Pierre Rolland y el viejo ciclismo

En la devolución del ciclismo francés al primer nivel, Pierre Rolland podría arrogarse cierta cuota del logro. Fino, casi un alambre, el elegante escalador galo ha puesto otra nación histórica en el palmarés de la 100 edición del Giro de Italia, y lo ha hecho siendo fiel a su estilo, oliendo la escapada del día y entrando en la acción cuando lo requería.

Lo merecía Rolland. Cuando un corredor viste las galas del trabajo y pone sus sentidos a ello merece suerte, y Rolland lo hizo, pero no sólo en este Giro, su figura emergente y aderezada por un estilo que ni siente ni padece, es habitual en cortes y fugas.

Porque Rolland en su momento fue inteligente, desprovisto de las habilidades para optar a una gran vuelta, viendo que su tope estaba ya marcado, viró hacia objetivos más del día a día, etapas y aunque su palmarés no es grande, al menos sí que resulta jugoso, porque a la etapa de este Giro le suma sendas en el Tour, una de ellas en aquella famosa de Alpe d´ Huez que vio el ataque de Alberto Contador de salida.

Ganó su segunda etapa en el Tour hace cinco años y desde entonces, no ha cejado, siempre de verde, primero como Europcar y luego como Cannondale. En el primer equipo no ha podido competir en carisma con Thomas Voeckler, y en el segundo las cosas no han resultado sencillas.

Rolland se fue con Jonathan Vaughters hace menos de dos años bajo el mantra de que daría un salto cualitativo con su decisión de irse con los estadounidenses. Hace año y medio Vaughters era un tipo entusiasmado con la adquisición de su joya francesa, anunciando inminentes mejoras pues Rolland sencillamente no tenía ni idea de entrenar.

Y así fue como, aprovechando eso del Pisuerga por Valladolid, Vaughters habló de entrenamientos del siglo pasado, de arcaicos métodos y de lo triste que era ser francés, que con él, Rolland sería otro, un ciclista nuevo y matador bendecido por las facultades de la ciencia moderna aplicada al deporte y esas cosas que gusta tanto de vender en el universo anglosajón.

Pero meses después vemos que el resultado brilla por su ausencia, y que es Rolland con su aptitud quien suple las no vistas mejoras prometidas por Vaughters y es que volvemos a lo de siempre, el ciclismo viejo vs ciclismo nuevo, cuando quizá es todo más sencillo y hablar menos y trabajar mejor se impone como la norma siempre infalible.

Imagen tomada del FB del Giro de Italia

¿Dónde está la prometida mejora de Pierre Rolland?

Valiente repaso le ha pegado Oleg Tinkov al ciclismo, como nota de despedida, no deja palo por tocar, a este excéntrico ruso se le puede tachar de muchas cosas, pero no hilvana sentencias sin más, aunque a veces las adorne de tonterías, por esa boca salen impactantes verdades, que contadas de forma irreverente, parecen frivolidades.

Siempre me ha gustado la relación que tiene el magnate ruso con Jonathan Vaughters, un “entrepreneur” ciclista que también sembró de frases para la posteridad hasta llegar hasta donde llegó. Tinkov tilda su Cannondale como el “Mickey Mouse” del pelotón, rara vez escuché equivalente tan fino y bien llevado.

Recordaréis un post de hace tiempo en este mal anillado cuaderno en el que nos asombramos por las palabras de Vaughters cuando tomó la medida de quién era Pierre Rolland. Hablaba de un ciclista anclado en el pasado, que entrenaba como en los setenta. Un típico producto francés, “demodé”, que en sus manos daría los frutos deseados, porque él, adalid de lo que sea, le haría entrenar acorde a los tiempos.

Cuando empezó el Tour estuvimos atentos a Rolland, y lo metimos en la lista de los “a seguir” para ver si el equipo norteamericano sacaba de él el rendimiento que los del Europcar, menudo recadito para Bernaudeau, nunca atisbaron en tal ciclista.

