Vuelta San Juan: un podio con Evenepoel, Ganna y ¿Oscar Sevilla?

Oscar Sevilla San Juan JoanSeguidor

Ver a Oscar Sevilla en el podio de San Juan es admirable

 

En la crono, en la llegada en alto de la Vuelta a San Juan, ahí veíamos a un corredor que sigue con aspecto de niño, de niño eterno, que se llama Oscar Sevilla y se agarra al ciclismo.

Ahí estaba, con su casco Catlike, posiblemente de hace dos años, montando una Berria, con su equipo, el Medellin, a años luz del Ineos de Filippo Ganna, del Deceuninck de Remco Evenepoel.

Ahí estaba Oscar Sevilla entre ciclistas que en ciertos tiempos podrían ser sus hijos por esa inusual diferencia de edad.

Oscar Sevilla hace veinte años era joven y una estrella emergente, que cautivaba con su rostro juvenil, que aún mantiene, y esa forma de pedalear donde el desarrollo mandaba sobre cualquier otra cosa.

 

Podemos decir muchas cosas de Sevilla

Su pasado, a historia de esa Operación Puerto que se llevó por delante tantas personas y tantas carreras sin que mediara sanción explícita.

De aquella época, Sevilla sigue arrastrando muchas antipatías, en Colombia nos escriben muchas veces del retortijón que sienten en el estómago cuando le ven todavía ahí.

Pero sigue ahí, y no creo que sea casualidad, en todo caso unas ganas infinitas de agarrarse a la rueda que nunca para.

Dice Egan Bernal que Oscar es amigo, que lo que le sucedió hace quince años, sucedió entonces, que ni siquiera lo conocía

Que si alguien se incomoda con su amistad, mala suerte.

Egan Bernal es coetáneo de Evenepoel, aunque algo más viejo, y compañero de entreno de Oscar Sevilla.

SQR – GORE

 

Oscar Sevilla, aunque algunos se corroan, está integrado totalmente en la vida colombiana, tanto como el acento de allí en su voz.

Sigue siendo el tipo sencillo, solícito y amable de siempre, un corredor que veinte años y mil circunstancias después está entre los mejores del mundo.

Hay páginas que por mucho que queramos pasarlas si el protagonista se resiste de forma tan admirable como lo hace Oscar Sevilla es que mejor, quizá, no pasarlas.

Todo lo demás es meternos en lo que muchas veces nos metemos en el ciclismo, en ser más papistas que el papa.

 

Epic gran canaria

 

 

 

La foto de Egan Bernal con Oscar Sevilla

Egan Bernal Tour JoanSeguidor

Para Egan Bernal una foto con Oscar Sevilla está por encima de todos los comentarios 

De Egan Bernal podemos contar cosas que ya hemos visto todo.

Una explosión física sin igual, marcando un registro de juventud para ganar el Tour inabordable desde la Segunda Guerra Mundial, una ambición por ser ciclista, crecer y aprender, que no deja sitio a los demás…

Sin embargo lo que nos llama la atención de este fino ciclista es su aplomo y madurez.

Egan Bernal con un micro en la mano no es un chaval de 21 años superado por todo lo que le sucede y las miradas que concita.

Transmite tranquilidad, sosiego, no se inmuta, como si diese por descontando que su don para el ciclismo le va a permitir progresar hasta dónde él se proponga.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

En la jornada posterior a su triunfo en París, recuerdo una infografía, creo que en L´ Equipe, donde desglosaban la figura de Egan Bernal.

El Cruz Race es un portabicicletas de techo de diseño funcional 

En la misma resaltaban la gran amistad de Egan Bernal con Oscar Sevilla.

No es una amistad más, en este ciclismo malpensado y quisquilloso que hemos parido.

 

 

Esto es lo que nuestro hombre en Colombia, Milo, explicó de Oscar Sevilla a inicios de este año…

Tras la tormenta de la Operación Puerto y aquellas bolsas de sangre en las que aparecía un tal “Sevillano” y un tal “Sansone”, ambos cayeron en desgracia.

