#Top2016 Latour & Coquard, los caramelos franceses

Se dice rápido pero Francia va camino de las treinta y dos primaveras sin mojar en su Tour. Mucho tiempo, muchos ciclistas por medio y el hexágono sigue esperando, aunque creo que no desesperando, porque al menos en el camino le surgen ciclistas que llenan el vacío con una calidad que a veces no hace justicia a sus resultados. Romain Bardet ha ido escalando en la jerarquía hasta ser lo que es y posiblemente el corredor mejor situado en el corazón de la “grandeur”. El pelotón de estrellas galo tiene un poco de todo, pero no un ganador claro para el Tour, sin embargo hay dos nombres que nos han gustado especialmente en este año que se apaga.

Pierre Latour es un ciclista nacido en los contrafuertes de los Alpes hace poco más de 23 años. Corre para el AG2R y su trayectoria empieza a mostrar la proyección del personaje. El año pasado, en la perfectamente asfaltada subida a Bales, en la decisión de la Ruta del Sur, Nairo y Contador se pusieron a prueba, mientras que el pelotón se desnudaba como los árboles en otoño. No les aguantó nadie, salvo un chaval del AG2R que respondía al apellido de Latour. Fue un presagio, la presentación en sociedad de lo que podía venir y tardó en llegar.

Su 2016 no estaba siendo bueno. Ajeno a las grandes carreras, fue el mejor joven en Romandía y segundo en el Criterium, una carrera que ha perdido muchísimo quedando en clave doméstica, como cuando era nacional y no internacional. El AG2R decidió romper su virginidad en grandes vueltas llevándolo a la Vuelta y no defraudó. Su triunfo en Aitana, el penúltimo día de carrera, ante huesos muy duros de roer como Mathias Franz, Fabio Felline y sobre todo Darwin Atapuma, el ciclista que peor mide los esfuerzos del pelotón, habla de la calidad que tuvo que desplegar, bueno, calidad y años de vida, porque la jornada fue agónica en su desenlace, sólo hay que verles llegar a meta.

Esperemos que para el joven Latour el día grande de esta Vuelta le signifique el antes y después en su carrera, cosa que no es sencilla en el caso de la grande hispana que ve cómo crece su lista de incipientes estrellas galas que no van más allá de tener su día de gloria en la tercera grande del año.

Diametralmente distinto a Latour, otro francés que nos apasiona es Bryan Coquard. Primero porque siempre nos atraen los corredores que prueban con fortuna más de una disciplina, Viviani, Cavendish, Wiggins, Stybar, y segundo porque su progresión en un entorno nada sencillo sigue pasos firmes y sólidos.

Y digo que no es sencillo su progreso porque convive con dos monstruos de la velocidad que todo lo hacen ver azul o rojo en Francia. Cabe ver el último mundial y la apuesta en el águila bicéfala Demare-Bouhanni, omitiendo la baza de Coquard, el corredor que silenciosamente se está haciendo con un palmarés doméstico muy notable. Reseñar los Cuatro Días de Dukerque, antaño una carrera excepcional, esta vez un tedio sólo resuelto por los sprints de Coquard mojándole la oreja al mismo Bouhanni.

Lo comentamos en julio, nos hubiera encantando ver a Coquard ganarle a Kittel en el sprint del Tour. Estuvo cerquísima de hacerlo pero el rubio alemán sacó todo, y eso es demasiado para una amplia mayoría del pelotón. Sin embargo del tridente de velocistas franceses, Coquard es el que más cerca ha estado en las grandes citas de hacer algo sonado, porque la San Remo de Demare está llena de matices. Para el próximo año creo que es el momento de esperar la explosión del ciclista de Saint Nazaire, el pistard que poco a poco hace fortuna en el asfalto.

Imagen tomada del FB de Direct Energie