¿Quién es el mejor vueltomano español?

Ciclismo español

Entre Landa, Bilbao y Mas nos quedaríamos con el primero

En España el ciclismo de grandes vueltas sigue pensando, y mucho.

La historia de la que bebemos la tenemos ahí, los grandes nombres se hicieron de este tamaño en competiciones de tres semanas entre Francia y España, con algún paréntesis en Italia.

Desde que Mariano Cañardo pisara el podio de la primera Vuelta a España, en un milagro de carrera, los nombres se agolpan en la memoria y los recuerdos, al punto que, en este lado de los Pirineos, la campaña ciclista se resumía, y para muchos se sigue resumiendo entre la Vuelta y el Tour, con alguna mirada al Giro .

El año que concluye lo hace sin ciclistas españoles en el podio de una gran vuelta, una ausencia que llama la atención y describe el paisaje de escasez en el que el ciclismo español se ha adentrado desde hace algún tiempo.

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Es curioso, por eso, pues si contamos los top 5 de las tres grandes veremos que el ciclismo español sale bien parado con cuatro de las quince plazas en concurso.

Ponedle los dos quintos puestos de Enric Mas, sumarle el de Pello Bilbao en Giro y el cuarto de Mikel Landa en el Tour.

La estadística es curiosa, pues numéricamente se supera a Eslovenia, con tres top 5 y a Australia y UK, con dos, aunque no esconde que el centro de gravedad de las grandes vueltas ya no es cosa del ciclismo español, tan acostumbrado a ir copando las tres semanas, en especial en años no tan lejanos.

¿Quién es el mejor vueltómano español?

Si hace unos años la cosa andaba entre los tres de arriba Contador-Purito-Valverde, para mí el primero de los citados era el mejor dotado para las grandes vueltas, y los números lo corroboran, ahora el paisaje aparece más igualado.

Si hablamos de un vueltónamo español por excelencia, ahora mismo lo vemos entre Mikel Landa y Enric Mas, y posiblemente Pello Bilbao, con una salvedad, la edad que indica que si el alavés está tocando techo, el mallorquín debería seguir creciendo.

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Y es en estos dos extremos donde encontramos los dos mejores exponentes.

Mikel Landa es electricidad en la carretera, un día, no hace mucho, dijimos que tal vez no le veamos ganar nunca una grande y seguimos pensando lo mismo, pero ello no le quita valor a una secuencia de resultados que damos por amortizada, pero que tiene mérito, pues tener un podio en el Giro más dos cuartos en el Tour habla de un outsider que a poco que las cosas se alineen puede dar un susto.

Sus problemas de primera semana le han lastrado y han propiciado completas remontadas, como si Mikel Landa nos dejara siempre con ganas de más.

Y no lo ha tenido mal estos años, pues el Tour, especialmente, ha diseñado recorridos que iban con su perfil, casi sin crono y con mucha montaña, pero algo debe pasar en esa cabecita o en esas piernas cuando todo se dispone para que vuele, y los plomos se funden, como sucedió en el Col de la Loze.

Aquel día lo salvó tras haber sido el único favorito en proponer algo diferente ante los Jumbo de Roglic, no salió, como tampoco salieron las remontadas de los Pirineos hace uno y dos años.

Y claro, con el paso de los años, el beneficio de la duda se disipa.

En este estadio estaría ahora Enric Mas, un corredor tan fiable, tanto, que consume los días como esa sombra que siempre aprecias entre los mejores sin que destaque ni por delante ni por detrás.

El mallorquín está en las antípodas de Landa, fija su posición y navega en ella presa de la grandísima igualdad que existe entre los mejores.

Su problema, y lo vimos en la Vuelta, es que en un ciclismo de bonificaciones en subida desde la primera etapa no tiene la explosividad que requiere la situación, perdiendo un tiempo que ya en la última semana es imposible abordar.

Mucho más completo que Landa, Mas sería la apuesta fija ante el doble o nada que muchas veces propone Landa.

Si miramos el ciclismo con emoción diríamos que el vasco es el mejor vueltómano, si lo miramos con un excel en la mano, iríamos al mallorquín.

Y si lo apreciamos con admiración, Pello Bilbao, que se cascó un Tour y tuvo arrestos para estar soñando con el podio del Giro hasta el final.

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El Giro de Pello Bilbao apunta a la historia

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Que Pello Bilbao acabe en el podio del Giro no es descabellado

Cada vez que en este mal anillado cuaderno entran unas líneas de Pello Bilbao acostumbran a pasar dos cosas: siempre nos acordamos de él en el Giro y acostumbramos a pedir perdón por que no hablamos más de él.

