#BonjourTour etapa 17

El Tour entra en el ciclo final con una jornada preciosa que atraviesa Suiza de norte a sur, para finalizar en Finhaut, por parajes que le son propios al Tour de Romandía. Son 184 kms de dureza desigual, casi 150 kilómetros sin grandes dificultades, que si se corren a cuchillo pueden dejar muy tostada la gente y luego dos cuestas, el mítico Col de la Forclaz, que engrandecieran Bahamontes y Anquetil, y la llegada a Finhaut.

Llevamos días esperando que la carrera se mueva de verdad, hemos quemado jornadas perfectas para tensar, como la de Culoz, un maratón alpino por subidas tan increíbles como la Grand Colombier. En plena cuenta atrás, en capilla de una cronoescalada, y diferencias apreciables, no veo muchas alternativas a empezar a atacar al líder y minar su equipo. Al menos siempre podemos decir que nos queda Astana…

El lugar

Desde la capital se esquivarán montañas para dejar toda la dureza al final. Los cantones de Vaud y Valais serán los anfitriones de una jornada que sondeará parte oriental del Lago Leman, la más alejada a Ginebra, y atravesará Aigle, donde la UCI tiene sus cuarteles generales.

20 de julio de 2006

El Tour de 2006 había levantado grandes expectativas ante la suerte que debían correr los grandes rivales de Lance Armstrong sin el americano ya en liza. Sin embargo la explosión de la Operación Puerto dejó fuera de la carrera sin haberse iniciado ciclistas como Ivan Basso, Jan Ullrich y Paco Mancebo. Automáticamente el abanico se abrió y los cambios fueron constantes hasta que las cosas quedaron entre Oscar Pereiro y Floid Landis.

Tras venirse abajo en La Toussuire, Landis se desata camino de Morzine con un ataque a 130 metros de meta. En el Col de Saisies el americano ataca y hace camino por un perfil infernal ante la mirada atónita de sus rivales que comprueban como el propio Caisse d´ Epargne no es capaz de mantener la situación.

En meta Landis se queda a medio minuto de Pereiro, a los pocos días le remontaría en la crono y ganaría el Tour, un Tour que perdería a los pocos días tras un positivo que sentó como un golpe en el estómago a quienes pensaban estar presenciado una edición más limpia.

Imagen tomada de verticalp-emosson.ch

INFO

¿Conoces la Summer Cup de Bkool?

El camino de Pereiro tuvo curvas

Hubo dos versiones de Oscar Pereiro. Antes de ganar el Tour, un ciclista combativo, siempre en fuga, de testosterona y fiebre por competir en la carretera. Un corredor que admitió tratos con Hincapie en aquella famosa subida a Saint Lary y que al día siguiente, presa del cabreo por las críticas que le llovieron, le espoleó para ganar su etapa en Pau.

Y luego tras ganar el Tour, un ciclista inapetente, como si no le fuera la vida en el oficio, una trayectoria de perfil bajo en lo competitivo, que tuvo un susto mayúsculo en un descenso alpino. Acabó sus días como ciclista en el Astana de Contador sin papel claro ni rol asignado.

Le fue mejor fuera del ciclismo comentado carreras y sobretodo dándose garbeos por los magazines futboleros en hora golfa. Le tocó lidiar duro y a veces con alegatos afortunados junto a confesiones que dicen mucho de la rebotica del deporte profesional.

Por medio el Tour de 2006, una carrera que salió reventada desde Estrasburgo. Sin Jan Ullrich, sin Ivan Basso, sin Paco Mancebo,… la orfandad de figuras se palpaba en el ambiente. Lance Armstrong era “el ausente”, recién retirado, su rivales habían caído como piezas de dominó arramplados por el vendaval de Operación Puerto, ese estropicio cuyos resortes nunca tuvimos claros.