Tres semanas después podemos decir que Rolland está dónde estaba, si no un poco peor, porque al menos cuando vistió de verde ganó un par de etapas en el Tour, una en Alpe d´ Huez, a Alberto Contador, nada menos, gentileza de Samuel Sánchez, que pareció gregario del francés más que otra cosa.

Volviendo sobre los pasos de Rolland, lo cierto es que no arrancó mal el Tour. Concentrado, seguro, su elegancia sobre la bici emergía en las primeras etapas decisivas, ahí entre los grandes nombres, hasta que el motor empezó a flaquear y acabó descolgado. Las caídas pusieron de su parte, pero creo que a Rolland es complicado sacarle del atolladero ya. A partir de ahí, con la lluvia salpimentando la situación, acabó como un nazareno para cumplir con su obsesión de llegar a París.

Rolland no ha hecho nada especial en el Tour por el mero hecho de pertenecer al Cannondale y trabajar con Vaughters, no es que nos alegre, pero prueba que esta mal llamada familia ciclista está poblada por todo tipo de miembros desde auténticos bocachanclas a cuñados en mesa de Navidad, y esta categoría quedó Vaughters.

Por cierto que hablando del Cannondale, mirad las declaraciones de los ciclistas del equipo verde al llegar a París, un bonito documento con excelentes fotos.

Imagen tomada de www.sbs.com.au

INFO

Disfruta de una etapa de la Vuelta por los parajes de Somiedo

Diez ciclistas para no perder de vista

Al margen de la lógica quiniela de favoritos, no hemos querido dejar de lado nombres que despiertan nuestra curiosidad y que seguramente darán que hablar estas tres semanas de movimiento contrario a las agujas del reloj por el hexágono francés. Ahí van esas diez perlas.

Bauke Mollema, la eterna promesa del eterno prometedor ciclismo holandés. Un ciclista de esos que aún no ha roto, y eso que ya camina por los 29 años. Su tacticismo, con actuaciones de traca defendiendo sextas o séptimas posiciones, creo que no debe ser el tope de un corredor que todo lo que generó de joven, en expectativas, quedó por el camino. Veremos si tuerce ese destino.

Jesús Herrada, el vivo ejemplo de la desgracia de un ciclismo, el español, que con sólo un WT es imposible que garantice las oportunidades que su talento tiene. Aunque esté superditado a Nairo, sabemos que una carrera así da tantas vueltas, son tres semanas nada menos, que se nos hace muy complicado pensar que un día no tenga su oportunidad. Su victoria en el Dauphiné es un arma de doble filo, le da confianza y le marca ante los rivales. Un lujo para el Movistar tenerle de doméstico.

Frank Schleck, aunque se nos olvide este garante de la estirpe más ciclista de los ultmos años fue podio en el Tour no hace tanto, hace sólo cinco años. Obviamente está muy lejos de hacer algo sonado en la general, pero atención a él en jornadas puntuales. Sin Mollema reclamando los servicios de otros líderes más sólidos, puede hasta pasárselo bien pillando escapadas e incluso ganando alguna etapa. En la Vuelta lo hizo y aunque siempre le hemos considerado un ciclista sobrevalorado, hasta nos gustó verle ahí arriba.

Pierre Rolland, el ciclista francés en el que casi nadie repara pero que casi siempre lo suele hacer bien en el Tour. Enrolado siempre en el Europcar, ardemos en deseos de ver si su eminente director, Jonathan Vaughters, es capaz de sacarle de los sistemas de entrenamiento de antes de la guerra y hace de él el portento ciclista que anunció durante su fichaje.

Greg Van Avermaet, aunque en su equipo se parta con dos bazas para la general, es obvio que un corredor de esta categoría tiene carta libre en las no pocas etapas que le van como anillo al dedo. Esperamos ansiosos nuevos episodios de su rivalidad con Peter Sagan en el lugar, el Tour, donde abrió el año pasado su historia de “bestia negra” del eslovaco.

Mark Cavendish, siempre disperso, con el sueño olimpico en el horizonte, no sé qué gracia les hará a los de su equipo, el hombre de la isla de Man es sin duda un manojo de dudas: ¿Se le habrá pasado el arroz?. Tiene varios velocistas por delante de él desde hace ya tres años, Kittel especialmente, pero sigue siendo uno de los grandes de siempre en la recolección de etapas en el Tour y sólo por eso tiene el beneficio de la duda.

