Gracias, Michael Rasmussen

No pocas cosas hemos dicho aquí sobre Michael Rasmussen. Casi ninguna buena. Nos ha parecido un interesado, un mentiroso, un oportunista y obviamente un tramposo. Por contra creemos que la forma en la que fue tratado en el Tour del que fue expulsado fue muy injusta, pues se le puso una alfombra roja de salida a una persona que con la ley en la mano no había hecho nada diferente al resto. Luego ha hecho esfuerzos para volver por diferentes vías pero el peso de su estigma salió siempre a flote como esas boyas en alta mar.

Quizá en el hecho que no haya podido volver resida ahora parte de su utilidad. Igual que la saña y verborrea que gastaba en las carreras que disputaba, Rasmussen es peligroso para muchos. Sí ahora mismo, en estos momentos. El ciclismo amanece con otro libro de traca, el del danés, que sabedor que las puertas del teatro se le han cerrado para siempre parece dispuesto a obrar en consecuencia. «Fiebre amarilla» se titula. A alguno ya le habrá dado fiebre, sin duda.

Y en esa nueva sinceridad dos personajes aparecen marcados en rojo. El primero de ellos ya caído y sólo el beneplácito e hipocresía de su equipo le mantienen en la palestra. Hablamos de Ryder Hesjedal, el hombre que ganó el Giro de 2012 proclamando a los cuatro vientos su total limpieza. Resulta que, empujado por la obra de Rasmussen, ha tenido que admitir que hace diez años el dopaje formaba parte de su vida.

 

He visto lo mejor y lo peor de este deporte y creo que ahora está en el mejor lugar que ha estado nunca. Miro a los jóvenes ciclistas de nuestro equipo y de todo el pelotón, y sé que el futuro de este deporte ha llegado

 

Sí, Hesjedal habla de jóvenes, de futuro, de esperanza, pero oculta su pasado pobre y negro con la misma retórica que le mantiene en nómina del Garmin, ese equipo que amamanta un buen grupo de exdopados y los mezcla con grandes talentos. Con tal caldo de cultivo qué hemos de pensar. ¿Crecen sanos los chavales en medio de una nómina de demagogos como Jonathan Vaughters, David Millar, Christian Vandevelve o Tom Danielson? Es que hablamos de la guardia pretoriana del equipo, tanto en lo deportivo como en lo moral.

Porque el proceder de Hesjedal es curioso. Canta ahora que el libro de Rasmussen empieza a estar disponible, sin embargo en Garmin dicen que Hesjedal hace un año que ya colabora con la verdad. Hablamos pues de manejos velados, cuestiones privadas,… en fin. No sé qué habría de decir Purito Rodríguez sobre el corredor que le sopló un Giro a la sombra misma del duomo milanés.

Pero parece que con Hesjedal el tema no va a acabar. En el horizonte otro de los personajes más negros de este deporte: Bjarne Rijs. El domingo mismo, La Gazzetta apuntó la posibilidad de que el técnico haya vendido sus responsabilidades en Saxo Bank a Oleg Tinkov porque el libro de Rasmussen es concluyente sobre su “savoir faire” en tiempos del CSC. Igual Tinkov no deberá esperar un año para tener su juguetito ciclista, lo puede tener ya y no crean que para Alberto Contador debiera ser malo, pues el magnate puede serle un acicate al tiempo que una extraordinaria excusa para esconder un rendimiento que hasta la fecha no ha sido el de antaño.

Aunque las partes nieguen el posible, el rio agua lleva y si es para empequeñecer un tipo que ha medrado hasta lo insospechado como Bjarne Rijs, a pesar de su tremendo pelotazo de hace 18 años, nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a Michael Ramussen.

Foto tomada de www.zimbio.com

Ahora mismo el proyecto de Fernando Alonso no es nada

Cuando se barruntó un principio de acuerdo entre Fernando Alonso y los gestores del Euskaltel, el cava poco menos que corrió por los pasillos del ciclismo español. La complejidad de operación, las diferencias de pareceres, los problemas que podrían surgir,… nada parecía importar. Se hablaba de principio de acuerdo no de adquisición. Unos entendían lo primero, la inmensa mayoría dio por hecho lo segundo.

Pero pasaron los días y aquellos problemillas fueron obstáculos insalvables, tanto que ninguna de las partes en la mesa admitió abiertamente cuáles eran los verdaderos motivos. Se dijo que Fernando Alonso se había desilusionado de lo que vio en las tripas del ciclismo. Esa desazón le invadió a las tres semanas de haberse interesado por el mismo, qué no le invadirá en las más de 52 que le faltan para plasmar su proyecto.

