Francia y su forma de entender el ciclismo

Hace un año de la resolución desfavorable del TAS al caso Alberto Contador. Cuanto tiempo parece haber pasado y sólo un año. Únicamente uno. La que se armó en este santo país entonces. Poco después vino la mofa de los guiñoles. No sé quién firmaba con una jeringuilla un libro de honor. Ahí andaban muñecotes de Iker Casillas, Rafael Nadal y el propio Contador.

De aquellos momentos, que hicieron salir a nuestro presidente del gobierno a pedir el respeto que la corrupción y los continuos escándalos que rodean su gestión desaguan por una alcantarilla, llegan estos estertores. El juicio de la Operación Puerto ha reportado a Madrid ciertos, aunque pingües, beneficios en hostelería por la llegada de periodistas foráneos con hambre de saber la verdad de una proceso que arroja más dudas que resuelve cada día que pasa. De ese seguimiento llegan ya valoraciones explícitas y comentarios hirientes. No podía ser de otra manera.

Otra vez los franceses, qué manía nos tienen, vuelven a ponernos en la diana. El presidente de la Federación Francesa de Ciclismo, un tal David Lappartient que según Cobbles & Hills suena como futurible para la UCI, lo dijo bien clarito: “Este juicio es una farsa”. En el extracto que el diario As refleja en su edición digital, parece que este rotativo anda inmerso en desagraviar el deporte que tanto agravió, Lappartient refleja esa manida expresión de “operación encubrimiento” refiriéndose a los jodidos nombres de personas y entidades que reiteradamente se ocultan bajo la cantinela de “este tema no toca”.

El máximo ejecutivo del ciclismo francés dijo que “uno de los acusados –Eufemiano Fuentes- está dispuesto a dar los nombres y no se le preguntan”. Monsieur, esto es un tema de salud pública. Que se dopara medio país bajo el influjo de Eufe no importa, es accesorio. No obstante como tema de salud que se precie, la operación de los cojones se llevó por delante a Jan Ullrich, un buen puñado de ciclistas y dos años de la carrera deportiva de Ivan Basso, primero, y Alejandro Valverde, posteriormente, y por que no hubo otra salida.

Y mientras seguimos siendo el hazmerreír incluso en un tema del que nos declaramos orgullosos, “La edad dorada del deporte español” lo llaman. Por el contrario en Francia ponen perspectiva y este mismo personaje, Lappartien, anuncia un Team Sky a la francesa. Se trata, según dice www.biciciclismo.com, de un proyecto transversal dotado de una millonada que buscará el próximo ganador francés del Tour de Francia pero además sacar adelante el ingente talento que Francia sí tiene en otras disciplinas, con acento específico en el ciclismo femenino. Todo en un contexto donde, como  apunta Velofutur, 16 de cada 100 días de competición ciclista tendrán lugar en Francia. Sólo oírlo, un escalofrío nos recorre el cuerpo. ¿Por qué el ciclismo goza de tal estatus fuera y en España se sigue viendo como poco menos que una secuela del franquismo?

Sólo Eufemiano Fuentes puede dibujar los límites de la “Operación Puerto”

Se gustaba ayer Eufemiano Fuentes en la entrada de la vista para la Operación Puerto. Se veía guapo, teñido, castaño. Carlos Arribas así lo atestigua hoy en su crónica de juzgados insertada en las páginas de deportes. Sí, juzgados en deporte. Dos cuestiones íntimamente ligadas. Cosidas casi. El ginecólogo canario lamentaba que la sanidad pública le pagara un sueldo mientras él estaba en Madrid quemando etapas de esta desgracia llamada Operación Puerto.

Dicen quienes le conocen dicen que Eufemiano es un encantador varón. Un “vende motos” de primera categoría y calaña de médico poco escrupuloso. Le gusta ser puntual en el cobro de sus emolumentos. La crónica tuiteada de la jornada desde el juzgado por el jefe de polideportivo del Diario As, Juan Gutiérrez, nos dio la pista. Se tomaba tantas molestias para que sus pacientes no cayeran anémicos. Probrecicos. Se les sacaba sangre y se les reinsertaba para evitar tan común dolencia. Pero si hasta el propio Eufemiano tenía más hematocrito que sus clientes.

El juicio de la Operación Puerto arranca seis años y medio después de explotar el caso. Aquella tarde de mayo cuando sorprendidos, la crisis no asomaba aún, Manolo Saiz ocupaba todos los titulares de las ediciones de la jornada. Mientras Ivan Basso lograba su primer Giro de Italia a miles de kilómetros le estaban cincelando un traje de madera para una trayectoria deportiva que se animaba interesante una vez Lance Armstrong colgó la bicicleta.

Desde entonces, la Operación Puerto ha sido el ataúd de la credibilidad de España como “milagro deportivo” y cada muesca que surgió a su amparo un clavo en su tapa. Lamentamos tan lúgubre vocabulario pero la razón de este terrible suceso alumbra más sombras y vaguedades que certezas. La OP es una desgracia.

Y mientras, estos años, de vilipendio generalizado, Eufemiano Fuentes cayó lo que en su día dijo que podía decir, y no es otra cosa que esta patraña de un secretario de estado que optó a dirigir Madrid era la podredumbre entera del deporte español y no sólo del ciclismo. De la OP sacamos en limpio un puñado de corredores apestados, sin sanción aparente, varias estrellas escaldadas, el más obvio Jan Ullrich que colgó su máquina, y un ciclista español que tuvo que hacer un paréntesis en su trayectoria deportiva porque desde fuera nos la tienen jurada.

Eufemiano dijo, incluso en este juicio lo ha repetido, que atletas, tenistas y futbolistas pueblan su agenda de pacientes. Pero ¿por qué no lo dice? Es más, cualquier persona con dos dedos de frente, y eso entre los responsables del tinglado es mucho pedir, sabría a ciencia cierta que cualquier otro deporte sería más lucrativo que el ciclismo. Muchos dicen saber de Eufemiano desde los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Yo sinceramente lo he oído demasiadas veces. Al final las vergüenzas son tales que taparlas significará un milagro.

Eufemiano sigue ahí. Sabedor de que su pena de cárcel no tiene visos de cumplirse gozando de las bondades del país más garantista del universo y consciente de que el sistema no le va a apretar para que cuente todo lo que sabe por un sencillo motivo: no interesa que lo  cuente. Eufemiano no va tirar de la manta por que no se le insta y el caso que nació como el mayor escándalo de dopaje de la Europa moderna va camino de ser cerrado como una cuestión de salud pública. Luego quieren los Juegos Olímpicos en Madrid.

Foto tomada de http://feeddoo.com