1985. La primera Gran Vuelta de Perico: Recio, pero Delgado

Aquella tarde por la sierra Perico sentenció la Vuelta 1985

Nos cabe el consuelo de que el confinamiento se está haciendo en días de perros ahí fuera y para entrar en calor Teledeporte nos trae la sentencia de la Vuelta 1985, gentileza de Perico.

“Son muchas horas bajo la lluvia o la nieve y si la temperatura es muy baja, el frío se va metiendo en tus huesos, necesitando varias horas después de la etapa para entrar en calor. Lo más importante en este tipo de días es mantener el calor corporal y la moral alta”.

Perico Delgado

¿Seguro que el invierno de aquel año aún no había acabado?

La señorita primavera abandonó sus aposentos por un día y dejó que se asentara en su trono el frío general que, con mano de hierro, azotó al sufrido pelotón ciclista a falta de tan solo dos días para acabar la gran ronda por etapas española.

Era mayo, pero la película de la etapa bien se podría haber rodado en diciembre.

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La carrera parecía… ¿sentenciada?

Todo indicaba que sí.

Con los ciclistas arrancando en frío, lloviendo y con previsión de cellisca en las montañas, no parecía un día muy propicio para pedalear.

Sin embargo había un ciclista que, con sangre fría, lo tenía todo planeado, un corredor que llegaba a su casa de Segovia y que conocía el terreno y las dificultades como la palma de su mano.

Aliado por los elementos, movió la carrera desde el principio, provocando que la mayoría se tuvieran que despojar del manto de la pereza para imprimir un ritmo vertiginoso para evitar cualquier tipo de asalto.

La Morcuera hizo la primera selección entre aquellos valientes.

En Cotos nuestro guerrero venido del frío lo intentó, pero al líder no le temblaron las piernas y supo mantener la cabeza helada y el corazón caliente.

Finalmente un tipo Recio en el llano logró escabullirse del abrigo del pelotón.

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Fue coronando Navacerrada, blanca inmaculada entre el aguanieve, el granizo y la niebla, cuando nuestro Delgado protagonista pudo esconderse y despistar a sus rivales, lanzándose a tumba abierta en el descenso, corriendo un tupido velo de bruma.

Ya no le volvieron a ver.

No se veía nada.

Hizo camino Recio y por detrás, un líder de mármol, Millar, se quedaba quieto, congelado, sin capacidad de reacción: no se había enterado de nada.

Cuando quiso reaccionar, un Perico le había enjugado los 6’13” de retraso en la general y le había dado la vuelta al marcador.

Una etapa histórica.

Perico, Orbea y la niebla de Luz Ardiden

Perico Luz Ardiden JoanSeguidor

Curiosamente, aquella tarde, la niebla de Luz Ardiden alumbró el camino de Perico

La historia de hoy ocurre entre dos nieblas, la del recuerdo carcomido por 35 años y la de Luz Ardiden envolviendo la hazaña de Perico.

Hasta la década de los ochenta, muchos vericuetos habían llevado a la fábrica de Orbea hasta una situación límite.

La floja gestión de la tercera generación de la familia, con el que fuera alcalde de Eibar al frente, Esteban Orbea, dejó la empresa, entonces sociedad anónima, al pie de los caballos a finales de los sesenta.

Luego, a partir de 1969, la empresa encontró acomodo entre sus propios trabajadores, quienes un día tomaron la decisión de hacerse con el mando de nave en medio de una tormenta perfecta: una competencia muy fuerte como la de BH, una percepción de marca pesada y anticuada, una cruda crisis económica, una plantilla con elevada media de edad, una tesorería maltrecha,…

Pero de aquel atolladero se salió sentando las bases de una época más floreciente cuando el mundo entró en los ochenta.

Hubo alguien, Peli Egaña al frente, que un día pensó que a Orbea le vendría bien un equipo ciclista para acabar de redondear su presencia en el mercado.

Se decidió retomar la historia de los “antiguos Orbea”, como le gusta decir a Txomin Perurena. Los Cañardo, los Montero, los Berrendero,… tenían ahora herencia, cincuenta años después de sus malandanzas.

Y se pusieron a ello, un puñado de entusiastas ciclistas, con dos símbolos por bandera llamados Peio Ruiz Cabestany y Jokin Mujika, un tipo cuya humildad abruma.

