La Operación Puerto siempre perseguirá a Alejandro Valverde

Alejandro Valverde - Operacion Puerto JoanSeguidor

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A Alejandro Valverde le siguen y seguirán preguntando por su pasado

Alejandro Valverde dijo que no se le debería preguntar por la Operación Puerto, insistiendo que él ya ha probado su credibilidad de muchas maneras desde que regresó de su sanción por doping en 2012. 

El español ganó el mundial de carretera a finales de este mes de septiembre y está corriendo el Italia con el maillot arcoiris, uno de los símbolos más potentes del ciclismo profesional. Su victoria en Innsbruck ha reabierto el debate sobre su pasado. 

Alejandro Valverde - Operacion puerto JoanSeguidor

Así empieza el artículo que Cyclingnews, que no es cualquier sitio, le dedica a Alejandro Valverde

Es como el día de la marmota.

Ganar Lieja, una etapa en el Tour, ganar muchas cosas no le devuelve al foco, pero el mundial es otra cosa.

Alejandro Valverde podría imaginar que esto iba a pasar

Y está pasando.

DT-Swiss Junio-Agosto

Alejandro Valverde tuvo ruedas de prensa muy heavys hace más de diez años al calor de la Operación Puerto.

Ruedas de prensa muy complicadas y ásperas, donde el corredor, agobiado por las preguntas, agotado por la competición, salió casi por la puerta de atrás.

En el citado artículo de Cyclingnews no olvidan el pasado de Valverde y en las bambalinas de la Milán-Turín se lo recuerdan.

Quienes conocen bien a Alejandro Valverde dicen que sabe abstraerse mejor y más que nadie en ambientes hostiles.

Pero tanto tiempo después, seguir con esta cantinela no sé…

Hace un tiempo Nico Van Looy habló de porqué Alejandro Valverde no acababa de convencer más allá.

Fue un artículo centrado en el público anglosajón, quien maneja la doble moral con maestría.

A raíz de la victoria de Valverde en el mundial de Innsbruck se han montado mesas redondas para expresar las sensaciones de ver a Alejandro Valverde de arcoiris.

No entramos a valorar, sólo constatamos que el estigma siempre perseguirá al corredor.

Un ciclista que volvió más fuerte que antes de la sanción.

Algo que también inquieta a ciertos ciclistas, dígase Tim Wellens.

Al final el ciclismo es un bosque de rumores, brumas e insinuaciones, pero nada que nadie lleve a un tribunal.

Viste Endura para el invierno que tenemos aquí 

Si Alejandro Valverde corre es porque el sistema lo permite, y ese sistema todos lo aceptan desde el momento que admiten situarse un dorsal en la espalda o cubrir la carrera para un medio.

Buscar el truco, pillar al ciclista a contrapié en la retaguardia de una carrera, no sé si es el mejor favor para el ciclismo.

Este deporte no aprende, no evoluciona, vive en bucle, vive envenenado… triste, pero cierto.

Imagen tomada de FB de Milano Torino

La lectura ciclista del cese de Lopetegui

Julen Lopetegui ciclismo

El ciclismo está acostumbrado a sustos más gordos que los de Lopetegui

Sinceramente, cuando supimos ayer por la tarde de la decisión de Julen Lopetegui de fichar por el Madrid, no vimos otra opción que la que al final se ha dado.

Fuera, a casa.

Ni siquiera que el Mundial arranque en menos de 24 horas puede servir para explicar que la acción de Lopetegui no tuviera consecuencias.

El fútbol, la madre del cordero, el Dios del deporte, se estremece, y con él, un país, cuando pasan cosas así.

Pero sinceramente a cosas traumáticas como lo de Lopetegui, en ciclismo estamos más que acostumbrados.

En ciclismo hemos visto salir Tours de Francia con los grandes favoritos en casa, porque en días previos una operación llamada Puerto, les estigmatizó, aún no sabemos muy bien el porqué, sacándolos de carrera.

Y de ello va a hacer ya doce años.

En el ciclismo hemos presenciado como grandes nombres han caído del atril, torres altas, de esas que pensábamos intocables.

Se le quitó un Tour a Landis, otro a Contador y cabrá ver qué pasará con Chris Froome.