Oscar Sevilla terminó en Colombia, invitado por Botero, dicen, donde ya viejo logró ganar cuatro Vueltas a Colombia, algo que ningún extranjero había conseguido.

El dominio de Sevilla en etapas, carreras menores y vueltas largas fue implacable durante algunos años en el país, humillando a corredores más jóvenes y mejores que han visto como sus mejores años pasan de balde mientras un cuarentón con serias sospechas de ser un tramposo consumado les gana una y otra vez.

En broma se decía que a Sevilla sólo le falta ganar la Vuelta a la Juventud, y que quizá lo consiga, tal vez a sus cincuenta.

Algunos lo consideran el gran exponente de la podredumbre vigente en el ciclismo local, donde medio pelotón va dopado hasta los tuétanos.

Otros lo ven como un ejemplo de superación, un tipazo que sigue corriendo y ganando cuando ya pocos lo harían, ese campeón apasionado por la bicicleta, insaciable, imbatible.

SQR – GORE

 

Con esta tarjeta de dos caras, con esta historia de dos mitades, la foto que el Team Medellin ha divulgado de Egan Bernal con Oscar Sevilla tiene su qué…

Que Egan Bernal se fotografíe con su amigo no debería ser noticia, que su amigo sea Oscar Sevilla, tampoco, pero lo es, y levanta pasiones, indiferencia y recelo en la misma proporción.

Oscar Sevilla podrá ser mil cosas, pero no ha matado a nadie, se ha establecido en Colombia con todas las consecuencias y ha hecho su fortuna en el otro lado del charco.

Podrá gustar más o menos, pero Egan Bernal no escurre el bulto y esa madurez a la que aludíamos la saca a relucir no escondiendo su cariño por un compañero y amigo por mucho que puedan decirle.

Y lo hace en el seno de un equipo que dijo nacer sobre los cimientos de un ciclismo muy diferente al que Oscar Sevilla experimento los años que llegó a ser mejor joven del Tour de Francia.

Bravo por Egan y por esa imagen, por desmontar eso que se dice las amistades de uno y todo eso, que al final, ellos en su intimidad habrán cultivado una amistad que, a la vista está, no pretenden, ni deben esconder.

Éste también es Oscar Sevilla

Oscar Sevilla JoanSeguidor

Oscar Sevilla tiene en Colombia la tranquilidad que Europa no le da

El otro día nuestro hombre en Colombia, Milo, nos escribió un texto muy duro sobre Oscar Sevilla…

El dominio de Sevilla en etapas, carreras menores y vueltas largas fue implacable durante algunos años en el país, humillando a corredores más jóvenes y mejores que han visto como sus mejores años pasan de balde mientras un cuarentón con serias sospechas de ser un tramposo consumado les gana una y otra vez.

Sin entrar en un sentimiento muy extendido en Colombia, lo hemos leído por muchos lados, queremos, al menos, romper una lanza en favor de Oscar Sevilla.

Y lo hacemos a través de una entrevista que leemos del albaceteño en Velonews en las horas previas a la defensa de su título en la Vuelta a San Juan, una defensa que está realizando ante corredores muy importantes.

Porque Sevilla está ahora en su temporada alta, compitiendo contra aquellos europeos de cuya recua salió hace un tiempo.

En la segunda etapa de la Vuelta a San Juan, Oscar Sevilla llegó con Remco Evenepoel, un ciclista al que saca 23 años.

Cuando Evenepoel decía que veía ciclistas que creía su padre podría referirse al propio Sevilla.

Así las cosas la entrevista toca todos los temas y eso es de agradecer.

Sí, también la Operación Puerto que, sea Sevilla o no culpable, eso ni lo sabemos, ni o sabremos nunca, vuelve a quedar retratada como la gran chapuza del ciclismo internacional.

