¿Los hermanos Yates al Team Ineos?

Simon Yates Giro JoanSeguidor

Según pinte lo de Manuela, veo a los Yates en Team Ineos

En las joyas que pueblan el paisaje del Mitchelton, por cierto antes Orica, uno de los equipos más potentes del pelotón, sí, pero también más admirable y admirado, los hermanos Yates son punta de lanza, posiblemente uno de los motivos para la iniciativa de Manuela Fundación y no sé si futura carne del Team Ineos.

A falta de unos días para tener más detalle del controvertido proyecto nos preguntamos si para los Yates todo esto es lo correcto y si merece la prensa seguir apostando por la estructura que les apadrinó hasta donde han llegado.

En resumidas cuentas, ¿habrá dinero para retenerlos?

 

Lo cierto es que desde los inicios nos peguntábamos por qué Simon y Adam Yates no habían recalado en el Sky, hoy Team Inesos.

Surgidos en el boom del ciclismo británico, con formación pistard, incluso Simon Yates fue campeón del mundo de puntuación, nos chocó no verles de negros, a la cola de Wiggins, Froome, Porte y compañía hace seis o siete años.

Pero la suya era una apuesta de largo radio, destacaron desde bien pronto, cabe no olvidar que Adam, mejor joven y cuarto del soporífero Tour 2016 continuó con lo que había empezado un año antes en San Sebastián, mientras que Simon iba creciendo en estatus y resultados hasta que en 2018 tuvo el Giro a tocar y acabó ganando la Vuelta.

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Los hermanos Yates nunca se plantearon el Team Sky porque querían ser cabeza de ratón, un atrevimiento que podemos decir, hoy, que les ha salido bien, por cuanto son dos ciclistas que se han hecho con un cartel top en el pelotón.

Ciclistas con olfato, con un buen palmarés detrás, cuando un Yates se mueve, es que algo pasa, algo va a suceder…

Desde las victorias en la Vuelta a España, a otras tantas en las que dejaron sello de ganadores, de corredores que no querían ser secundarios en el equipo de casa, y sí brillar en el Orica, al otro lado del mundo.

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Pero ahora surge la pregunta: ¿valorarían los hermanos Yates irse al Team Ineos?

La pregunta aunque socorrida, puede tener cierta lógica.

Ahora mismo el Ineos se debate entre Froome y Bernal, con la mirada de Geraint.

A nadie se le escapa que lo mejor de Froome posiblemente haya pasado, la edad no perdona, y el galés no es un niño.

Con el citado Bernal, crecen Carapaz y otros como Sivakov, es decir no hay ingleses de primera línea en el horizonte más que los hermanos del Orica…

Y ahora este movimiento entre extraño e inesperado que produce muchas dudas, aunque seguimos pensando que hay que esperar, pero que no sé si está en disposición de mantener los mejores activos del equipo.

Los hermanos Yates acaban contrato y puestos a idear, dado que Team Ineos no deja títere con cabeza, verles de vuelta a la isla de la reina no podría ser algo descabellado.

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Con Chaves y los Yates, esperamos al mejor Orica

Los hermanos Simon y Adam Yates con Esteban Chaves en Nimes

Hay un ranking invisible en el pelotón que responde a sentimientos, emociones y escorzos en el sofá mientras aprecias el desarrollo de una carrera. En esa escalera no caben equipos que no toquen la fibra, que no sepan tomar el mando y que no consigan sorprender.

Sobre Orica hemos escrito varias veces, y casi siempre bien. Recuerdo aquella crono por equipos del Tour, en Niza, que ganaron a escuadras sobre el papel mejores y con más estrellas. Les ganaron por la mano, con el sutil conocimiento del arte del relevo, del reparto del esfuerzo y de la calidad de sus rodadores.

Con el tiempo Orica se abrió paso a otros terrenos, ganaron grandes clásicas con el zorro Gerrans, amasaron etapas en los mejores escenarios con Matthews, con Albasini,… y enamoraron con tres ciclistas que son excelentes en los suyo, los hermanos Yates y Esteban Chaves.