En el ciclismo estamos acostumbrados a imágenes bizarras y situaciones hilarantes.

A directores de equipo discutir con patrones de carreras, a borrar de todo sitio el nombre de Lance Armstrong, a…

El respeto de Lopetegui por el público

Sin embargo, el ciclismo tiene algo que Lopetegui y el fútbol no tienen, la decencia de ser cercano al aficionado.

Incluso en el ciclismo ultramoderno actual, de vallas altas y efectivas en salidas y llegadas, el buen aficionado siempre podrá sentir la agonía del ciclista como propia en cualquier punto del globo.

Nuestros estadios son a cielo abierto y en cuneta libre, el primero que llega, el primero que se sienta y… espera.

El ciclista al menos sabrá que cuando se deja el alma en cualquier sitio, en cualquier viraje, alguien sentirá como suyo el esfuerzo y se habrá ganado su admiración.

El ciclismo no será ni el más rico ni el más seguido de los deportes, pero al menos le cabe ese honor, y eso, sinceramente compensa los no pocos sinsabores que nos da el deporte más bello del mundo, sinsabores de esos que hablando de fútbol seguro que dejará con insomnio a más de uno.

Imagen tomada de FB de Giro d´ Italia 

INFO

¿Conoces las versiones de la Rosca de Somiedo?

Tanto con la Operación Puerto para esto…

Rara vez hemos visto historias tan tenebrosas, interesadas y malintencionadas como la Operación Puerto. Desde el minuto cero de su explosión, los resortes del deporte mundial, y en especial del ciclismo, han sido puestos a prueba para que, once años después, no sepamos exactamente qué se perseguía, pues las cosas, a pesar del juego de trileros que hemos presenciado, siguen casi igual. Leo este post de nuestro amigo Jorge Quintana y alucino. Se crucificó a España y su deporte, bueno, se crucificó y crucificamos, a España y su deporte y vemos que al final lo políticamente correcto se impone sin responder a la lógica y si a los intereses de unos cuantos. Incluso a nivel internacional, tanto que nos gusta compararnos.

Durante meses y meses hemos sentido la matraca internacional de saber los nombres, del cotejo de ADN, de los titulares y dejar de hacer castillos de naipes. Humo, mucho humo detrás de tanta declaración y tanto “predicador de trigo”, como les llama Jorge, y al final todo está como al principio. Bueno ¿todo? todo no, han caído personas, familias y pasiones, que han quedado en la cuneta, bañados en el olvido y en la indiferencia de quienes ocasionaron este dañpo tan irreparable. Ni si quiera sabemos exactamente quién es «clasicomano Luigi».

Yo cuando leo cosas como la de las bolsas de sangre cuyo ADN está identificado pero no se quiere decir quiénes hay, pienso en Jan Ullrich, Ivan Basso, Paco Mancebo, Joseba Beloki, los hermanos Osa, David Extebarria y otros muchos que fueron apuntillados por interpretaciones de pseudónimos y esas cosas. Alejandro Valverde cumplió una sanción porque el CONI le tenía ganas al calor de este caso, dada la inutilidad de los responsables en España. Equipos enteros desaparecieron por mor de la OP, el Comunitat Valenciana por ejemplo. Patrocinadores como Liberty salieron por patas del mundillo, como si necesitaran cualquier atisbo para hacerlo. Otros no quisieron quemar sus dinerillos en la ruleta ciclista, donde la banca siempre gana y corres el riesgo de ser esquilmado.

Pero lo más importante, el ciclismo como deporte, colectivo y actividad quedó tocado de muerte. El ciclismo se convirtió en chascarrillo de mofas de la gente, de programas de humor, de viñetas. Y lo peor es que esa percepción sigue, continua, alimentada por la propia incapacidad del mundillo de maquillar, que no ocultar, sus porquerías y lo que aquella historia, la OP, trajo consigo de propina.

Un positivo en ciclismo eclipsa diez en cualquier otro deporte, mediáticamente hablando, lo vemos en los rankings y estadísticas de federaciones y entes nacionales anualmente, hay deportes con mayor índice de trampa, pero el foco sigue sobre las dos ruedas.

¿Para qué sirvió la OP? Pues once años después para nada bueno, eso seguro que es así.

