“Mis mundiales” por Paco Mancebo

Paco Mancebo BTT JoanSeguidor

Paco Mancebo correrá el mundial de bike maratón 24 años después de primero

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Éste será mi segundo Mundial de bike marathon.

El anterior fue en Selva di Val Gardena, y hasta este año siempre coincidía con el campeonato de España de ruta.

Pero mi historia con los mundiales viene de lejos, desde el año 1994 en Quito, cuando fui al primero como juvenil.

Siendo sub 23 estuve estuve en Lugano y San Sebastián.

Luego vendrían Hamilton y Verona, donde colaboré para los triunfos de Igor Astaloa y Oscar Freire.

El último que hice de fondo en carretera fue en Madrid, año 2005, ha pasado mucho tiempo, trece años ya.

Hace un par de temporadas corrí la contrarreloj por equipos de Qatar.

Pero volviendo al mundial de BTT, recuerdo que el primero fue durísimo, por muchas cosas, pero especialmente porque te das cuenta que estás a años luz de los especialistas en las zonas técnicas, aunque por suerte había muchísima subida donde recuperar.

 

Paco Mancebo: BTT y carretera

Combinar BTT y carretera es divertido, las disfruto por igual.

Que me lleven al mundial significa que se ha reconocido mi trayectoria con las ruedas gordas, aparte de una gran satisfacción personal por poder representar a mi país.

Porque un mundial es diferente, compites al lado de gente que normalmente son rivales.

Nos juntamos todos ante los mejores corredores del mundo para una sola prueba en la que realmente se siente el calor de la gente.

Es complicado explicar qué mueve un evento así.

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El objetivo parece simple: Estar lo más adelante posible y mejorar la 28ª posición conseguida en el anterior mundial.

Terreno hay y si no hay percances estoy seguro de conseguirlo.

El tema del top 10 lo veo complicado por la falta de aclimatación a la BTT, pues  este año ha sido muy corta mi temporada.

Lo que tengo claro es que encanta el ciclismo, el mundillo, todo.

Seré ciclista hasta que no me quede más remedio que dejarlo, pero intentaré no abandonar este mundillo jamás.

Ha sido mi vida desde 1984 que empecé a competir e incluso con los cientos de cambios que he vivido, sigo aquí.

Porque hoy la situación es muy diferente a cuando era profesional.

La mayor diferencia aparte de los avances en los entrenamientos y tal es que ahora se trabaja muchísimo más en equipo.

En mi ciclo de carretera, aparte de US Postal y Once, y algunos trenos de los sprinter, los demás íbamos donde podíamos, y como mucho tenías uno o dos para que te ayudaran en caso de necesidad.

Hoy el ciclismo se ha modernizado hasta extremos increíbles, pero mi pasión por él sigue intacta.

Por Paco Mancebo

40 primaveras y con ganas de más

Comencé a competir en 1984 en el equipo de mi pueblo, Navaluenga, que había montado mi padre. Entonces todo era un juego, con 8 años sólo se piensa en jugar, así que todo fue muy divertido para mí. Sin embargo ahí empezó mi idilio con la bicicleta, la máquina de mi vida.

Mis comienzos fueron en escuelas. Pasé la época de juvenil con el Yuste Electricidad, y salté a Banesto amateur antes de mis ocho años de pro con Echevarri y Unzue. Hace nueve años inicié mi época de turista con la variedad de equipos y países. Y ahí sigo.

La bici te aporta mucho, sobre todo en las relaciones con la gente, el compañerismo y la unión. Sobre la bici se sufre mucho, y eso te vale para la vida, sobre todo en los malos momentos. En pocas palabras: ilusión, respeto, sacrificio y sufrimiento. Y sí, estas cuatro palabras eran el lema del equipo sub 23 de Víctor Sastre.

Victorias he logrado muchas, pero destacaría el Campeonato de España en 2004. Desde siempre me han gustado los campeonatos. Cuando era juvenil significaban el objetivo, pues en ellos me jugaba el asistir a las carreras internacionales con la selección, y desde esa época ha sido mi carrera preferida, además, el poder lucir la bandera de España por todo el mundo es un orgullo para mí.

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Por contra, mi peor momento fue la Operación Puerto, sin duda. Mucho tiempo después sigo viéndolo igual, una chapuza. Ha servido sobre todo para que se hable más de dopaje que de ciclismo en los medios y aún diez años después se siga hablando.