Con ellos en vanguardia se sacó un equipo pro en 1984 que tuvo continuidad al año siguiente con uno de esos fichajes que tuercen la historia de una marca, de una empresa y por ende de cientos de familias.

Pedro Delgado recaló en Orbea en 1985, con el copatrocinio de Gin MG en la Vuelta  y Seat en el Tour.

Julio Delgado le dijo a su hijo, en el momento de saber del interés de la firma vasca, que “muchas bicis habrán de vender estos para poder pagar tu sueldo”.

Pero pudieron y Perico apostó por Orbea, equipo en el que estuvo un año, pero qué año.

El año que cambió la suerte de la cooperativa.

Hace cinco años por estas fechas se conmemoró en Navacerrada un acto que recordaba las tres décadas del triunfo del segoviano en la Vuelta a España, aquella que sin obedecer a otro objetivo que ganar la etapa, acabó llevándose tras galopar con Pepe Recio en medio de la niebla física e informativa, porque las referencias que manejó el líder, Robert Millar, aún hoy siguen siendo más misteriosas que las brumas de Navacerrada.

Al poco tiempo, Perico ganó en Luz Ardiden la etapa reina de los Pirineos, también en medio de la niebla, entre cortinas de confusión y emociones cruzadas pues nadie sabía cuán cerca venía el «Jardinerito» Lucho Herrera. Fue otro día memorable, como si la pizarra del hotel se encajar en los muchos kilómetros que van desde el Aspin a Luz Ardiden, pasando por el Tourmalet.

Una victoria de equipo, con Pepe del Ramo, el hoy mentor de Catlike, Peio y Perico encadenados a la memoria del momento.

Un triunfo con tantas interpretaciones como actores intervinieron.

Al año siguiente Perico no siguió en Orbea, pero el segoviano había torcido la historia, la había enderezado.

Tras años de incertidumbre financiera, con la familia en su últimos momentos de gestión y los complicados arranques de la cooperativa, la firma de origen eibarrés habían encontrado el camino para ser lo que es hoy.