Y digo ciclismo, porque aquella desgracia pasó a cuchillo por el ciclismo como en ningún otro deporte.

Oscar Sevilla podrá gustar más o menos, pero de ciclismo sabe un rato y vemos criterio cuando analiza algunas esperanzas colombianas.

De Sosa, que si fichar por el Team Sky le hace sentir como si lo hiciera por el Real Madrid, pero que quizá no sea la mejor opción.

Por eso de las estrellas que estarán por encima de él.

Y de Bernal que lo tiene todo para triunfar, pero sobre todo una cabeza y humildad que le harán llegar lejos.

Así se llama la cicloturista de la Sea Otter: Ciclobrava

En ambos casos, creo que Oscar Sevilla tiene razón, como en que allá el ciclismo compite en expectación y gasto con el fútbol, en lo del análisis del ciclismo colombiano y su tablero contra el dopaje, pues qué queréis que os diga.

Las cosas ahí son muy mejorables, y no pocos le ven como el ejemplo de cuán mal está el panorama por ahí abajo.

Un panorama que según muchos, se intentará blanquear en el inminente Tour Colombia.

Team Medellín: el «escampadero» de Oscar Sevilla

Oscar Sevilla Medellin JoanSeguidor

Que Oscar Sevilla queme sus días en el Team Medellín le hace pasar de villano a héroe y al revés

Hace días comentábamos en este cuaderno que la suerte de los equipos de segundo nivel suele ser desafortunada: siempre con el presupuesto a ras, viven en el eterno dilema de descubrir talentos que una vez explotan no tendrán cómo sostener.

Entonces llegan las ofertas de los grandes equipos y esos corredores excepcionales que despuntaron en la segunda división del ciclismo dan el salto a los conjuntos del world tour.

Esa ha sido a grandes rasgos la historia del Manzana Postobón (antes Colombia es pasión).

Pero también sucede que aquellas viejas glorias caídas en desgracia por la edad o las mañas terminan sus días en los equipos de segundo nivel, donde van a escamparse cuando la tempestad arrecia.

El Team Medellín y Óscar Sevilla son un buen ejemplo de ello

Durante varias temporadas el cuarentón español –ahora nacionalizado colombiano– ha sido la estrella de los equipos antioqueños que recogen lo mejor de la tradición que nació por allá en los tiempos de Ramón Hoyos y que se convirtió en estandarte de la idiosincrasia de una región.

Oscar Sevilla, que antes corría para el EPM, ahora engrosa la lista del conjunto financiado por la alcaldía de la segunda ciudad del país, que apuesta a ser el segundo equipo colombiano en carreras internacionales.

Y es que si la tragedia del Manzana son esos jóvenes talentos que se le escapan, la del Team Medellín es aquel vejestorio que parece eterno en la línea de salida.

Oscar Sevilla, que alguna vez fuera el mejor joven del Tour y firme candidato a una Vuelta a España que se le escapó por poco, conoció a Santiago Botero cuando ambos corrían para el Kelme.

Tras la tormenta de la Operación Puerto y aquellas bolsas de sangre en las que aparecía un tal “Sevillano” y un tal “Sansone”, ambos cayeron en desgracia.

Oscar Sevilla terminó en Colombia, invitado por Botero, dicen, donde ya viejo logró ganar cuatro Vueltas a Colombia, algo que ningún extranjero había conseguido.

El dominio de Sevilla en etapas, carreras menores y vueltas largas fue implacable durante algunos años en el país, humillando a corredores más jóvenes y mejores que han visto como sus mejores años pasan de balde mientras un cuarentón con serias sospechas de ser un tramposo consumado les gana una y otra vez.

En broma se decía que a Sevilla sólo le falta ganar la Vuelta a la Juventud, y que quizá lo consiga, tal vez a sus cincuenta.