Es la primera grande que coinciden los tres, y el tema promete. Tres ciclistas mayúsculos, con, de puertas hacia afuera, un buen rollo latente en el equipo de las maravillas, yo creo que tenemos la sal y pimienta aquí mismo para la ensalada de la Vuelta.

De los hermanos, creo que a Simon el esfuerzo del Tour le puede pesar, mientras que Adam cuenta con mimbres para hacer una buena carrera, ganar alguna etapa y estar delante en la general. El inglés tiene, con una sola crono, una gran oportunidad de brillar e incluso proponerse para pisar el podio.

Esteban Chaves antes de La Vuelta

Por otro lado, el vértice superior de este triángulo ciclista corresponde por historia y galones a Esteban Chaves, recordad que es inquilino del podio hace un año, tras haber pisado también el del Giro.

Sin embargo, hay oscuridad en torno al de Bogotá, pues no sabemos ni cómo llega ni a qué aspira más allá del peso que su nombre tiene en el pelotón. Chaves es sin duda una de las ruedas a seguir, si realmente está bien, el recorrido le va perfecto y conoce la idiosincrasia de una carrera que llegó a liderar hacer un par de años.

Sin embargo, no queremos quedarnos con la parte, creo que estamos, creo que tenemos el tridente de la Vuelta, que si actúa al unísono nos puede dar grandes momentos como las etapas del Aubisque o Aitana el año pasado.

Si me pedís marcar un equipo, aquí está la apuesta.

Imágenes tomadas del FB del Orica Scott

Papeles invertidos en el Orica

En la semana que rompe con el florecimiento de la primavera, uno de los mejores equipos del mundo, para mí el mejor gestionado sin duda, el Orica, ha anunciado los roles de sus tres líderes para otras tantas grandes vueltas. En resumidas cuentas, los Yates al Giro y Vuelta y Esteban Chaves al Tour.

Por partes, y empezando por el último. Sé que tras las dos últimas campañas, a Chaves le apetece el Tour, desea catar el Tour. Como dicen en la dirección del equipo su debut no será para ganar el Tour, pero a ver qué pasa y como se encuentra. A mí personalmente la apuesta del risueño colombiano merece todo el respeto, pero no me convence, pues a Chaves le veo en lides de desorden y territorios inciertos, algo que hace mucho tiempo que no ocurre en el Tour.

Chaves es un buen corredor en carreras complicadas y sin patrón definido. Lo vimos en el Giro, donde cayó el telón cuando decidió minar al líder Kruijswijk y fue a por el rosa, directa e indisimuladamente. Luego Nibali fue mejor. En la Vuelta quedó apeado en Formigal, pero se rehizo en la sierra de Aitana para birlarle el podio a Contador. Giro y Vuelta, nada que ver con el Tour, una carrera ya fría y enfriada por el rodillo negro del Team Sky. Esperemos Chaves dé luz.

Sin embargo más curioso me parece lo de los Yates. Adam Yates fue el mejor joven de la última edición, incluso con un arco de último kilómetro desplomándose sobre él, y ahora le llevan a Giro y Vuelta. A mí me recuerda a la historia de Nairo hace tres años. Aunque parezca que crece en galones, Adam no lo va a tener sencillo con el cartel que se anuncia en el Giro del centenario.

Será bonito ver a los gemelos juntos al frente. Simon también hace Italia y España, a ver cómo se manejan. Simon pudo haber acabado mucho mejor en la Vuelta si no llega a acontecer Forgmigal. Su movimiento camino del Aubisque fue de lo mejor de la carrera.

Es paradójico lo de estos hermanos que no se fueron al Sky porque las oportunidades serían contadas y ahora se ven fuera del plan del Tour en el Orica. Entiendo que habrán convenido el calendario, pero no sé si omitir el Tour estaba en sus planes cuando prefirieron la carta australiana a quedarse en casa.

