El cambio de equipo le sentó bien a Nairo

Nairo Arkea JoanSeguidor

En el Arkea, Nairo Quintana parece haber encontrado el equilibrio que tuvo en los primeros años de Movistar

El primer y efímero tramo de temporada 2020 no engaña en cifras, calidad y estadísticas: Nairo Quintana se ubica entre los top de este estrecho margen de competición y la realidad le secunda.

Figura en el CQ Ranking como uno de los corredores más laureados: cinco triunfos, los mismos que Remco Evenepoel, uno más que Tadej Pogacar, uno menos que Jonathan Restrepo, colombiano ahora en el Androni que hizo fortuna en Tachira y Uganda.

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Convenía ver a Nairo fuera de Movistar pero también en una carrera del nivel de París-Niza, la prueba del algodón.

Creo que el resultado habla por sí solo, sobre todo cuando la carrera no le sonrió en la caída y corte que le sacaron de la lucha por la general.

Fue mala fortuna, desde los inicios a Nairo ha sido muy complicado pillarle en cortes y abanicos, pero no es infalible.

En esa etapa se olvidó de la general, pero fijó el foco en la llegada en alto, una jornada triste, desangelada, un invierno ciclista se nos venía encima, aunque con la clase de Nairo, el ataque y el triunfo fue más llevadero.

Porque aquellos que nos atribuyen inadversión para con el ciclista boyacense, deberían ver los primeros escritos sobre Nairo en este mal anillado cuaderno y la descripción de un corredor que enomaraba en cada paso, que dejaba esencia de grandeza y triunfos cargados de calidad.

El Nairo anterior al Tour de 2016, aquel que no esperaba para golpear, ante la duda salía el primero.

Y aquí, en el enfriamiento de este corredor no sabemos si fue el huevo y la gallina, no sabemos si fue el equipo o el corredor quien menguo su aureola, quien le secó la mentalidad ofensiva y valentía.

Creemos que habría de las dos partes, aunque conociendo quien lleva las riendas de Movistar: blanco y en botella.

Esta París-Niza tan desangelada era la prueba del algodón, de lo que había, que no era poco, aunque lejos de lo que tenía que haber estado, Nairo fue el mejor, como en Provenza y Alpes Marítimos.

Un ataque, uno solo, como los capos y se fue para firmar un arranque de temporada muy bueno, yo creo que mucho mejor del que hubieran imaginado en su equipo.

Ahora bien, faltaba gente, como decimos, y esto es largo.

Nairo, como todos, lo deja en manos de lo que vaya a ser y la suerte que corra esta temporada que queda rota por la mitad, sin primavera y con el Giro sin fecha en el calendario.

El daño es tremendo, ya lo sabemos, pero en lo poco que hemos visto, el salto al equipo francés le ha sentado bien al colombiano, y eso era algo, nunca lo escondimos, que no teníamos tan claro.

Imagen: FB de Equipe Arkéa

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Ya está, ya pasó la París-Niza: ya no es primavera en ciclismo

Max Schamann Paris-Niza

Nairo Quintana y Max Schachmann cierran en la París-Niza una primavera ciclista que parece otoño

Leía esta mañana a Romain Bardet sobre los motivos de mantener viva esta París-Niza hasta 24 horas antes de pisar el final previsto.

Bardet es uno de los corredores de cabecera de este mal anillado cuaderno, un tío inteligente, ilustrado, que mira un poco más allá.

Y no lo decimos ahora, nos llamó la atención, en vísperas del final del Tour 2013, un artículo sobre su persona, sus estudios, la visión de la vida que tiene y explica.

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Bardet se preguntaba qué cojones hacían ellos corriendo en medio de esta locura de países confinados por el coronavirus.

Aseguraba que estaban fuera de sitio.

Espero que esté ya en casa, con los suyos, haciendo extensible la precaución que se ha pedido a toda la población, por que no nos queda otra: quedarse en casa.