Imagen tomada de http://www.teinteresa.es

Las deudas que Valverde ya saldó

El otro día pude dar mi opinión en Radio Marca sobre la resolución de la Operación Puerto, que no fue muy diferente a la que expresamos hace una semana en este mal anillado cuaderno. Todo lo que se vincula a este caso es podredumbre y opacidad, nada es claro, y menos sencillo de entender. Ni siquiera la operación maquillaje que Carlos Arribas menciona en el corte de radio, “demostrar que en España las cosas sobre dopaje se saben resolver bien”, creo que logre el objetivo de toda esta pantomima.

A coalición de este fallo, he leído la entrevista que Fran Reyes le hace a Alejandro Valverde, entre vueltas, recién coronado podio del Giro y proclamado gregario de lujo para Nairo en el próximo Tour.
La primera pregunta de Fran es buenísima:

¿Cuántas entrevistas te han hecho esta semana?

Ninguna” resuelve el ciclista. Curioso, es más, tremendo, uno de los nombres más vinculados a la OP, que incluso cumplió sanción, no ha recibido llamada alguna una vez la pesadilla llegó a su fin. La circunstancia me recuerda a la operación contra dopaje realizada estos días en Sabadell, que se hizo por una alarma venida de fuera, como si aquí estuviéramos con los ojos cerrados ante la realidad.

La entrevista sigue, y el periodista entra en la OP y todo lo que le rodeó. Valverde ya no tiene la contundencia de antaño proclamando su inocencia, incluso cuando su sanción fue fruto de procedimientos no muy claros por parte de las autoridades italianas. “Pues… Eso salió ahí y ya está. Yo he sido sancionado. No sé si ha sido una sanción más justa o menos justa, pero cumplí mis dos años y ya está”.

Dice que lo ha olvidado, y hace bien, porque recuerdo que los años anteriores a su sanción fueron un infierno en el que las ruedas de prensa eran auténticos interrogatorios con luz y taquígrafos para arrancarle una confesión respecto a los “papeles de Eufemiano”.

El asterisco que siempre le han puesto al murciano, por eso, no le ha dejado de acompañar y aunque menos, siempre surgen voces, algunas desde fuera, otras en el anonimato de las redes, que ponen en cuarentena todo lo que ha logrado estos años, que no ha sido poco y que no desentona con los registros que ya atesoraba antes de ser sancionado.

En este caso siempre hemos tenido una opinión muy clara: creo que Alejandro Valverde ha sido un gran privilegiado porque se le guardó el sitio que la inmensa mayoría de los implicados perdieron. Ha conseguido salir adelante y como digo ha mantenido, más o menos, el listón de antes de la sanción cuando hemos visto que otros corredores no han sido capaces -allá cada uno con su interpretación-. Lo que sí que está claro, y queremos al menos dejar patente, es que el ciclista pagó por ello, estuvo dos años fuera de competición, se le quitaron algunos triunfos y otros los mantuvo, pese al acoso que sufrió. Ahora, muchos años después ha competido en la grande del país que le estrechó el cerco y no creo que haya sido casualidad, a pesar de su querencia por el Tour y la Vuelta, sin embargo, como en la vida, las etapas pasan página y Valverde lo ha hecho, y además con grandeza, generando un palmarés irrepetible y sobretodo transmitiendo una pasión fuera de toda duda por este deporte. Será curioso ver si salen los nombres de las bolsas durante el Tour. Si sale el suyo, habiendo solventado ya su deuda ¿qué cara pondrá?

En otro orden veremos qué hace en Río, conociéndole cualquier cosa es posible, aunque si tiene el día inspirado será complicado no verle levantar los brazos. Aún recuerdo como jugó Vinokourov con todos los de la fuga de Londres 2012, fuga en la que estaban Valverde y Luisle.

Ah, y lo de ir al Tour a verlas venir, hasta que no le veamos fuera de concurso, preferimos nos pronunciarnos.

Foto tomada del FB del Giro de Italia

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El modelo Cruz Cyclone es un portabicicletas de bola de remolque para 2/3 bicicletas abatible y con antirrobo

¿Para qué ha servido la Operación Puerto?