Pero no es sencillo hablar de Pello, no por que no lo merezca, y sí por que él mismo se encarga de decirlo todo, mascado y clarito, sin más estridencia ni gesto que el de un ciclista que ha hecho fortuna con el trabajo sordo pero efectivo, que luce y se aprecia al final del recorrido.

Pello es un tipo de fondo, de largo radio, que necesita paso de días y quema de kilómetros con el objetivo de engordar su fatiga a menor ritmo de los rivales.

Y acaba emergiendo…

 

Lo hace incluso cuando aquí, sin ir más lejos, estábamos convencidos que el Tour, esas tres semanas y el trabajo allí desarrollado, le iba a pasar factura, cuando pensamos que si salía con opciones en la primera semana, no pasaría de la segunda que se descolgaría, pero… emerge.

La etapa de Stelvio se recordará por muchas cosas, y entre ellas conviene hablar de la prestación de Pello, descolgado en la primera mitad de la subida, el vasco supo sacar todas sus virtudes, una tras de otra.

La primera tener compañeros con él que remaran en los tramos donde se queda, psicológicamente los más duros, luego cazando y dejando rivales, sacando partido del trabajo conjunto con un ciclista como Jakob Fuglsang, cuando al danés ni le iba ni le venía la lucha, pues está muy alejado de los mejores.

Cuando en el inicio de Cancano, Pello caza a Kelderman entendimos muchas cosas, pero sobretodo dos: que lo suyo es un trabajo de hormiguita donde no desfallecer es la clave y que él es el fondo, la esencia en activo de las tres semanas y un motivo por el cual etapas así merecen la pena.

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Pasan las jornadas y Pello Bilbao no sólo sigue vivo en el Giro si no que está ante una ocasión de oro para acceder al podio del Giro de Italia, poca, muy poca broma.

Está a un escaso minuto de los tres primeros, que entre ellos ya tendrán faena en controlarse en Sestriere, pero no sólo eso, de cómo resulten las tres subidas a la mítica cima, podríamos poner la mano en el fuego de que uno de ellos, o dos, puede explotar.

Y el primero en el que pensamos es Wilco Kelderman, maglia rosa muy incierta.

Pello Bilbao ganó, no olvidemos, la última etapa de montaña del pasado Giro de Italia, en el Monte Avena, incluso con Carapaz trabajando para Mikel Landa, segundo ese día y a quien imaginamos estas jornadas viendo el Giro con cara de circunstancias.

Debió acabar muy cascado el Tour, otra cosa no acertamos a entender.

Tras Sestriere, Pello Bilbao tiene una crono no muy larga pero que sobre el papel no le perjudica, en todo caso le debería acercar más a los mejores.

En fin, que Pello Bilbao tiene muy cerca lo que se merece Giro: un premio mayúsculo en forma de foto en Milán celebrando un Giro histórico, que no tendrá a los mejores, como oímos a cada minuto, pero que es tan digno como el competido por las primeras figuras.

Imagen: FB de Team Bahrain

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#FreePelloBilbao

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Pello Bilbao puede ser una de las bazas ocultas más valiosas de este Giro de Italia

El Giro de Italia entra en fase roja, que no rosa, y algunas caretas van cayendo.

El ciclismo es una lija concienzuda y eficaz que pone cada uno en su sitio y en este Giro no ha hecho falta mucho para que las cosas vayan por su cauce.

Leía el otro día el poco desnivel salvado por los corredores hasta este momento, la poca dificultad cumplida por un pelotón que ha pasado por dos cronos, una caída decisiva y una jornada de extenuante desgaste en L´ Aquila.

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Ese día, en el corazón de los Abruzos, emergió uno de esos nombres que camina en la discreción como mejor arma para dar que hablar.

Pello Bilbao dio una lección de estrategia en la fuga que resolvió a su favor en un contexto de cansancio extremo y rivales muy complicados.

Una victoria que lo pone ahí, entre los mejores de la carrera y co la certeza de haber demostrado que tiene mimbres para aguantar hasta el final.

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Por eso, igual que nos preguntamos por Movistar y sus dos jefes, Landa o Carapaz, nos viene encima la duda de Astana: ¿Pello Bilbao o Miguel Ángel López?

Ojo porque Astana, aunque una mácula de éxito recubra todo lo que hace, ya tiene un Giro en el haber en el que su elección de jefe pudo influir, negativamente, en su resultado.

Porque hace cuatro años, el respeto ultimísimo por el liderato de Fabio Aru segó la progresión del «mejor Mikel Landa ever» y salvó posiblemente una parte del Giro que se llevó Contador.

 

Aquel Astana fue un equipo que tuvo al de Pinto rodeado en más de una ocasión, con el propio Landa, Aru, Tiralongo… pero no dieron con la llave.