Desde entonces compito ajeno al Pro Tour y lo he notado mucho, ya lo creo. A nivel continental, el estrés es menor y sinceramente me veo unos años más aquí. El salir sin presión en las carreras hace que disfrutes más todo. En mi caso ha servido para correr de diferente forma, como lo hacía antes de pasar a pro, siempre al ataque y sin miedo a reventar por ahí. Aparte, en este tipo de calendario, no se sufre tanto de cara a los sprints, abanicos, etc. No hay tanta locura.

Además puedo decir que he estado en muchos países, aunque con la congoja de no haberlos conocido al 100%, aunque se ve algo, no llegas a conocerlos. Indonesia, Malasia, Japón, Egipto, Thailandia, Gabón, hay muchos, y más que conoceré.

Mi objetivo es hacerlo bien en todas las carreras, pero me gustaría hacerlo muy bien en el Campeonato de España y poder dedicar esa victoria a una persona muy especial…

Por Paco Mancebo, desde Taiwán

Imagen tomada de www.ciclo21.com

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El ciclismo de Paco Mancebo

 

Hace diez años el peculiar estilo de Paco Mancebo era paisaje habitual de la vanguardia de las mejores carreras del calendario. En la salida del Tour de 2006 cambió su vida y la de otros. Muchos años después sigue en liza, no en el WT, pero sí en un abanico calendario que pisa el mapamundi entero.

En los Emiratos el ciclismo es un deporte poco arraigado, pero curiosamente gracias a los clubes de fútbol está creciendo la popularidad a pasos agigantados. Existe una gran rivalidad entre los clubes de la zona, y en algo similar a un Madrid-Barça, su pique les hace mejorar porque además se mira mucho por la victoria colectiva cuando, paradójicamente, el ciclismo es un deporte que al final es individual.

A pesar de estos pasos, hay mucho margen para el deporte en los Emiratos. Tienen muchas cosas por descubrir y poco a poco van creciendo con estructuras organizativas nuevas y la mejora de calidad de los equipos. Creo que si continúa la inversión, al final se puede hacer un gran calendario por esta zona.

Parten de un punto muy claro: aprecian mucho el ciclismo europeo y la experiencia de ciclistas que han hecho grandes carreras como el Tour, la Vuelta y el Giro. Ahí entro yo porque veo que valoran el tipo de preparación física, las estrategias y la vida profesional que llevamos. En general el estilo europeo les gusta en todo, de hecho muchos técnicos deportivo son europeos.

Creo que la irrupción de estos países en el fondo es buena porque está claro que hay que buscar salida a la falta de carreras y de dinero en los calendarios europeos. Si en otros sitios lo hay, no veo mal que haya una expansión y además así se dé oportunidad a otros corredores que de otra manera tendrían muy difícil correr contra los mejores en Europa.

Aquí me encuentro muy a gusto y me veo compitiendo hasta dentro de mucho, incluso hasta los 45 o así, otra cosa es que luego tenga equipo en condiciones y merezca la pena, pero a nivel físico y mental llego hasta ahí por lo menos.

Mis años en las grandes carreras quedan lejos y claro que echo de menos la sensación de estar disputando una gran vuelta con los mejores, pero la vida son etapas y sé que ahora no podría estar en esa situación. Con todo sólo puedo decir que estoy tan contento haciendo otro tipo de carreras.

La diferencia de exigencia respecto al World Tour es importante. En las carreras WT hay un nivel  mental que no suele haber en las demás carreras, allí van siempre los mejores y con ganas de hacerlo bien y donde cada puesto se disputa. En el calendario normal, siempre hay menos tensión, menos equipos, un poco (o mucho) menos nivel. Para mí lo peor del ciclismo de competición esta en el estrés.

Este año me ha tocado un poco de todo, carreras en África como el Tour de Egipto y la Amissa Bongo, carreras en España, bastantes además, como Estella, La Rioja, Amorebieta, Castilla y León y Asturias, y luego calendarios Asiático, con el Tour de Dubai, importantísimo para nosotros, Tour de Abu Dhabi, Langkawi, Japón, Hainan, Taihu Lake, Sharjah y Jelajah Malaysia.

Es otro ciclismo, ahora mismo puedo decir que mi ciclismo y aunque no tenga la difusión del WT, siempre te abre las puertas a otros escenarios, sitios nuevos. Hemos descubierto por ejemplo Gabón, una carrera peculiar y bastante divertida. Egipto lo conocía de hacer turismo, pero también me gustó mucho para correr.