Imagen tomada del FB de Le Tour de France

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La victoria vestida de una sonrisa

Cuando Peter Sagan vio y venció en Richmond hace más de un año dijimos: “Sí, ya está es suyo”. Campeón del mundo, casi nada. Al año siguiente repetiría hazaña en un recorrido que no le favorecía. Son triunfos emocionantes, de esos que te llenan, tras persistir y persistir, contra todo, contra rivales que te toman la matricula, contra plumillas que hilamos fino, contra el público que se frustra casi tanto como el protagonista. Grande Sagan.

Cuando Fabian Cancellara viste de grandeza y épica sus victorias, atacando a lo bruto, rompiendo hostilidades a una eternidad de meta, se pone al frente y llega a Roubaix con tiempo de celebrarlo solo, sobrado y con margen,… chapeau. Son triunfos contundentes, que no te dejan indiferente, que causan admiración por su ejecución y culimanción, aunque llegue un momento en que conviertan la carrera en un monólogo, con los riesgos que ello implica.

Cuando Chris Froome sentencia un Tour en la primera etapa de montaña, atacando con unas cifras que los entendidos no aciertan a interpretar. Cuando mete una cadencia inhumana, siendo, sobre el papel, humano, cuando en la meta alguien pone el crono y se asombra de las diferencias establecidas. Eso son triunfos fríos, calculados, casi cuadrados, pero triunfos, a la postre.

Son, como vemos tres maneras de ganar, pero mi pregunta es ¿venden todos igual? yo creo que no, ni mucho menos. A Froome se le admira, por el atleta que es, por su forma de ejecutar el plan, pero no genera la complicidad del Sagan que acumula segundos puestos hasta que un día rompe el melon de la victoria, o del Cancellara que revienta a lo bruto todo y llega solo a meta.

Y es que las victoiras, a efectos crematísticos, cuentan todas igual, eso es una verdad, pero no todas reportan el mismo crédito ni generan el mismo mensaje. A veces si la victoria se envuelve de calidad humana, parece que es más, o al menos más grande y en ese terreno hay un corredor y un equipo que lo visten como nadie.

En el diario As comentan que a Esteban Chaves ha recibido un premio de los periodistas internacionales como el ciclista más accesible del circuito. Es una estrella, gana con asiduidad, y nunca tiene un no para nadie y nunca escatima una sonrisa cuando el tiro de cámara le busca.

Sus victorias generan complicidad y también sus malos momentos, que también los hay, por que nadie es infalible y un mal día es la excusa perfecta para que pagues todas las facturas juntas. Y con Chaves, su equipo, el ejemplo de lo que es el trabajo del colectivo. Una forma de hacer que parece mentira no está tan extendida, incluso en grupos con más prestancia sobre el papel. Vender triunfos al sponsor es importante, más lo es ser “friendly” y ahí no se puede vacilar.

Imagen tomada del FB de Il Lombardia

Todo al azul, todo al Etixx

Como si una ruleta de esas que seguro puebla los bajos de alguno de esos macrocomplejos hoteleros que salpican caprichosamente el paisaje de Qatar, el mundial de contrarreloj por equipos se juega todo al rojo o al azul. Recuerdo la primera edición de este desnaturalizado mundial, por no no celebrarse entre selecciones y sí por marcas comerciales. Recuerdo aquella subida al Cauberg, enseña de Valkenburg, que deshojó a los rivales del Etixx para que ganaran esos cuando aún se llamaban Quick Step. Pasó un año y volvieron a ganar los belgas y a los dos, ya en Ponferrada, pasaron al relevo los BMC, los rojos, que renovaron laurel en Richmond.

Qatar marcó el desempate. ¿Rojo o azul? salió lo segundo, el azul, en una hoguera de emociones, porque los belgas se abrazaron con generosidad tal punto vieron que los BMC no les iban amargar la tarde qatarí, en una de esas sugerentes puestas de sol que siempre se atisban desde suelo árabe.