Perico & Indurain, el dúo que nos enamoró del ciclismo

ciclista español JoanSeguidor

Entre Perico e Indurain surgió la chispa para mucha afición ciclista

Para este fin de semana, un tema desengrasante, con tanta emoción deportiva mediante el “startup” belga y nostalgia extradeportiva en Euskadi.
Tiempo habrá para reposar los últimos actos de este teatrillo. Queremos viajar a la raíz de las cosas, a nuestros inicios, retomar aquello que nos hizo querer el ciclismo como lo queremos, verlo como vemos, y sobretodo sentirlo a flor de piel, como creo que el lector de este rinconcito lo siente.
Ciclismo siempre habrá. Estamos rodeados de él. No necesariamente implica colgarse un dorsal, ahora, en tiempos de conflicto energético, quizás nuestras piernas sean el mejor aliado para llegar a los sitios. Sin embargo necesitamos referentes, modelos que nos canalicen esa pasión, y estos siempre deberán existir. Y ahí quedaron los resultados de nuestra última encuesta. Uno de los veredictos más apretados sobre las cuestiones planteadas.
Y es que Miguel Indurain y Pedro Delgado, por orden inverso según nuestros lectores, nos inocularon el cariño por este deporte, de forma mayoritaria.
Perico puso fin a un largo periodo de sequía española en el Tour y ciertamente se granjeó el cariño de la afición con “performances” imposibles e impredecibles, un corredor con áurea popular, irresistible cuando la carrera miraba al cielo y el día le acompañaba y autor del retraso de Luxemburgo, el capítulo más inverosímil de la historia contemporánea del ciclismo. Por todo, por su indudable carisma y perfil de antihéroe en otros momentos, Perico fue un extraordinario catalizador de este deporte que sólo una década antes en España caminaba moribundo.
La aportación de Perico, más o menos discutible para muchos, trajo como consecuencia el nacimiento e implosión de Miguel Indurain, otorgando al ciclismo español el nivel de consideración mediática que nunca más ha vuelto a disponer. Cara y cruz, el mocetón navarro fue un ciclista mayúsculo e infalible durante mucho tiempo.
Su perfil sufridor fue tan inédito que España se encogió cuando lo vieron tumbado en el Valico de San Cristina o Les Arcs.
Siempre Alberto
Miguel fue nuestro “primo de Zumosol”, la consecuencia  de una generación dorada de ciclistas que engancharon, ni por asomo como en el presente, porque además de la encuesta otros entornos se han citado competidores que entroncan con el dúo segoviano-navarro.
Es el caso del llorado Alberto Fernández, uno de los hombres más cariñosamente recordados por los buenos aficionados que no omiten esa Vuelta que perdió en manos de Caritoux.
Contemporáneo fue Angel Arroyo, protagonista en los últimos tiempos en el “revival” de aquella Vuelta que perdió en los despachos. Muchos sitúan en el abulense el inicio de esa primera edad de oro. Ahí quedan otras opciones como Álvaro Pino, Angel Camarillo y José Luis Laguía, el “rey de la montaña” de nuestros corazones.
Un lugar, los Lagos, y un ciclista, Marino Lejarreta, también marcaron a fuego.
Echando la vista atrás se valora el arrojo, que sigue además intacto, de José Pérez Francés y los motivos de vecindad de Carlos Echevarria.
Incluso Luis Otaño se cifra entre los mentados en medio de nostálgicos recuerdos a pie de cuneta. Otro Luis, Ocaña, y un asturiano, José Manuel Fuente completan el retrato más atrás de los ochenta. Volviendo a tiempos recientes no podía faltar el Chava Jiménez, ni siquiera Fernando Escartín, ni Oscar Freire, ni el trío Valverde-Purito-Contador. 
Del panorama foráneo la encuesta incluyó varios nombre y algunos fueron repetidos, como el de Sean Kelly, un ciclista humilde, humano y extraordinariamente versátil, un lujo hoy día rara vez visto. También Greg Lemond, el mejor especulador de los tiempos cuyo triunfo en 1989 abrió la pasión de muchos buenos aficionados. En aquel batiburrillo de colombianos de los ochenta fue especialmente querido Fabio Parra.
En tiempos más recientes la arrolladora forma de entender el ciclismo de Marco Pantani creó escuela si bien no eclipsó la elegancia innata y fortaleza extrema transmitidas por Jan Ullrich ni el tremendo carisma de VDB. Al otro lado del chaco nos dan la clave de nuevos nombres como, obviamente, Lance Armstrong, Mario Cipollini y sí, Francesco Moser, quien autor del récord de la hora en México goza de buen número de adeptos.
Recordad que sigue abierta nuestra encuentra sobre el mejor clasicómano de los tiempos.

Cuando TVE entró en el Tour

Tour Francia TVE joanSeguidor

Hace 36 años TVE entró en la historia del Tour de Francia

Aquel Tour de 1983 fue memorable, y TVE pudo darlo… por primera vez.

El Tour de 1983 estaba yendo sorprendentemente bien para los ciclistas españoles. Ajenos a las primeras plazas prácticamente desde tiempos de Luis Ocaña, los debutantes azules, el equipo Reynolds, estaban en vanguardia e incluso sembrando de espectáculo una de las ediciones con más aristas y matices que se recuerdan. Dos ciclistas, Angel Arroyo y Pedro Delgado, abrigaron los motivos para que esa España, que Laurent Fignon, ganador a la postre de aquella edición, definió como miembro del “Tercer Mundo”, se decidiera a dar en directo la carrera por primera vez en la historia.

Fue en concreto el día 20 de julio de 1983 y El Mundo Deportivo lo recogía así aquella misma jornada:

 

“A última hora de la tarde de ayer pudo saberse que a partir de hoy Televisión Española va a retransmitir en directo los finales de las etapas que restan hasta la conclusión del Tour. Será por la primera cadena nacional y entre las cuatro y media y las cinco de la tarde  cada día.