Ayer mismo valoramos lo que ocurrió de París a Niza, con una carrera viva y trepidante en medio de miles de circunstancias, casi ninguna buena, pero dentro de la depresión que nos invadía, esta gente nos ha hecho felices unos días.

La jornada final de la París-Niza 2020 fue un epílogo a todo, a la primavera, a los nombres que nos quitaban el hipo para las citas que preveíamos, a la normal temporada.

Pero ha sido un homenaje a la grandeza de estos flacos sobre máquinas finas y frágiles que nos han dado aliento en un momento que, vaya que no, lo necesitábamos.

Max Schachmann gana una París-Niza que ha sido un milagro, sin que la realidad quitara un gramo de ganas a los contendientes.

Queda el sabor de boca del ataque final de Tiesj Benoot y la zozobra de este alemán que es un portento sobre la máquina pero que sufre como cualquier otro.

Entramos en el invierno ciclista, ya no tendremos la paradoja de una carrera en medio de la nada, la París-Niza 2020 ha pasado a la historia por su contexto, ahora a esperar…

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

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Esta París-Niza ya se puede considerar un milagro

Paris-Niza 2020 JoanSeguidor

Nosotros no apostábamos que la París-Niza llegara a las puertas de la Costa Azul

La sensación que recorre entre el público ciclista, no muy numeroso, pero fiel a más no poder, es que esta París-Niza tiene sabor a Lombardía, a hojas muertas, a preludio del invierno.

Lo cierto es que cuando el pasado domingo saboreamos el carrerón que nos ofrecieron los corredores en la primera jornada de la carrera hacia el sol cundían dos sensaciones: que aquello no llegaba a Niza -no llegará, pero se ha acercado- y que lo disfrutáramos, por que la primavera podía quedar resumida a esos días.

Visto ahora, en la perspectiva de una semana de esas en las que dentro de unos años, si el mundo no se acaba, recordaremos como una de esas en las que sabíamos que estábamos haciendo cada momento por la avalancha de acontecimientos, creemos que la París-Niza 2020 se incluye en la lista de milagros, no sé si pequeña o grande, del ciclismo contemporáneo.

Así se despidió el Israel Start-Up Nation, veintcuatro horas antes del final.

Antes lo había hecho el Bahrain con Teuns, Cortina y el querido Traknik, quien siempre será nuestro ganador moral de la jornada que acabó en el bolsillo de Bonifazzio.

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Una carrera que su mentor describió cada etapa como una batalla, contando los días para el final.

Que haya llegado a este punto es de agradecer, y ahí han entrado todos, la organización, los equipos y los ciclistas, sobre todo estos, que han corrido como si no hubiera un mañana, regalando pasión en momentos en los que convenía alejar la cabeza de instantes tan nocivos, tan deprimentes.

Y no habrá sido fácil para ellos, igual que una flor, el calendario de competiciones, eventos y otras cuestiones que han ido deshojando según pasaban los días.

Durante las etapas de la París-Niza se han caído la Champions, Europa League, ligas europeas, Moto GP, Fórmula 1, NBA… deportes infinitamente más poderosos que el ciclismo.

También la Volta y algunas clásicas belgas.

Nosotros egoístamente, cada mediodía hemos cumplido nuestro ritual de ver ciclismo en directo, mientras todo se ha desmoronado.

Sois unos héroes, al menos los nuestros.

Ahora bien ¿ha sido prudente seguir hasta este punt0?

El tiempo lo dirá, el coronavirus no ha asomado por el pelotón, eso siempre ha estado latente.

Mientras la Francia que la carrera dejaba atrás se paraba y confinaba en casa, el pelotón ha sido un ejemplo de profesionalidad en le que nos preguntamos cuánto de poder de decisión han tenido los ciclistas.

Ahora viene el invierno para todos, pero no nos asustemos, tiraremos de coco e imaginación para que este mal trago lo pasemos mejor, con ciclismo, obviamente.

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París-Niza 2020: ¿Aguantará Max Schachmann?

