Cinco historias que queremos leer de Milán a San Remo

Milán-San Remo JoanSeguidor

Cinco nombres para ganar la Milán-San Remo que posiblemente no salgan en todas las quinielas

En la Milán-San Remo, lo hemos dicho, cabe un poco de todo y el abanico es amplio.

Pero entre los galgos que se pondrán a correr desde las inmediaciones del Castello Sforzesco, tenemos cinco ciclistas que queremos señalar, no quizá como grandes favoritos, pero sí como garantes de historias cuyo desenlace en San Remo queremos leer.

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Vincenzo Nibali, dorsal uno a la espalda

A veces lo complicado en esta vida, cuentan los que han vivido mucho, no es llegar y sí mantenerse.

Vincenzo Nibali llegó y lleva tiempo ahí, pero San Remo, el monumento más eléctrico, consume héroes a la velocidad de una calada de cigarro.

El año pasado Nibali desafió las leyes y los agoreros que no creen en los milagros en la Ligura y reventó la carrera a su favor en el Poggio.

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Revalidar ese éxito sería total, una forma de perpetuarse en su ya legendaria trayectoria.

Nibali es un ganador de tres grandes con otros tantos monumentos reposando en su palmarés.

Vincenzo Nibali podio Sanremo JoanSeguidor

La Milán-San Remo de 2018 fue su único momento feliz en su campaña deportiva.

Si fuera capaz de repetir tamaña hazaña agotaría una exigua capacidad de asombro.

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Romain Bardet es el «hombre Tour» que ama las clásicas.

No es ni mucho menos uno de los favoritos, pero su romance con las grandes clásicas es cuanto menos curioso cuando el francés es uno de esos ciclistas cuyo palmarés se resume y se centra en el Tour.

El fondo de los casi 300 kilómetros a toda mecha y el Poggio podrían darle los metros que hiciera buena la bajada.

 

Creer que Bardet gane la Milán-San Remo es mucho creer, pero si Virenque ganó en Tours y Chiapucci en la misma meta de San Remo ¿por qué no Romain Bardet en San Remo?

La baza británica podría ser Owain Doull. 

Ese prodigio galés, persecucionista dorado por el olimpo, pisó el podio de la Kuurne hace unos días.

En su haber, una carrera que le va como anillo al dedo y una progresión que con 25 años no conoce techo.

 

Ojo porque el millonario Sky no ha ganado aquí nunca.

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De entre las estrellas más rutilantes del firmamento no pensar en Philippe Gilbert sería obviar uno de los corredores más brillantes en activo.

Ha proclamado querer ganar los cinco monumentos y sinceramente nos gustaría que completara esa lista sólo integrada por belgas.

Pero en honor a la verdad no lo tiene nada sencillo.

La confluencia de factores, la alineación de los astros, podría el cuarto monumento, a espera de ver lo que puede hacer en Roubaix.

Cambrils Square Agosto

 

Aunque el Deceuninck tiene la baza de Elia Viviani para el final, Gilbert es la carta de largo radio en un equipo que si algo tienen son bazas.

Sin Tom Boonen, el equipo azul es un bloque horizontal donde el nombre pesa, pero no como antes, sin embargo el caramelo que Lefevere tiene con el valón, podría concretar la táctica a su favor.

Así es el Campus Melcior Mauri 

Y el último, el corredor que va camino de ser el eterno aspirante de San Remo, Fernando Gaviria.

Nos hubiera gustado poner a Michael Matthews en la terna, pero sus caídas camino de Niza han mantenido su mal fario en las grandes carreras.

Por eso nos vamos a Gaviria, quien no acaba de encontrar el punto a su primera temporada fuera del Quick Step.

No le ponemos en el primer nivel, pero si un colombiano ganara San Remo el mundo se medio acabaría al otro lado del charco.

El respeto del Team Sky por sus orígenes

El domingo, a una semana del mundial que empieza a generar rechazo, se celebrará una edición redonda de la París-Tours, la 110 nada menos. Son 252 kilómetros que posiblemente sean los más rápidamente cubiertos de la temporada, desde Dreux hasta la ciudad del Loira. Una flecha en el corazón del hexágono que tendrá entre sus corredores un debutante que pasa de puntillas por los titulares.

Hablamos de Owain Doull, un joven ciclista inglés que fue parte del engranaje de precisión que fue la cuarteta británica que batió dos veces el récord del mundo y fue campeona olímpica de Río. Un ciclista que ha crecido estos años en el Team Wiggins y que en la Vuelta a Gran Bretaña, su primera piedra de toque para llegar a punto a largan clásica francesa.