John Degenkolb, la alegría de volver a verle en el máximo nivel compensa cualquier exigencia deportiva. Las personas se miden primero por su calidad humana y luego viene lo demás y en ese sentido a este extraordinario competidor se le reconoce una calidad fuera de duda, con una filosofía de vida, después de su accidente de invierno, que debería ser un libro de consulta obligada en las universidades de la vida. Ojalá, y digo ojalá, ganara una etapa.

Purito Rodríguez, un grande en todos los sentidos que llega descolocado al Tour, vacío de victorias y con cantos de sirena de fondo. No sé si optar a la general, aunque el recorrido le sea favorable, será una buena opción por cuanto el año pasado ya vio que en la tarea de etapas resuelve como los ángeles y engrandece su caché. Poco le queda por demostrar.

Adam Yates, para mí el gran favorito a ganar el maillot blanco. Mientras su hermano se desespera en la nevera, Adam tiene todo para seguir progresando, casi ninguna responsabilidad en su equipo y calidad a raudales. El recorrido ratonero le beneficia y creo que no estará lejos de los mejores, eso si no los aguanta y se solapa a ellos.

Rui Costa, creo que hace tiempo que se percató que el Tour a nivel de general es una utopía de la que se debería desprender. Sea como fuere parece que insiste, no sé si con el convencimiento de antaño. En la presentación asustó lo delgado que se le veía, su cabeza era la perfecta forma del esquelto, como si la carne entre el hueso y la piel se hubiera desvanecido. A pesar de su olfato le cuesta horrores ganar y es posible que, como una vez me dijo una persona, en Movistar sabes lo que hay, debes obedecer la jerarquía y acatar, porque fuera de los azules la vida es mucho más complicada.

Imagen tomada de FB de Giant-Alpecin

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El nuevo ciclismo de Jonathan Vaughters

El otro día Fran Reyes movió en twitter una entrevista a Jonathan Vaughters que realmente no tiene desperdicio. Al estadounidense se le puede reconocer muchas cosas, como la de sacar petróleo de sus ciclistas, con estrategias que más de una vez hemos alabado. Sin ir más lejos ganar un Giro con Hesjedal o acumular el palmarés que tiene Dan Martin, con rivales que sobre el papel parecen más fuertes, o una Roubaix con Vansumeren tiene su mérito y así lo hemos reconocido.

También en su día tuvo su interés la estructura que montó con el nombre de Slipstream que varios años después pervive en el tiempo, con diferentes sponsors, principalmente Garmin, empresa muy interesada en el sector ciclista, y otros que son ajenos al ciclismo, pero que sacaron su rédito de este bendito deporte.

Ultimamente a Vaughters se le conoce la habilidad de cabrear a Oleg Tinkov. El ruso está de retirada en el ciclismo y señala a su homólogo americano como uno de los culpables en lo que no dejan de ser excusas de mal pagador, porque aunque el ruso tengo su cuota de razón -el conflicto UCI vs ASO se la da- nadie puede obligar al de al lado a comulgar con su pensamiento porque sí.

2Dicho todo esto, y volviendo a la entrevista que comentábamos al principio, las declaraciones de Vaughters sobre Pierre Rolland son una curiosa forma de dar la bienvenida a un ciclista que en su país es apreciado y considerado una estrella. Sencillamente dice que tiene más margen que un ciclista de categoría continental pues entrena como en los años 70 y su trabajo en la aerodinámica ha sido simplemente pésimo.

No deja cabeza sin cortar en el Europcar, equipo emblema en Francia estos años, su amigo Bernaudeau estará encantado, y asegura que con un poco de ayuda en el llano, mejor protegido, y mejoras en las cronos aquí tenemos un ciclista para dar el campanazo en el nuevo año. En el horizonte lo de siempre: viejo ciclismo contra nuevo ciclismo. Veremos, estamos ansiosos por ver esas mejoras y los milagros del amigo Vaughters que camina huérfano de símbolos sin Martin y Hesjedal.