Aunque en el entorno de Fernando Alonso ya trabajan a satisfacción, así consta con el nombre del proyecto, Fernando Alonso Cycling Team o FACT, e incluso se hablan de patrocinios cerrados y corredores sondeados, lo dicho “se habla”, las trabas que en su día arruinaron su pacto con Euskaltel aparecen en el horizonte.

No son las mismas trabas, son nuevas con diferente forma y ropaje disimulado. La UCI anda envuelta en un cambio gradual que debe culminar en un calendario y sistema de equipos diferentes en 2020, estos cambios obedecen a una racionalización del deporte ciclista que se veía con excesivas carreras y frentes para plantillas no siempre ajustadas a la exigencia. Gustará o no, es más, nos gustará más o menos al ciclismo español esa propuesta de cambios, pero es lo que hay.

A Fernando Alonso le harían pasar por la segunda división del ciclismo si quiere optar a la primera. Lo que en otros deportes se consideraría un mero formulismo, pues la entrada de una persona del tamaño mediático del asturiano significaría ponerle la alfombra, en ciclismo es una inseguridad total, pues en esa segunda división no tienes acceso seguro a las grandes citas.

La situación se complica un poco más cuando Oleg Tinkov también anuncia equipo ciclista para 2015, que debe ser el año que los mayas marcaron para el renacer del ciclismo profesional sin reparar que en la campaña próxima muchos ciclistas están cerca de dejar la bicicleta, cuando no lo han hecho ya. Es por ello muy curioso que al vilipendiado Tinkov se le tome la palabra como cierta ahora, justo después de sus coqueteos de nuevo rico con este deporte y los numerosos escepticismos que despierta. En todo caso si es verdad que Tinkov tiene un pastizal para el ciclismo que lo traiga y genere titulares. Otra cosa es la seriedad que inspira.

Con todo, el primaveral y fecundo 2015 nos queda lejos muy lejos y aunque en el equipo de Alonso digan que en el próximo Tour de Francia aprovecharán para dar detalles del equipo, es plausible que los problemas acaben arruinado el sueño de tener un segundo equipo español en la elite. Porque esa es otra, se supone que será español porque su mecenas es español, pero Italia es semillero de nuevas y noticias relacionadas con el equipo como no ocurre con la prensa española.

Veremos. Ésta y otras muchas cosas que aparecen por el camino suponen un terco y duro camino para quienes tiene la ilusión de ver al piloto totalmente involucrado en el ciclismo.

Foto tomada de www.motor.es

Oleg Tinkov es un mal necesario

Qué duda cabe que esta resaca de Tour de 2013 está siendo más larga de lo habitual. Mientras Chris Froome saborea su éxito de critérium en critérium, embolsando un dinero que siendo ciclista no está de más, la red argumental tejida alrededor de lo que aconteció hasta hace diez días en Francia y el informe del senado galo, más sus posteriores “víctimas”. Todo para atesorar un tránsito hacia la tercera grande del año de lo más entretenido.

Al hilo del senado francés y su informe de pesquisas, que no de nombres y apellidos, ya tenemos una última cabeza sobre la bandeja. Sí es la de Erik Zabel, un hombre curiosamente pluriempleado en la UCI y Katusha a pesar de haber reconocido sus historias hace siete, nada menos que siete, años. Para que nos entendamos, hay una diferencia entre las dimisiones “forzadas” de Zabel y Olano. Si el segundo nunca había sido vinculado a nada raro, el primero, al haberlo admitido hace tiempo, digamos que era un personaje zombi de esos que pululan por nuestro deporte sin saber muy bien porqué y a razón de no sé qué vara de medir.

Por que a Zabel nunca se le ha evitado el saludo ni se le ha declarado persona non grata como por ejemplo a Bjarne Rijs, quien en su día recibió la misiva del Tour de cuán más lejos mejor. Y es que el calvo danés saca rédito mediático, que no financiero, a las patochadas que últimamente siembra Oleg Tinkov por la red. A pesar de ese ajetreado día que el magnate ruso se empeñó en retratar en Youtube, tiene tiempo para soltar lindezas, siendo Rijs uno de sus oscuros objetivos. Fulminante fue el expreso deseo de Tinkov para que el danés encontrara la pasta que dejará de percibir por su desvinculación del equipo. No sé, si no me equivoco, hace un año, antes de que Tinkoff Bank entrada en Saxo, los números no cuadraban. Ahora parece que sí, al menos de momento.