Lo barato es caro y viceversa. En unos pocos minutos, sigilosamente en una actualidad cargada de noticias e historias, la Operacion Puerto escaló posiciones en los listados de twitter. Unos días después de que prescribiera cualquier represalia para los implicados, ha surgido la noticia: las bolsas de la OP irán a las autoridades competentes para que hagan lo que les plazca con ese material.

La historia es una de esas para no dormir. Arreglan la imagen del deporte español, he leido en algunos foros, esta imagen está tan deteriorada que la situación no se soluciona con un trámite. Se ha hecho lo que se tuvo que hacer hace muchísimo tiempo, pero las cosas salen como salen cuando en el fondo detectamos de que nunca hubo voluntad de hacer las cosas bien.

La Operación Puerto ha sido una catástrofe para el ciclismo español que se vio privado de patrocinios y de una generación de ciclistas sin acusaciones concretas ni elementos tangibles. Podemos pensar lo que queramos de Beloki, Extebarriba, Mancebo, los hermanos Osa, Heras -a quien se le incluyó estando ya tocado y hundido por el positivo de la Vuelta de 2005-,… que si eran más o menos coherentes, honrados o si habían hecho algo malo. Eso es a gusto de consumidor. Muchas veces hablamos de que éste o el otro va hasta las trancas por meras impresiones, porque nosotros ni manejamos los análisis ni estamos en la cadena que gestiona estos casos. Somos meros espectadores.

La Operación Puerto se llevó por delante a los citados, más otros como Ivan Basso y Jan Ullrich, y tuvo un tiempo en la nevera a Valverde, sin nada concluyente más allá de especulaciones e interpretación de unos apodos, algo que sinceramente me parece poco sólido para arruinar carreras profesionales con tanto atrevimiento. Y atención, aquí no decimos que sean inocentes, porque no lo sabemos.

Se situó una recua de ciclicstas en el limbo, se les linchó mediáticamente, se hizo un juicio y vemos que algunos de los implicados, con raíces que van mucho más allá del ciclismo, Eufemiano Fuentes por ejemplo, salen indemnes. Todo muy limpio, todo muy normal ¿Sale beneficiada en algo la imagen del deporte español? Eufemiano admitió que lo suyo iba mucho más allá de la bicicleta, e incluso admitió hasta tres amenazas de muerte si hablaba. “Una cuarta ya no sería una amenaza” contó. Si Eufemiano pusiera a la luz su historial de cobros, eso sí que serían los «papeles de Eufemiano».

Cualquier persona que sepa de números, sueldos y demás sabe que con sólo ciclistas uno no es multimillonario con cuentas en paraísos. Los ciclistas eran la punta del iceberg, todo lo demás nos lo podemos imaginar. Si «Birilo» era Ivan Basso, así se dedujo, y no hace falta ser un genio para saber quién es «Valv Piti», por qué nadie entra a decir quién fue «RSOC».

Diez años después dan las bolsas para identificar a los propietarios, con la misma insolvencia que mostraron en el proceso, quieren que creamos ahora a pies juntillas los nombres y apellidos de esas bolsas. Si la sangre se ha mantenido bien por la profesionalidad de quienes la han custoDiado, todo el papeleo generado no queremos saber en qué estado se encuentra, a la vista de cómo se ha llevado todo. De lo que de ahí salga a la verdad mediará un abismo. Igual que aquel listado de corredores que iban a sacar en Francia con muestras retroactivas de años atrás. Todo humo, todo paja. Diez años después de la OP no creo, de verdad, que las cosas hay cambiado como se prometió.

No han cambiado ni dentro ni fuera del ciclismo. No buscamos culpables fuera del circo de las bicicleta, no nos compete. El ciclismo se ha granjeado a pulso su imagen, primero estableciendo como normal lo que nunca podía ser. Es decir, se entendió como parte del entrenamiento cosas que no podían serlo. Y segundo estirando «lo normal» hasta hacerlo grotesco con ese ciclismo de súperhombres de los noventa. Toda la culpa recae en quienes aceptaron esto y en quienes lo estiraron. Sinceramente, muchos años después seguimos viendo a muchos de esos culpables en el tingladillo.