No obstante, y aunque Rolland sea uno de los ciclistas más elegantes sobre una máquina, intrigante este fichaje, pues al francés se le conocen esos trapos sucios de los que estadounidense siempre ha dicho huir. Las excusas de Rolland por sus valores anormales hace tres años fueron de traca, casi tanto como el doble rasero de este peculiar exciclista.

imagen tomada de www.hln.be

#RadioVuelta – Semana 15

#Trend El arco iris que nunca se pone 

Dijo Michal Kwiatkowski que correr con el maillot de campeón del mundo no es sencillo. Con tal prenda eres un ciclista marcado y señalado. Sin embargo en la Amstel este polaco que no perdona fue una centella en el momento clave demostrando un dominio de la escena que no encuentra Alejandro Valverde, quien encadena y encadena podios en carreras en las que hace un tiempo parecía infalible. En España la competición volvió con la Vuelta a Castilla y León donde Pierre Rolland dejó a Beñat Intxausti e Igor Antón con las ganas de ganar una de las pocas carreras en las que no se deben a un líder. Otras clásicas salpicaron la semana, como por ejemplo el Tro Bro Leon, esa carrera bretona y verde, muy verde, que devolvió a Alexandre Geniez al triunfo. Geniez gana poco pero singular, y esa clásica tan especial la suma a una victoria en la etapa reina de la Vuelta de hace dos años. Días antes Ben Hermans impidió que BMC se fuera de vacío de la primavera.

#Click La carrera más singular del mundo

Al Tro Bro Leon le llaman la “Roubaix bretona”, pero en las historias que he podido oír, en las referencias que me llegan y en las imágenes televisivas que nos abordan, se adivinan matices, y muchos de ellos únicos. La carrera se desarrolla sobre más de 200 kilómetros e incluye sendas vecinales y agrarias por medio de densas arboledas. Lo que camino del infierno del Norte se llama sector de pavés, aquí percibe el nombre de ribin–en plural ribinoù- una fortuna de tierra, con carrilleras de césped en su tramo central, y piedras azarosamente distribuidas. Una carrera tristemente eclipsada por la Amstel y sin embargo a veces es mucho más espectacular.

#Profile Kwiatkowski o la perfección del arco iris

Nos gusta mucho Michal Kwiatskowski porque es de lo poco genuino que queda en el pelotón. El año pasado el polaco se quedó con ganas en las Ardenas y ahora entra en las mismas ganando la Amstel en una lección de serenidad impropia de un corredor tan joven. Lo mejor de todo es que siempre que gana se le taca de sorpresa. Sin embargo lo que más nos apremia en la la lectura del campeón del mundo es que no se corta frente a nadie. Si el año pasado no le hizo ascos escaparse y ganar a Peter Sagan en la Strade, esta vez le entró con todo a Michael Matthews en la Amstel. Ciclistas en definitiva más veloces que él a priori, que han acabado claudicando.

#Clipping

La hora es inglesa. Recién retirado del ciclismo de carretera, al menos con el maillot del Team Sky, Bradley Wiggins anunció para junio su asalto al récord de la hora, semanas después del pospuesto intento de Alex Dowsett. A falta de ver qué tan de sí los dos británicos, parece harto complicado que de este par de eventos en toda regla, con sus respectivos hashtags, no salga un registro que perdure y eso que Rohan Dennis no es un cualquiera.
Imágenes de Castilla y León. Dos momentos nos han quedado en la retina de la Vuelta a Castilla y León. La primera la llegada de la jornada inaugural donde una persona en meta estuvo a punto de ser arrollada por los primeros por estar mal situada. Es increíble que se sigan produciendo errores que pueden costar graves disgustos. Al día siguiente, la nieve vistió de dureza extrema una jornada que ni siquiera era la reina. El ciclismo, ese deporte que nunca se para.
Pardilla & Stetina miran hacia adelante. Enlazando con lo dicho antes, casi dos semanas después de su terrible caída en la jornada primera de la Vuelta al País Vasco, Sergio Pardilla y Peter Stenina piensan en el futuro con un mensaje común: «El ciclismo es demasiado bonito para dejarlo así«. Admirable.