Fabio Aru fue segundo y Landa tercero: un regusto de que podía haber sido mejor.

 

Cuatro años después Landa ha estado en dos equipos más, Contador está retirado y Fabio Aru, inédito.

Pero la película se repite para Astana.

Pon #MagliaAzzurraSormano más el nombre de quien crees que pasará primero por el gran monte lombardo el domingo

Cuando salió el Giro de Bolonia, Miguel Angel López era la baza, el capitán, el hombre fuerte.

 

Consumido un tercio de carrera el excelente escalador colombiano vuelve a estar donde no quería, donde ya ha estado otras veces cada vez que iba a una grande con aspiraciones de estar muy arriba.

Las primeras semanas matan a Miguel Ángel López, es un una certeza casi empírica.

Es joven, aún opta a la maglia bianca, y trabajará para solventarlo en el futuro, pero la realidad es tozuda y la general más.

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Astana llegó al Giro con López de jefe y Pello Bilbao de comodín.

Con los Alpes piamonteses y lombardos llamando a la puerta, Pello Bilbao aventaja a Miguel Ángel López en casi tres minutos

El colombiano se deja más de cuatro minutos con Primoz Roglic.

A su vez Pello Bilbao ya fue sexto el año pasado, en una edición durísima, tremenda, que vivió explosiones sonadas como las de Simon Yates o Domenico Pozzovivo.

Incluso Thibaut Pinot acabó KO en el hospital.

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En esas circunstancias y sin merma en su apoyo a Miguel Angel López, Pello Bilbao, quien ya tiene una etapa, toma ya, acabó muy arriba en la general.

Con esas circunstancias y la foto actual podemos creer que Pello Bilbao tiene sobrados motivos para reclamar al menos que le dejen ver de qué es capaz.

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¿#FreePelloBilbao?

Pues es una opción, incluso si en el equipo celeste hay lucidez hasta una obligación utilizarle para minar el equipo de Roglic e inquietar a los rivales de López.

En su madurez, con un fondo contrastado y una primera semana en la que ha sabido salvar los escollos que han lastrado a López, Pello Bilbao puede ser la carta oculta de Astaná, el as en la manga, el hombre que muchos no esperan, pero que está ahí.

Porque como dijimos el otro día, cuando el cansancio atenaza y el ánimo cae a plomo en el pelotón, emerge Pello Bilbao y lo que les espera a estos no es pecata minuta.

Imagen FB del Giro d´Italia

 

 

 

 

Giro: Pello Bilbao no habla, corre, compite y gana

Peio Bilbao Giro JoanSeguidor

Cuando el terreno pesa, cuando las piernas fallan, surge Pello Bilbao

L´Aquila fue centro de todas las noticias por ese terremoto que dejó la ciudad herida, pero no moribunda.

En L´ Aquila el ciclismo se gusta, se saborea con mayúsculas…

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Es un terreno duro, áspero, que no tiene grandes puertos, pero sí cuestas, trampas y dureza.

Una jornada que prometía y no decepcionó.

Hace nueve años esa jornada puso en jaque el pelotón, ganó el ruso Petrov, pero de aquella jornada corrida bajo un aguacero recuerdo que puso a David Arroyo en la senda de lo que sería su plaza de plata en el Giro.

Sólo Ivan Basso, a bloque en el Mortirolo, y remolcado por Nibali en el descenso, pudo quitarle toda una general del Giro de Italia.

 

Nueve años después L´ Aquila deja mella en los corredores y en el aficionado.

Que Pello Bilbao gane, así, en un grupo de escapados de una calidad tremenda, es una  bendición para el buen aficionado del ciclismo.

Ese que quiere hechos y no palabras, que busca trabajo, sacrificio y espectáculo en la carretera.

Pello Bilbao sabe mucho de todo eso

 

Cuando el Giro entre en la tercera semana, las fuerzas flaqueen y dé pereza todo, el corredor que haya sobrevivido a esta locura achacará a jornadas como ésta buena dosis de sus cansancio.

Pero en el cansancio extremo, en el filo del error cuando pesan las piernas, Pello Bilbao saca lo mejor.

 

La victoria de Pello Bilbao es de manual: contribuyó lo justo a una escapada nada sencilla, porque había grandes rivales y porque el pelotón no les iba a dar tregua -con Rojas en el corte-, luego vio como se iban cayendo las caretas, gente que había trabajado, como Antonio Pedrero, y finalmente dejando hacer para dar el golpe a kilómetro y medio.

Un ataque y etapa. Punto.

Pello Bilbao: Una victoria como que es como él, resultona, sin estridencias y eficaz

SQR – GORE

 

En ese grupo había ansiedad, mucha, reflejada en la sobreexposición de Davide Formolo.