Algunos lo consideran el gran exponente de la podredumbre vigente en el ciclismo local, donde medio pelotón va dopado hasta los tuétanos.

Otros lo ven como un ejemplo de superación, un tipazo que sigue corriendo y ganando cuando ya pocos lo harían, ese campeón apasionado por la bicicleta, insaciable, imbatible.

Todos los portabicicletas de Cruz

Y no se explican, ni se preguntan, por qué un corredor que se supone tiene semejantes condiciones eligió un platanal suramericano y un equipo mediocre para cimentar su trayectoria.

¿Acaso no era un candidato a ganar el Tour de Francia?

Imagen tomada de FB de Team Medellín

 

La decadencia del Clásico RCN

Clásico RCN JoanSeguidor

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El Clásico RCN fue una carrera que disputaron Fignon, Hinault y Chiapucci

Por estos días de campeonatos mundiales por Innsbruck se corre en Colombia el Clásico RCN, una carrera que en otros años –sus grandes años– congregó a figuras de la talla de Bernard Hinault, Laurent Fignon, Pascal Simon, Claudio Chiappucci, Sean Kelly o Charly Mottet.

Todos ellos firmaron su nombre ganando etapas y Chiappucci, “El Diablo”, luchó con firmeza por el título en 1992 quedando subcampeón.

Fueron célebres los duelos de Hinault y Lucho Herrera, como lo fueron también muchos de los campeones criollos de esta prueba. Para ello basta repasar nombres: Martín “Cochise” Rodríguez, Javier “Ñato” Suárez, Rafael Antonio Niño, Patrocinio Jiménez, Fabio Parra…

Esta competencia, más joven que la Vuelta a Colombia, fue creada en 1961 por RCN, una de las principales cadenas radiales del país.

Pronto se convirtió en la hermana menor de la Vuelta, una hermana menor que a veces se agrandaba, que le hacía sombra, donde se resolvían las batallas que quedaban aplazadas en la otra.

Hubo grandes campeones que nunca ganaron la primera pero sí vencieron la segunda: Álvaro Mejía, Pacho Rodríguez, Carlos “La Brujita” Montoya…

Entre los ochenta y los noventa el Clásico suplió el rol que la Vuelta había desempeñado en los cincuenta y sesenta: esa carrera del nuevo mundo donde acudían estrellas y equipos extranjeros, pero ahora no eran selecciones mexicanas o españolas, sino los mejores equipos profesionales de Europa.

Mientras ocurría el debut de los escarabajos en las rutas europeas se posicionaba también esta carrera que llegó a ser la más prestigiosa de América latina.

¿Qué pasó con el Clásico RCN?

Tras el declive del ciclismo colombiano en los noventa las carreras nacionales perdieron importancia.

El escritor Matt Rendell asegura que aquella selección de futbol noventera que participó en dos mundiales y goleó cinco a cero a los argentinos en unas eliminatorias, la selección del Pibe Valderrama y Faustino Asprilla, contribuyó a que el ciclismo cediera su papel de “deporte nacional”.

Pero tal vez haya más de fondo.

Los manejos administrativos, la crisis del café –y de la Federación de Cafeteros, que financiaba y daba su nombre al más importante equipo de corredores del país–, la reinvención, o perversión, del ciclismo, ahora asociado a médicos, nuevas tecnologías, sustancias extrañas y rendimientos sobrehumanos, dejaron a los colombianos en una segunda línea de la que costó casi dos décadas salir.

En Gobik, prendas que son guantes

En el 2004, el año en que fue campeón aquel Hernán Buenahora que estampó su nombre en la Volta a Catalunya, el Clásico RCN salió del ránking de la UCI, desde eso es una carrerita amateur, que no da puntos ni reconocimiento, sin mayores controles de dopaje, sin premios gordos, sin el despliegue despampanante que tuvo en otras épocas con periodistas y televisiones y largadas multitudinarias.