Max Schachmann París-Niza JoanSeguidor

La París-Niza 2020 puede o no tener ya un ganador final

Estuvo fino Alberto Contador cuando hizo la cuenta de la lechera para Kragh Andersen diciendo que él intentaba atacar el liderado de Max Schachmann por que, si suspendían, tendría igual la carrera en su mano.

Lo cierto es que es complicado pensar en la séptima etapa de esta París-Niza 2020 leyendo esto…

Pero mientras ocurre o no, seguimos viendo una carrera preciosa, una suerte de preludio sobre tiempos de sequía para el aficionado ciclista, y del deporte en general.

Los Sunweb llevan bastante mejor su reconstrucción tras Tom Dumoulin que éste su plan para volver a competir.

Kragh Andersen es ese ciclistazo que da gusto ver rodar, con mucho de clase y últimamente de suerte.

Puso la carrera al límite en una etapa en la que sólo podía ganar los rojos, con el Bora en cuadro y el Deceuninck trabajando a destajo para un Alaphilippe que se alegrará de haberse guardado un pellizco de forma para más adelante, para cuando la temporada, esperemos, empiece a desarrollarse con normalidad.

Donde no llegó el danés, lo hizo Tiesj, el compañero de escapada en la jornada inaugural de Alaphilippe, que luce un estado de forma abrumador.

Saltó cuando Andersen iba a menos en su ofensiva contra Schachmann e hizo diana hasta el final, llevando rápida una carrera en la que el alemán líder casi lo pierde todo en una curva al final.

Queda la llegada en alto, donde acabará, presumiblemente esta París-Niza, queda la andanadas de los colombianos… ¿qué sucederá? ¿Lo veremos?

Todo es incertidumbre.

— escrito el 11 de marzo

La crono deja una recta final de París-Niza 2020 preciosa

Es curioso leer a Prudhomme sobre la suerte de esta París-Niza 2020 que se disputa casi en clandestinidad por lo excepcional del momento: «Cada etapa es como una batalla».

Están contando los días, un descuento diabólico hacia la ciudad del sol, por que esto es la carrera hacia el sol.

Aunque no lo pareciera en la preciosa contrarreloj realizada en el centro del hexágono, por la tierra de Julian Alaphilippe, donde la estampa era París-Niza total.

Camino estrecho, bosque denso, ruta húmeda, gente abrigada… un ambiente muy vasco podríamos decir, muy de Max Schachmann que, como en Itzulia hace un año, refuerza su mando tras una crono con una pregunta clara: ¿Aguantará?

Y ese interrogante surge tras lo visto precisamente en la Itzulia 2019.

Max Schachmann fue una de las bajas más sensibles de Quick Step hace poco más de un año, de azul demostró que tenía registros para todo, desde tensionar una Flecha para desfondar el Movistar de Valverde y facilitar el triunfo de Alaphilippe, a ganar una etapa en alto del Giro, escapado, la víspera de la gran cabalgada de Chris Froome.

¿Qué Schachmann veremos en la recta final de la París-Niza 2020?

Esa es la gran duda.

Por de pronto, lleva diferencias de gran vuelta, demostrando una vez más que una crono no es necesaria, es imperativa si que se quiera dar un poco de emoción a una vuelta por etapas.

Schachmann le mete un minuto y pico a Sergio Higuita, la gran sensación de la primera mitad de carrera, Vincenzo Nibali y Dylan Teuns.

Luego a dos minutos Nairo y Alaphilippe.

Son diferencias importantes que difícilmente se enjugarán atacando en el puerto final del sábado, se necesita sacar petróleo de cada rincón, cada momento, el Bora es un bloque excepcional, pero le van a dar por todos los lados.

Esperamos poder verlo.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto & VeloImages

—escrito el 10 de marzo

Bueno, bien, Iván García Cortina guardará La Châtre, París-Niza de 2020, en su álbum personal… 

Una llegada caótica, sin final escrito, como todo en esta carrera loca.

Luce tremendo el gijonés, ancho, imperial, con esa melena en medio de un pelotón formado por auténticos lobos, que vive en el filo, como si el mundo se fuera a acabar en esta París-Niza 2020.