#Hashtags by @LiveCiclismo

#FW #GPLiberazione #TourBretagne #RoueTourangelle #LBL #TourofTurkey

Imagen tomada de http://www.equipecyclistefdj.fr/

INFO

presentación bicis redes

Deciros que os espero el jueves que viene en Madrid, a partir de las 20 horas, presentación de «El primer campeón» y posterior debate con buenos amigos. Habrá hasta vinito para aderezarlo todo…

#GiroPost El círculo de la vergüenza

Tomando distancia, dejando pasar un rato, con cierta perspectiva, habiendo oído a unos y otros, creo que la jornada decimosexta del Giro de Italia se ha ganado de pleno derecho una página destacada en la historia del deporte más bonito del mundo. A groso modo y de forma somera quisiera despiezar varios aspectos que la jornada nos ha dejado y que, dada la densidad informativa, quiero empezar con los prolegómenos de todo el follón creado:

 

  • ¿Se debió haber tomado la salida? Yo creo que sí. Las dificultades del Stelvio y Gavia no fueron muy diferentes a las de otras ediciones y la nevada en el puerto más alto de la carrera fue un punto de dureza para los ciclistas que acabó cuando el helado descenso tuvo lugar, un descenso que habría sido igual de helado si no hubiera empezado a nevar a cinco kilómetros de meta. El mánager de Omega, Patrick Lefevere, se quejó amargamente de las condiciones como nunca le vi hacerlo de las Het Niuewsblad que sus chicos tuvieron a tiro en ambientes tan o más gélidos que el del Stelvio.
  • Las imágenes del Stelvio de ayer recuperaron el halo de ciclismo mítico, eso que siempre gusta recordar y que ciertos plumillas destacan cuando hablan de la dureza de este deporte, deporte por cierto que destripan a las primeras de cambio, sí con afirmaciones y comparaciones odiosas y asquerosas con tenistas, futbolistas y demás. Mejor se abstuvieran de opinar.
  • Los últimos kilómetros del Stelvio fueron la esencia del ciclismo, la carta de identidad, el ADN inherente a este deporte, tan bello y tan hastiado de oportunistas. Unas imágenes que definitivamente le hacen inaccesible en belleza al resto de deportes que ve este planeta. Sin duda en el Stelvio vimos las que posiblemente sean las imágenes de la temporada ciclista como el año pasado las tuvimos en el Galibier y sobretodo el día de las Tres Cimas de Lavaredo.

 

Hechas estas concreciones, creo que procede hablar, siempre desde mi subjetivo, y por tanto rebatible, punto de vista de lo que pasó del Stelvio a meta y posteriormente en lo que ha sido un tema que se ha alargado hasta el final de la etapa del día siguiente, la que ganó Pirazzi haciendo cortes de manga al respetable:

 

