#RadioVuelta – Semana 17

#Trend Llegan las grandes

Aunque no es como hace unos años, el Tour de Romandía siempre llega para marcar la línea entre los dos primeros ciclos de la temporada. Con la carrera suiza se abre el periodo de las grandes vueltas, si bien pocos de los que optarán al Giro se dejaron ver en la carrera helvética. Ganó Zakarin ante la indecisión de las figuras, que no quisieron, no pudieron, dar el extra que exige una vuelta del WT. Dos apuntes merecieron la pena: el triunfo de Pinot en la etapa reina y la tremenda exhibición del campeón mundial de persecución, el suizo  Stefan Küng. Mientras en Turquia, una carrera con hechuras televisivas de gran vuelta, el Caja Rural siguió sumando y lo hizo ante buenos nombres, sólo ver que Peio Bilbao ganó ante Miguel Angel López –actual ganador del Porvenir- y Luis Mas con Cavendish, segundo. La general fue para Kristjian Durasek, igual que la de Yorkshire para Nordhaug, vencedor del equipo de casa, con Samuel Sánchez acompañándole desde el podio.

#Click Una imagen que habla de monopolio   

Varios Movistar esprintan en la última etapa de la Vuelta a Asturias para acabar haciendo primero, con Jesús Herrada, tercero, cuarto y quinto. Un síntoma de lo que es el ciclismo español, con Movistar, arriba, muy arriba, Caja Rural batiéndose el cobre y el resto, pasándolo no muy bien. Lo milagroso es que Amets Txurruka fuera segundo.

#Profile Al Katusha sólo le faltaba Zakarin

Explotó ya del todo Ilnur Zakarin, un jovenzuelo de 25 años que como nos cuenta Gerardo Fuster en su contracrónica de Romandía es de la diminuta República Tartaristán y levanta casi un metro noventa. Lo que vimos en Arrate, el día grande de País Vasco, pasó de ser anecdótico a confirmarse en la parte francesa de Suiza. La victoria en Romandía además le da al Katusha un triunfo muy especial por llegar por parte de un ruso, siendo éste el país de origen del equipo. Aunque tímido e introvertido, Zakarin presenta las credenciales necesarias para hacer algo grande. Cabrá verle en el Giro que arranca el sábado.

#Clipping

La eternidad de Davide Rebellin. 21 años después de pasar al escalón más alto del profesionalismo, el ciclista italiano volvió a ganar. Fue en la etapa reina de la Vuelta a Turquia en un triunfo de viejo zorro que hizo presagiar que incluso ganaría hasta la general. Para lo bueno y lo malo, estamos ante historia viva del ciclismo si bien su dulce momento no le valió la convocatoria de su equipo para el Giro. Hay líneas rojas que no se debe atravesar.

Igor Antón, cuatro años después. El ciclista del Movistar volvió a lo más alto del podio, lugar que no pisaba desde su victoria en el Zoncolan en el Giro de 2011. Mucho tiempo para un ciclista que pasó por figura antes incluso de consagrarse. Ahora en Movistar sacan jugo a uno de los corredores más sobrevalorados de los últimos tiempos.

“Los nuevos belgas”. Ejemplar fue la comparación que los gestores del Tour de Francia sacaron a la luz al final del Tour de Yorkshire, donde se contaron cientos de miles espectadores viendo la primera edición de la carrera. Aunque hace unos años fuera una quimera, pensar en frecuentar el Reino Unido puede ser una de las tablas de salvación de un deporte que causa estragos en las islas.

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#TourAzerbaiyán #4JoursDunkerque #BernerRundfahrt #FlecheArdennaise #VueltaMadrid #AmgenTOC10Th #GPRingerike  #Giro

Imagen de Movistar Team

 INFO

Alex did it

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Casi 53 kilómetros en una 60 minutos, Alex Dowsett es el nuevo recordman de la hora vistiendo un revolucionario buzo de Endura.