La primera cita ante el televisor la tendrán los aficionados hoy alrededor de las 17 horas, hora prevista para que tos primeros corredores lleguen a la meta de Morzine. Seis puertos de montaña deberán superar desde la salida en Alpe d´ Huez. Esta medida de TVE nunca es tarde si la dicha es buena, viene un tanto a «replicar» a los medios de comunicación que se preguntaban por su ausencia en la ronda francesa, especialmente el colega parisino de L´Equipe”

 

A cuatro días del final de ese magnífico Tour, el ente nacional vio oportuno arrojar luz sobre las tremendas gestas que Perico, especialmente en aquel descenso del Peyresourde, y Arroyo, ganador en la cima del Puy de Dôme, estaban protagonizando. Aquel mismo año la Vuelta a España, la mejor de la historia según los expertos, tuvo por primera vez señal en directo, pudiéndose ver la gesta de Hinault en Avila o la conquista de los Lagos por parte de Marino.

 

Ahora era en los Alpes franceses, a miles de kilómetros, donde en una nube de confusión los periodistas de TVE tuvieron que sufrir lo suyo para dibujar con meridiana fidelidad la carrera. Allí estuvo Emilio Tamargo, dispuesto en Francia, apoyado por Angel María de Pablos y Rafael Recio desde los estudios. Pedro González trabajaba en ese momento para Radio Nacional.

Por cierto la jornada que marcó el hito fue agridulce pues Angel Arroyo desbordó coraje y madera por las cunetas del Joux Plane, ante la cicatería de Van Impe, y la baza más evidente, la principal amenaza de Fignon, Pedro Delgado, sufrió una de esas ventoleras que con el nombre de pájaras le haría casi tan mítico como sus ataques. “Delgado y la tele, incompatibles” tituló el deportivo del Grupo Godó al día siguiente en una nada premonitoria cabecera.

Fabio Parra no pudo con Perico, no cabe darle más vueltas

Fabio Parra JoanSeguidor

Los duelos de Fabio Parra y Perico aún siguen dando que hablar

Cada cierto tiempo vemos en las redes recortes, recuerdos de cuando Fabio Parra fue ciclista y estuvo a las puertas de ganar un Tour y una Vuelta del tirón.

Para quienes ahora saboree las mieles del éxito colombiano, Fabio Parra fue pionero, uno de esos mineros que hicieron fortuna a base de picar y picar en los inciertos ochenta, corriendo aquí y allá, haciéndose un nombre el Kelme.

 

De aquellos años nos queda el recuerdo de un ciclista laborioso, buen escalador, una hormiguita que sacaba la cabeza en las cronos como los escarabajos de su generación no fueron capaces.

El recuerdo de un corredor humilde, tranquilo, que sacó partido a sus cualidades para abrir un camino en le que hoy otros hacen fortuna.

Antes que Nairo, Rigo, Bernal y compañía estuvieron Fabio Parra y los suyos, marcando con migas de pan la senda del éxito, pero en un entorno nada sencillo y que, volviendo al inicio del escrito, se reitera cada poco en las redes.

Fabio Parra vivió una injusticia en el Tour de 1988 y la Vuelta siguiente, eso no para de repetirse, un mantra tan extendido como el que el dopaje de los europeos han dejado secas las ilusiones de no pocos colombianos.

 

Sinceramente, seguir dándole vueltas al mismo tema además de agotar, es estéril, como las quejas del propio Fabio hace un par de años.

El ciclismo que quedó escrito hace treinta años está escrito, emborronarlo no es más que poner nebulosa sobre una época que muchos recordamos como la puerta a este maravilloso mundo.

Viéndolo ahora te explicas muchas cosas, sin duda, pero marear al personal no tiene sentido.

Hubo un tiempo que, quizá, tuviera sentido remover la realidad, pero no se hizo.

Fabio Parra explica el contexto, corría para Kelme, ¿qué le habría significado a la marca ir contra el ídolo de su país?

Sin duda, un pingüe beneficio que ni siquiera el Tour le habría compensado.

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Todos los que vimos el ciclismo de esa época lo guardamos a sabiendas que remover ciertas cosas provocará dolor.

Preferimos recordar esas tardes de julio, de abril, el mano a mano y la innegable de realidad que Perico fue un tipo que trascendió al ciclismo, ganando mucho menos que, por ejemplo, Miguel Indurain.

Y Fabio Parra puede mirar con orgullo lo que es hoy el ciclismo colombiano en el máximo nivel, un orgullo que no puede esconder la realidad que le tocó vivir, aunque de su labor de pionero bebe el éxito presente.

Cuando un libro ha quemado ciertos capítulos, no cabe mirar atrás.