  • ¿Se debió neutralizar la bajada del Stelvio? Nunca jamás, y aunque no queda claro si se hizo o no, hay tantas versiones como implicados, lo que es obvio es que cuando das la salida abres el cajón a todo imprevisto e incidencia. Si las condiciones se prevén inhumanas, todos debajo de la bicicleta. ¿Qué hizo la Volta hace dos años en Port Ainé?. Una vez la carrera está lanzada, una vez Dario Cataldo tomó metros, es inconcebible esa decisión. Luego estuvieron las interpretaciones, que sinceramente a cada cual más dantesca pues en esta etapa pareció que no todos estuvieron en el mismo lugar al mismo tiempo. Por cierto la organización del Giro, a quien hemos siempre alabado su buen gusto en la comunicación de sus eventos, ha hecho un ridículo histórico.
  • La moto y la bandera roja. Historia curiosa esa de que una moto guiaría a profesionales de la bicicleta para bajar el descenso, igual que la versión que habla de que Nairo Quintana rebasó la moto, donde iba Marco Velo, para abrir hueco. En el único testimonio gráfico del inicio del descenso, Nairo va a rueda de Romain Sicard y Pierre Rolland y estos por detrás de la moto. Todo lo demás “parole, parole, parole,…”
  • ¿Dónde estaba el resto mientras Nairo tomaba distancia? Pues Ribogerto Urán por ejemplo bajando el puerto como lo haría cualquier cicloturista, estirando piernas y sacudiéndose un frío que mataba los sentidos. Sinceramente Rigo ha pecado de ingenuo y su director, Bramati, tres cuartos de lo mismo. Fue curiosa la hiperactividad de Patrick Lefevere, un personaje cuya trayectoria no se ha forjado por la ejemplaridad desde el momento que decidió ganadores de Roubaix a dedo.
  • ¿Las redes sociales mandan por encima de “Radio Corsa”? Uno que no tiene carnet de conducir sabe que una indicación luminosa en carretera sustituye a cualquier señal permanente. Los profesionales de la dirección ciclista deberían tuitear menos y prestar más atención a mensajes radiados. Si estos ya fueron confusos, ¿cuán más lo han de ser si estás pendiente del iPad?
  • Nairo es muy puta. No es la primera vez que este ciclista cargado de clase y categoría demuestra un poso en carrera que rara vez hemos disfrutado en Alejandro Valverde. En el último Tour, en las encerronas del País Vasco, en el Stelvio,… Nairo parece un personaje distraído pero está y cuando se le espera, aparece. Un lujo de ciclista que muy posiblemente haya sentenciado el Giro.

Con todo queda por ver en qué se resuelve el corrillo de manager enojados por el comportamiento de Movistar. Creo que esto quedará en nada porque en el fondo saben que todos han hecho el canelo de la forma más borreguil que nos podamos imaginar. No sé si alguno será capaz de dejar la carrera, lo dudo, en el fondo esto es un NEGOCIO y el sponsor no quiere pataletas, quiere los resultados que en el Stelvio muchos tiraron por el precipicio.

Imagen tomada del Facebook del Giro

INFO

Hemos pasado un fin de semana en La Costa Hotel, un nuevo sitio en la geografía del buen cicloturista. Aquí os lo contamos.

Los franceses dejaron de ser comparsas

El inicio de temporada y ciertos pasajes de las pasadas hablan de que en el ciclismo francés algo se mueve y mejora. No estamos ante un cambio de ciclo tal que sitúe un corredor de ese país en primera línea para ganar el Tour, esa carrera que no prueban, ojo, hace 29 años y no al menos este año no está en su órbita, sin embargo sí que vemos que poco a poco, paulatinamente, este ciclismo de grandísima tradición, sino la mejor, emerge mientras sus vecinos del sur, Italia y España principalmente, ven venir una época complicada con escasez de talentos, carreras en la picota y cada vez menos equipos.

En la última Vuelta a España ya tuvimos un tasto de esta nueva realidad, difícil de percibir fuera de las carreras franceses, y en este Giro estamos de bruces ante una situación difícilmente imaginable hace unos años.

No nos quedamos en la apariencia de los tres triunfos de Nacer Bouhanni. Es obvio que este corredor de tintes pugilísticos está siendo una de las sensaciones de la carrera, pero no lo es menos que la baja de Marcel Kittel tras el periplo irlandés está resultando decisiva para que el moreno velocista de la Française des Jeux esté amasando un palmarés considerable en esta grande. Bouhanni es la punta de lanza del titular de este post, por cuanto sus actuaciones están obligando a que el azul de las loterías galas sea partícipe de los mejores momentos de este Giro. Un equipo, éste de la FDJ, que vive una situación de guerra civil entre sus dos velocistas, el citado Bouhanni y Arnaud Démare, por el desigual trato que les dispensa ese peculiar director llamado Marc Madiot, el hombre que no da instrucciones sino que directamente chilla a sus ciclistas.

Pero la observación para la FDJ es extensible a un equipo muy metido en lides de grande este año. Hablamos del AG2R quienes trabajando para Pozzovivo ya tienen suficiente cuota de pantalla, sobretodo en estos primeros días de  montaña en los que parece que otros favoritos no están encontrándose como quisieran. Igual que en la París-Niza con el irregular Betancur, el AG2R ha dado un salto al frente del pelotón mandando y cubriendo el vacío de, entre otros, el Team Sky, inédito en la carrera.