El ciclismo español necesita una dosis de autoestima

No va a ser sencillo, va a doler y echaremos de menos el periodo que muchos atisban próximo a su fin. Desde hace muchos años, quizá desde que Ángel Arroyo abriera el ciclo en aquel mágico Tour de 1983, nada menos que hace tres décadas, el ciclismo español ha mejorado sus registros aupándose a primera potencia, como bien reza una clasificación de la UCI World Tour que no es más que la consecuencia de la excelente cosecha de triunfos que los nuestros han cuajado en este periodo. España volverá a ser el mejor país del mundo ciclista, otra vez. 

Hace cinco años por estas fechas Samuel Sánchez era el hombre del momento. Saboreaba y alargaba las mieles de su recién conseguida corona olímpica. En todo este maremágnum de grandes momentos que ha firmado el ciclismo español –que malos también ha protagonizado, incluso hasta muy malos- el oro olímpico del risueño asturiano parece la guinda, como aquel último reducto que le quedaba por derribar a la –vamos a ser efectistas- “armada española”.

Pero Samuel ahora está en una circunstancia muy diferente. Barrunta su retirada si el mercado no es capaz de asumir una ficha como la suya. Con la desaparición de Euskaltel, donde tenía contrato más allá de este año, sumada a la caída del mundial, le ha quedado la opción de la retirada como una plausible baza.

No sabemos qué pasará por la cabeza del ciclista ovetense, y cuán grande es esa alternativa de colgar su bicicleta. Pero si se retira estaríamos ante una muestra tangible de ese cambio de ciclo para el ciclismo español en un momento además no parece el más dulce para el mismo.

Y es que el deporte del pedal en suelo patrio está falto de autoestima y cariño. Miremos y veremos qué malandanzas le rodean. Por ejemplo la certeza de que Movistar y Caja Rural serán los únicos equipos españoles es un argumento que cae a plomo y sitúa muchos y buenos corredores, casi todos los que deberían prolongar los éxitos presentes, sin maillot para 2014.

Pero es que además está el Mundial de Ponferrada y las imperecederas dudas sobre su viabilidad y celebración. La capital berciana no sólo tiene encima de la mesa la necesidad de cubrir un presupuesto que parece de ciencia ficción sino convencer a la UCI sobre sus circuitos, en una reprobación de los trazados que nunca había conocido anteriormente.

Luego está la complicada situación económica de la RFEC que lleva un seleccionador a la carrera más importante del año sin nómina. No hablemos de la ausencia de seleccionados en muchas convocatorias y la inédita experiencia de David Muntaner, como paradigma, que sufragó un subcampeonato mundial por un patrocinador privado.

Recuerdo cuando hace veinte años todos miraban a España en materia de retransmisiones ciclistas. Incluso en los días que el mal tiempo condicionaba, TVE era capaz de mantener la señal ahí donde la RAI naufragaba. La Vuelta era santo y seña de retransmisiones, lo mismo que ahora, vamos.

A todo esto le añadimos dos últimas perlas: el desenlace del Mundial , donde España siendo mejor numéricamente no sacó las dos mejores medallas, y la no culminación del equipo de Fernando Alonso al menos en el corto plazo, que es cuando más se le necesita. Todo contribuye y empuja a afirmar que el ciclismo español necesita un chute de autoestima y cariño que permita ver que el futuro aunque complejo existe y no tiene por qué ser tan negro. Y es que como bien relatan en Zona Matxin hay un buen puñado de razones por los que seguir creyendo. Esas razones se llaman David De La Cruz, Ion Izaguirre, Jesús Herrada, Angel Madrazo, Juan José Lobato, Mikel Landa, Enrique Sanz, Carlos Barbero, Lluis Mas, Garikoitz Bravo, Peio Bilbao, Omar Fraile, Jesús Ezquerra, Haritz Orbe, Mikel Iturria, Carlos Verona, Jon Aberasturi, Rubén Martínez, Jordi Simón, Mario González, Fernando Grijalba, Miguel Angel Benito, Ibai Salas, Antonio Angulo, Pablo Lechuga, Airán Fernández, Ivan García Cortina, Alex Aramburu, Enric Mas, Cristian Rodriguez, Cristian Torres, Juan Camacho, Xavier Pastalle y Iosu Angoitia. Y no se ofendan, no los hemos dicho todos porque seguro que hay más.

Foto tomada de planetaciclista.blogspot.com