Ya puede espabilar el Rijs para encontrar la parte que le falta pues vender los méritos del equipo no será sencillo más cuando Roman Kreuziger suma el único triunfo de tronío, la Amstel, y en el Tour el despropósito en la dirección del equipo estuvo a la vista de todos.

Y luego, al final de todo, está Alberto Contador que se va a hacer una pedalada a los Dolomitas con el equipo en plena ebullición. Si algo está haciendo bien el de Pinto es tratar con total desinterés, al menos aparente, los mensajes de Tinkov pues en el fondo el magnate ruso le está haciendo un favor, dado que nadie o muy pocos valoran su triste rendimiento en la presente temporada. Lo hace Tinkov por todos, y con tan mal gusto que hace bueno al ciclista. Entiéndanme, un cuarto puesto en el Tour es una medida del valor de un ciclista notable pero hablando de Contador es un balance escaso que además no ha entrado a valorar. Si se dice que no pasó un buen invierno, que se le veía hinchado, que pedaleaba agarrotado y esas cosas que significan mucho y nada al mismo tiempo. Nada convincente sobre el tapete.

 

En fin, esto es el ciclismo y así os lo hemos contado estos meses. Ahora viene un descanso, no sé si merecido, juzgadlo vosotros, pero en unos días este espacio estará con la persiana echada. Volveremos en unos días, no muchos, que desconectar del todo es perjudicial. Saludos chicos, y chicas, y muchas gracias por el cariño dispensado.

¿Quién correrá para Oleg Tinkov?

 

El círculo vicioso que Oleg Tinkov sembró en los prolegómenos de Tour, cuando les dijo a los de Saxo que ellos pasarían a segundo sponsor, se cuadró aquellos días que, por separado, se refirió a las tácticas de Bjiarne Rijs y el rendimiento de Alberto Contador. Ocurrió lo que según parece buscaba el adinerado ruso. Jugada redonda. Fue jugar a rojo y negro, par e impar y a la mitad de la ruleta, todo en la misma jugada. Si Contador dio la respuesta por callada –la verdad es que hizo lo que mejor podía hacer-, Rijs trazó una línea, dijo que hasta aquí y que cada uno por su lado.

Fran Reyes recoge con mino el repertorio de TInkov este último mes. No sé en cuánto habrá variado su cantidad de followers en Twitter, pero el controvertido mecenas ha rociado de color e hilaridad la red con palos para todos, empezando por el Team Sky y abriendo el frente hasta sus propios hombres.

Es curioso que una vez ha culminado el divorcio, Tinkov siga pensando en invertir en el ciclismo, pues como bien cuenta Fran, Katusha fue el nombre de su primer desencanto una vez integró su Tinkoff Systems en la megaescuadra rusa. Va a ser cierto que sí quiere el ciclismo, y no mueve la pasta por él cuál enfermizo jugador de casino. Busca su sitio, aunque lleve años en ese empeño, no desiste.

En su facebook anuncia un nuevo equipo. Del mismo se conocen mínimos detalles, el más importante es que no puede ser Pro Tour, al menos a priori. Estará sondeando el mercado, entiendo. Quien corra para él sabe que se expone a ser vilipendiado por la red de la forma más indiscriminada si el señor no le ve la “profesionalidad” suficiente, incluso el director que tome su volante es posible que lo lleve de copiloto discutiéndole cada movimiento.

Monsieur Tapie

Cuando Oleg Tinkov se despidió públicamente de Rijs le deseo suerte en la “desafiante labor” de encontrar dinero para sacar adelante sus estructura. No sé si el vil metal y la obvia crisis de patrocinios que pasa el ciclismo son el mejor caldo de cultivo para que estos personajes sacados de una película tipo Batman, en otras circunstancias parece complicado verles, si bien en años dorados tuvimos a Bernard Tapie, una celebridad del chanchullo en el país vecino. Esperemos que de toda esa pléyade de multimillonarios caprichosos que pululan por el mundo sean los menos que se fijen en el ciclismo, pues al final es éste, y no otro, quien paga los platos rotos. 

Fotos tomadas con toda la mala baba de Parlamento Ciclista y www.rue89.com

Las horas más bajas de Alberto Contador

 

No son momentos buenos para Alberto Contador. Lo que durante el año resultaba obvio se plasmó en el Tour. Desde que volvió de su periodo de sanción no ha vuelto a ser el mismo. Ganó la pasada Vuelta a España por carácter y persistencia, dos valores de los que nunca estuvo exento pero que siempre unió a una superioridad apabullante respecto a sus rivales para cerrar el círculo. Ahora esa superioridad le ha abandonado.