¿Por qué no me gustan Perico y Carlos de Andrés?

Perico y Carlos de Andrés nos resultan repetitivos, partidistas y desapasionados, será el «gen funcionarial»

A dos semanas de que el Tour se ponga en marcha en Bruselas, permitidnos recuperar el cuerpo de un artículo donde argumentamos razones por las que la «pareja ciclista» de TVE Perico y Carlos de Andrés no nos gustan…

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Es una opinión de hace dos años, pero sigue vigente, y la exponemos desde el punto de vista de alguien que ama este deporte, que no mira DNI´s y sí méritos y paisajes.

Porque si cayéramos en lo contrario, nos gustarían otros deportes más dados a la crítica vacía…

Esta mañana pude recuperar un post de hace un tiempo cuando en España se vivía en el filo de intervención económica y la prima de riesgo se nos cantaba como las oscilaciones de la temperatura. El post en cuestión hablaba de cómo se las tendría que ver Carlos de Andrés sin su compañero de retransmisión, Pedro Delgado, Perico vamos, no podía acompañarle porque su entrada en el plató dependía de, curioso, un patrocinio privado. Al final Perico tuvo ese patrocinio, cosido con poca fortuna en su polo, y pudo estar, pero durante unos días, pensamos que el Ente confiaría toda la locución del Tour al narrador catalán.

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En fin que en breve los volveremos a tener aquí, y como todo en la vida, el respetable se muestra dividido. Guste o no, este par será parte de la familia de muchos hogares y con lo que ellos vean y se interprete tendremos sobre la mesa lo que da de sí una carrera como el Tour, la cita que muchos relacionan con julio y la siesta.

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A mí, personalmente, no me gustan nada sus retransmisiones, muchas veces lo hemos comentado, y aunque no seamos asiduos a sus relatos, acostumbramos a escuchar al otro dúo, Alix & Chozas, sí que cuando los sintonizamos o nos llegan comentarios de terceros, tomamos la medida de su trabajo.

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Y no nos gustan porque:

Son partidistas, entiendo que lo patrio tire, pero no hasta ciertos extremos de negar realidades que todos vemos. Alberto Contador y Team Movistar son los vértices de sus gustos, todo lo que demás no es digno de ser tratado igual. Ejemplos mil…

Desprecian a los rivales y además de forma poco disimulada. Como en el anterior punto, ejemplos mil. Uno gráfico: la etapa del Aubisque de la Vuelta pasada cuando hacían chanza con los movimientos del Orica hasta que Simon Yates se situó entre los mejores de la general. Ahí se ven las limitaciones de sus análisis de movimientos y estrategia. Es más, si alguien lo prueba y no entra en sus cánones, lo tachan de inconscienciente: «¿a dónde va?», «¿qué hace?»… como si rompiera el sesteo que les gusta imponer en el relato.

 

Chris Froome es otro de sus focos y el dinero que maneja el Team Sky el mantra para explicar sus victorias. No hay trabajo, no hay método, no hay mil cosas, el dinero que manejan es la clave. Se les nota tanto que quieren ver caer al tres veces ganador del Tour, como a Josu Garay que Tom Dumolin perdiera el Giro.

Se centran en los nombres conocidos, no cuentan con que la carrera la corren casi doscientos tíos con su padre y madre respectivos, doscientos tíos que llegan a full y son perfectamente capaces de ganar a quien se le cruce. Como el “Cancellara de turno” se meta en la fuga, todo gira en torno a a él y si no da la talla, muestran sorpresa y hasta decepción. En el ciclismo, por suerte, no hay nada escrito, y el más tonto hace puentes.

 

Muestran desidia y desinterés en lo que ven, en especial Carlos de Andrés, a quien le recuerdo lúcido y atento cuando iba en la moto, hace un cuarto de siglo, o cuando narró aquel Tour del 92 que no pudo hacerlo Pedro González, por un accidente durante la Vuelta a España, que entonces se disputaba en abril. Aquel Carlos de Andrés dominaba el inglés, era incisivo y admito nostalgia aquella pareja que hizo con un periodista que creo que apellidaba Tamargo o Camargo, ya me disculparéis no me acuerde. Ahora se le hacen un mundo ciertas ciertas situaciones, omitiendo que hay muchos por estar donde él está.