1

Y el Tour salió, presa de la incertidumbre y los gendarmes que lo merodeaban. Se quemaron etapas. Pirineos, primero. En ellos se postuló la segunda línea, Floyd Landis, Denis Menchov, Levi Leipheimer y Cadel Evans. Oscar Pereiro se dejó una minutada en la llegada de Pla de Beret. Tiempos grises en “chez Unzue” pues a la baja de Alejandro Valverde, caído en una cuneta de las Ardenas, se le añadía el plomo que hundía a su líder gallego en la general.

Pero hubo un día de esos, toreros dirían algunos, especiales otros, en Montélimar, en el que, fugado con Jens Voigt, Pereiro tomó una distancia gran brutal respecto a los favoritos que se aupó al liderato antes de los Alpes, la cordillera que en esa ocasión vivió una auténtica montaña rusa emocional que rompió con la estratosférica exhibición de Landis en Morzine, una explosión que acabó muy mal para todos.

Pereiro fue segundo en París y a los pocos meses recibió el premio de manos de Prudhomme en Madrid en una fría ceremonia en el CSD. Era el ganador del Tour, el quinto español de la historia, el primero tras Indurain, un camino con tantos virajes, con tantos condicionantes que agota a cualquiera.

Imagen de @Zapa9MFS

INFO

Flacas de carbono por menos de 1.000€ 

El jardín de la evolución

Cincuenta años exactos separan el primero y último de esta serie. De Toledo a Pinto, poquita distancia sobre el mapa, pero un abismo en todo, en concepto, en tiempo, en circunstancias, en rivales, en material. Cincuenta años que en el ciclismo es poco menos que a mitad de su historia, una cuña representativa de la evolución de la especie, de la especie ciclista.

España tiene siete ganadores del Tour de Francia, una historia que arrancó en 1959, curiosamente el año que el país fue intervenido económicamente. En esa España que intentaba remontar una depresión terrible y pobreza extrema, Federico Martín Bahamontes fue el primer gran ídolo que trascendió con sus éxitos más allá de los Pirineos. Largo, famélico, hijo del hambre, abrió la cuenta y aún permanece como uno de los mejores escaladores de siempre.

4
Clica para para ampliar la imagen

Del agonístico hombre de la montaña, tenaz, sufrido, a la pasión desmedida, a la clase incontenible, Luis Ocaña, “enfant terrible” nacido en Cuenca, pero afrancesado desde la médula, desde una infancia cargada de miseria y frustración. Ocaña ganó un Tour, pero pudieron ser dos, Ocaña ganó una Vuelta, pero pudieron ser dos, sin embargo su magia sigue intacta…

Pedro Delgado, Perico, como un día a uno se le ocurrió a uno llamarle, fue el tercero, escalador de raza, de rompe, limpio ataque, irreprochable y un carisma incuestionable. El cuarto habría de ser el mejor de todos, y uno de los tiempos, Miguel Indurain, la perfección de la bici y cinco Tours sobre cinco posibles.  Sus cronos las cinceló Cellini.

1
El primero y el cuarto de la cadena

Pasó una década y poco más para que llegara quien más se aproximó al mejor, Alberto Contador, un compendio de virtudes en muchos terrenos, el más fuerte subiendo, sólido en la crono, dos Tours en medio de tormentas que sus antepasados en la linea real nunca habrían imaginado.

Fruto de esos malos tiempos, de las tormentas, de las limpias, Oscar Pereiro llegó y pescó un Tour primero con una» escapada» bidón de manual y luego con la descalificación de Landis, el protagonista de una de las historias más grotescas de la historia, aunque por desgracia, una más.

Y Carlos Sastre, quizá el más desapercibido en la vitrina de la evolución pero en el pedestal tras una actuación certera, con un ataque, sólo uno, pero el bueno. Continuará…

Imagen de @Zapa9MFS

INFO

Busca material ciclista de segunda mano y en perfecto estado… 

El ciclocross, entre bikers y ruteros

No cabe duda de que el ciclocross en España ha dado un salto cualitativo en la última década. No sabemos si las circunstancias, si el gusto por la bicicleta y todo lo que implica, no sabemos si por una conjunción astral. Lo que sí es seguro es que el ciclocross ahora interesa mucho más que hace diez años, pero mucho más. Ha pasado de ser testimonial y anodino enlace invernal, sobretodo en la década de los noventa, a convertirse en modalidad con personalidad propia y una parroquia fiel y entendida que ahora mismo se plasma en un completo calendario a nivel regional, un Open de España y lo que es más importante un Campeonato de España que figura en la agenda de buenos profesionales y fieles seguidores.