Y también fuerzas muy justitas en Toni Gallopin, que en cualquier otra circunstancia sería el principal favorito.

Pello Bilbao, como dijo al final, «tenía las piernas» y salió muy bien.

Le salió a un ciclista que fue sexto hace sólo un año en el Giro, sexto en el Giro en el que explotaron grandes nombres, alguno incluso acabando en el hospital, Thibaut Pinot.

Se sexto en ese Giro es de tener un motor privilegiado.

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Bilbao puso la guinda a una de esas jornadas que son Giro en esencia, dureza y aspereza en cada tramo, en medio de pueblos en fiesta, de jolgorio generalizado, cada corredor padece un viacrucis personal y sordo.

Unas circunstancias que parece gustan al Movistar, a este Movistar, ese equipo indescifrable, que ahora es ambicioso.

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Algunos lo achacan a efemérides, no sé yo si será por eso o porque les ha dado el sol más de lo conveniente.

Pero juegan a todo, la clasificación por equipos, obviamente, y eso es bueno, no merece la pena tener esos nombres para esperar a ver qué sucede, qué se mueve.

Mikel Landa lleva tiempo diciendo que llega, pero es como el cuento del lobo cuando avisaba que llegaba…

Moverse no es malo, e incluso hasta activa la circulación.

 

 

 

 

El libro de supervivencia de Pello Bilbao

Giro de Italia - Pello Bilbao JoanSeguidor

La sexta plaza de Pello Bilbao en el Giro es un manual en sí mismo

A veces creemos que el éxito es alzar los brazos o protagonizar una bonita foto. Creo que Pello Bilbao ha demostrado lo contrario.

El Giro de Italia que acaba de concluir es la muesca de Pello Bilbao en los anales del fondo en tres semanas.

El Giro se ha caracterizado por su dureza, quizá más evidente a nuestros ojos que otras veces, y la prueba de ello es el baile de nombres que se ha producido en las dos jornadas finales de montaña.

Explosiones, sí, pero gente que ha pisado el podio, para acto seguido descolgarse, o gente que ha entrado y salido del top ten, ha habido unos cuantos casos.

Algo inédito en el ciclismo moderno, que algunos se apresuran en darle la lectura de siempre: blancazos de manual, como si en el dopaje estuviese todo argumento.

El librillo de Pello Bilbao

Sin embargo, un ciclista celeste puede tener las claves para sobrevivir en un Giro que era para supervivientes.

Chris Froome por ejemplo, se mantuvo a flote, coqueteando con todos los límites para tomar el rosa.

Pero vamos a Pello, a este ciclista cerca e la madurez que explica en esta entrevista a Fernando Llamas los mimbres de su éxito, porque ser sexto en el Giro es un éxito.

Por mucho que algunos se obsesionen en que lo importante es ganar una etapa y todo lo que quede fuera de eso o vestir el rosa en Milán no cuenta.

En una pieza deliciosa, Pello Bilbao cuenta su Giro desde la humildad y el trabajo.

Narra cómo vivía el día, no pensaba más allá y tenía siempre los pies en el suelo.

Incluso en la jornada del Gran Sasso, esa maravilla que Tolkin describiría en sus novelas, supo remar para salvar un mal momento.

Si casi no pudo con el cambio de ritmo que procuro su propio equipo.

El día a día de Pello Bilbao

Me encanta este sumario:

“He aprendido a controlar mis emociones, a tener la cabeza fría, a estar alerta las 24 horas del día”

Me encanta porque es la esencia de lo que significa una gran vuelta, y explica en gran medida por qué deben tener tres semanas y no dos.

Aunque algunos se aburran y despotriquen de lo que ven, en el ciclismo pasan cosas hasta cuando vemos que no pasan.

En Simon Yates se acumulaba una fatiga y cansancio que vimos de golpe y en toda su extensión en Finestre, pero el inglés se cocía a fuego lento.

Pello Bilbao lo que viene a explicar es que cada detalle sumaba, cada factor contaba, cada renglón se leía.

No había otra, top ten en un Giro, sexto, es un resultado que no se explica ni en una foto ni en un titular, y eso Pello se lo lleva para sí, para siempre.

Y lo hace además en el exquisito respeto del podio de su compañero, Miguel Angel López, guardándole la espalda y gozando de una merecida cuota de libertad, cuando el colombiano tuvo problemas la primera semana.

Felicidades Pello por explicar el verdadero ciclismo de gran resistencia y demostrar que, en este deporte, pasan cosas hasta cuando pensamos que no están pasando.

Imagen de FB de Astana Pro Team

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