Se abrazaban Tony Martin y Niki Terpstra, por tercera vez campeones en la disciplina, auténticos maestros del rodar colectivo. Sus compañeros Lampaert, y Vermote, participaban de la fiesta. Alrededor Bob Jungels, una de las perlas de la campaña que languidece, que sinceramente ofrecerá tardes gloriosas más no tardar, y, ojo atencion, Marcel Kittel, el velocista que contrarrelojea como los mejores, un ciclista que si ve lanzar el sprint de lejos puede optar a ser campeón del mundo perfectamente.

La cita por eso era especial para BMC que inicia aquí la cuenta atrás a su nuevo nombre en competición. Tras varios años de apuesta personal y desenfrenado desembolso, la marca suiza busca compañeros de viaje y no lo hará como campeona del mundo. El año que viene tendrá nueva denominación, no sabemos cuál a ciencia exacta, pero esto días la relojera suiza, la marca de los perucos que quitan el sueño, Tag Heurer, ya ha anunciado que se sube al barco. Excelente noticia, lo habían hecho desde el cronometraje de carreras, ahora desde el seno de un equipo, perfecto.

Se les hizo larga la crono a Dennis, Phinney, Quinziato y cia. No pudieron desempatar con Etixx, pero estuvieron ahí como los siempre omnipresentes Orica, terceros, mojándoles la oreja a los Sky, en el particular duelo anglosajón que tan bien se reproducen en las persecuciones de pista.

Y esto dio de sí el primer capítulo del controvertido mundial de Qatar. Sabemos de él porque había cámaras, otra cosa fue el público, terrible, no hubo ni la cantidad de personas que suele a haber en un velódromo español los días de campeonato. Aquí al menos van los familiares de los corredores, a Qatar me parece que ni eso. Empieza una semana curiosa para los mentores de la UCI, una semana al final de la cual alguno debería dar explicaciones.

Imagen tomada del FB de Uci Doha 2016

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La etapa más justa de los tiempos recientes

La etapa del Aubisque estaba marcada en rojo porque era la segunda etapa, tras los Lagos, de verdad de esta Vuelta a España. Lo era de verdad porque combinaba todo lo posible en una gran vuelta, esas carreras que premian el fondo y destapan las carencias de quienes no pueden prolongar un esfuerzo porque el cuerpo no les da para más.

Combinaba puertos encadenados, terreno llano en alguna ocasión, buenos corredores y dos semanas en las piernas, que no es moco de pavo, a pesar de que camino de Urdax se tomaran un respiro indisimulado. Sublime, sensacional, ¿la mejor etapa en tiempo? pues no lo sé, porque recordamos varias de este calibre, en la Vuelta unas cuantas, en el Giro muchísimas, en el Tour, menos.

¿Y qué pasó? lo que tenía que pasar cuando hay equipos con un manual de estilo que son coherente con su valentía y personalidad, que no escatiman ni hacen absurdecesen la ruta, incluso cuando los más incrédulos les cuestionan cualquier gesto. Orica, sí, Orica, el equipo de las cronos por equipos perfectas, el que puso en bandeja la victoria de Matthews en el Tour, el que ayudó a Chaves en el etapón del Giro, el que tantas y tantas veces sacan punta a un conjunto que no es del calibre de otros, pero que tiene una pizarra envidiable.

Orica lanzó gente por delante, de cajón, los metió en la fuga, le dio vida a la misma, y cuando quisieron darse cuenta algunos, Simon Yates le había tomando minuto y medio a los grandes nombres. Fue entonces cuando Nairo vio como se le caían los compañeros del grupo de favoritos, fue entonces cuando Alejandro Valverde se despidió de la temporada del “jackpot”, fue entonces cuando muchos se arrepintieron de dudar de la valentía y la estrategia bien llevada. Yates, una temporada en la picota, ha estado enorme, el bautismo de fuego, como el de su hermano en el Tour. Se ha metido de lleno en la puja por el podio que ahora ocupa su compañero Chaves.