Merecía algo así, está en la primavera, en la antesala de las carreras por las que bebe el viento, está en forma.

Como todo lo que acontece este año, esperamos que pueda disputarlas.

Entretanto que le quiten lo bailado, los Deceuninck dejaron demasiado lejos a Sam Bennett y esté se quedó roto por el afilador que Higo Hofstetter para frenar a Cabel Ewan.

Allí no compareció el resto, no Bouhanni, ni Viviani.

Una sucesión de eventos que no aprovecharon Michael Matthews, quien lo lanzó todo para nada, al austrialiano el paso del tiempo le pesa, donde antes ganaba con facilidad, ahora le cuesta un mundo, ni Peter Sagan, diez años pasados de su victoria, aquella tarde en Aurillac, cuando superó como un obús a Purito.

Hoy, diez años después, Peter Sagan vio salir como un obús a Iván García Cortina, que pone la París-Niza en la historia que empezó a escribir en California.

Bravo, Iván.

— escrito el 9 de marzo

Otro día de sobresalto camino de Niza

La París-Niza 2020 va camino de consumir un etapón por día en la cuenta atrás que nos aproxima a Niza.

Ganó Giacomo Nizzolo, y no fue sencillo, con un grupo copado por los Bora, cuyo capo aquí es Max Schachmann, una máquina de rodar y reventar rivales.

Entre ellos Nairo que vio a 25 de meta como se les escapaba la carrera: una caída y un corte que a esas alturas de carrera es imposible cerrar.

Antes incluso de plantear distancias, se juntaron delante gente como Naessen, Stuyven, Sagan o el propio Mads Pedersen, en su primer día de lucimiento personal, con el arcoíris en la espalda.

La victoria de Nizzolo en medio de ese grupo nos dan la medida que éste es un ciclista nuevo, con olfato, dos victorias y el otro día que tuvo Le Samyn si hubiera medido mejor.

Permitidnos recuperar un párrafo de hace un año por estas fechas:

Luke Rowe es un galés alto, corpulento, potente, un rodador de etiqueta Sky.

Un tipo duro, curtido en los vientos de Gales, que sabe por donde sopla el Dios Eolo con hincar su índice sobre la mirada,

Luke Rowe ha crecido con Geraint Thomas, Ian Stannard, Gianni Moscon, Bradley Wiggins, Peter Kenaugh, Chrisian Knees, Michal Kwiatkowski, Jonathan Castroviejo,…

Lo veis, todos prominentes rodadores, de mayor o menor tamaño, pero auténticas máquinas de rodar, de enfilar y romper grupos, ciclistas cortados por el mismo molde, ciclistas que no hacen prisioneros.

Pues quién le diría a Rowe, que sus mejores días haciendo abanicos en una carrera cualquiera, dígase la París-Niza, en un lugar al azar, al norte y centro del hexágono, los pasaría con largo y tostado colombiano, de sesenta míseros kilos, que no levanta por encima de la media del pelotón pero que rueda como un demonio.

¿Quién le diría a Luke Rowe que Egan Bernal sería su compañero de baile en las tres jornadas más trepidantes que hemos visto en mucho tiempo?

En efecto hablábamos de Egan Bernal en los abanicos camino de Niza.
Entonces Sergio Higuita corría en la Fundación Euskadi, prometía, tenía maneras, pero ahora esto, verle delante, con los capos de la París-Niza, salvando caídas, cortes, abanicos, sin escatimar el relevo.
Lo de Bernal el año pasado nos dejó impactados, por que no sobrevivió a aquello, contribuyó al destrozo, lo de Higuita casi lo mismo.

Es un lujo, un puñetero lujo verle ahí en medio de torres, como decimos, dando la medida de un corredor que no se queda con su estereotipo de inicio, ese perfil pequeño, escarabajo de origen.
Quieren más, y en la criba de la segunda etapa, mantiene sus opciones intactas, como Vincenzo Nibali o el líder Schachmann.