Como muestra de este fenómeno vemos la cantidad y calidad de gente procedente de otras modalidades que ha probado fortuna sobre el barro. En España por ejemplo tenemos un perfil cambiante. Hemos tenido campeones de España como José Antonio Hermida, Ismael Esteban o Rubén Ruzafa que siendo buenos bikers lo han hecho bien en estos terrenos.

Sin embargo la práctica totalidad de dominadores del presente vienen de las ruedas finas y el asfalto. El podio del domingo pasado en Segorbe por ejemplo formado por Javier Ruiz de Larrinaga, Aitor Hernández y Aketza Peña. Es un podio de tres ciclistas de carretera. Es más, en el plano internacional aún se recuerdan las gestas de los hermanos De Vlaeminck, y antes habían triunfado Jean Robic, ganador de todo un Tour, y Rolf Wolfshohl, el primer alemán que ganó la Vuelta. En tiempos más recientes tenemos los casos de Adri Van der Poel, Dominique Arnould y Mario De Clerq. En el ámbito doméstico tuvimos a Iban Mayo, Mikel Artetxe, Oscar Pereiro e Igor Astarloa pero también a José Antonio Garrido, Tino Zaballa, Julen Zubero y Unai Yus, brillantísimo campeón hace nueve años en Busturia.

 

Con todo nos preguntamos: ciclocross, sí pero ¿para bikers o ruteros?

 

En opinión del gran dominador del ciclocross español de los últimos veinte años, David Seco, seis veces campeón nacional, los bikers son coyunturales en el ciclocross. Los orígenes del vizcaíno, recordemos, se asientan en la carretera, sin embargo alrededor suyo le han crecido rivales venidos de diferentes especialidades. “Que otros corredores vengan a hacer ciclocross es muy positivo por que crece la competitividad y la expectación” afirma. Para Seco no se puede hablar de un dominio de cierto tipo de corredores: En algunos nacionales ha coincidido que han triunfado bikers pero no hay que darle mayor importancia.

El de Busturia no ve inconvenientes en alternar las temporadas de BTT y carretera con la de ciclocross, sin embargo, en lo que hace referencia al terreno afirma apreciar mayores afinidades con la bicicleta de ruedas gordas aunque “en esencia son diferentes porque en BTT las distancias son más largas con velocidades más lentas y mayor dureza. A la carretera se asemeja más por la velocidad de las pruebas”.

Como contrapunto el sucesor de Seco en los Campeonatos de España: José Antonio Hermida. El biker ve mayores afinidades con el BTT: “En la bicicleta no hay muchas similitudes, pero los bikers nos encontramos a gusto porque en nuestro entrenamiento usamos las bicicletas de carretera para hacer series. Las máquinas de ciclocross no dejan de ser un híbrido entre carretera y montaña. Los frenos, desarrollos y neumáticos son como los de BTT pero el cuadro es de carretera. Los bikers nos sentimos cómodos y la preparación que significa es muy buena. A mi entender para un biker siempre es mucho más fácil probar en ciclocross que no para un corredor de carretera, siempre teniendo en cuenta el circuito”. Para Hermida vale el ejemplo de Nys, quien al margen de dominar en invierno tomó parte hasta en unos Juegos Olímpicos como biker belga.

Con todo queda claro que la línea entre disciplinas parece cada vez más delgada. Quizá esas voces que hablan de fusión de especialidades tomen mayor fuerza con los años. Ahora por eso suenan a utopía.

Imagen tomada de www.rfec.com