Pawel Poljanski: Tour te quita años de vida

Piernas de Pawel POLJANSKI

Pawel Poljanski estaba en la fuga matinal de la primera etapa alpina. Esa que en plena ascensión a la Croix de Fer acoge una nueva llamada a la épica de Alberto Contador.

Dice Tyler Hamilton en su libro que cuando está en forma su piel se vuelve transparente, se ajusta al músculo y emergen las venas por doquier.

Cualquiera que haya hecho deporte mínimamente sabrá de lo que hablo. Cuando pones el cuerpo a ciertos límites, muchas veces acabas seco. Te sobreviene un bajón tras la cena que te deja tieso en el sofá, pasando la televisión a ser una dulce cantinela de fondo.

Es un bajón que llega sin previo aviso, aunque lo hayas experimentado otras veces. Luego, por la mañana pones el primer pie en el suelo, y ves el alcance del destrozo, cuerpo dolorido, ánimo tocado, energías escasas,… eso es hacer deporte a nivel popular, al nuestro, sin más pretensión que llevar el espíritu más allá de las cuatro paredes del trabajo y la rutina. Dicen que es para sentirse mejor, aunque a veces te arrastres.

Pues bien, imaginaros eso, un día, y otro, y otro… así hasta tres semanas, sin descanso, sin tregua, con traslados, con 21 habitaciones diferentes, con un compañero de habitación que es hijo de su madre y de su padre, con gente mirando hasta tu último gesto, con tu jefe conectado, vía pinganillo, diciéndote lo que que tienes que hacer desde su habitáculo climatizado…

Eso es el Tour de Francia, que no es más que la sublimación del ciclismo, la agonía llevada al extremo por la “pestosa” geografía francesa, trufada de subidas, repechos, descensos complicados, virajes, nervios, sprints, descuelgues, público, gritos, ruido.

Tu cuerpo sufre, y no sólo el tren inferior, todo, las cervicales, los nervios atenazan y te dejancomo la mojama recién salada. Luego el traslado al hotel, el bus que aunque parezca cómodo, el cansancio es tal que todo molesta, hasta el roce de la sábana. No hay mucho más que contar, las cenas se apagan, según pasan los días, la conversación baja el tono, el alboroto es menor. Recuperar el ritmo vital por la mañana te lleva un par de horas…

Cuerpos tostados, alambres sentados en sillas, órbitas marcadas y venas emergiendo por doquier, por los brazos y por las piernas, el reflejo físico del sufrimiento que pasan estas personas, como el polaco cuyas piernas corren por la red como la mecha que prende la pólvora. Es lo que hay, es el deporte de alta competición, de máxima exigencia, ese que no es salud, son años de vida.

Por eso me sorprende que la gente se sorprenda al ver esas piernas, es que es lo que hay. Quizá cuando entendamos lo que implica correr a ese nivel, aunque sea de lejos, comprenderemos que esto es otro estadio.

Imagen tomada de Twitter

INFO
En breve probaremos el kit de Movistar y os diremos qué nos parece…