Otra etapa para enmarcar en la París-Niza 2020, una carrera que en lo progresivo será a «puerta cerrada».
Hemos salvado otro día, otro glorioso día.

—escrito el 8 de marzo

El recital de ciclismo de la primera etapa de la París-Niza 2020 perdurará…

Permitidnos recuperar este enlace de ayer que utilizamos ayer mismo en la previa de la París-Niza 2020

Un regalo de París-Niza http://www.joanseguidor.com/regalo-paris-niza

Publicada por Iban Vega Garcia en Lunes, 6 de marzo de 2017

No es oportunista, ni subirnos al carro, podemos decir que lo dijimos, ciertamente.

Cada año el primer tercio de la carrera hacia el sol nos da parte del mejor ciclismo de toda la temporada, una etapa de verdad, de hombres-hombres venidos aquí, en medio de un mundo paralizado a dar la medida de la belleza de este deporte.

Una jornada de esas que entronca con la de la foto que ilustra ese copia&pega de Facebook, de hace dos años, con las primeras del año pasado en las que el surrealismo nos llevó a ver sprints ganados por Groenewegen secundado por Bernal.

Son esas etapas de perros, llovizna, viendo, plomo en el cielo y peligro en la ruta.

Un corte de lejos, en el que estuvo el que sigue siendo nuestro favorito, Nairo Quintana, aunque con matices.

Por que si bien Nairo es bueno en estas etapas, rara vez se le pilla meando, también es verdad que los rivales le van a dar hasta en el carnet hasta que llegue la jornada en alto.

De aquí a entonces, cada vez que haya un resquicio de viento, soplará a favor de quienes poner al colombiano en aprietos.

Y es posible hacerlo, se ha visto, a treinta de meta Nairo vio partir del corte delantero, en sus propias narices a Julian Alaphilippe, la avispilla que necesitaba el enjambre para armar otra etapa memorable.

Alaphilippe estuvo en el filo de los cuarenta segundos, eso es en su caso, remar cerca del triunfo final a poco que los de atrás se despistaran. 

Todo se vino abajo porque no quiero imaginar lo que era llevar esa bicicleta con el frío que atenazaba las manos.

Max Schachmann dio en la diana, en una etapa de esas que recordaremos, más en las circunstancias que llega la carrera y lo mucho que hemos tenido que padecer los amantes del ciclismo esta misma mañana.

Crucemos los dedos y que esto siga, mañana más…

— escrito el 7 de marzo

Los equipos entran y salen de la París-Niza como en un bucle infernal

En la antesala de la París-Niza 2020, el otro día leí este tweet de Jorge Quintana

Sin duda respeto a las decisiones tomadas por los equipos World Tour que han declinado su presencia en la París-Niza que empieza ya.

Cada uno con sus motivos, aunque convergentes en una situación incierta.

Incluso ayer nos preguntamos qué hace la UCI para coordinar una respuesta y dar consignas claras a los diferentes equipos.

Sea como fuere no todos piensan igual.

El Bora defiende estar por que si las autoridades lo consideran seguro ¿por qué ponerlo en duda?

La no presencia del equipo parece contribuir a una situación que escapa de lo racional y que está causando estragos.

El Israel Start-Up Nation piensa igual, incluso en momentos que son «totalmente nuevos» para el ciclismo.

Tendremos, eso parece, París-Niza, cruzando los dedos que nadie pite con coronavirus, por que lo siguiente será una cuarentena en el corazón de Francia.

Ante esta situación, y si nos pedís opinión, pensamos que estar, como dice Bora, porque las autoridades lo autorizan, darle curso a una normalidad que necesitamos como el aire que respiramos.

Y venga, que si todo va bien, tenemos París-Niza 2020 y esto es un carrerón

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Publicada por Iban Vega Garcia en Lunes, 6 de marzo de 2017

 

— escrito el 5 de marzo

Más equipos y ocho corredores por equipo para la París-Niza 2020

La París-Niza 2020 acaba de sacar el listado de sus equipos, algo que en las circunstancias actuales, genera casi tanta expectación como la propia carrera.