Y luego tenemos el Europcar un equipo que poco a poco brilla más allá de su hábitat natural, el Tour de Francia. Angelo Tulik estuvo cerca de ganar una etapa y Pierre Rolland naufragó en la primera llegada a los Apeninos en un final agónico, incluso atacó bajando, cosa que siempre es curiosa, pero parece estar metido en carrera como se vio en Oropa y su compañero Malacarne ya estuvo rondando el triunfo.

Foto tomada de www.eluniversal.com.co

La Inquisición cayó sobre Luis León Sánchez

El tribunal de la Inquisición fue un organismo creado en tiempos de los Reyes Católicos que cayó en desuso en la época napoleónica. En total fueron más de tres siglos sembrando fe y fervor en las conciencias de la plebe a través del miedo, la amenaza y la muerte. Una obra que contribuyó a esa leyenda negra que otros granjearon para derroque moral del Imperio Español y de paso hundió más este país en esas raíces cristianas que a día de hoy mucho siguen dando que hablar.

En el ciclismo moderno hay también un Tribunal de la Inquisición. Responde a las siglas MPCC que vienen a significar “Movimiento por un ciclismo creíble”. Es una especie de sanedrín creado en los días que el ciclismo convulsionó ante el positivo de Alexander Vinkourov en el Tour de 2007. Integra varios equipos de las dos primeras categorías. Su epicentro es francés, pero su idioma es inglés y su plan de acción universal.

Entre sus valedores encontramos a gente de muy dudosa doctrina. Jean-René Bernaudeau, director del Europcar, es uno de los más beligerantes del movimiento. No esconde quina contra los que han hecho trampas pero en su equipo ofrece sendos escándalos, ambos antes de los últimos Tours de Francia, con Pierre Rolland en el ojo del huracán y ofreciendo patéticas explicaciones por Facebook sobre sus affaires.

Tenemos también a Marc Madiot, mentor de la Française des Jeux, que hoya sus conocimientos profesionales en la época pre EPO y chilla a sus ciclistas hasta la humillación si una victoria de postín está a tiro. Madiot, coetáneo de Fignon, fue joven e inocente, como bien explica el parisino en su libro. Con eso está todo dicho.

En el ángulo anglosajón destaca el omnipresente Jonathan Vaughters, el pastor de exdopados que los reúne en el Garmin para hacer de ellos chicos de provecho. Ryder Hesjedal, empujado por el libro de Rasmussen, fue el último en admitir las culpas que de una manera u otra admitieron David Millar, Christian Vandevelde y Tom Danielson. Menuda colección Jonathan, menudo ramillete, justo lo  perfecto para adoctrinar en el ciclismo limpio.

Con este tipo de personas y su doble moral se ha construido el MPCC que ahora mismo tiene a Luis León Sánchez en el punto de mira. Hastiado en su equipo, el Belkin, hasta la extinción de su contrato, Luisle inició conversaciones que no llegaron a buen  puerto con Movistar. El jueves mismo se publicó que Caja Rural lo tenía caso hecho. Sin embargo los guardianes de la ética ponen trabas. No ven claro que Luisle prosiga su trayectoria pero sí ven plausible que sus no pocos marrones sigan en el armario.

Luis León Sánchez aparece en muchas listas, su nombre se barrunta con asiduidad en los mentideros de la Operación Puerto, pero hasta la fecha a Luisle nadie le ha metido mano. Nosotros podemos tener nuestra opinión, creer más o menos en su culpabilidad, gustarnos su forma de correr, pero de lo que no cabe duda es que se trata de una víctima de misma ambigüedad que ya se llevó muchos ciclistas por delante y que posiblemente acabe con su trayectoria. Es muy complicado entender como siete años  y medio después de explosionar la Operación Puerto, esto siga coleando en los límites de la duda. Esto es el ciclismo, esta es la OP de la que se vanaglorió un tipo que optó a alcalde de Madrid. Certezas pocas, incertidumbre, toda. Y por el camino siguen cayendo cadáveres.

Foto tomada de www.diez.hn