El Stelvio, un puerto de época imperial

Las herraduras del Stelvio vienen del imperio austrohúngaro

El Giro 2020 se va a jugar en gran parte en lo que pase entre el Stelvio y Laghi di Cancano con la sensación que nadie está por encima del resto de forma clara…

En todo caso el Giro va a tocar el cielo, el Stelvio, y el espectáculo va a ser tal, que merece la pena irnos a los inicios de los inicios de la montaña en el ciclismo.

Cuando el ciclismo quiso hollar las cumbres para gloria suya, pensó en las que hoy entendemos como grandes de todos los tiempos.

Aún resuenan aquellas palabras de Lapize: “Sois unos asesinos”.

Los destinatarios de tales soflamas fueron los organizadores del Tour que quiso pisar por primera vez los caminos pirenaicos.

Los improperios de Lapize eran lógicos.

Años de miseria exacerbada, en una Europa en puertas de su primera gran guerra.

Las carreteras no eran tales, eran pistas minadas de pedruscos como bidones y heces de ganado.

Se cubrían distancias inhumanas, además salpicadas de estos colosos.

Aquello no era ciclismo, era una tortura de diez horas un día sí y al siguiente también hasta que el cuerpo o la máquina dijeran basta.

Sin embargo aquello causaba estupor entre el público, era la moda, el perenne encanto de lo nuevo.

DT-Swiss Junio-Agosto

 

Hace unos años pude asistir a una interesantísima charla que presentaba un libro sobre la bicicleta desde el punto de vista de los ingenieros de puertos y caminos.

La edición del mismo, más de 300 páginas en encuadernado de tapa blanda, ancho lomo americano y paginado de perfecta calidad del mismo corrió a cargo de varios miembros del Colegio barcelonés de tal insigne profesión bajo el yugo de la pasión de la bicicleta.

Entre otros temas de extraordinaria profundidad, fui al de los puertos de montaña.

Entendía que como ingenieros de puertos tenían algo que decir.

Y lo hicieron:  Dedicaron un capítulo que llevaba por nombre «¿Por qué los puertos suelen tener un 7% de desnivel medio?»..

Hay una explicación: su fecha de construcción.

Los puertos modernos contemplan ese desnivel, los anteriores no suelen respetarlo.

Actualmente tenemos puertos que siguen el mismo trazado original: Aubisque, Tourmalet, Izoard, La Madeleine, Pailères,… todos sobrepasan el siete por ciento, pues en su caso fueron trazados en el siglo XIX.

A finales del mentado siglo, ya se empezaba a hablar de racionalizar los porcentajes.

En el artículo titulado “Determinación de la pendiente máxima que conviene para salvar grandes alturas en las carreteras” la Revista de Obras Públicas iluminaba sobre la cuestión.

Se atisbaban puertos con tramos del ocho por cierto separados por breves “descansillos”.

Selle Italia
Castelli GIRO
Cruz 400×400

 

Las carretas tiradas por mulas y los incipientes coches necesitaban estas facilidades si no querían despeñarse cuesta abajo y marcha atrás.

En estos parámetros se ubican Hautacam, Luz Ardiden, Plateau de Beille,…

Y sí.

El Passo dello Stelvio se instala entre los primeros

Su construcción es una obra de ingeniería formulada hace poco menos de doscientos años.

Urgía conectar el Imperio Austrohúngaro con la Lombardía.

La fábrica, ideada por Carlos Donegani,  despierta tantos halagos como su dureza e innegable atractivo paisajístico y legendario, estas rampas las doblegó Fausto Coppi.

Sus 48 curvas de herradura por el eterno valle aupadas sobre sillerías empedradas de mampostería causan furor entre los fotógrafos.

Su trazado unía las ciudades de Bormio y Pratto Stevio, o lo que es lo mismo la Lombardía y el Trentino por cuestas cuyo desnivel supera los 1800 metros.

Hoy esa conexión se hace por modernos túneles y el puerto ha quedado como un gran parte temático natural y al aire libre de la épica ciclista y humana, pues por aquí se vieron enormes combates de la primera Guerra Mundial, esa que dicen enterró los grandes imperios, pero a la que sobrevivió el Stelvio.

Para este artículo he necesitado la ayuda del libro “La ingeniería en la bicicleta” de Fundación Esteyco y especialmente el capítulo firmado por un loco de la bicicleta, Oriol.