La presente campaña sigue  con una sola victoria, lejana y pequeña en San Luis, tierra de  Argentina. Luego falló sucesivamente en sus objetivos, y al margen de no entrar en el podio del Tour, tampoco estuvo al nivel en citas que le van como anillo al dedo, dígase Tirreno, Dauphiné y País Vasco.

Un rendimiento decepcionante, una carrera alejada de las expectativas que por cierto no ha merecido más explicación que “no tengo piernas”. Ni siquiera un atisbo de crítica ni compromiso de ahondar en las causas, ni por su parte ni por parte de la prensa que ejerce de pesebre, algo que en apariencia es cómodo pero que en esencia es perjudicial para el ciclista.

No hablaremos de las causas del bajo rendimiento de Contador. Circulan teorías cárnicas e incluso otras más crueles, yo sinceramente no tengo ni idea y con esta premisa hablar es insidioso y superfluo. Lo que sí constato es que Contador en este Tour dio la cara hasta el final, lo intentó aunque de forma ligera e inocua, y acabó distanciado. Lo perentorio de su actuación es saber hasta dónde habría llegado Roman Kreuziger sin coincidir con él en el equipo porque ajenos a las banderas en este blog nos ataviamos con los colores del ciclismo y por eso nos hacemos esta pregunta desde la óptica deportiva.

No obstante, me llama poderosamente la atención que trascienda tan poco el ambiente hostil que rodea al ciclista. Contador declaró que no estaría en la Vuelta, y al poco Bjarne Rijs dijo que eso habría que discutirlo. Es curioso que el lamentable gestor danés, que no ha aparecido en rueda de prensa alguna al lado del jefe de filas de su equipo, opine con tal solvencia.

De cualquiera de las maneras las soflamas más duras contra el ciclista madrileño vienen de los juguetones dedos del propietario de su segundo sponsor. Esto decía Oleg Tinkov del cuarto clasificado del Tour:

 

“Conta performance wasn’t good. He need to change many things in his preparation and be more PRO. Will he do that? That’s the question…”  (La actuacion de Conador no ha sido Buena. Debe cambiar muchas cosas en su preparación y ser más profesional. ¿Lo hará? Esa es la cuestión…”

 

“His salary doesn’t match his performance. Too rich and isn’t hungry, that’s my opinion, and I deserve it. He must work harder” (Su salario no es acorde a su actuación. Demasiado alto y no pasada hambre, es mi opinión y me la reservo. Debe trabajar más duro)

Con amigos así no necesitas un Chris Froome en la carretera. Entiendo que como buen ruso Tinkov es un tipo endurecido ante la adversidad, pero su forma de motivar no me parece la más adecuada. Sea como fuere su caballo no ha sido ganador, pero estas maneras le desacreditan. Madre mía en qué manos está cayendo el ciclismo.

Si Oleg Tinkov quiere influir que prescinda de Bjarne Rijs

Oleg Tinkov es el presidente de Tinkoff Credit Systems. Con amplia experiencia en el mercado ruso, su trayectoria se inicia en 1993 y desde entonces ha pisado varios sectores. El anterior al que le ocupa actualmente, el financiero, fue una cervecería. Todo ello para tomar conciencia de su abanico de actividad. En 2005 vendió su negocio cervecero y entró en el mundo de los servicios financieros poniendo el foco en el negocio de las tarjetas de crédito.

Cuando hablamos de él, tenemos prueba tangible de lo bien que le va a  algunos rusos. Sin embargo Tinkov lleva en el ciclismo un buen tiempo. Tuvo su equipo en exclusiva hace unos cinco años. Pavel Brutt y Vasili Kyryienka estuvieron a su sombra. Con la llegada del Katusha es equip se descolocó, pero hace un año volvió con el copatrocinio del Saxo Bank que dirige Bjarne Rijs.

La cuota del Tinkoff Credit Systems en el maillot ha sido la de segundo sponsor. Oleg Tinkov quiere revertir esa situación, llevando a la entidad danesa al papel de copatrocinador y emergiendo su marca como denominación primera del equipo. Antes del Tour dio alguna pincelada, ahora en plena carrera y con dos de sus ciclistas en el top ten –Alberto Contador y Roman Kreuziguer- dice que quiere ser primer sponsor y que los daneses, si eso, pasen a comparsas.

Dice Oleg, que se asemeja demasiado a esos presidentes de clubes de primera en España que un buen día deciden sentarse en el banquillo, que no puede influir como le gustaría. Que discute con Rijs, pero que no siempre se ponen de acuerdo y que el calvo siempre se sale con la suya, aunque se equivoque. No se puede ser más directo. En este enlace de www.cyclingnews.com lo explica.