Es curioso el comunicado

A rey muerto- rey puesto.

No se citan los equipos que han anunciado que estarán parados, mínimo, hasta la Volta a Catalunya, ni Team Ineos, ni Mitchelton, ni Astana, ni tampoco UAE Team.

El agujero es importante, incluso con el OK del ministerio de sanidad francés.

Sea como fuere la París-Niza sigue como si tal cosa, tendrán atada y bien atada la participación del resto, «se les espera» dice la nota, al fin y al cabo hablamos de ASO.

De cualquiera de las maneras no sólo llama la atención eso.

Se han invitado equipos no previstos, con el cuorum del resto, y además se ha pasado de siete a ocho corredores.

Todos sabemos de las circunstancias excepcionales del momento, pero esta París-Niza que comparte titulares con el coronavirus siembra un precedente importante.

El número de corredores por equipo, incluso la cantidad de equipos que toman parte es un caballo de batalla en las grandes vueltas, y aquí se varía a necesidad del organizador, que no quiere un pelotón diezmado.

Será interesante ver qué resulta de todo esto y si esta «flexibilidad» se puede dar en otras carreras por que ahora mismo pensar que el domingo próximo puede haber París-Niza ya es un sueño lúbrico.

Por cierto que no habrá campeón vigente, Egan Bernal entra en la nevera que Team Ineos se ha impuesto.

Vanmarcke & Higuita es la pareja de la París-Niza

Vanmarcke Higuita podio joANsegudidor

Todo el mundo está pendiente a donde va el tándem Vanmarcke- Higuita

Cuando la carrera va por su mitad de recorrido, una de las estampas del primer tramo de París-Niza 2020 ha sido la de Sep Vanmacke cuidando del pequeño Sergio Higuita.

Grande y pequeño, el otro día cuando hablábamos de la competición francesa nos acordábamos de otra rara pareja, la de Luke Rowe y Egan Bernal, hace un año, en estas mismas rutas.

Si el ciclismo quiso regalarnos extrañas parejas nos dio ésta: Vanmarcke & Higuita.

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Una historia que los completos comunicados del EF Pro Cycling nos sirven en bandeja.

«A veinte de meta, sabemos más o menos dónde ponernos dependiendo como sople el viento, Hay una pugna muy grande por coger la posición, nosotros intentamos situarnos delante, algo que ya es bueno. Cuando todo esto sucede mi objetivo es llevar a Sergio (Higuita) delante y mantenerlo protegido. Le queremos en el primer grupo y eso implica un trabajo enorme»

«A ocho kilómetros de meta éramos conscientes que habrían más abanicos. Sabíamos que a dos de meta la dirección del viento podía volver a cambiar. Es muy estresante, a veces todo se estrecha, y la caída está cerca. Incluso me fui a la hierba, pero pude volver al grupo y darle una última ayuda»

«Es un corredor de generales, pero también es joven y ligero, sin embargo es peleón. Estos días todo el pelotón me dice que alucinan cómo aguanta, les tiene impresionados. Él se pega a mi culo y para adelante. Resulta curioso ver un ciclista tan pequeño detrás mío, pero él hace su parte perfectamente»

Así habla Sep Vanmarcke, un flandrien de manual, que optó un tiempo a Roubaix y Flandes -se le cruzaría Cancellara- y que hoy ejerce una admirable labor la Sergio Higuita, como hace once meses lo hizo por Alberto Bettiol en Flandes.

«Correr con Sep es bonito por que tiene gran experiencia en este tipo de carreras, es un clasicómano, conoce los sitios, por dónde entra el viento, sabe situarse en el pelotón. Además la gente le respeta»

Así lo dibuja Sergio Higuita, el liviano colombiano que no se conforma con salvar los muebles, y va a por todo.

Así define Carles Checa la Ciclobrava

La crono marca la nueva París-Niza, ahora llega a su terreno y mucho nos tememos que si Sergio Higuita ha salvado, junto a Sep Vanmarcke, lo más complicado, éste no va a parar de crecer.