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Y por último, y ahora que viene el Tour, empezará el cachondeíto con los “chateaux” y demás, se quedarán en la anécdota, “estos franceses…”, leerán cuatro reseñas de la Wiki o de donde sea, y poco más. No verán como un país vende su territorio, sus bondades, sus atractivos, su turismo,… un país que es el primero en el mundo en recepción de turistas, incluso golpeado por el terrorismo, un país que compite con España en el top de grandes potencias receptoras de turismo, no copiarán este modelo para la Vuelta y harán de la carrera un publirreportaje de tres horas que la gente se trague porque sencillamente está a gusto viendo lo que ve. Se quedarán en lo anecdótico e insustancial, como otras muchas veces… y pasarán los chistes, las gracias y los tópicos, eso que si os digo la verdad, es lo que menos me molesta porque ser 100% correcto durante tantas horas, es sencillamente imposible.

Imágenes tomadas de Youtube y El Tío del Mazo

 

¿De los «Pericopuertos» a los «Puritopuertos»?

Purito comentarista televisión JoanSeguidor

Mov_Gore

Se oyen voces a favor de que Purito comente el ciclismo en TVE

¿Sabíais que Perico lleva la friolera de más de veinte años narrando las peripecias de los pros tanto en el Tour como en la Vuelta?

¿Tantos? —os preguntaréis muchos de vosotros.

Pues sí, aunque no lo parezca, Pedro Delgado lleva dándole a golpe de micrófono, acompañándonos en nuestras sobremesas ciclistas de los grandes acontecimientos del calendario internacional, desde prácticamente su retirada del ciclismo profesional.

Y de esto hace nada menos que 23 años.

Su carisma, su personalidad, su carácter dicharachero y locuaz -y no seguimos porque no vamos a descubrir aquí y ahora su labia y verborrea-, hicieron que desde TVE pronto se fijaran en él para cubrir junto al recordado Pedro González las largas y aburridas horas de retransmisiones ciclistas.

Nadie como él, ciclista mediático en este país donde los haya, capaz de no parar de hablar atrapando al espectador con sus historias, unido a su experiencia como profesional, sus anécdotas para todos los gustos, como su famoso “el minuto de oro de Perico”, para rellenar con sus acertados (o no siempre) comentarios, la larga espera que supone narrar en directo los momentos más decisivos de las carreras.

Y esto sólo lo podía conseguir Pedro Delgado.

Cuando nuestra otra estimada voz del ciclismo, Pedro González, nos dejó aquella triste mañana del 1 de enero del año 2000 de manera súbita, a Perico le asignaron como pareja de baile a su actual compañero Carlos de Andrés, con el que comparte desde entonces micrófonos, cámaras y plató de TVE para trasladarnos las vivencias de los corredores de una manera divertida, o al menos entretenida, entre chascarrillos y chistes (malos).

Por mucho que pasen los años siempre recordaremos, por poner un ejemplo, su famoso “tararirari… ¡al ataque!”, mientras acompaña la frase con un buen solo de corneta. En fin… cosas de Perico.

El caso es que en la retransmisión de esta pasada edición de la Vuelta tuvimos una agradable sorpresa con uno de los invitados que suelen acompañar a la “pareja” para comentar la etapa del día.

Nos estamos refiriendo, sí, a Purito Rodríguez, claro está.

Fueron varias las jornadas en las que el noi de Parets escoltó a los ínclitos Carlos y Perico en la narración de la carrera, pero quizás fue en la del pasado sábado en Andorra que los aficionados descubrimos que, por qué no, Purito podría llegar a ser un gran sustituto de Perico… ¿en el futuro?

¡Hey! Que conste que nosotros no queremos jubilar al bueno de Pedro, que a sus 58 años está en plena forma y viviendo una madurez espléndida, pero sí es verdad que aquel día, en las redes sociales, se abrió un pequeño debate ante esta posibilidad.

Para muchos, bastantes diríamos, Purito bordó la narración y eclipsó a sus partenaires, por lo que fuera, por mayor conocimiento del terreno y los puertos (vive en Andorra, claro), porque le dio frescura a los comentarios y porque se comió literalmente el tempo de sus dos veteranos compañeros.

