San Remo salva su esencia

Imperia es una de las ciudades que la Milán- San Remo atraviesa inmisericorde en su recorrido por las quebradas costas de la Liguria. Una ciudad que dura lo que dura un silbido, atravesada a toda hostia, sin tiempo a admirar su excelente avenida porticada, clásica como todo en Italia, que atraviesa una  plaza también porticada de medio punto. Ya saben Italia me confunde, como al cubano ese las noches.

El camino hacia esta Milán- San Remo ha tenido curvas y desprendimientos. Pompeiana es el nombre de la discordia. Una subida que sin llegar a la dureza de la Lieja sí se asemeja bastante a lo que tenemos en la decana. Pompeiana se sitúa cerca de Imperia, en su región. RCS anunció su inclusión, pero las inestables condiciones del terreno invitaron a no subirla. A ver, creer les tenemos que creer, pero esta gente de RCS  mete tantos cambios en sus perfiles que sinceramente, no sabemos qué pensar.

Pero más allá de los motivos objetivos que desaconsejan su tránsito tenemos las consecuencias deportivas. Chris Froome y Alejandro Valverde han sido dos de los que se borraron de correr la grande de primavera a la vista de su ausencia.

Sinceramente, celebro que no se ascienda tal dificultad. Y lo hago porque la esencia, la gracia de San Remo es ser capaz de romper el sprint a mil por hora. Es complicado, resulta obvio, casi nunca se logra, también, pero hay que probarlo.

En Cycle Sport publican un gráfico sobre la cantidad de ciclistas que disputaron el triunfo en los últimos 25 años y ocurre algo sorprendente. Hasta 1997, San Remo corrió entre un o dos ciclistas. Fueron los tiempos de Sean Kelly, Laurent Fignon, Gianni Bugno, Maurizio Fondriest, Laurent Jalabert y Giorgio Furlan. No olvidemos a Gabriele Colombo. Luego la carrera tuvo un dominio de los velocistas, Erik Zabel, Mario Cipollini, Oscar Freire y Alessandro Petacchi, principalmente, hasta llegar a la inconcebible victoria de Mark Cavendish y la posterior de Matt Goss en lo único reseñable de su carrera deportiva. Sólo Paolo Bettini, Filippo Pozzato y Fabian Cancellara, éste por partida doble pues hace dos años le sirvió en bandeja el triunfo a Simon Gerrans, quebraron la disciplina del grupo. No contamos la edición del año pasado porque las circunstancias, acabó siendo una “mini carrera” en medio del diluvio, influyeron decisivamente.

Con todo venimos a decir que el reto, aunque mayúsculo, es posible, y la presencia o no de la Pompeiana no debe ser argumento en una u otra dirección. Es eso lo que valoramos de los monumentos, su esencia y tradición, por encima de las costumbres y usos. Supongo que la cumbre de la discordia entrará en 2015, pero entonces ya no será una San Remo como las de siempre.

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Eurosport presentó este viernes en BCN su programación para el ciclismo. Entre otras novedades se visten de gala para recibir los comentarios de uno de los más grandes de siempre, Greg Lemond, y de un clasicómano recién retirado, Juan Antonio Flecha, quien encontrará entre ola y ola, un rato para acompañar una pareja que he tenido ocasión de conocer en persona, la formada por Antonio Alix y Eduardo Chozas, dos tipos con los que te podrías pasar horas conversando sin repetir tema.

Una vez conocimos la programación de Eurosport, que se hace llamar con razón “la casa del ciclismo”, y llenados generosamente nuestros estómagos, el autor de este mal anillado cuaderno participó del en el programa Planeta Eurosport. En este enlace podéis acceder a los cuatro audios. Como bien le dije a Fernando Ruiz, fue un placer.

Imagen tomada sicycle.wordpress.com

Las excusas de mal pagador de Alejandro Valverde

Tremendo desenlace el de la Vuelta a Murcia, aparte de lo desafortunado de situar un túnel cerca de meta, el ganador de la carrera, Alejandro Valverde, iba en moto. A su lado, una vez fue superado, Tiago Machado parecía un niño. Un salto de velocidad tremendo, insostenible.

Ha empezado fortísimo Alejandro Valverde. De diez días de competición lleva ya cinco triunfos. En la Vuelta a Andalucía corrió sin cadena, en su tierra ganó con insultante solidez. Quizá ganar aquí le sirva a Eusebio Unzue para explicar la evolución de su pupilo. Un estado de forma que a no ser que se vislumbre un objetivo grande, de consideración, no encuentra argumento, sobretodo porque con la revisión de calendario, ahora Valverde debe estar mirando a las Ardenas, y para ello quedan casi dos meses, un poco menos. Otros encuentran un pico dulce pero no tienen calendario. Mirad lo que le pasa a Edu Prades tras rozar el podio en el Algarve.

Y hablamos de cambio en el calendario porque Movistar y Valverde estiman que la presencia del murciano ya no es necesaria en la Milán-San Remo. La exclusión de Pompeiana del itinerario a la ciudad de la costa de la Liguria ha sido el pretexto para no estar en la primera gran carrera de la temporada. Sinceramente, no lo entiendo.

Alejandro Valverde tiene sobre la mesa, y especialmente en sus piernas, las mismas capacidades que los ciclistas que en su día supieron romper la “Classicisima” para hacer lo mismo, o al menos intentarlo, que es lo que la parroquia le “exige”. Es obvio que sin esa tachuela la carrera pierde atractivo para ciertos corredores, incluso entendemos que un ciclista tan caótico como Chris Froome renuncie a disputarla, pero Valverde, en tal momento, podría ser uno de los pocos que podría haber roto la hegemonía del pelotón. En su estatus sólo un puñado podría castigar las opciones de los velocistas.

Recuerdo la Milán-San Remo de 2005. Un helicóptero sondeaba el pelotón bajando a toda velocidad el Poggio. Buscaba, escrutaba entre los primeros. Enfocaba a Alejandro Valverde, impresionaba su nombre en la pantalla. Ese corredor siempre respetado, nueve años después, nunca ha hecho nada de relumbrón en una carrera que entendemos le va bien, quizá no es la más idónea, pero resulta interesante a sus infinitas posibilidades.

En los tiempos actuales es cierto que San Remo ha tenido escasas alternativas a los velocistas, pero tirar la toalla de inicio resulta desalentador, desconcertarte, más cuando en esa renuncia se incluye Niza, Tirreno y todo lo inmediatamente importante, todo aquello que en este momento dulce le podría venir como anillo al dedo. De haberse seguido la teoría de Valverde, San Remo no habría tenido a Sean Kelly, Laurent Jalabert, Filippo Pozzato y Fabian Cancellara.

Eso sí, los recorridos cambiantes de RCS es lo que tienen. Quien ahora apunta al triunfo es Mark Cavendish, que espoleado por el cambio se sube al carro del Omega Pharma. Es lo que tiene. Debemos creer en la inconveniencia de subir la Pompeiana, pero es que son tantas las veces que trazados presentados no son respetados que se ha convertido hasta en un clásico y para otra muestra la crono larga del Giro.

Foto tomada de http://www.vueltaandalucia.es/