Por eso sólo lo disputan equipos colombianos, muchos de segunda categoría, y de pronto algún que otro conjunto extranjero mediocre que la organización invita de vez en cuando.

No obstante, eso la hace, una carrera atractiva e interesante en cierta medida: es una competencia salvaje, impredecible, donde un montón de mercenarios atacan todo el día y revientan los lotes sin control, matándose encima de la bicicleta por premios irrisorios que a veces ni siquiera son pagados.

Ahora, en el palmarés figuran apellidos de dudosa trayectoria como Sevilla, Infantino o Soliz, apellidos célebres por sus positivos y escándalos, apellidos que no hacen honor a esa carrera que en años mejores disputaron los Hinault, Fignon y Chiappucci.

Imagen tomada de FB de Clásico RCN

Veinte años de Oscar Sevilla

Oscar Sevilla Team Medellin JoanSeguidor

La vida de Oscar Sevilla es la historia moderna del ciclismo

El atraco de Oscar Sevilla, con lamentable resultado, fractura de brazo, temporada en el aire y golpe psicológico nos trae por primera vez a un ciclista de que rara vez habíamos escrito en este mal anillado cuaderno.

Mirando atrás, son veinte los años de Oscar Sevilla desde que pasó al profesionalismo.

Y hemos tenido ocasión de verle desde el principio, aunque hace diez años le fuimos perdiendo la pista hasta saber de él o cuando gana algo en Colombia, cosa que acostumbra a hacer, o viene a competir a España.

Precisamente el Medellín, su equipo, está entre los equipos que tomarán parte en el tridente de mayo: Madrid, Castilla y León y Asturias.

Ahora ese tridente no está claro para Oscar Sevilla.

El albaceteño es sin duda carbono 14 de la historia moderna del ciclismo.

Para hacernos una idea, hace menos de veinte años Oscar Sevilla era la niña de los ojos del pelotón internacional.

Una niña que gustaba a todos, que todos querían en su equipo, que todos buscaban para su carrera.

Esa cara de niño, que mantiene casi intacta dos décadas después era una tarjeta de presentación inequívoca. Esa tez de niño y esa forma de pedalear, abusando de desarrollo.

Las dos Vueltas que se le escaparon a Oscar Sevilla

Oscar Sevilla destacó desde muy joven, fue marcado rápido.

Pero con él tuvimos lo que pudo ser…

Una en la Vuelta a España de 2001, la famosa vuelta de las bielas de Angel Casero y la revelación que mis amigos del Meta 2Mil sacaron con gran estruendo.

De aquella historia nos quedó una moraleja, el ciclismo, los grandes triunfos, han estado en manos muy alejadas de los propios corredores.

Al año siguiente, la Vuelta del 2002 y el golpe de Aitor González. Sevilla, otra vez se quedó con las ganas.

Es joven, decíamos, tiene años, tiene margen.

Nada. Oscar Sevilla fue uno de los nombres de la Operación Puerto, esa mascarada que implicó a muchos pero falló sobre casi nadie.

Oscar Sevilla ha convivido con personajes como Tyler Hamilton o Jan Ullrich

Con el estigma a cuestas, se prodigó en Sudamérica labrando un curioso palmarés entre parte de los colombianos que estos días impresionan en Europa. Ahora está en el Medellín, montando la marca de casa, Berria Bikes. Curioso maridaje.

Su luz es increíble sigue emergiendo tanto tiempo después. Hablamos de un corredor que estaba en Madonna di Campiglio el día que expulsaron a Pantani del Giro.

Hablamos de un corredor que vio debutar a Alejandro Valverde en el Kelme. Cuando Valverde saltó al equipo verde, Sevilla era la figura.

Hablamos de un corredor que es historia moderna de nuestro ciclismo, que no tiene un libro, tiene varios, e historias de insomnio que demuestran el milagro que vive este deporte, que a pesar de todo, sigue vivo y adelante.

Como el propio Oscar Sevilla.