El manual de Orica entiende de esto. Sin tanta tontería dos tipos optando a sorprender a los dos grandes, sin ruido, trabajando, buscando el éxito, con dos etapas en el zurrón no olvidemos. Y ¿qué tenemos delante? El Team Movistar, es tanto lo dicho, escrito y opinado sobre ellos que seríamos redundantes. No quisieron apretar en los Lagos, por eso de si Valverde podía optar a completar las plazas de honor y se van a arrepentir. Han ganado solo una etapa, la de los Lagos, no han optado a defender el rojo de Rubén ni el de Nairo de La Camperona, han querido la perfección, y ahora ven peligrar todo. Nairo ha atacado unas ocho veces a Froome y éste lejos de inquietarse le ha neutralizado, a veces con los compañeros que no le quedaban a Nairo, Dani Moreno, ese ciclista que siempre se guarda algo para él, y otras veces saliendo en persona.

Y que no os hagan trampas al solitario, el Team Sky lleva días currando de lo lindo, con gente en las escapadas, y bazas en el top ten. La diferencia es que mientras Froome tenía a Konig, Kennaugh y David López, descolgado de adelante, Nairo estaba solo, solísimo, aislado y perdido.

¿Qué tiene ahora Nairo por delante?, pues un recorrido que no le favorece con la crono del viernes y cuatro tíos detrás a partes iguales: dos Sky más dos Orica. Dijo Txente por la tele que habían improvisado. No hay más preguntas..

El premio es para quien lo busca, Orica lo encontró y Robert Gesink también. Qué fe, cuando otros hacían no sé qué en el segundo grupo, él salió a por los adelante tras un día al límite. Ganó la etapa, chapeau, bien fait. La etapa más justa de los tiempos recientes.

Imagen tomada del FB de Movistar Team

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Chavito se hace un hombre

Dicen que tus raíces, que las personas que te dieron lo que eres y lo que sabes, son tu espejo. Con Esteban Chaves tenemos la certeza de que esa afirmación es cierta. Cuando NIbali cruzó la línea de meta el sábado con la maglia rosa merodeando su cabeza, los primeros en felicitarle fueron los Chaves, padre y madre del risueño trepador de Bogotá. ¿Como no querer a este corredor?

Chaves ha irrumpido en escena como hace un año no hubiéramos imaginado por estas fechas. En periodo récord ha ganado etapas de Vuelta y Giro, ha sido líder en ambas y en Italia ha rozado la victoria final.

Chaves llegó a este Giro en una segunda fila, eclipsado por el favoritismo de sus dos compañeros de podio, Nibali y Valverde, y la tercera mano de Mikel Landa. No pasaron muchas etapas que Chaves demostró que no estaba de relleno, quería papel estrella, ser protagonista.

Creció poco a poco en la general, perenne en vanguardia, atento pero sin tomar la responsabilidad. Hubo un momento, una rampa del terrible Giau, cuando Nibali levantó la debilidad de Valverde, el colombiano pasó a la contra y sólo Steven Kruijskijk estuvo con él. Ese corte, camino del vergel de Corvara, le puso en una órbita que estuvo a punto de dejar cuando, inexplicablemente no estuvo en las andanadas del Merola. “No pensé que era para tanto” dijo, pues casi salió despedido de las primeras plazas. Mantuvo medio minuto gracias al equipo, especialmente a Rubén Plaza, cuando en otras ocasiones estas situaciones se saldan con tragedia para el cortado.

Antes la doble etapa alpina, Chaves nos ofrecía una duda, será conservador o querrá más. Sinceramente pensamos que iba a decantarse por lo segundo cuando, pam, en el Agnello sacó la caballería con toda la intención y acierto, porque pienso que -y así lo admite el implicado- el líder Kruijswijk ya iba tostado en la subida al ritmo del Orica. Por cierto, que nadie lo destaca, pero el descenso que el colombiano realiza en el Agnello es de enmarcar, fue tan pegado y tan atento a Nibali que llegó a asemejar un tándem.