Por cierto que si en ciclismo siempre hemos criticado porqué ciclistas perjudicados por el dopaje de otros nunca han hablado, no hablaremos de aquellos que metieron su mano en un bombo con bolas frías y calientes, si es es que nada ni nadie se libran…

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La línea de @226ERS para una buena recuperación del organismo tiene nuevos sabores

El ciclismo también tuvo su 11 M

Echar la vista diez años atrás es como meterse en el coche de una montaña rusa y ejercer la pura teoría de gravedad ante la primera gran rampa que te espera. Una especie de caída al vacío. Bajo nuestros pies desapareció la tierra firme mientras a cada minuto algún reporte radiofónico, alguna conexión televisiva, se hacía el último recuento de muertos en los trenes de Madrid. Luego tras el caos, vino el silencio de las almas rotas, y no hizo falta tener a nadie querido en esos trenes porque lo sentimos como si todos fuéramos con ellos.

Ese mes de marzo el ciclismo vivía revolucionado con un joven murciano que llevaba los colores del Kelme a lo más alto allá por donde participaba. Había explotado Alejandro Valverde. Recuerdo con total nitidez que esos días se corría la París-Niza, una carrera que acabó en manos del alemán Jorg Jaskche. Llovió mucho, vaya si llovió durante esos oscuros días de marzo. Como la tarde que la Setmana Catalana acabó en Parets del Vallés y Joaquim Rodríguez ganaba la carrera de su tierra en las puertas de su casa. Aquel Purito no tenía el carisma de hoy en día, vestía de amarillo Saunier Duval, pero su desparpajo prometía. Todo aquello aconteció esos días de marzo.

Y mientras España vivía el vuelco electoral, la retirada de las tropas de Irak, las primeras premisas del gobierno Zapatero, el ciclismo se aprestaba a vivir su hecatombe. No sé si fue en marzo o en abril de aquel mismo año, pero sí que fue por esas fechas y que el golpe fue tremendo. Hablo de la entrevista concedida por Jesús Manzano al diario As.

Juan Gutiérrez condujo con todo arte de detalles aquel serial de dopaba en papel de periódico. Bajo el título “¿Cómo se dopa un ciclista?” Jesús Manzano abrió el melón de las bambalinas. Habló de centrifugadoras, de plasmas caninos,… explicó su desmayo en una etapa del Tour de 2003, abrió en canal “el sistema”. Pero, ¿es realmente así el sistema? Mucho me temo que no anda lejos de esas descripciones.

Recuerdo también que el diario As, hoy patrocinador de la Vuelta a España, mantuvo un banner con la confesión de Manzano durante mucho tiempo. Recuerdo una portada me parece que con Pablo Alfaro sujetando un cuchillo con los dientes, diciendo que esperaba a Zinedine Zidane en el Sánchez Pijuán. En aquella eliminatoria de Copa Madrid y Sevilla se dieron hasta en el carnet, y el diario que se preciaba sacar una exclusiva como la de Manzano mantenía ese nivel.

La detonación de Manzano tuvo muchas consecuencias a corto plazo. Imagino llamadas de urgencia esos días de confusión, de maldiciones sobre su persona, de desmentidos. Es la historia del ciclismo, es la historia del deporte, no se engañen, nada es como parece. Todo está lejos de ser perfecto, más o menos como en la vida, siempre hay un pero, o dos, o tres.

A medio plazo la confesión de Manzano, que bien podría haber sido completada por un futbolista o tenista arrepentido, aunque de estos parece que no hay, emergió la Operación Puerto y lo que parecía iba a ser un barrido en toda regla ha quedado en pura cosmética. Un descojone internacional, otro más, de cómo funcionan las cosas en España, ese país que exculpa banqueros probadamente ladrones y desacredita “preferentistas” estafados.

Dicen, me han contado, casi jurado, que el pelotón está más limpio que nunca, pero el goteo de escándalos no cesa y siempre hay un imbécil que se inmola –lamentablemente, nunca mejor dicho- haciendo un daño irreparable al colectivo. Como en el 11 M, la sensación de que las cosas han cambiado en el ciclismo es más bien eso una sensación, sin embargo aquí seguimos con un inquebrantable amor por este deporte y sus actores. Eso no hay Manzano que lo cambie.