Alguien incluso llegó a comentar que había hablado el doble de tiempo que Perico, que ya es decir, y que lo sabía porque… ¡lo había cronometrado!

En Twitter  fueron muchos los tuits que celebraban el acierto del fichaje de Purito para comentar la Vuelta en TVE, que había sido muy entretenido y que había ofrecido a la afición un auténtico máster -ahora que están tan de moda- de ciclismo ante el micro.

Alguno llegó a tuitear que Joaquim había sido el mejor comentarista que ha tenido TVE en la Vuelta… “aunque sólo sea por llevarle la contraria a Carlos de Andrés”.

Y es que hasta hubo algún comentario que incluso se atrevía a tocar al intocable Carlos, deseando que lo reemplacen por su poca imparcialidad.

Es un hecho que a De Andrés siempre se le ha criticado mucho por este motivo y algunos piensan que ya está caduco, pero no de ahora, sino desde hace varios años, como Perico, al que algunos ya ven que necesita un relevo.

Foreros hablando de “enchufados” o de los insoportables comentarios de Amat y Miguel Ángel Iglesias: “no dan ya la talla”.

Otros reclamando el salto de la moto al plató de Juan Carlos García o la presencia de comentaristas de prestigio como Peio Ruiz Cabestany o Flecha.

En definitiva la opinión generalizada fue la de que Purito daría aires nuevos, más fresco y con más soltura, aportaría datos más modernos dada su reciente retirada, si bien hay que reconocer que lleva poco tiempo y le puedan faltar tablas.

Carisma tiene y parece que no se corta a la hora de ser crítico.

Viste de blanco Team Sky

De momento nos podemos quedar ya con alguna perla que ha soltado, una jugosa frase que no tiene ningún tipo de desperdicio: “a un ciclista le tiene que dar el aire menos que a un submarino”. Para enmarcar.

De esta manera creemos que más tarde o más temprano los Pericospuertos tendrían digno sucesor con unos flamantes Puritopuertos. Al tiempo.

Por Jordi Escrihuela 

Imagen @PuritoRodriguez

 

Valentín Sanjuan y Perico, bajo el mismo techo

Perico Delgado - JoanSeguidor

 

Un youtuber y una leyenda del ciclismo coinciden en un mismo acto

Lo cierto es que el Campus Melcior Mauri de Lloret va a tener su miga, dos personajes muy diferentes, de orígenes dispares y un nexo, la bicicleta: Valentín Sanjuan y Perico Delgado

Permitidnos antes un preámbulo. 

Recuerdo unas palabras de un ciclista prometedor colgando la bicicleta. 

Era Guillem Cassú y venía a decir de qué servía ser un esclavo sub 23 de la bicicleta, cuando cualquier youtuber inspirado podía barrerles en las redes. 

Una reflexión realmente interesante.

Valentín Sanjuan vs Perico 

En el citado evento, han tenido la habilidad de juntar los dos ciclismos a los que aludía Guillem. 

Uno, Perico, poca presentación necesita: ganó el Tour hace treinta años y es un personaje, con todas las palabras, que deja huella por donde pasa. 

Su carisma se construye de lejos, sobre una bicicleta, pasando por todas las etapas, desde una infancia segoviana preñada de las carencias del momento a la actualidad. 

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Se deja ver en bolos, distribuye carisma y dominio de la escena. 

A su lado, un «globero», como él se define. 

Es un ciclista 2.0, y si me apuráis 3.0. 

Valentín Sanjuan aterrizó en todo esto un poco por casualidad. 

Se centró en un Ironman, lo concluyó, surgió de entre los damnificados por la crisis económica. 

Acabó en ciclismo, como pudo acabar en cualquier otro deporte o actividad. 

Y aquí se ha hecho importantísimo. Nada que ver con su compañero Ibon Zugasti, ciclista hasta la médula y muchos años tras él. 

Con DT Swiss, la bicicleta se viste por los pies

Será curioso verles, a Perico y Sanjuan, dos ciclismos, nada que ver, pero vigentes. 

¿Quién se impondrá?

Mov_Gore

Complicado saberlo, pero el paradigma, convendréis, ha cambiado mucho, y ahora, como nos decía Guillem, no todo está en dejarse la vida, ser gracioso, tener el don de oportunidad y enganchar da más likes que morir en la ruta.