Pero la jugada era de doble filo, cayó la maglia rosa, en toda la acepción de la palabra, pero emergió la grandeza de Nibali, entonces un triple ganador de grandes, ahora ya cuádruple, que le dio la vuelta a la situación. Al final de Risoul, Chaves cedió y anunció lo que pasaría al día siguiente, en el que, a pesar de llevar la maglia en ristre, nunca dio buenas sensaciones.

Al final segundo, es un puesto magnífico, de verdad, otra buena noticia para el nido de grandes ciclistas que es Colombia estos últimos años. Chaves ha irrumpido con más fuerza si cabe que el propio Nairo, salvo que éste lo hizo en el Tour, y eso causa más estruendo. Grande el pequeño Chavito, un tipo que da espectáculo y vende el ciclismo que nos gusta, el ciclismo de los valores y de la deportividad. Y todo con el lacito de una sincera sonrisa. ¿Es o no adorable?

Imagen del FB del Giro

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El gran reto del pequeño Caleb

Las dudas que surgen ante un ganador tan joven y prolífico como Caleb Ewan son las normales. Joven, talentoso, rápido y precoz, pero ¿esto ya no lo habíamos visto antes? Y claro pensamos en la cantidad de chavales que, como él, explotaron rápido, y consumieron rápido su aureola.

Ewan era el año pasado el ciclista con menos edad del WorldTour. Encuadrado en el Orica, dio un golpe de efecto en la primera semana de la Vuelta a España ganándoles un sprint a Jonh Degenkolb y Peter Sagan, como el australiano, también jóvenes, pero menos, y con más galones y recorrido en el profesionalismo.

Evwan lucha por no caer en el estigma que ha sacudido a otros talentos adelantados a su edad. Viene a este Giro a continuar con el éxito de la Vuelta a España y lo hace a una carrera que, contrariamente a las últimas ediciones, presenta varias opciones para los velocistas, con las etapas holandesas y la primera semana y media perfectas para que se explayen.

Prueba de las oportunidades que tendrán los velocistas es la generosa nómina de ellos que han tomado la salida: Marcel Kittel, Arnaud Demare, Sacha Modolo, André Greipel, Elia Viviani y Giacomo Nizzolo. Seguro que se nos escapa ninguno, aunque también es seguro que ninguno presenta las hechuras de Ewan, el australiano con cara de asiático, que se define como el sprinter de bolsillo, una auténtica nota de color y exotismo frente a rivales como los dos alemanes –Greipel & Kittel-, auténticos armarios. Si a velocistas pequeños nos hemos de referir no se nos ocurre otro que Samuel Dumolin, otro “mini” que sin embargo no está en el Giro.

Pequeño pero peleón, destaca por su osadía y entrega, bien visible cuando zarandea la bicicleta, y llama la atención por su poténtisimo tren inferior alimentado por su ancestral amor por este deporte, heredado de su padre, ciclista de joven y ahora, que su pequeño fenómeno da que hablar.

Caleb es la suma de dos personas cuya fina línea se traza a diez kilómetros de la meta de una etapa que opta a ganar. Fuera de ese corto lapso de tiempo y espacio es tranquilo, sabe desconectar muy bien del ciclismo, sin embargo en ese trozo de carretera su personalidad bulle como la carcasa de pollo en el caldo hirviendo, es una persona completamente diferente, la ambición lo desdibuja, no parece tener suficiente.

Su espejo no es un cualquiera, es Simon Gerrans, un ciclista que cuenta por victorias las veces que ha tenido algo importante a tiro, un “superprofesional” según Caleb, que en este inicio de Giro ya tiene faena para igualar a su mentor en la competición, pues Gerrans ya ha ganado etapas y vestido de rosa, igual que Michael Matthews, digno representante de los cañoneros del Orica que esta vez ponen su fe en un ciclista pequeño y aguerrido que dice aprender muy deprisa. Habrá que verlo.

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