 

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INVERSE vestirá a la Selección Andaluza de Ciclismo

Manuel Rodríguez, presidente de la Federación Andaluza de Ciclismo, firmó el pasado 1 de marzo un acuerdo de colaboración con Inverse. En dicho acuerdo, Inverse confeccionará todas las equipaciones de todas las disciplinas de ciclismo en las que compite la selección autonómica andaluza, así como, los maillots de los Circuitos Provinciales de Andalucía.

Joan Sabaté, director comercial de Inverse, ha manifestado su satisfacción por dicho acuerdo por la relevancia que tiene la actividad de Federación Andaluza de Ciclismo en panorama deportivo de España. Inverse se compromete a aplicar su reconocida calidad en todas las equipaciones que fabrique para dicha federación. Inverse confecciona ropa de ciclismo, triatlón, running y de otros deportes en su fábrica de Mollet del Vallès (Barcelona) y sus orígenes se remontan al año 1969, siendo un referente internacional por lo que se refiere al diseño y confección de ropa técnica deportiva personalizada.

Imagen principal tomada de www.nieuwsblad.be

La Inquisición cayó sobre Luis León Sánchez

El tribunal de la Inquisición fue un organismo creado en tiempos de los Reyes Católicos que cayó en desuso en la época napoleónica. En total fueron más de tres siglos sembrando fe y fervor en las conciencias de la plebe a través del miedo, la amenaza y la muerte. Una obra que contribuyó a esa leyenda negra que otros granjearon para derroque moral del Imperio Español y de paso hundió más este país en esas raíces cristianas que a día de hoy mucho siguen dando que hablar.

En el ciclismo moderno hay también un Tribunal de la Inquisición. Responde a las siglas MPCC que vienen a significar “Movimiento por un ciclismo creíble”. Es una especie de sanedrín creado en los días que el ciclismo convulsionó ante el positivo de Alexander Vinkourov en el Tour de 2007. Integra varios equipos de las dos primeras categorías. Su epicentro es francés, pero su idioma es inglés y su plan de acción universal.

Entre sus valedores encontramos a gente de muy dudosa doctrina. Jean-René Bernaudeau, director del Europcar, es uno de los más beligerantes del movimiento. No esconde quina contra los que han hecho trampas pero en su equipo ofrece sendos escándalos, ambos antes de los últimos Tours de Francia, con Pierre Rolland en el ojo del huracán y ofreciendo patéticas explicaciones por Facebook sobre sus affaires.

Tenemos también a Marc Madiot, mentor de la Française des Jeux, que hoya sus conocimientos profesionales en la época pre EPO y chilla a sus ciclistas hasta la humillación si una victoria de postín está a tiro. Madiot, coetáneo de Fignon, fue joven e inocente, como bien explica el parisino en su libro. Con eso está todo dicho.

En el ángulo anglosajón destaca el omnipresente Jonathan Vaughters, el pastor de exdopados que los reúne en el Garmin para hacer de ellos chicos de provecho. Ryder Hesjedal, empujado por el libro de Rasmussen, fue el último en admitir las culpas que de una manera u otra admitieron David Millar, Christian Vandevelde y Tom Danielson. Menuda colección Jonathan, menudo ramillete, justo lo  perfecto para adoctrinar en el ciclismo limpio.

Con este tipo de personas y su doble moral se ha construido el MPCC que ahora mismo tiene a Luis León Sánchez en el punto de mira. Hastiado en su equipo, el Belkin, hasta la extinción de su contrato, Luisle inició conversaciones que no llegaron a buen  puerto con Movistar. El jueves mismo se publicó que Caja Rural lo tenía caso hecho. Sin embargo los guardianes de la ética ponen trabas. No ven claro que Luisle prosiga su trayectoria pero sí ven plausible que sus no pocos marrones sigan en el armario.

Luis León Sánchez aparece en muchas listas, su nombre se barrunta con asiduidad en los mentideros de la Operación Puerto, pero hasta la fecha a Luisle nadie le ha metido mano. Nosotros podemos tener nuestra opinión, creer más o menos en su culpabilidad, gustarnos su forma de correr, pero de lo que no cabe duda es que se trata de una víctima de misma ambigüedad que ya se llevó muchos ciclistas por delante y que posiblemente acabe con su trayectoria. Es muy complicado entender como siete años  y medio después de explosionar la Operación Puerto, esto siga coleando en los límites de la duda. Esto es el ciclismo, esta es la OP de la que se vanaglorió un tipo que optó a alcalde de Madrid. Certezas pocas, incertidumbre, toda. Y por el camino siguen cayendo cadáveres.