El año que viene más…

Imagen tomada de FB de Dubai Tour

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Bicicletas de carretera de la talla 54

Cuando el futuro quiere adelantarse al futuro

Artificial, esplendorosa e insustancial. Con esos tres inseparables calificativos se podría resumir el Dubái Tour 2014. El pelotón llegaba este mes de febrero por primera vez en su historia a ‘la ciudad del futuro’. Dubái, un espectacular oasis de lujo y modernidad, creado en medio del desierto, acogió su primera vuelta de cuatro días. La carrera, dada a pocas conclusiones en cuanto a materia ciclista, tuvo su punto álgido el pasado martes, justo en la previa de la ronda. En pleno centro de la ciudad, en las faldas del hotel más alto del planeta, RCS se encargaba de abrir la fiesta con una presentación jamás vista hasta ahora en otros festivales ciclistas. Corredores y técnicos no se cansaban de repetirlo antes, durante y después de las cerca de dos horas que duró el acto. «Nunca hemos visto nada igual. Ni Tour, ni Giro, ni leches» se hartaban a decir. El prodigio de luces, sonidos y figuras, con bailarinas voladoras y globos emigrando a los cielos creó un escenario irrepetible. Pese a todo, la ceremonia no logró congregar a más de 100 personas (aproximadamente) entre las que principalmente se encontraban periodistas, personal de la organización y demás personalidades con afán de ‘postureo’.

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La carrera, propiamente dicha, resultó lo suficientemente desastre. Los equipos, que por temas logísticos no pudieron transportar sus vehículos, tuvieron que ‘apañarse’ con lo que les ofrecieron, que no era otra cosa que un coche de apoyo en el que a lo mucho les cabían dos bicis de repuesto. «Es como si hubiéramos regresado al siglo pasado», se quejaba algún mánager en la zona de los equipos. Unas circunstancias que, al igual que había ocurrido en Omán y Qatar el año pasado, provocaron que la crono se realizase sin ‘cabras’, un hecho que ciertamente molestó a más de un especialista.

Lo que más sorprendió en este sentido fueron los pobres materiales con los que arrancaron los noveles del SkyDive, quienes eran la envidia del resto de equipos por sus lujosos ‘Audi’, pero no por sus bicicletas. Los dubaitíes, que en esta ocasión corrieron de rojo para honrar a la bandera de su país aunque su maillot habitual ser negro, debutaron en la carrera de su tierra con unas bicis «casi del Decathlon», como cuchicheaba el dirigente de un gran equipo. Pese a todo, las trazas de la nueva estructura son inmejorables. Existen las ganas, los medios y, sobre todo, el parné. Una receta que condimentada con el color de los billetes podría saciar a los paladares más gourmet en el futuro. Su idea no es otra que la de crecer paso a paso, al contrario de la fórmula que parecen haber tomado los Emiratos en otras materias. Para que ese proceso, a priori acertado, sea lo más efectivo y rápido posible está por esas tierras el sempiterno Paco Mancebo, quien parece -aunque pueda no parecerlo- más encantado y enamorado que nunca de su profesión cuando está cerca de llegar a los 38. El de Navaluenga no oculta su deseo de superar la barrera de los 40… Dando pedales!

Volviendo a la carrera, el recorrido fue un paseo turístico por la ciudad a excepción de la etapa del viernes, que sí tuvo algo de realidad al salir los ciclistas al desierto e incluso afrontar algunas rampas considerables. El domingo, con Maradona pegándose con los medios, se dio por concluido un Tour que enganchó al principio por la espectacularidad de los escenarios, pero acabó cansando por la falta de dinamismo. Un hecho a tener en cuenta es que prácticamente no se vio gente en las cunetas (salvo en las salidas y llegadas), además de que el resto de la ciudad parecía vivir ajena a la que estaba montando por allí la serpiente multicolor.

Con todo, en Oriente Medio ya sueñan con replantear estas carreras para próximas ediciones. En los mentideros se aseguraba que para 2016 podrían unirse las pruebas de Catar (desafortunada idea que comience un día después porque los corredores se fueron corriendo de la meta al avión) con las de Dubái e incluso Omán. Los jeques y emires están dispuestos a ‘comprar’ la tradición ciclista y agarrar el futuro por las solapas, con los elementos positivos y negativos que todo ello conlleva. No obstante y como decía Purito antes de una etapa: «No estamos como para elegir. Hay que darles las gracias».

Por Nacho Labarga desde Dubái