Imagen tomada de @team_medellin

INFO

 

Si tuviera un vicio, éste sería el ciclismo

El ciclismo es una liberación, un vicio del que uno no se cansa, lo digo convencido y tras muchos años en esto. Con él me envuelvo de una libertad increíble, poder estar un día en una ciudad, al día siguiente viajar a la otra punta de España o a otro país. Eso es, poder viajar y conocer gente es algo que no se paga con dinero.

Mis inicios fueron muy bonitos, siempre acompañado de mi hermano. Para mi cada entrenamiento era como una carrera, disfrutaba al máximo. Pasé por el equipo de Huesca, antes de, en juveniles, correr con la Fundación Contador hasta sub23 de segundo año, cuando pasé a la Fundación Euskadi.

De cadetes logré ganar bastantes carreras, pero no había presión. Iba a cada carrera como si fuera un Tour de Francia, sólo me gustaba ganar, pero poco a poco vas tolerando las derrotas. De ellas aprendo mucho y tiro del gran Miguel Indurain: «He perdido mas carreras de las que he ganado». La categoría juvenil se me dio bastante bien también: logré ganar la Copa España de primer año y el Campeonato de España de crono más el ranking nacional de segundo año.

Tengo muy buenos recuerdos de tantas carreras. Por ejemplo de la copa de España de juveniles, el campeonato de España de contrarreloj, la etapa de Vistabella de la Vuelta a Castellón de sub23…

Y con estos mimbres me planté hace unos días en la Vuelta a Asturias, con la intención de dar lo mejor de mí e intentar estar lo mas arriba posible, aunque sin ningún objetivo marcado.

Mi gran día fue el Acebo. Empecé el puerto bastante atrás… porque no soy más que un chaval de 21 años de la selección Española y ya no sólo es que los demás no te tengan respeto, es que te hacen cosas que con un Movistar ni se plantearían. Sin embargo no desespero. Poco a poco fui remontando puestos y en seguida vi que había poca gente en el grupo y yo me encontraba bastante bien.

A falta de tres kilómetros de meta, el grupo se rompió por completo y quedamos unos diez corredores delante. Poco después atacó Nairo, vique tan sólo Alarcón era capaz de ir a por el. Yo traté de salir a la rueda, pero me fue imposible. Desde ese momento, y hasta la meta, tengo la sensación de haber estado en un sprint continuo.

Hacía muchísimo frío, nos nevaba con mucha fuerza. Pero al mismo tiempo yo me sentía en una nube. Con corredores como Nairo y Sevilla al lado mío.

La verdad es que es una pasada verse ahí. Qué os puedo contar, nadie se lo esperaba, yo tampoco. Desde luego que da mucha moral, pero lo que tengo claro es el sacrificio que he tenido que hacer para hacer una carrera así de buena y se que tengo que seguir así si quiero llegar a algún sitio.

De esos días, me llamó la atención desde un primer momento que Sevilla, más que Nairo, era uno más en el pelotón. Tenía que luchar la posición igual que todo el mundo, aunque contaba con la ayuda de un buen equipo para trabajar en su ayuda. En cuanto a Nairo, era el mas respetado del pelotón, todo el mundo le dejaba pasar, él iba como en un entrenamiento. Paraba a hacer sus necesidades en situaciones en las que yo iba sufriendo y después lo veías regresar a la cabeza del pelotón como si nada hubiera pasado. 

Mirando el resultado, me da confianza de cara a próximas carreras. Pero no cambia demasiado la verdad, mi objetivo sigue siendo dar el máximo en cada competición: «No hay carrera pequeña si uno no quiere«. Corro en Urraki, después vuelta a Bidasoa y la semana siguiente Ronde l´Isard.