Foto tomada de www.diez.hn

A Kloden ya no se le espera

Tipo angulado, largo, estrecho de cadera, semblante serio, excelente planta sobre la bicicleta. Andreas Kloden pareció soldado sobre la máquina en sus mejores días. Gregario, jefe de filas, discreto e investigado, el alemán cuelga la bicicleta muchos años después de explosionar discreto, sin ruido, lagunar. Lo ha hecho como lo ha hecho siempre. Ahora es historia, quizá el último resquicio vivo del T Mobile, una de las historias más negras del ciclismo en tiempos recientes.

Porque Andreas Kloden siempre fue un ciclista marcado. Primero por su increíble primavera de la temporada 2000. Ganó sin previo aviso las dos vueltas más importantes del ciclo: París-Niza y País Vasco. En ambas con su singular guión de no hacer nada que ofendiera hasta que sendas cronos le auparan al primer puesto. Su figura nos sonaba. Cuerpo recto, brazos en ángulo recto, extraordinaria sensación de poder,… sí era el hermano pequeño de Jan Ullrich, sólo que no arrastraba el demencial desarrollo del pelirrojo de Rosctock.

Kloden quemó etapas casi sin marcar los tiempos, porque en el fondo parecía estar siempre en la previa de algo grande. Fue un ciclista en stand by. Todos lo esperaban, todos le esperábamos, pero nunca llegaba. Su rendimiento era como el mejor queso de Gruyère, presentaba unos socavones de impresión.

Ante lo impredecible de su progresión el destino quiso situarle delante en el peor momento, justo cuando a Lance Armstrong no le parecía bien ni compartir las migajas. Aún resuenan esos puñetazos al aire del tejano humillando a un Kloden que se vio ganador en Le Grand Bornard. Armstrong no quería nada para nadie que no fuera él, y dado que el corral de ovejas que tenía por rivales no quiso cederle a su compañero Floid Landis el triunfo, tras una indescriptible exhibición alpina, dijo que esto se quedaba en el US Postal. Años de plomo. Años que nos siguen pesando.

Casi tan dolorosa como esa derrota como la de Armstrong fue aquella que le infringió Pieter Weening en los Vosgos un año después, en 2005. Se dice, no sé si sigue siendo así, que ese triunfo al sprint entre dos corredores fue el más ajustado de la centenaria historia del Tour. Lo que sí fue cierto es que Kloden y todos los demás vieron en apuros a Armstrong y su equipo ese día. Aquello no fue más que puro teatro.

Con los años y la creciente podredumbre que crecía alrededor de T Mobile, Kloden empezó a sentir el aliento de una presión muy visible. La sombra de la duda y el dopaje no pasó de largo y le puso en un brete en ese asunto de Friburgo y el inicio del Tour de 2006, sobre todo porque aquellas acusaciones se vertieron en un momento crítico para un deporte en estado shock por el Operación Puerto y sus consecuencias. Un Tour, ese de 2006, que muchos dijeron que era el de la improvisación tras la tiranía del US Postal pero que se resolvió en un indecente positivo de Landis y la segunda plaza para Kloden, sí tras Oscar Pereiro. Verlo para creerlo.

Y es que 2006 y su Tour fueron el último tren. A partir de entonces, vivió de su excelente talento para seguir delante aunque siempre en segunda línea. Se aprestó a ser gregario y hombre de reparto junto a Alberto Contador, Alexander Vinokourov, Lance Armstrong,… incluso hasta Chris Horner fue de su quinta. Terrible fue el ataque que le descabalgó de un podio, el tercero, en el Tour por parte del líder madrileño.

Hastiado por los muchos años que llevaba en la élite y en el objetivo de los “cazadores de dopados”, argumentando morriña familiar, cuelga la bicicleta un ciclista que era vestigio directo del pelotón surgido de la locura de los noventa. No creo, sinceramente, que el ciclismo esté más o menos limpio sin él, sin embargo sus rendimientos en diente de sierra no fueron nunca lo más recomendable para este deporte.

Foto tomada de www.zimbio.com