Vuelta: El BMC es rojo

El BMC gana la primera etapa de la Vuelta

El camino en Nimes era revirado y tenía su miga. La Vuelta 2017, encogida por el dolor de Barcelona, ha echado a rodar sin más novedad que la «corrida» que se han marcado los BMC.

Bromeaba Daniel Oss en la elipse de las Arenas de Nimes. Aludía a lo taurino del lugar, un sitio en el que hay una visita guiada que incorpora tintes de tauromaquia como sólo los había visto en la Maestranza. La jornada fue buena para BMC, redonda. Ganaron sin paliativos, y situaron a ese ciclista que es como el Guadiana, Rohan Dennis, en lo alto de la general.

Dennis es sin duda uno de los grandes talentos del ciclismo australiano, y mundial, de los últimos años. Un corredor con un motor sensacional, capaz de reventar rivales en grandes llanos, con un buen palmarés, aunque siempre indescifrable. Su liderato pasaría a ser anécdota, si no fuera por su palmarés y poso ciclístico, lo suficientemente asentado como para calibrar esta Vuelta de las estrellas.

Por lo demás, sin mayor novedad en el frente. Tabla casi rasa entre los favoritos, con caídas y sustos incluidos, y la desgracia, entre otros, personificada en Jorge Arcas: Tu primera grande y caída antes de los dos minutos de competición. Estas heridas duelen hoy, pero son lecciones para mañana. Cicatrices en forma de letras que escriben mensajes valiosos.

El primer acto de esta Vuelta tuvo como lema la candidatura de Nimes a la cada vez menos prestigiada lista de sitios patrimonio de la humanidad, por cuanto ya lo es el Pont du Gard. Al final el listado será tan extenso, de hecho, ya lo es, que su valor se diluirá entre tanto nombre.

Fue curioso, e inédito, el celo de Carlos de Andrés en el relato monumental de la carrera. Tuvimos que salir de España, e irnos a Francia para tomar conciencia de la importancia que el ciclismo en la venta del turismo del sitio que pisa. Y digo que fue curioso, porque el narrador fue muy preciso en los textos que admitió le pasaron desde el ayuntamiento de Nimes.

Es decir, que cada toma, cada monumento era el mejor en su género, algo por lo que no podríamos la mano en el fuego por nadie. De Nimes y sus arenas he leído y escuchado cosas como en las de Verona. Ya sabéis, al final lo mejor es lo de uno, aunque lo tremendo es que quien lo lea lo acabe admitiendo. Cosas del directo.

La Vuelta pasa por las Arenas de Nimes pero no cruza la ciudad monumental de Cáceres o si lo hace en Salamanca, la producción es de vergüenza. Recordad aquella crono de hace unos seis años, en la misma que se presento Froome en sociedad. Acabó en la Plaza Mayor, pero las imágenes podrían haber sido de cualquier barrio dormitorio. Es lo que hay. Esperemos un día, aunque tarde, cambien las tornas.

En fin, que la Vuelta ya ha partido, que los favoritos se apilan en distancias prudenciales y que a la espera de la jornada andorrana poco o nada se espera más allá de que Dennis tenga un gesto con el ausente Samuel, quien me dicen se enteró de su resultado adverso entrenando con las cabras sobre la misma crono que su equipo acabó ganando.

La Vuelta en @JoanSeguidor es gentileza de Endura

Imagen tomada de FB de La Vuelta

Los campeones morales no perduran

Directo y locuaz, un día Oscar Pereiro me dijo aquello de que “eso del ganador moral es una gilipollada”. Estaba el gallego dándole vueltas a ese Tour que le cayó días después de concluir por el positivo de  Floyd Landis.

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En esta jornada llamada de transición, camino de Nîmes, una de las ciudades francesas con mejor patrimonio romano conservado, fue de todo menos de transición. Muchas muescas, momentos y lecturas para un día que pudo ser histórico para un ciclismo, el oceánico, el neozelandés, si la pizca de justicia que muchas veces reclamamos para el deporte se hubiera mantenido a flote en el vendaval de lluvia y nocturnidad que acompañó al pelotón.

Jack Bauer es el sugerente nombre del protagonista del domingo. Escapado doscientos kilómetros, junto al campeón helvético Martin Elminger, fue cazado incluso creo que a menos de 20 metros de meta. Un lapso corto, e insignificante, en que pasó del primero al décimo lugar. Ganador moral dirán algunos, pero nada más lejos de la realidad. El ganador moral es un consuelo momentáneo, efervescente que el tiempo borra de las memorias y conciencias porque el palmarés plasma otra cosa para la eternidad.

Sereno, pasada la llorera inicial, la  impotencia que sucede a la tormenta de emociones, Bauer pasaba revista con los medios luciendo una entereza que fue sólo carcasa. Su no triunfo estuvo en un tris de ser histórico para Nueva Zelanda, los kiwis, los “all black” que en el Tour siguen inmaculados a pesar de tener ciclistas pululando por Francia desde 1928. Diez neozelandeses, algunos conocidos como Julian Dean, Greg Henderson y Hayden Roulston, y cero triunfos esa es la triste realidad.

INFO

Ei!!! runners…

Estos días he probado el brazalete Ksix para poder correr con su smart phone o iPod. Sinceramente se trata de un brazalete cómodo y fácil de llevar. Queda perfectamente fijado a tu brazo y no molesta. Te lo pones, lo fijas y a correr. Os recomiendo probarlo, incluso llegado el caso hasta puedes llevarte las llaves “puestas”.

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Lejos de esos brazaletes plastificados que te dan un calor de mil demonios, en este caso tienes una prensa textil que te acompaña en ese ratillo que como dicen es solo para ti.  Mirad aquí más detalle.