Desde 2009 Saxo Bank es primer mecenas de Rijs, tomando el testigo de CSC por donde pasaron todo tipo de ciclistas y personajes, muchos por uno u otro motivo salpicados (desde Tyler Hamilton a Ivan Basso, llegando al recientemente manchado Laurent Jalabert). Sin embargo ninguno de los mentados repugna al nivel de quien les dirigió, el exganador del Tour de 1996.

Y es que sólo en un deporte como el ciclismo personajes como el apodado “mister 60” pueden seguir a flote a pesar de haber sido declarado persona non grata por doquier. No se explica de verdad que un personaje de esta catadura continúe en liza. Y ya no sólo por su oscuro pasado, haciendo bueno eso de que con dopaje se puede pasar de podenco a galgo, sino también por las calamitosas decisiones que toma al volante. Recuerden las servidumbres de Ivan Basso a Lance Armstrong cuando Jan Ullrich buscaba darle una pizca de emoción o el Tour que perdió por no defender a Carlos Sastre como el abulense se merecía, o las patéticas estratagemas de los Schleck a sus órdenes. Estrategias que en el caso de los luxemburgueses calaron hondo. Si hasta podemos decir que Floyd Landis ganó el Tour por su carencia de visión.

Estos días ha hablado el director de Astana, Guiseppe Martinelli, de la falta de profesionalidad de Andrey Kashenchkin, uno de los primeros abandonos de este Tour. Lo increíble es que el kazajo siguiera en liza, lo mismo que Erik Zabel, un dopado confeso, asesore a éste o aquel. El ciclismo necesita pasar página y aquí tenemos tres ejemplos perfectos de que así es imposible. Quizá cuando esto amenace ruina total es cuando se percaten que su presencia no es requerida. Puede que sea tarde.

Los salvadores que amenazan con matar el ciclismo

Hace poco un amigo me hablaba del comando de salvación suicida. Entraban a por un rehén con pulcra operativa, mataban a los malos, recuperaban el secuestrado y a continuación, en el momento de salir, se pegan un tipo. Al carajo el rescate y las cosas, peor que al principio.

En estos días de frío diciembre, mientras en desaguisado sobre Alberto Contador amenaza con dejarle sin participar en el Tour por sexta vez, dos grandes grupos emergen en salvación de esto que dicen querer y que no es otra cosa que el ciclismo. Los grupos son ampliamente identificables, siendo simplistas, con los mentores del Team Sky y Team Garmin.

Los primeros se llaman “Por un Ciclismo Creíble”. Son el núcleo duro de la intransigencia contra el dopaje, una suerte de azote para todo aquel que aunque habiendo cumplido su sanción, no merece respirar en un plazo prudencial de tiempo no vaya a ser que la vuelva a liar. Presunción de inocencia ante todo. Sería la línea más próxima al Team Sky, aunque con un perfil más moderado, pues los ingleses son auténticos amantes de Atila y su caballo en terrenos del dopaje. Esta teoría que ellos gastan es muy bonita sobre el papel, aplicarla volverá a descabezar el pelotón. Parte interesada en esta macedonia Oleg Tinkov, a quien están invitando a desinvertir en el ciclismo, se queja por que con estas reglas a Contador se le pone muy crudo estar en el Tour 2013.

Parte interesada

Los segundos vienen al cobijo de la recién anunciada opción de Greg Lemond sobre la presidencia de la UCI. El norteamericano se rodea también de acento anglosajón destacando el irlandés Paul Kimmage, un activista antidopaje que corrió junto a californiano recordando un pasaje cuando éste adelantó al pelotón defecado de arriba abajo con el objeto de que sus rivales no aprovecharan sus problemas intestinales. Está también Jonathan Vaughters, mentor de Garmin, que como bien pringado que estuvo pide segundas oportunidades que él, desde su poltrona, negó a muchos ciclistas de pasado dudoso. La carta de buena voluntad firmada en Londres por este voluntarioso grupo llamado Change Cycling Now refleja puntos muy loables que queremos ver cumplirse si Lemond accede a la presidencia de la UCI, un ente de marcado perfil mercantilista a su juicio.

Mientras el órgano mundial inicia una ronda de consultas cuyo valor se miden por las resoluciones y ejecuciones de la ONU sobre el tema palestino. Ajenos a la realidad que se cuece a su alrededor, y que amenaza con salvar el ciclismo matándolo primero, el ente liderado por Mc Quaid no observa que realidad le supera a diario.