Imágenes: FB EF Pro Cycling

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Mads Pedersen sigue aprendiendo

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Aunque sea el campeón del mundo, Mads Pedersen sigue su progreso normal

Si algo tuvo la segunda etapa de esta trepidante París-Niza fue la tremenda zurra que se pegó Mads Pedersen en cabeza.

No es la primera vez que hablamos del perfil bajo de este maillot arcoíris, un ciclista muy diferente a los dos anteriores titulares de la prenda de campeón del mundo: Alejandro Valverde y Peter Sagan.

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Está claro que Mads Pedersen no es ni Valverde ni Sagan. 

A los dos anteriores campeones del mundo, les sucedía un palmarés enorme antes de colgarse una medalla de oro, y también la aureola de estrellas.

Eso Mads Pedersen no lo tenía aquella tarde fin de mundo en Yorkshire, cuando se midió mano a mano con Küng, Trentin y Van der Poel con tanto éxito.

Está claro que el danés tiene mimbres, ganar un mundial no es moco de pavo, pero el chava tiene sólo 24 años, cumplidos además a finales del año pasado, era de los pequeños de la clase.

Cuando vimos a Pedersen rodar con esa fuerza nos acordamos de esta entrevista en la que deja claro que «alguno puede pensar que ser campeón del mundo te hace 100 veces mejor, pero no es así«.

Y lo cierto es que el campeón del mundo se da un baño de humildad cuando admite que si Jasper Stuyven es mejor que él sobre el pavés, decir lo contrario no sería ni coherente ni normal.

Y es que el premio le ha llegado muy pronto a Mads Pedersen, antes incluso de poder gestionarlo, muchos firmarían un mundial a los 23 años, pero ello conlleva un peso que no sabes si serás capaz de gestionar.

Él, por eso, ya lo lleva hecho, tiene un mundial, como Bernal un Tour, tan jóvenes y tan aventajados.

Aunque eso también tiene sus inconvenientes.

Imagen: © BORA – hansgrohe / Bettiniphoto

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Julian Alaphilippe sabe regalar buen ciclismo

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La apertura de la París-Niza dio la medida de la calidad del ciclismo que maneja Julian Alaphilippe

Qué ganas había de ciclismo, qué necesidad de ver lo que se vio, basta que la realidad te prive de algo para que lo desees con más fuerza, Julian Alaphilippe lo sabía.

La primera etapa de la cuestionada edición de la París-Niza 2020 ha abierto como se esperaba con una catedral de ciclismo donde el francés puso la cúpula.

Decía ayer Alberto Contador sobre la actuación de Julian Alaphilippe que quedando el cuarto de los cuatro que llegaron escapados, roto, desfondado, tocado por ese frío que le hacía agitar las manos cada poco, se había ganado al público.

Y así fue.

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Por que en ocasiones no es tanto el resultado, como el efecto que se produce.

Decíamos de Peter Sagan, ayer mismo, que extrañábamos aquellas primaveras en las que, vieras la carrera que vieras, estaba siempre en el corte bueno, disputándolo todo.

Lo mismo opinamos de Julian Alaphilippe, ya es casualidad que en la apertura de Niza, la principal fuga fuera con Benoot, eso es los dos últimos ganadores de la Strade suspendida, o aplazada, qué más da.

El francés será a veces semillero de carantoñas, caerá mejor o peor fuera de la carretera, pero en ella se pone un dorsal para honrarlo aunque las circunstancias sean complicadas.

Por que a lo meteorológico se le suma lo que rodea todo lo que acontece o debiera acontecer, si el «new normal», escuchábamos esta mañana, de la Moto GP va a ser ir confirmando los grandes premios casi la semana de antes por el coronavirus y cómo cada país lo afronta, en ciclismo las cosas están pendientes de un hilo.

De ahí que el movimiento de Julian Alaphilippe en la primera etapa de la París-Niza nos haya vencido. 

¿Sabes qué es el circuito de Gran Fondo World Tour?

Se le veía inquieto al frente del pelotón, hasta que salió a treinta de meta con el citado Benoot.

