Mundial de Yorkshire: El trascoche está tan normalizado que nadie le pone coto

Mundial de Yorkshire sub 23 JoanSeguidor

La descalificación de Eerkhoff se suma a la lista de sucesos del Mundial de Yorkshire

En este Mundial de Yorkshire que mañana acaba con la carrera de fondo hay tres nombres que quizá no perduren en la memoria, pero sí los hechos que les tocó protagonizar.

El danés Johan Price-Pejtersen que saliendo de una curva se ve inmerso en un charco tan grande que parece tragárselo.

El colombiano Germán Darío Gómez, desconsolado en la carrera júnior con la llanta y tubular en la mano, esperando la asistencia que llegó, aunque muy tarde…

… y el desarrollo y desenlace de la carrera sub 23, con el neerlandés Nils Eekhoff expulsado de la carrera cuando saboreaba sus primeros minutos tras imponerse en un mundial.

 

Ciertas valoraciones cabe hacerlas con distancia, en el tiempo, en el lugar y en la emoción.

Ayer, la tarde de viernes, las redes fueron un hervidero por el desenlace del Mundial de Yorkshire en la carrera sub 23.

Podemos entenderlo, son carreras, una entre un millón que seguro le cambiarán la vida a más de uno, para bien o mal, pero le dejarán tocado para los restos, en una suerte de ruleta que gira y gira.

Una ruleta en la que corredores se montan en marcha y no distingue color, apellido ni nacionalidad.

Sencillamente, ejecuta la suerte, su suerte, como le dé el viento en cada momento.

Y la suerte de un mundial, de un arcoíris que deberás vestir por un año entraña un cúmulo de situaciones que para el ganador deben alienarse de una forma que podríamos tratar casi de milagro.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

 

Caídas, toda la vida ha habido caídas, cortes y percances varios que no influyen, sino que deciden la suerte de las carreras más grandes.

En ese alineamiento de hechos, la caída suele ser aquello a evitar, pero en carreras como las del Mundial de Yorkshire son el pan nuestro, como los pinchazos en Roubaix o los desvanecimientos en la gran montaña.

A Eekhoff le tocó la suya, que fue muy fuerte, pero lo que vino después no hay por donde agarrarlo. 

 

Un trascoche de tomo y lomo que supera todos los niveles de perversión de este deporte.

Seguro que el golpe le dolió al neerlandés, seguro que la injusticia de la caída había sido exagerada, pero señores en competición estas cosas pasan, estas cosas cuentan.

El trascoche de Eerkhoff es absolutamente indisimulado, e incluso hemos visto alguna imagen más de impulsarse cuando entrega o le dan un bidón.

Dicho esto, y que la acción creo que es merecedora de la descalificación, caben unas cuantas reflexiones.

Por un lado, el trascoche se tiene muy por la mano en el pelotón.

Cuando hablas con un pro, lo a por descontado, son cosas que pasan, suceden sin más, y la suerte se reparte entre todos, porque al final todos pinchan o se descuelgan alguna vez.

Pero no reparan en que hay casos y casos, y la historia reciente, incluso en mundiales marcan un trascoche injustificable, como la clave del desenlace de una carrera.

A veces ves escapadas en clásicas, uno que pincha, que tardan en atenderle, y de repente nuevamente en el grupo cabecero.

¿Quién no ha hecho esto nunca?

Pero el que se moneda de cambio, que muchos, o todos lo hagan, no marca cuándo está bien y cuándo está mal.

La casa del ciclista en Calpe 

Es un juicio sujeto en manos de unos jueces que reciben las imágenes, de aquí y de allá, para componer una acción y tomar la decisión.

Es increíble, pero pasa, incluso en la época en la que la tecnología todo lo puede, las decisiones llegan con el retraso de ayer.

La UCI vio esto a más de ciento veinte kilómetros de meta, Eerkhoof fue descalificado tras ganar la carrera.

En su camino ha condicionado hasta las trancas la carrera.

Felicidades por este fotón a Photo Gomez Sport, un tío hecho llorando como un niño por la descalificación.

SQR – GORE

 

A sabiendas que el ciclismo es tan difícil de arbitrar, que las cosas pasan rápido y en un espacio de tiempo de kilómetros, ¿tan difícil es poner coto a un trascoche?

Marcarlo y dejarlo bien definido, y retratar a quien lo hace.

Sabida es nuestra admiración por Vincenzo Nibali, pero sus acciones en esta materia son legendarias, desde aquella «milagrosa» aparición en Florencia, condicionando el desenlace de una carrera que habría quedado entre Rui Costa, Purito y Valverde, a aquel «agarre» en el inicio de la Vuelta de 2015, un «agarre» por el que por cierto no mostró arrepentimiento basándose en que todos lo hacían.

Pues si todos lo hacen, si está tan extendido, si la trampa campa a sus anchas por detrás y todos convienen en no tocarlo, en que lo que pasa ahí, que se quede ahí, que luego no plañan cuando el viento no sopla a su favor.

El trascoche es algo tan usual, tan admitido que nadie le pone coto, como a las caídas y cuando parar, caso de Toledo en la Vuelta, como en los sprints irregulares, como en tantas otras cosas en las que el ciclismo camina en la arbitrariedad para desgracia de sus protagonistas y desconcierto de sus amantes.

Foto: FB de Yorkshire 2019