Sé que este año algunos buenos jóvenes han dejado la bici, qué puedo decir. Siempre hay momentos muy duros, en el deporte y en la vida en general. Yo no sé qué sería de mi sin mis padres y mi hermano, son un apoyo imprescindible en mi vida. Por mi carácter un poco cerrado, me cuesta expresar los sentimientos, así que aunque ya lo sepan, desde aquí voy a aprovechar a mandarles un beso, decirles que les quiero y que gracias por todo. Y además me gustaría agradecer a Jorge Azanza la confianza ciega que ha puesto en mi, cuando muchos otros no lo han hecho.

Seguimos…

Por Fernando Barceló

Imagen tomada de www.purociclismo.com

INFO

Sanremo Speedsuit de Castelli cuenta con diseño único de una sola pieza con la comodidad de maillot y culotte

Chris Horner y el estigma de la Vuelta a España

Anda el ganador titular de la última grande del año sondeando las redes sociales en el empeño de conseguir equipo. “Hombre blanco, majo y despoblado de cabellera ofrece un triunfo nada menos que en la Vuelta a España para seguir su trayectoria profesional,…”.

Muchos ven en el caso de Chris Horner la toma más plausible del mal momento que vive el ciclismo. Yo veo un poco de todo. A obvia crisis, importante a nivel internacional e insufrible en clave doméstica, se le suman elementos varios como la edad, la solidez del corredor, sus argumentos ante ese llamado desgaste de la edad, su pasado con gente de poco esplendor, su presente sorprendentemente bueno,… y una cosa en la que pocos reparan pero que seguro tendrá que ver, el estigma de la Vuelta.

Hace unos años, cuando Álvaro Pino, Lucho Herrera, Eric Caritoux y otros buenos ciclistas se enfundaban el entonces último maillot amarillo de la gran carrera hispana tenían un pasaporte si no a la felicidad económica, sí muy próximo a ella. Eran corredores que una vez ganaban una grande como la Vuelta recibían un status que entonces se consideraba muy por encima de la media. A la abundancia de equipos en la época, se unía el éxito para que acabaran siendo ciclistas indiscutiblemente deseados en el mercado.

Pero con el cambio de siglo, sí curiosamente  a partir del año 2000, las cosas no han resultado sencillas para el ganador de la Vuelta a España. Vemos que desde entonces quienes han portado la última prenda de líder no han sido ciclistas caídos en gracia. Antes la carrera era en abril y existía la conciencia de que se disputaba con todos los ases a tope, ahora en septiembre parece que son los restos de la temporada, larga y ancha.

En un caso similar al de Chris Horner se hallaron dos corredores. En 2001 Angel Casero ganó la Vuelta en el descuento a Oscar Sevilla con aquella historia jamás aclarada de las bielas de Eufemiano Fuentes. Casero se creyó Dios y jugó a serlo, quien quisiera ficharlo debía rascarse el bolsillo y acabó casi por accidente en un engendro llamado Coast en el que sus integrantes cobraron mal y tarde, si es que cobraron lo que se les adeudó. Luego estuvo el sonoro caso de Juanjo Cobo, innombrable ciclista que hace dos años fue reclutado para Movistar a precio de saldo, una vez se vio que ni tenía sitio en el pelotón por mucho que luciera en la solapa toda una Vuelta.

Pero no sólo eso, Otros ciclistas también probaron la maldición invisible pero palpable de la carrera. Miren Roberto Heras y el positivo, con los años ya no sé si desmentido o no, que le cayó tras ganar en 2005. Un año después Alexandre Vinokourov ganaba la carrera en capilla de dar un positivo como una catedral en el Tour. Alberto Contador ganó en 2008 culminando un doblete con el Giro y producto de la no aceptación de su equipo en el Tour de Francia.

Ya lo ven con estos antecedentes y el nada amable trato que le hemos dispensado, Chris Horner ya puede tirar de historias increíbles y rendimientos indescifrables para perlongar su carrera deportiva, esa que va camino de los 43 añitos, nada menos y contra toda lógica.

Foto tomada de www.ruedalenticular.com