otras disciplinas que sinceramente enriquecen la modalidad al tiempo que evidencian la necesidad de apostar por ella.

Pues como no ocurre con la pista, el BTT  y la carretera, el ciclocross se margina en esas edades que el ciclismo se aprende como el leer. Una paradoja, sí. Cuando vemos las carencias técnicas de Hermida, Larri o Murgoitio, nos preguntamos por qué estos purasangre con dos piernas y un corazón como los belgas, no se iniciaron antes en esta modalidad. En Bélgica el ciclocross es parte de los libros de texto y ello les ubica en otra esfera.

Y es que aunque parezca que los nuestros progresan, sólo en una carrera donde fallen unos cuantos belgas y todo salga rodado podremos ver a un español en vanguardia. La temporada por eso apunta a celeste –el maillot belga-. Aunque emergen buenas figuras foráneas, aún parecen tiernas frente a una armada que mantiene sus baluartes: Niels Albert, Kevin Pauwels y Sven Nys, esa figura cincelada por un perfecto artista. Con el descuelgue de Zdenek Stybar la cosa parece moverse en clave doméstica. Esperemos que así no sea. Si la modalidad llevará los mundiales a Ultramar, no es la mejor manera de disfrutar de una especialidad universal.

Publicado en el especial de ciclocross de www.elpeloton.net