Entraron los dos mejores que podían entrar en ese corte, por que ninguno de ellos sabe especular.

El desenlace lo vimos, no sé si Alaphilippe podrá estar delante en esta carrera hacia el sol, por que el final en alto es muy duro, pero entre la crono y lo que queda podría poner coto al buen estado de forma que Nairo mostró en las primeras vueltas francesas.

Ahora les cabe la responsabilidad de pensar en ciclismo, sólo en ciclismo durante siete días, y si las circunstancias lo permiten, lo dijimos, crucemos los dedos, que el espectáculo prosiga.

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Nairo Quintana, con la París-Niza a su favor

Nairo Quintana Provenza JoanSeguidor

No vemos otro favorito para la París-Niza que Nairo

Entre los triunfadores del inicio de campaña, el arranque de Nairo Quintana se sitúa en la pole, pero ahora le viene el pez gordo: la París-Niza.

Ganador en dos cimas como el Ventoux, base del mismo, y Col d´ Eze para llevarse sendas generales en Provenza y Alpes Marítimos, Nairo ha empezado el año como acostumbraba no hace tanto cuando a estas alturas ya llevaba generales como Valencia y Tirreno.

Entonces se decía, que en Movistar se descargaba una importante parte de responsabilidad sobre el colombiano, que se hacía sumar de inicio -ojo, como al propio Valverde- para el equipo, que…

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Está claro, por que además siempre lo habíamos pensado, que Nairo necesitaba un cambio de aires. 

En Movistar las cosas ya no iban, ni con el equipo –reacciones como la de Marc Soler en Andorra-, ni con los mentores -Eusebio Unzué admitió que el Tour estaba fuera de su alcance-, ni siquiera con la prensa afín a los celestes: que no le diera un relevo a Landa en los Pirineos dolió como sal en la herida.

Hasta entonces, no se habían dado cuenta que el colombiano iba por camino muy diferente al de su equipo.

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Y así nos plantamos en este inicio de temporada fulgurante.

Nairo lleva dos de dos, una efectividad sólo atribuible a Remco Evenepoel, y que el año pasado sólo imitó Primoz Roglic.

Arkea le ha sentando al boyacense, como éste al equipo.

Ahora ya no interesa saber si Nairo está sumando puntos que a los rojos les vendrán muy bien, puntos que fueron en febrero, lejos, lejísimos del objetivo del Tour, carrera que quita y da razones, por que todos se interesan, incluso sin ser, como vemos año tras año, la más bella o interesante.

Hay vida más allá del Tour, pero sobre él hay terquedad e insistencia por parte de muchos.

Y Nari está en esa onda, el mismo corredor que ha disparado a su equipo, con la contribución de Bouhanni en la clasificación.

Y ahora viene la París-Niza, la carrera que semanas atrás teníamos como prueba del algodón para Nairo Quintana.

Una carrera que, dadas las circunstancias, no será lo que se esperaba.

Sea como fuere, Nairo Quintana es el gran favorito a la París-Niza, donde se iba a encontrar con otro escalón de rivales que por ese bicho al final no van a comparecer.

Especialmente hablamos de quien defendía dorsal uno, Egan Bernal, y Primoz Roglic.

En cambio disputarán la carrera Romain Bardet, Richie Porte y Thibaut Pinot, corredores que el colombiano ganó en Col d´ Eze, y de forma amplia además, y se le añaden Vincenzo Nibali y Julian Alaphilippe.

Todos parecen lejos de su mejor momento, quizá podríamos contar con el ganador del Tour Colombia, Sergio Higuita, quien hace un año se debía al equipo de la Fundación Euskadi.

La París-Niza pinta a Nairo Quintana, otra cosa sería una sorpresa.

Veremos si su equipo controla este pelotón diezmado, si le arropa y le lleva por unas etapas iniciales que son un premio y trampa de abanicos y viento, la crono de quince kilómetros y la traca final en Niza y alrededores.

Nairo Quintana ha empezado muy bien el año, la París-Niza debe poner la rúbrica