Doull aparece en la alineación del Team Sky, liderado, por cierto por Elia Viviani, otro campeón olímpico. Doull aparece el último de esa lista, pero quienes seguimos más o menos de cerca la actualidad de los hombres de negro británicos sabemos que la Doull es una historia que hemos visto ya.

Para muchos el Team Sky es Froome rodeado y blindado por Poels, Porte, cuando era su gregario, Henao y cía. Sin embargo, el equipo que surgió del éxito de la pista británica nunca perdió sus raíces y en su staff son varios los que tienen raigambre en los velódromos. Y sí la historia de Doull reproduce la de tres ciclistas de la importancia de Bradley Wiggins, en el otoño, nunca mejor dicho, de su carrera, Geraint Thomas y Peter Kennaugh, el perfecto hombre Sky.

Al Sky se le puede acusar de muchas cosas, de manejar un presupuesto infitintamnete superior a sus rivales, de no ser claros y pedagógicos explicando las cositas de sus líderes –mirad la filtración de Fancy Bears con Froome y Wiggins– y de otras muchas cosas, sin embargo siguen por el camino que en su día trazaron, interrelacionado el peralte con el asfalto y ahí son coherente. Anotad el nombre, posiblemente pase inadvertido este domingo, pero Owain Doull amenaza con volver a hacer los que otros ya han hecho.

Imagen tomada de www.deportesrcn.com

INFO

En breve tendremos nuestra primera review del Spartan de Suunto, aquí tenéis algunas notas previas

La carrera del siglo fue la del siglo

Cuando Bradley Wiggins se apeó de su bicicleta en el pasado mes de marzo era la viva imagen de la ansiedad. Enojado por la derrota ante la cuarteta australiana, no veía el momento de estar en Río de Janeiro para jugar la revancha contra esos intrépidos del cono sur. Pasaron lo meses, Wiggins y los suyos, Edward Clancy, Steven Burke y Owain Doull, hicieron lo de la avestruz, trabajaron a destajo, deslizaron que los récords del mundo se estilaban en sus entrenamientos y volvieron a Río con todo para cobrarse el “maracanazo”.

Por todo eso, hay momentos que deberían pararse en el tiempo. Pasan muy deprisa, son intensos, breves y memorables, son momentos tan especiales que duran diez segundos menos de cuatro minutos y se dan cada cuatro años. ¿Os parece suficiente singularidad?.

La final de persecución por equipos era uno de los momentos fuertes de los Juegos Olímpicos de Río. Lo llamamos la carrera del siglo y lo fue. Una final con mayúsculas donde los aussies, muy flojos en las rondas previas, pusieron todo y todos sus efectivos para derrotar el Team GB que venía de certificar la final con un récord del mundo, metiéndose en la escala del 3´50´´. Aboslutamente demencial.

Un WR en una fase previa es un arma de doble filo, marca terreno pero pesa en las piernas. Producir algo similar en tan poco tiempo, algo menos de dos horas exige una recuperación bestial. Pero lo hicieron, estiraron patas, cogieron resuello y se enfrentaron a los oceánicos en un ejercicio antológico de esfuerzo supremo y nervios de acero. La persecución perfecta BIS. Australia dominó la carrera durante los primeros kilómetros y algunos tuvieron el velódromo de Londres en el recuerdo. La situación se descompuso y los británicos sacaron lo mejor en la recta final. Campeones olímpicos y otro récord del mundo.

Menuda carrera, no había manera de contener las formas. Río vio en primera persona dos récords del mundo en la misma carrera en un intervalo ridículo. Dijeron que rodaban a ese nivel en los entrenamientos en la isla, reproduciendo las condiciones de humedad y temperatura del escenario carioca, pensamos que era una fantasmada, ya sabéis, los británicos y su repelencia habitual pero qué va. Ahí estuvieron, ahí lo clavaron. Ni los australianos, jugando a los cambios de fichas que vaticinó Jaume Mas, pudieron.

Dije el otro día de Cancellara, los grandes se retiran cuando quieren, las leyendas con medallas de oro rebotando en el pecho. Valga idéntica aseveración para Bradley Wiggins, qué ciclista, qué leyenda, qué hombre, Ambición pura, intacta desde el primer día. Hablaremos de él en breve, por de pronto dedicadle esos 3´50´´que dura la final a verla y reverla, es extraordinario.

Imagen tomada de @RobayoColombia

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